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Mi Misión Es Eliminar A La Heroína

Mi Misión Es Eliminar A La Heroína

Status: En proceso
Genre:Romance / Fantasía / Timetravel / Aventura
Popularitas:2.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Luz de luma

Morir por un golpe en la cabeza no estaba en los planes de Elysia. Despertar en La Sangre de la Corona, el mahwa que leía en secreto, tampoco.

El problema es que no reencarnó como la protagonista. Reencarnó como la comandante del villano. Del hombre destinado a perder la guerra por el trono.

Aster es letal, frío y no malgasta palabras. También es, para su desgracia, exactamente su tipo, al menos hablando de su fisico.

Pero todo se complica cuando recibe una orden imposible: eliminar a Athena, la heroína de la historia, la chica que el guion protege.

Atrapada entre su lealtad, su instinto de supervivencia y un jefe que empieza a mirarla como ningún villano debería, Elysia deberá decidir si acepta el destino... o lo reescribe ella misma.

Porque si va a morir como villana, al menos lo hará peleando.

NovelToon tiene autorización de Luz de luma para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 13 — LA DECISIÓN

El amanecer llegó envuelto en niebla.

Elysia se despertó con la luz grisácea filtrándose por la ventana y el sonido apagado de las campanas del castillo. Se quedó tumbada unos minutos, mirando las vigas del techo, repasando mentalmente la conversación con Athena bajo la luna. Había algo en aquella mujer que no terminaba de encajar. No era falsa. No era malvada. Pero había algo en sus ojos rojos, en su sonrisa tranquila, en sus palabras medidas, que le recordaba a un jugador de ajedrez.

Y Elysia nunca había sido buena en el ajedrez.

Se vistió con el uniforme de gala, igual que el día anterior. Se recogió el cabello castaño en una coleta baja y se miró en el espejo. Sus ojos dorados le devolvieron una mirada más cansada que de costumbre. Las ojeras empezaban a marcarse bajo sus párpados. Dormir mal se estaba convirtiendo en una costumbre.

—Hoy se acaba —se dijo a sí misma—. Athena se va. Aster decide. Y todo vuelve a la normalidad.

O a lo que fuera que pasaba por normalidad en ese castillo.

Salió al pasillo. El castillo ya estaba despierto. Los sirvientes iban y venían con bandejas de desayuno. Los guardias cambiaban de turno. Lian la esperaba en la puerta del comedor, apoyada contra la pared con los brazos cruzados.

—El señor Aster quiere verte antes de la reunión —dijo, sin preámbulos.

—¿Ahora?

—Ahora.

Elysia asintió y subió las escaleras hacia la torre norte. Llamó a la puerta del despacho y la voz de Aster le llegó desde dentro, seca como siempre.

—Adelante.

Entró. Aster estaba de pie junto a la ventana, con las manos entrelazadas detrás de la espalda. Llevaba el mismo jubón negro de la noche anterior, pero su cabello estaba ligeramente revuelto, como si no hubiera dormido. Quizá no lo había hecho. Quizá él tampoco dormía bien.

—¿Me ha llamado?

—Sí. —Se giró—. He tomado una decisión sobre la propuesta de lady Athena.

Elysia esperó. No preguntó. Sabía que él hablaría cuando quisiera.

—Voy a aceptar el consejo conjunto.

Elysia parpadeó. No lo esperaba.

—¿Va a aceptar?

—Con condiciones. —Aster se acercó al escritorio y tomó un pergamino—. El consejo se celebrará aquí, en mi territorio. Los representantes serán elegidos por mí y por Aslan en partes iguales. Y las decisiones no serán vinculantes sin mi consentimiento expreso.

—Es decir, acepta pero no cede nada.

—Exacto. —La miró—. ¿Qué opinas?

Elysia lo pensó. Era una jugada inteligente. Aster aceptaba el diálogo, se mostraba abierto a la conciliación, pero mantenía el control absoluto. Si el consejo funcionaba, sería gracias a él. Si fracasaba, sería culpa de Aslan.

