NovelToon NovelToon
La Aguja Y El Conde

La Aguja Y El Conde

Status: Terminada
Genre:Amor en la madurez / Romance / Reencarnación / Completas
Popularitas:265.2k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Ella renace en un nuevo mundo. Decidida a cambiar su destino y a cumplir sus sueños.

*Está novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Un año

Un año.

Había pasado exactamente un año desde que Selene abrió los ojos en aquella habitación y decidió que no permitiría que la casa Drack desapareciera.

Y, al recordar aquella mañana en la que permaneció acostada pensando cómo hacerse rica "con poco esfuerzo y rápidamente", no pudo evitar reírse.

[Qué ingenua era.]

[Resultó que sí había una forma.]

[Trabajar como una loca.]

El nombre de Selene Drack ya era conocido entre la nobleza.

Lo curioso era que no solo hablaban de sus vestidos.

Hablaban de ella.

—La señorita Drack escucha.

—Jamás intenta imponer un diseño.

—Siempre pregunta qué necesitamos.

—Nunca se burla de lo que una quiere.

Ese era su verdadero éxito.

Mientras otros modistas preguntaban por la moda...

Selene preguntaba por la persona.

Y eso cambiaba todo.

Una mañana, Cloys entró al despacho improvisado con una bandeja llena de cartas.

Ya ni siquiera las contaban.

Las apilaban.

—Señorita.

—¿Cuántas?

—Veintidós.

Selene dejó caer la cabeza sobre el escritorio.

—No...

Cloys sonrió.

—Todavía no termina.

Sacó otro pequeño montón escondido detrás de la espalda.

—Estas llegaron hace un momento.

Selene levantó lentamente la vista.

[El cartero me odia.]

Comenzó a abrirlas.

Una era para un vestido de baile.

Otra para una celebración.

Otra para un ajuar de boda.

Hasta que una carta hizo que levantara una ceja.

—¿Eh?

La abrió.

Leyó dos veces.

Después una tercera.

Finalmente miró a Cloys.

—¿Estoy leyendo bien?

—¿Qué dice?

Selene aclaró la garganta.

—La futura duquesa Vesta Reed, solicita su presencia.

Cloys fue la primera en hablar.

—Creo que... Una duquesa ahora también confía en sus diseños

Selene abrió mucho los ojos.

—¡¿Qué?!

Volvió a leer la carta.

—¡Es verdad!

Se llevó ambas manos a la cabeza.

[¡Ascendimos de categoría!]

[¡Ya hacemos ropa para personas muy importantes!]

Cuando Selene fue a la mansión Reed, se sorprendio porque la futura duquesa deseaba solicitar una colección privada de prendas íntimas confeccionadas según sus preferencias.

No tardó mucho en descubrir que aquella petición no era la única.

Con el paso de las semanas comenzaron a llegar solicitudes similares.

Las damas nobles hablaban entre ellas.

Y todas repetían lo mismo.

—La señorita Drack escucha.

Era cierto.

Cuando Selene visitaba una mansión, no comenzaba mostrando telas.

Primero servían té.

Conversaban.

Reían.

Hablaban de libros.

De jardines.

De hijos.

De bailes.

Y, cuando la otra persona ya se sentía cómoda...

Preguntaba con absoluta naturalidad.

—¿Qué es lo que más le incomoda de su ropa?

Al principio siempre respondían lo mismo.

—Nada.

Pero unos minutos después...

—Bueno...

Los corsés me lastiman.

—Las mangas me aprietan.

—Las enaguas pesan demasiado.

—No puedo respirar cuando bailo.

—Siempre termino con la espalda adolorida.

—Me gustaría sentirme bonita incluso cuando nadie me ve.

Selene jamás levantaba una ceja.

Jamás sonreía con burla.

Jamás respondía:

"Así debe ser."

Solo tomaba notas.

Y decía:

—Entiendo.

Eso hacía que las mujeres confiaran en ella.

Porque, por primera vez, alguien diseñaba pensando también en su comodidad, en su privacidad y en aquello que nunca se atrevían a decir en voz alta.

Mientras tanto...

La casa Drack también había cambiado.

Las deudas comenzaban a desaparecer poco a poco.

No de golpe.

Pero sí de manera constante.

El barón llevaba un enorme libro contable donde registraba cada moneda.

Cada gasto.

Cada inversión.

Cada pago.

A veces levantaba la vista del escritorio y sonreía solo.

Todavía le costaba creer que aquellas cifras pertenecieran al negocio de su hija.

Gracias a esos ingresos pudieron hacer algo que meses atrás parecía imposible.

Reabrieron el ala oeste de la mansión.

Durante años había permanecido cerrada para ahorrar dinero.

Ahora volvió a llenarse de vida.

Las habitaciones vacías se transformaron en talleres.

Había mesas enormes.

Rollos de tela.

Costureras trabajando.

Risas.

Conversaciones.

El sonido constante de agujas atravesando la tela.

