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Matrimonio por contrato

Matrimonio por contrato

Status: Terminada
Genre:CEO / Matrimonio contratado / Mujer poderosa / Romance oscuro / Completas
Popularitas:472
Nilai: 5
nombre de autor: Janaina Cruz

Una noche de borrachera, un auto destruido y un desconocido furioso. Así comienza la historia de Liandra: hacker, peleadora y dueña de una lengua tan afilada como su inteligencia.

Cuando destroza por accidente el auto de Henry Fernandes —multimillonario, CEO de tecnología y hombre acostumbrado a tener el control absoluto—, él le ofrece una salida que nadie esperaría: un matrimonio por contrato. Dos años. Reglas claras. Sin sentimientos.

Pero Liandra no es la esposa sumisa que la familia de Henry imaginaba. Abofetea rivales, hackea sistemas de seguridad, baila sobre mesas borracha y le dice "maridito" con una sonrisa que mezcla ironía y desafío.

Henry tampoco es lo que aparenta. Detrás de la fachada de empresario impecable se esconde un hombre con gustos peculiares… y un pasado que convirtió la intimidad en territorio de control. Cuando Liandra cruza esa línea, no retrocede. Pide más.

Lo que empieza como un acuerdo de conveniencia se transforma en algo que ninguno de los dos planeó: risas a las tres de la mañana, celos que queman, confesiones susurradas en la oscuridad y un "te amo" que tarda demasiado en llegar.

Pero cuando un primo obsesivo con trastornos psicópatas fija su mirada en Liandra, el contrato deja de importar. Lo que está en juego ya no es un acuerdo de papel.

Es la vida de la mujer que Henry ama.

NovelToon tiene autorización de Janaina Cruz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capítulo 16

Poco a poco, la casa se fue vaciando.

Las primas se marcharon, todavía cuchicheando.

Las tías salieron con miradas atravesadas.

¿Vanessa?

Se fue sin despedirse.

Y, finalmente…

quedaron solo ellas.

Ivana y Liandra.

El silencio que quedó ya no era pesado.

Era tranquilo.

Ivana se sentó en el sofá, quitándose los zapatos con un leve suspiro.

—Vaya almuerzo, ¿no? —comentó, con una sonrisa divertida.

Liandra soltó una risita, sentándose también.

—Intenté portarme bien…

Ivana la miró de reojo.

—No, no lo intentaste.

Las dos se rieron.

Y, ahí, algo cambió.

—Pero hiciste bien —continuó Ivana—. Esa chica necesitaba escucharlo.

Liandra se encogió de hombros.

—No sé quedarme callada cuando me provocan.

—Menos mal —respondió Ivana—. Mujer que se traga todo… un día explota de la peor forma.

Breve silencio.

Cómodo.

Ivana observó a Liandra con más calma esta vez.

—No eres lo que esperaba.

Liandra arqueó la ceja.

—¿Eso es bueno o malo?

Ivana sonrió.

—Muy bueno.

Hizo una pausa, cruzando las piernas.

—Mi hijo siempre fue difícil. Cerrado. Controlador… cree que puede resolverlo todo solo.

Liandra soltó una leve risa.

—Ya me di cuenta.

—Y tú… —continuó Ivana— no pareces del tipo que se va a dejar mandar.

—Para nada.

Respuesta rápida.

Segura.

Ivana asintió, satisfecha.

—Perfecto.

Otro pequeño silencio.

Y entonces la conversación cambió de tono.

Hablaron de la vida.

Del trabajo.

Del pasado.

De la familia.

Liandra contó un poco sobre su padre.

Ivana escuchó con atención.

Sin interrumpir.

Sin juzgar.

Y, poco a poco…

aquella relación que empezó en un almuerzo tenso…

se fue convirtiendo en otra cosa.

Más ligera.

Más auténtica.

Al final, Ivana sonrió, mirándola con cariño:

—¿Sabes una cosa?

Liandra inclinó levemente la cabeza.

—¿Qué?

—Creo que eres exactamente el tipo de problema que Henry necesitaba.

Liandra se rio.

—¿Problema?

Ivana se encogió de hombros, divertida.

—De los buenos.

Y, por primera vez desde que todo aquello empezó…

Liandra sintió que, tal vez…

aquel matrimonio no fuera solo un acuerdo.

Tal vez…

hubiera más pasando ahí de lo que ella imaginaba.

Henry volvió del despacho.

Pasos firmes, mente todavía ocupada con asuntos de trabajo…

hasta que escuchó.

Risas.

Frunció levemente el ceño.

¿Risas?

Siguió el sonido hasta la sala…

y se detuvo un segundo en la entrada.

Ahí estaban ellas.

Liandra e Ivana.

Riendo.

De verdad.

Sin tensión.

Sin máscaras.

Aquello… no era algo que esperara ver.

Su madre, relajada, cómoda.

Y Liandra…

a sus anchas.

Como si ya fuera parte de aquel lugar.

Cruzó los brazos, recargándose discretamente en el marco de la puerta.

Observando.

Analizando.

—Sabía que se iban a llevar bien —dijo, interrumpiendo el momento.

Las dos miraron en su dirección.

Ivana sonrió al instante.

—Te tardaste en darte cuenta, ¿no?

Liandra solo arqueó la ceja, con una leve media sonrisa.

—Tu madre tiene buen gusto.

Ivana se rio.

—A diferencia de ti, ¿verdad, Henry?

Él soltó un pequeño suspiro, ya acostumbrado.

—Debí quedarme en el despacho.

—Debiste —respondió Ivana, sin piedad.

Liandra contuvo la risa.

Henry entonces la miró directamente, retomando ese aire más serio.

—Liandra.

El tono cambió.

Más enfocado.

—Vamos.

Ella entendió al instante.

El desafío.

La laptop.

La prueba.

Se levantó con calma, acomodándose el sobretodo.

—Ya lo estaba esperando.

Ivana los miró a los dos, curiosa.

—¿Qué andan tramando ustedes?

Henry respondió sin dar muchos detalles:

—Negocios.

Liandra completó, con un leve brillo en la mirada:

—Y un pequeño desafío.

Ivana sonrió, cruzando los brazos.

—Me gusta.

Henry hizo un gesto con la cabeza, señalando el camino.

Liandra pasó junto a él sin dudar.

Pero, al pasar…

dejó caer un comentario en voz baja, solo para que él lo oyera:

—Espero que tu sistema sea bueno…

Él giró levemente el rostro, siguiéndola con la mirada.

—Espero que tú seas mejor.

Y así…

los dos se dirigieron al despacho.

Mientras, por primera vez…

no se trataba solo del contrato.

Se trataba de quién, ahí…

realmente tenía más control.

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