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Entre Nosotros

Entre Nosotros

Status: En proceso
Genre:Fantasía LGBT / Yaoi / Posesivo / Completas
Popularitas:875
Nilai: 5
nombre de autor: Leamsi Espinoza

¿Qué pasa cuando tu peor enemigo se convierte en el dueño de tus gemidos?

Seis años de rivalidad académica. Dos promedios perfectos compitiendo por el primer lugar de la facultad de ingeniería.
Todo el mundo sabe que Seo-jun (Grupo A) y Min-jae (Grupo B) se odian o eso es lo que creen

NovelToon tiene autorización de Leamsi Espinoza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Simulación De Fallas

El ambiente dentro del laboratorio central era sofocante. El zumbido constante de las fuentes de poder, el calor emanado por los osciloscopios y el murmullo nervioso de más de cuarenta estudiantes creando simulaciones contrarreloj convertían el aire en algo denso y difícil de respirar.

El profesor Andrés, un hombre mayor de mirada severa y pocas pulgas, caminaba entre las mesas de trabajo con una libreta en la mano, evaluando los prototipos sin emitir un solo juicio, lo que aumentaba el pánico general.

Para colmo de males, el destino —o la distribución alfabética de la facultad— había colocado la mesa del equipo de Seo-jun justo a espaldas de la mesa de Min-jae.

Min-jae intentaba concentrarse en las conexiones de su tarjeta, pero sentía la mirada de Seo-jun clavada en su nuca como un hierro ardiente. A su lado, Ji-hoon y Soo-ah seguían lanzándole miradas de reojo, alternando los ojos entre los cables del circuito y la innegable marca violácea en su cuello que la playera ya no alcanzaba a ocultar.

—A ver, genio —susurró Ji-hoon, inclinándose sobre el teclado para que el profesor no lo escuchara—. El código de la interfaz sigue arrojando un error de desbordamiento en el búfer. Si no lo arreglamos antes de que Andrés llegue a nuestra mesa, nos va a poner un cero redondo. ¿Puedes revisar la función principal?

—Estoy en eso, déjame pensar —respondió Min-jae, con la voz un poco más ronca de lo habitual.

Sus dedos volaban sobre el teclado, pero su espalda se tensó por completo cuando escuchó el arrastrar de una silla justo detrás de él.

Seo-jun se había acomodado de modo que quedaba de perfil a la mesa del Grupo B. Fingía estar muy concentrado revisando unos planos impresos, pero cada vez que Min-jae se inclinaba hacia adelante para ajustar un potenciómetro, exponiendo la línea de su clavícula y la marca de sus dientes, los ojos de Seo-jun se oscurecían.

—Seo-jun, estás tecleando cualquier cosa en la terminal —le reclamó Tae-hyun en voz baja, dándole un codazo—. Llevas cinco minutos borrando y escribiendo la misma línea de código. ¿Qué te pasa hoy? Tú nunca te equivocas en la sintaxis básica.

—El compilador está lento, es todo —mintió Seo-jun, sin apartar los ojos de la silueta de Min-jae.

—Sí, claro, el compilador —masculó Tae-hyun, cruzándose de brazos.

Tae-hyun no era tonto. Siguió la línea de visión de su amigo y llegó directamente al cuello de Min-jae. Luego notó la forma en que Min-jae respiraba, un poco más agitado de lo normal, y cómo evitaba apoyar todo su peso en la silla. Una sospecha ridícula, casi de película, comenzó a formarse en su cabeza.

De repente, una pequeña chispa saltó de la placa de pruebas del equipo de Min-jae, acompañada por el característico e infame olor a silicio quemado.

—¡Mierda! —exclamó Ji-hoon, apartando las manos—. Se quemó el microcontrolador. El puente H entró en corto.

—¿Qué? No, no puede ser —Min-jae se inclinó de inmediato, el pánico académico borrando por un segundo cualquier otro pensamiento—. El flujo de corriente estaba limitado. Déjame ver la pantalla de depuración.

—El código se congeló, Min-jae. No responde —dijo Soo-ah, al borde del colapso—. El profesor está a dos mesas de distancia. Estamos fritos. Reprobamos el bloque.

Min-jae apretó los puños contra la mesa, sintiendo la frustración quemarle el pecho. Ver su código fallar frente a toda la clase, y especialmente frente a Seo-jun, era un golpe directo a su orgullo de seis años.

Antes de que pudiera reiniciar el sistema de forma manual, una sombra alta se proyectó sobre su mesa de trabajo.

Seo-jun se había levantado de su asiento y ahora caminaba hacia ellos con las manos metidas en los bolsillos de su sudadera, manteniendo esa perfecta fachada de arrogancia y superioridad que el resto de la universidad conocía tan bien.

