Ella amaba dibujar, su sueño era poder dedicarse a eso.. pero, sufre un accidente.. aun así, la vida la oportunidad de reencarnar en una nueva vida.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Salon de Artes 2
Cuando finalmente llegaron al salón de artes, Olivia se adelantó unos pasos.
Apenas abrió la puerta, entró rápidamente.
[¡El dibujo!]
El que había hecho aquella misma tarde.
El de la montaña.
La nieve.
Y aquella extraña formación que todavía no sabía si era una cueva o una roca gigantesca.
Olivia se apresuró hacia el caballete y tomó una tela.
—¿Qué haces? —preguntó Lord Lothian.
—Nada.
Demasiado rápido.
Cubrió el dibujo.
Pero no lo suficientemente rápido.
Victor había alcanzado a ver el movimiento.
Sus ojos se fijaron en la tela.
No dijo nada.
Lord Lothian, completamente ajeno a la tensión, señaló alrededor.
—¿Ve? Le dije que estaba ordenado.
Olivia sonrió nerviosamente.
—Sí...
Después miró al duque.
—Aunque seguramente un hombre tan ocupado como Su Excelencia no tendrá mucho tiempo para conocer un lugar como este.
Victor no respondió inmediatamente.
Su mirada recorrió el salón.
Había pinturas por todas partes.
Algunas terminadas.
Otras eran estudios.
Había paisajes.
Retratos.
Pruebas de colores.
Ejercicios de diferentes técnicas.
Victor se acercó a uno de los cuadros.
Lo observó.
Después pasó al siguiente.
Y al siguiente.
Olivia permanecía a cierta distancia.
[Que mire esos.]
[Esos están bien.]
[Esos no tienen nada extraño.]
Victor parecía estar examinándolos con bastante atención.
Aunque había un pequeño problema.
No sabía prácticamente nada de pintura.
Para él, las obras eran diferentes.
Una tenía colores más oscuros.
Otra tenía una composición distinta.
Otra parecía más realista.
Pero no podía explicar técnicamente por qué.
Simplemente veía que Olivia tenía talento.
Finalmente habló.
—Es usted muy humilde, Lady Lothian.
Olivia parpadeó.
—¿Por qué?
Victor señaló las pinturas.
—Dijo que no tenía ninguna obra que mostrarme.
Olivia sintió que su rostro se calentaba.
—Ah...
—Estas parecen terminadas.
—Son...
Olivia pensó rápidamente.
—Son trabajos en los que he probado diferentes técnicas que he aprendido.
Victor asintió.
—Entiendo.
No entendía absolutamente nada.
Pero asintió de todas maneras.
Olivia, por su parte, evitaba mirarlo directamente.
Prefería observar sus pinturas.
O sus pinceles.
O cualquier cosa que no fueran los ojos del duque.
[Que se vaya pronto.]
[Que se vaya pronto.]
Entonces ocurrió.
Un pequeño sonido de cristal rompió el silencio.
Olivia se giró.
Un frasco de vidrio había caído al suelo.
Era un recipiente que contenía agua para limpiar los pinceles.
—¡Oh!
El vidrio se rompió.
El agua comenzó a extenderse por el suelo.
—¡Los cuadros!
Olivia se apresuró a levantar algunos materiales que estaban cerca.
—Fany tendrá que ayudarme a limpiar esto...
Mientras ella se ocupaba del agua y levantaba algunos papeles para que no se mojaran, Victor permaneció junto al caballete.
Su rostro no había cambiado.
Pero una ligera capa de frío parecía cubrir sus dedos.
Había utilizado su magia de hielo.
No para atacar.
Solo para provocar la distracción.
Mientras Olivia estaba ocupada...
Victor extendió la mano.
Tomó la tela.
Y la levantó.
Sus ojos se encontraron con el dibujo.
Montañas.
Nieve.
Y aquella formación cubierta de blanco.
Una supuesta cueva.
O quizás una roca.
Pero Victor sabía perfectamente lo que estaba viendo.
Su expresión cambió.
Olivia se giró.
—¿Qué...?
Se quedó inmóvil.
Victor sostenía el dibujo entre sus manos.
Olivia sintió que el corazón se le hundía.
[¡Lo vio!]
Corrió hacia él.
—Su Excelencia...
Pero se detuvo.
Porque pudo verlo.
No necesitaba conocerlo.
No necesitaba llevar años tratándolo.
Su expresión era suficiente.
Victor estaba furioso.
No era simplemente enojo.
Era una furia fría.
Controlada.
Mucho más aterradora que alguien gritando.
Olivia tragó saliva.
El duque miró nuevamente el dibujo.
Sus ojos recorrieron las montañas.
La nieve.
La formación rocosa.
Después levantó la mirada hacia Lord Lothian.
El anciano también parecía confundido.
—¿Qué ocurre?
Victor no respondió.
Volvió a mirar el dibujo.
Durante unos segundos permaneció completamente inmóvil.
Olivia no sabía qué decir.
[¿Qué tiene de malo?]
[Es solo un dibujo.]
[Es algo que vi en un sueño.]
Pero no se atrevió a decirlo.
Victor finalmente bajó el lienzo.
Su expresión volvió a ser casi inexpresiva.
—Gracias por mostrarme su salón, Lord Lothian.
El anciano frunció ligeramente el ceño.
—¿Eso es todo?
—Sí.
Victor dejó cuidadosamente el dibujo sobre la mesa.
—Ha sido una velada agradable.
Olivia lo miró desconcertada.
[¿Agradable?]
El hombre que hacía unos segundos parecía capaz de congelar la habitación ahora hablaba como si nada hubiera ocurrido.
Hizo una pequeña reverencia.
—Lady Lothian.
Olivia respondió automáticamente.
—Su Excelencia.
Victor salió del salón.
Lord Lothian lo siguió unos pasos para despedirlo.
Olivia permaneció inmóvil.
Esperó.
Escuchó cómo se alejaban los pasos.
Después escuchó cerrarse la puerta principal.
Y solo entonces...
Soltó todo el aire que estaba conteniendo.
—Ufff...
Se llevó una mano al pecho.
[¡Qué miedo!]
Miró hacia la puerta.
Después miró el dibujo.
Y finalmente frunció el ceño.
[¿Qué vio él?]
No tenía idea.
Para ella solo era una imagen nacida de sus sueños.
Pero para Victor Fitzgerald...
Aquella montaña no era desconocida.
Mientras el carruaje del duque se alejaba de la mansión Lothian, Victor permanecía en silencio.
Su mano estaba cerrada con fuerza.
Había reconocido aquel lugar.
Y ahora tenía una certeza que lo inquietaba profundamente.
Olivia Lothian no había pintado aquellos paisajes por imaginación.
Los había visto.
Y lo peor de todo...
Los había visto antes de haber estado allí.