Catalina es la primogénita de la familia Bloemen, un ducado de gran importancia en el imperio de Blodau, pero a pesar de eso su vida siempre estuvo lejos de ser la de una dama noble, por lo que desde que recuerda su mayor deseo es huir de su disque familia, algo que logra de la mano de un desconocido que llego a su puerta sin avisar y del que se enamoró perdidamente.
La pareja enamorada hizo su vida lejos de los lujos de la nobleza, felices simplemente con estar el uno al lado del otro, pero algo empañaba esa felicidad y eso eran las preguntas que existían alrededor de Jared, Jared no recuerda nada de su pasado, solo su nombre y descubrir quién es él y encontrar a sus padres es algo que desea hacer, pero Jared no es quien él cree que es, y su verdadera identidad sumergirá a la pareja en un mundo lleno de peligros del que creían que eran ajenos.
¿Podrán Catalina y Jared superar los obstáculos que los esperan y ser felices?
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Capítulo 2
Catalina y Ren llegaron a su casa; esta era una pequeña edificación de un solo nivel, la cual tenía tan solo tres habitaciones: la primera era el comedor/cocina/sala de estar, la segunda era la habitación de la pareja y, por último, la habitación más pequeña era la de Ren.
La casa de Catalina, a pesar de no ser muy grande ni lujosa, era cálida y armoniosa, además de elegante; los muebles estaban colocados de tal manera que aprovechaban muy bien el espacio, algo indispensable tomando en cuenta que la casa era tan pequeña. La familia no contaba con mucho, pero todo estaba muy bien cuidado, y a pesar de que muchos de los muebles ya eran viejos, estos lucían en perfecto estado, pulcros y muy bien cuidados.
Catalina se dirige a la sección de la habitación más grande que funciona como cocina, y comienza a calentar la comida que le dieron en su trabajo. Esa era una de las ventajas de trabajar en un restaurante, que la comida que no se vendía era repartida entre todos, lo cual aliviaba en gran medida los gastos.
No pasó mucho cuando la puerta de la vivienda fue abierta y por esta entró, literalmente, la versión adulta de Ren: mismos ojos magenta, mismo cabello gris pizarra. La única diferencia entre el hombre que acaba de entrar a la casa y Ren era el hecho de que el hombre lucía una piel bronceada, producto de estar muchas horas bajo el sol.
—Papá —grita Ren y corre a abrazar al hombre que acababa de llegar, el cual con gran agilidad levanta al niño para ponerlo sobre sus hombros.
—Bienvenido, amor —le dice Catalina a su esposo a la vez que se acerca a él, y ambos unen sus labios en un breve beso.
Ren era la copia de su padre Jared; no había duda de que ellos eran padre e hijo, algo que al comienzo molestó un poco a Catalina, y es que si bien el embarazo había sido muy tranquilo, el parto había sido muy doloroso, y todo para que al final su hijo no tuviera ni un poco de parecido a ella.
—¿Cómo te fue? —le pregunta Catalina a Jared, quien baja a su hijo y los tres se dirigen a la mesa a comer.
Catalina y Ren toman asiento, mientras que Jared es el encargado de servir la comida y llevarla a la mesa.
—Bien, el entrenamiento fue lo mismo de siempre, y por el momento no hay alguna misión que nos haga salir de la ciudad; eso sí, uno de mis compañeros me pidió que cubriera la guardia de mañana por la noche, así que no vendré a casa —le informa Jared a su esposa.
Jared trabajaba como guardia y soldado para el archiducado Kukat, y si bien era un soldado de bajo rango, la paga era buena.
—Ten mucho cuidado —le pide Catalina, quien, aunque sabe que las habilidades de su esposo en el manejo de la espada son excepcionales, eso no evita que se preocupe.
—Lo tendré, pero eso no es lo más importante que me pasó hoy —le dice Jared a su esposa muy emocionado, y al verlo tan feliz, Catalina deduce que sea lo que sea que vaya a decirle tiene que ver con su pasado.
Hacía 7 años que Catalina había encontrado a Jared, herido y sin saber más que su nombre. Desde entonces, la pareja ha intentado buscar a la familia de Jared, para resolver el misterio que hay alrededor de él, y aunque la pareja tenía varias teorías sobre quién era Jared antes de ser herido, no sabrían la verdad hasta encontrar a la familia del hombre.
Otra de las razones por las que la pareja buscaba a la familia del hombre era por el simple hecho de que Jared quería reunirse con ellos, y es que, a pesar de no tener sus recuerdos, algo dentro de él siempre le ha dicho que su familia lo amaba, y seguro sufren por su desaparición, por lo que desea reencontrarse con ellos y así darle a su hijo unos abuelos que lo amaran.
- Ya dime ¿Qué paso? – le dice Catalina, quien también se emociona, ya que ella desea que su esposo se reúna con su familia.
- Uno de los nuevos tiene una hermana que trabaja en el palacio. Cuando le conté mi historia, me dijo que le pediría a su hermana que preguntara por mí entre los guardias del palacio, tal vez al fin alguien reconozca mi nombre –le cuenta Jared emocionado a su esposa, quien también se emociona, ya que desde hacía un tiempo no habían tenido una oportunidad tan prometedora.
Cuando Catalina encontró a Jared, este usaba un uniforme de soldado perteneciente al ejército imperial, por lo que asumió que Jared era un soldado, y el gran manejo de la espada que este tenía solo reafirmó sus sospechas.
Tras salir de la propiedad de los Bloemen, Jared y Catalina le habían preguntado a todos los guardias que se topaban en la ciudad por si alguien conocía a Jared, pero nadie nunca había oído su nombre, o siquiera lo había visto, pero siendo el ejército tan grande, no es extraño que no todos los soldados se conozcan entre sí, pero no por eso pensaban rendirse.
—Eso es fabuloso, ojalá esta vez sí consigamos algo —ruega Catalina, ya que cada callejón sin salida con el que se encontraban entristecía a su esposo y Catalina no deseaba que Jared se entristeciera.
—¿Podré conocer a mis abuelos pronto? —pregunta Ren, quien había escuchado la conversación de sus padres en silencio.
Ni Catalina ni Jared le habían ocultado su situación a su hijo; el niño sabía el pasado de su madre y su padre, aunque, claro, todo explicado de manera que un niño de cuatro años entienda, sin ningún tipo de detalle que pudiera afectarlo negativamente.
—No lo sabemos, aún es pronto —le responde Jared a su hijo, quien asiente y sigue comiendo.
Tras la cena, la familia limpió los trastes usados y, tras jugar un rato los tres juntos, Ren se fue a dormir y, tras acostar a su hijo, la pareja hace lo mismo.
—¿Crees que mis padres aún tienen la esperanza de que regrese? —le pregunta Jared a Catalina una vez ambos están acostados.
—No lo sé, es posible que cuando desapareciste el ejército te dio por muerto, y esa fuera la noticia que le dieron a tu familia, pero, aunque no esperen tu regreso, si tus sensaciones con respecto a ellos son correctas, sé que estarán muy felices de verte.
- Eso espero, bueno ahora a dormir, que mañana nos espera un arduo día.
La pareja se dio un beso, no tan casto, de buenas noches, y ambos se quedaron dormidos rápidamente; habían trabajado todo el día y estaban cansados.