—Vaya, vaya. Parece que el sabelotodo del Grupo B necesita ayuda con algo de primer semestre —burló Seo-jun, elevando la voz lo suficiente para que los estudiantes de las mesas cercanas escucharan—. Déjame ver ese código antes de que quemen todo el laboratorio, Min-jae. No quiero ganar el primer puesto de la generación porque tu máquina ni siquiera es capaz de encender.

—Nadie te pidió ayuda, Seo-jun. Regresa a tu maldita mesa —escupió Min-jae, girándose para encararlo. Sus ojos chispeaban, una mezcla de la vieja rabia competitiva y la nueva corriente eléctrica que solo Seo-jun lograba provocarle.

—Andrés viene hacia acá. Si no lo reviso yo ahora, están reprobados —replicó Seo-jun, dando un paso al frente y colocándose justo al lado de Min-jae, obligándolo a hacerse a un lado en el estrecho espacio de la mesa.

Ji-hoon y Soo-ah miraron a Seo-jun como si fuera un salvavidas en medio del océano, olvidando por completo la rivalidad.

—Por favor, Seo-jun, fíjate en la subrutina de interrupción. No sabemos por qué se satura el puerto —pidió Ji-hoon de inmediato.

Seo-jun se inclinó sobre la pantalla, quedando tan cerca de Min-jae que sus hombros se rozaban fuertemente a través de la ropa. El calor corporal de Seo-jun, su aroma a perfume caro mezclado con el sudor de la tarde, envolvió a Min-jae en un segundo, haciéndole perder el hilo de sus pensamientos.

—El problema es que declararon la variable como un entero global sin limpiar el registro de estado —explicó Seo-jun, su voz sonando profesional y tranquila mientras sus dedos se movían con agilidad envidiable sobre el teclado de Min-jae—. Miren aquí. Si cambio este parámetro, el búfer se libera.

Mientras Ji-hoon y Soo-ah se pegaban por completo a la pantalla, tratando de asimilar la explicación técnica para salvar sus calificaciones, la situación debajo de la mesa de laboratorio era una historia completamente distinta.

Aprovechando que los ojos de todos estaban fijos en las líneas de código de la pantalla, Seo-jun bajó su mano izquierda. Con movimientos calculados y lentos, deslizó sus dedos por el muslo de Min-jae.

Min-jae se congeló por completo, sus ojos abriéndose con sorpresa. Intentó apartarse, pero el espacio entre la mesa y la silla era demasiado reducido, y Seo-jun apretó el agarre con una fuerza implacable, enterrando sus dedos en la carne firme de su pierna, justo donde nadie más podía verlos.

—¿Entendiste el error, Min-jae? ¿O quieres que te lo explique más despacio? —preguntó Seo-jun en voz alta, mirando fijamente la pantalla, pero subiendo la mano unos centímetros más arriba por el muslo, rozando una zona peligrosamente íntima.

Min-jae soltó un jadeo ahogado, que tuvo que camuflar rápidamente con un bufido de frustración y un golpe flojo sobre la mesa para que sus amigos no sospecharan. El corazón le latía en la garganta, la adrenalina de estar a punto de ser atrapados haciendo que su miembro, oculto bajo los jeans, comenzara a reaccionar al mero contacto prohibido.

—Entendí perfectamente... infeliz —respondió Min-jae entre dientes, con la respiración entrecortada y los ojos encendidos en puro deseo y desafío.

—Excelente. Ya compila —dijo Seo-jun, retirando la mano con total parsimonia justo cuando el profesor Andrés se detenía en la mesa vecina.

Seo-jun se incorporó, pero antes de dar la vuelta para regresar a su lugar, se inclinó ligeramente hacia el oído de Min-jae, simulando que revisaba la conexión de un cable de red en la parte trasera de la computadora.

—Te espero en el cubículo de herramientas del fondo en diez minutos. Lleva el reporte impreso para "revisarlo" —susurró Seo-jun, su aliento rozando la oreja de Min-jae—. No me hagas esperar, o vendré por ti enfrente de todos.

Seo-jun se alejó con una sonrisa de suficiencia grabada en el rostro, dejando a un Min-jae completamente desestabilizado, con las marcas de su cuello latiendo y el cuerpo ardiendo en una necesidad que el laboratorio ya no podía contener.

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Sigma rd
realmente no entendí mucho, me parece que hay muy poco enemys y demasiado to lovers en el primer capítulo, no esperaba que el ambiente cambiara en tan solo unos párrafos
Leamsi Espinoza: quise enfocar su 'rivalidad' en el orgullo y la competencia, más que nada por el deseo de jun de 6 años jaja, pero conforme avanza la historia se explica que solo era orgullo de ambos, por eso no profundizó ese punto, pero muchas gracias 🥰
total 1 replies
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