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Cámara Encendida

Cámara Encendida

Status: Terminada
Genre:Romance / Malentendidos / Yaoi / Completas
Popularitas:892
Nilai: 5
nombre de autor: nezhaN

De día soy el hijo perfecto, el alumno intachable que todos esperan ver. De noche me pongo la máscara y me convierto en Nox: la voz libre que miles esperan escuchar. Todo funcionaba en secreto hasta que mi seguidor más fiel, la única persona que realmente me entiende, resulta ser el mismo hombre que cada día me despierta curiosidad en la vida real. Ahora debo elegir: seguir escondiéndome para siempre, o encender la luz y mostrarle quién soy de verdad.

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CAPÍTULO 2 RAÍCES OCULTAS Y SOMBRAS

El silencio que siguió a esas palabras pesó más que cualquier grito. Damián se quedó mirando sus manos entrelazadas sobre la mesa, sintiendo cómo el frío le recorría la espalda: la idea de que su historia con Gael no hubiera empezado con ellos, sino décadas atrás, era algo que no lograba asimilar. Gael tampoco apartaba la vista, con la mente llena de preguntas que nunca se había atrevido a formular. Su abuelo nunca hablaba de los Vera, ni de los años de juventud, siempre desviaba el tema como si mencionarlos trajera mala suerte. Ahora entendía que no era superstición: era miedo a desenterrar algo que habían intentado sepultar para siempre.

—¿Qué decían exactamente esos documentos? —preguntó Gael al fin, con voz tensa.

—Mi madre solo dijo que hablaban de un acuerdo que se rompió hace más de treinta años —respondió Damián levantando la vista, con los ojos brillantes de inquietud—. Algo relacionado con tierras y negocios entre mi abuelo y el tuyo. Dice que nadie en la familia habla de eso, que siempre se consideró un tema prohibido. Pero ahora esos papeles han aparecido, y parece que no son solo papeles: hay nombres, fechas, y menciones a una deuda que nunca se saldó.

Antes de que pudieran seguir hablando, el timbre de la puerta los hizo saltar a ambos. Era la madre de Damián; había venido personalmente porque no quería hablar de esto por teléfono. Entró con la cara pálida y un sobre grueso en la mano, y antes de sentarse miró a los lados como si temiera que alguien escuchara desde fuera.

—No debería traer esto —dijo con voz temblorosa mientras se sentaba—. Tu padre se pondría furioso si supiera que te lo estoy contando. Pero ya no puedo seguir guardando silencio. Lo que está pasando con ustedes no es solo su problema: es el resultado de errores que cometieron quienes vinieron antes.

Abrió el sobre y extendió sobre la mesa varias hojas amarillentas, fotografías antiguas y una copia de un contrato con firmas desvaídas.

—Hace treinta y dos años —empezó a contar—, el abuelo de Damián y el abuelo de Gael eran socios. Tenían un proyecto conjunto de conservación y desarrollo en unas tierras boscosas al sur de la región, las mismas donde después construyeron esa cabaña donde ustedes se escondieron. Habían prometido cuidar ese lugar juntos, respetar el entorno y repartir los beneficios de forma justa. Pero poco antes de ponerlo en marcha, algo pasó: mi suegro acusó al abuelo de Gael de haber robado fondos y de haber vendido parte del terreno a terceros sin su permiso. El abuelo de Gael desapareció de la noche a la mañana sin dar explicaciones, y la familia Vera se quedó con todo el control, rompiendo el acuerdo y apropiándose de casi todo. Desde entonces se consideró que los de la otra familia eran traidores, y se prohibió mencionarlos.

Gael sintió que el aire le faltaba.

—Eso no es verdad —dijo con firmeza—. Mi abuelo siempre dijo que se fueron porque descubrió que el abuelo de Damián planeaba talar todo el bosque y vender la madera sin importarle el daño, y que él se negó a ser cómplice. Dice que le tendieron una trampa para culparlo a él y quedarse con todo.

Ambas versiones chocaban como dos fuerzas opuestas, y en medio de la confusión solo quedaba una certeza: ambos lados habían creído ser las víctimas, y esa enemistad se había transmitido de generación en generación como una verdad absoluta sin que nadie se hubiera detenido a buscar lo que realmente había pasado. Damián miró la fotografía antigua: dos hombres jóvenes sonriendo, posando juntos en el mismo bosque que ahora era escenario de sus pesadillas. Dolía ver que alguna vez hubo confianza entre ellos, y que ahora esa confianza rota pesaba sobre sus vidas.