—Opino que es una buena estrategia —dijo al fin—. Pero Athena no es estúpida. Sabrá que no está cediendo.

—No necesito que lo sepa. Necesito que lo acepte. Si lo acepta, tendremos tiempo. Tiempo para investigar quién está detrás de los símbolos tachados. Tiempo para reforzar nuestras defensas. Tiempo para encontrar a los traidores.

—¿Y si no lo acepta?

Aster la miró con esos ojos grises que no dejaban escapar nada.

—Entonces sabremos que su oferta de paz era una farsa. Y actuaremos en consecuencia.

Elysia asintió. Tenía sentido. Como siempre, Aster iba varios pasos por delante.

—Quiero que estés presente en la reunión —añadió él—. Como ayer. A mi lado.

—Allí estaré.

—Y quiero tu informe después. Sobre ella. Sobre su reacción. Sobre lo que veas.

—Lo tendrá.

Aster asintió. La conversación había terminado. Elysia se giró para salir, pero se detuvo en la puerta.

—Aster.

—¿Qué?

—¿Crees que ella es sincera?

Aster tardó en responder. Se pasó una mano por el cabello, ese gesto tan humano que Elysia había aprendido a reconocer como señal de fatiga.

—Creo que es sincera en lo que dice. Pero no creo que lo diga todo. Nadie lo dice todo.

Elysia asintió. Salió del despacho y bajó las escaleras con el pergamino mental de la estrategia de Aster grabado en la cabeza. La reunión sería en una hora. Tenía tiempo de sobra, pero quería asegurarse de que todo estuviera listo.

El salón principal estaba preparado igual que el día anterior. Los guardias en sus puestos. Los candelabros encendidos. La mesa de roble reluciente. Elysia dio una última vuelta de inspección, ajustando pequeños detalles: una silla mal alineada, una antorcha que humeaba más de la cuenta. Necesitaba que todo fuera perfecto. No por Aster. Por ella. Porque quería demostrar que era capaz. Que era más que una antigua lectora de mahwas jugando a ser comandante.

—Estás nerviosa.

La voz de Lian la sorprendió por detrás. Elysia se giró.

—No estoy nerviosa.

—Mientes fatal. —Lian se apoyó contra una columna—. ¿Qué te preocupa?

Elysia dudó. No podía contarle la verdad. No podía decirle: «Me preocupa que la heroína del mahwa esté a punto de poner en marcha el plan que destruirá a Aster». Pero podía contarle una parte.

—No me fío de Athena.

—Yo tampoco. —Lian se encogió de hombros—. Pero eso no importa. Lo que importa es lo que haga. No lo que diga.

—Eso mismo pienso yo.

—Pues entonces deja de dar vueltas como un pájaro enjaulado. Vas a desgastar las baldosas.

Elysia casi sonrió. Casi.

La reunión comenzó puntual.

Aster ocupó su lugar en la cabecera de la mesa. Athena se sentó frente a él, con Lady Mirren a su lado. Elysia permaneció de pie junto a Aster, con la mano en la empuñadura de la espada, como una estatua viviente.

—Lady Athena —comenzó Aster—. He considerado su propuesta.

—Le escucho, alteza.

—Acepto la formación del consejo conjunto.

Los ojos rojos de Athena brillaron. Pero no dijo nada. Esperó. Sabía que había algo más.

—Sin embargo —continuó Aster—, tengo condiciones. El consejo se celebrará aquí, en mi territorio. Los representantes serán elegidos a partes iguales por usted y por mí. Y las decisiones no serán vinculantes sin mi consentimiento expreso. Si mi hermano acepta esto, tendremos un punto de partida.

Athena se quedó en silencio. Sus dedos se movieron ligeramente sobre la mesa, como si estuviera contando mentalmente las piezas del tablero. Lady Mirren le susurró algo al oído. Athena asintió casi imperceptiblemente.