Más de una decena de jóvenes, muchas de ellas recién salidas de la escuela de oficios de la duquesa, encontraron allí un trabajo digno.

El barón solía recorrer aquellos pasillos en silencio.

Cada vez que veía a las muchachas trabajar recordaba el día en que creyó que la casa Drack estaba condenada.

Y comprendía que su hija no solo había salvado a su familia.

También estaba cambiando el futuro de muchas otras personas.

Por supuesto...

Todo tenía un precio.

—Señorita...

Cloys asomó la cabeza por la puerta.

Selene estaba dormida.

Sentada.

Con la frente apoyada sobre un montón de bocetos.

Una pluma seguía entre sus dedos.

Y una pequeña mancha de tinta decoraba una de sus mejillas.

Cloys sonrió con ternura.

Se acercó despacio.

Le quitó la pluma de la mano para que no terminara dibujando sobre sí misma mientras dormía.

Luego tomó una manta y la acomodó sobre sus hombros.

Selene murmuró algo entre sueños.

—No... Ese lazo... Más abajo...

Cloys soltó una risa bajita.

—Hasta dormida sigue trabajando.

En ese momento apareció el barón.

Observó la escena desde la puerta.

—¿Se quedó dormida otra vez?

Cloys asintió.

—Sí.

El hombre suspiró con una mezcla de orgullo y preocupación.

—Trabaja demasiado.

—Lo sé.

Ambos permanecieron unos segundos observando a Selene.

Dormía profundamente.

Con una pequeña sonrisa.

Como si incluso los sueños estuvieran llenos de vestidos imposibles.

Cloys habló en voz baja.

—Está agotada.

El barón asintió.

—Pero... También parece feliz.

La doncella sonrió.

—Nunca la había visto tan feliz.

El barón miró una vez más a su hija.

A la joven que un año atrás apenas salía de su habitación.

Y a la mujer que ahora había llenado la mansión de trabajo, esperanza y risas.

Con una sonrisa serena, murmuró casi para sí mismo:

—Tu madre estaría muy orgullosa de ti.

Selene no lo escuchó.

Seguía profundamente dormida, abrazando un cuaderno lleno de bocetos.

Y, por primera vez en muchos años, la casa Drack ya no era conocida por la desgracia que la había golpeado.

Sino por la joven noble de sonrisa traviesa que, con una aguja, un lápiz y la costumbre de escuchar a los demás, había demostrado que una idea podía cambiar el destino de toda una familia.

1
Sol patiño
Gracias por este hombre maravilloso, es el q toda mujer merece en su vida
ALMA ROSA RAFAELA RODRIGUEZ ROBLES
Uyy estoy en shock, va mejorando la calidad de los votos y los caballeros cada vez más comprometidos con las damas
Miri
Realmente es un libro excelente, es tan atrapante que no podés dejar de leerlo, asique si quieren reírse y pasar un tiempo lindo recomiendo que lo lean. 💫
Miri
JAJAJAJAJ ay son hermosos 😭🤭
Joy Pérez
creo que el golpeado fue él 🤣🤣
Irene Nievecita
Muy buena la historia, es como la vida misma, se es el gran talento que tienes de desarrollar personajes queribles como el conde Demster el hombre ideal para ella. Gracias autora por el tiempo que nos regalas, para darnos alegrías y muchas risas con tus personajes.
Shirley Quesada
realmente hermosa te felicito bendiciones
bea yordan
cada vezas historia son únicas y hermosas
Irene Nievecita
Son perfectos el uno para el otro, sin duda.
Irene Nievecita
Esa es una amiga de verdad, dándole un sabio consejo, haciendo que recordara cual era la importancia real de la ceremonia.
Irene Nievecita
Me gusta el conde siempre tiene la palabra precisa para sorprenderla
Irene Nievecita
Esa desgraciada clasista se merece eso y más aún, me parece bien que él la defienda y no permita que se le acerquen con malos modales 👏👏👏👏
Irene Nievecita
No se puede negar que tiene imaginación novelesca, ninguno de los 2 tiene idea de lo que piensan los nobles invitados, el conde se desmaya si lo supiera.
Irene Nievecita
Eso le pasa por no poder olvidar la canción y distraerse más de la cuenta, pero lo toqueteo a su gusto😂😂😂😂😂
Irene Nievecita
Me alegra tanto que su padre haya aceptado ser su administrador, el estaba convencido que solo era un pasatiempo y no un negocio rentable ♥️♥️♥️♥️
Irene Nievecita
Impresionante lo ya logrado, ahora invertir en un taller con más costureras y después en un local para ubicar los vestidos a la venta
Irene Nievecita
Que triste terminar así su vida, sin realmente vivir
Joy Pérez
puede ser maestra de etiqueta, pero la pregunta es que sabe hacer ella, si está criticando a selene?
Joy Pérez
yo tampoco me acuerdo xfis diganme el nombre de la novela
Esilda Munoz
está historia me parece graciosa me gusta
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play