—Y hay algo más —añadió la madre de Damián con voz aún más baja—. En los documentos hay una cláusula que dice que si alguna descendencia de ambas familias se unía, el acuerdo original se reactivaría y las tierras y responsabilidades volverían a estar en juego. Quizás… quizás por eso tu padre se opuso con tanta ferocidad, Damián. No solo le importaba tu futuro o el apellido: temía que al relacionarte con Gael se despertara todo lo que intentaron ocultar.

Esa revelación los dejó helados. Todo lo que habían sufrido, las persecuciones, las amenazas, la separación: había sido también por un secreto que ni siquiera conocían. Sentían que eran piezas en un tablero que no habían elegido, obligados a pagar un precio que no les correspondía.

Esa noche, después de que la madre de Damián se fue, no pudieron dormir. Salieron a caminar por las calles tranquilas del barrio, sin rumbo fijo, necesitando aire fresco para poder pensar.

—Entonces… ¿qué somos nosotros? —preguntó Damián con amargura—. ¿Una continuación de esa pelea vieja? ¿O una oportunidad de arreglar lo que rompieron?

—No lo sé —respondió Gael deteniéndose bajo la luz de una farola—. Pero no quiero que nuestra historia se escriba solo con rencores que no son nuestros. Sin embargo, ahora entiendo por qué todo ha sido tan difícil. Hay intereses ocultos, cosas que alguien no quiere que se sepan, y esa persona va a hacer todo lo posible para que no lleguemos a la verdad completa.

Como si esas palabras hubieran llamado la desgracia, al volver a la casa encontraron la puerta entreabierta. El corazón se les detuvo. Entraron con precaución y vieron que no faltaban objetos de valor, pero todos los papeles y fotografías que la madre de Damián había dejado estaban desaparecidos. En su lugar, sobre la mesa, había una sola hoja con una frase escrita con letra que intentaba ser diferente pero que les resultaba familiar: *“No escarben en lo que está muerto. La verdad que buscan los destruirá a los dos”*.

El miedo se apoderó de ellos. Alguien había estado allí, alguien que sabía que estaban investigando, alguien que quería detenerlos a toda costa. Y lo peor era que no sabían si se trataba de su padre, de alguien más de la familia, o de una tercera persona que tenía intereses propios en que ese secreto nunca saliera a la luz.

—Esto ya no es solo contra nosotros —dijo Damián con voz temblorosa—. Hay algo mucho más grande escondido detrás de todo esto.

—Entonces tenemos que tener mucho más cuidado —respondió Gael tomándolo de la mano—. No vamos a retroceder, pero tampoco vamos a ser imprudentes. Si seguimos buscando, tenemos que hacerlo juntos y con los ojos bien abiertos.

Pero la amenaza no tardó en materializarse de nuevo. Al día siguiente, Gael recibió una notificación: su abuelo estaba gravemente enfermo y pedía verlo urgentemente. Al llegar a su casa, el anciano, débil y con la voz quebrada, le dijo algo que le heló la sangre:

—Ellos no se detendrán, hijo. Hay algo que encontraron en esas tierras, algo que no debe ser descubierto. Cuidado con quien confías… incluso con quienes crees que están de tu lado. No todo es lo que parece.

Antes de que pudiera decir más, se quedó sin fuerzas y fue necesario llamar al médico. Gael salió de allí con la mente llena de dudas y el corazón encogido: su abuelo le había dado una advertencia que no entendía del todo, pero que le confirmaba que el peligro era real y mucho más profundo de lo que imaginaban.

Esa tarde, cuando se reunieron de nuevo, ambos entendieron que ya no podían dar marcha atrás. Habían abierto una puerta que nadie quería que se abriera, y ahora tendrían que caminar por ese camino sin saber qué sombras se les aparecerían adelante. No había garantías de que sobrevivieran a la verdad, ni de que pudieran estar en paz, pero al menos ya sabían que no estaban luchando contra fantasmas: estaban luchando contra una realidad oculta que llevaba décadas intentando silenciarse.

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