—Sus condiciones son duras, alteza —dijo al fin.

—La paz no es blanda.

—Cierto. —Athena esbozó una sonrisa—. Acepto sus condiciones. En nombre de las casas menores del este, acepto.

Elysia sintió que el aire del salón cambiaba. No era alivio. Era expectación. Como si todos hubieran estado conteniendo la respiración y acabaran de soltarla.

—Bien —dijo Aster—. Entonces tenemos un trato.

—Tenemos un trato.

Se estrecharon las manos. La mano pálida de Athena desapareció entre los dedos enguantados de Aster. Elysia observó la escena y sintió un escalofrío. No sabía si acababa de presenciar el inicio de la paz o el principio de una trampa.

Athena se retiró poco después. Su comitiva partió del castillo al mediodía, con la misma discreción con la que había llegado. Elysia la vio marchar desde la muralla, envuelta en su capa azul, sobre su caballo rubio, casi blanco por el sol. Antes de desaparecer en el horizonte, Athena se giró un instante y alzó la mano. No era un saludo. Era algo más. Como una promesa.

Esa noche, Elysia fue al despacho de Aster para entregarle su informe. Lo encontró como siempre: inclinado sobre sus mapas, con la pluma en la mano y el ceño fruncido.

—¿Se ha ido? —preguntó, sin levantar la vista.

—Se ha ido.

—¿Qué opinas?

Elysia respiró hondo.

—Opino que ha aceptado demasiado rápido. Tus condiciones eran duras. Cualquiera habría negociado. Ella no lo ha hecho.

—Lo he notado.

—¿Y no te preocupa?

Aster dejó la pluma y la miró.

—Me preocupa todo. Pero de momento, tenemos lo que queríamos. Tiempo. Y ahora lo usaremos.

—¿Para qué?

—Para encontrarlos. A los traidores. A los que tachan mi símbolo. A los que se pasan al bando de mi hermano. —Sus ojos grises se clavaron en ella—. Y tú me ayudarás.

—Siempre lo hago.

—Lo sé. Por eso confío en ti.

Elysia sintió un calor extraño en el pecho. No era atracción. No exactamente. Era algo más tranquilo. Algo más sólido. La sensación de que alguien, por primera vez en mucho tiempo, la veía como un igual.

—No le defraudaré —dijo.

—No lo espero.

Salió del despacho y se fue a su habitación. Se tumbó en la cama con la mente llena de pensamientos. La heroína se había ido. El villano tenía un plan. Y ella, la comandante reencarnada, estaba justo en el centro de todo.

No sabía lo que vendría. Pero por primera vez en semanas, sintió que estaba exactamente donde debía estar.

Y eso la aterrorizaba y la reconfortaba a partes iguales.

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Noé sanchez
me muero por saber que pasa a continuación autora por favor continúe la historia!!
Elysia: muchas gracias 😭 hoy justo subi este cap, el prox es el domingo, peroooo a lo mejor sin confirmar nada, talvez subo otro antes
total 1 replies
Elysia
Me voy a autopuntear porque es mi creación favorita
Cliente anónimo
NECESITO MAAAAAAS
Cliente anónimo
y si tiene hambre?
Cliente anónimo
owwww
Cliente anónimo
soy yo
Cliente anónimo
lei pelon 😭
Cliente anónimo
Toco decirle chachorro
Cliente anónimo
aja
Cliente anónimo
curioso
Cliente anónimo
padres en común nomas
Cliente anónimo
se pueden ambas?
Cliente anónimo
ni los muertos andan en paz creo
Cliente anónimo
nah, la vecina
Cliente anónimo
como habrá crecido una comandante así?
Cliente anónimo
tons no era de los ovnis?
Cliente anónimo
bueno, al menos le sirve
Cliente anónimo
Detallitos....
Cliente anónimo
me robare el decir "no era un cumplido, era una observación"
Cliente anónimo
de chivo o como?
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