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¿Alguna Vez Me Enamore?

¿Alguna Vez Me Enamore?

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Romance / Escuela / Completas
Popularitas:547
Nilai: 5
nombre de autor: JESSE_SDV

Mey nunca imaginó que dejar la ciudad significaría dejar también la vida que conocía. Acostumbrada al ruido de las avenidas, las luces interminables y la rutina acelerada, se vio obligada a empezar de nuevo en un pequeño pueblo rodeado de campos y silencio. Todo allí parecía ajeno… hasta que conoció a Elian.
Arrogante, orgulloso y con una actitud imposible de ignorar, Elian era el tipo de chico que siempre conseguía lo que quería. Desde el primer encuentro, las discusiones entre ambos fueron inevitables. Pero detrás de su mirada desafiante y sus palabras frías, Mey comenzó a descubrir secretos que nadie más veía.
Lo que empezó como un cambio que ella nunca deseó, terminó convirtiéndose en una historia capaz de transformar sus heridas, sus miedos y hasta su forma de amar. Porque a veces, el lugar al que menos quieres ir… termina siendo donde realmente encuentras tu destino.

NovelToon tiene autorización de JESSE_SDV para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 19

Cada dos meses, el colegio de Mey organizaba un torneo interescolar que convocaba a instituciones de pueblos vecinos. Era uno de los eventos más esperados por todos, no solo por la competencia deportiva, sino por la emoción de conocer gente nueva, convivir con otros adolescentes y salir de la rutina.

Mey se encontraba especialmente emocionada esta vez. No solo era parte del equipo de vóley titular, sino que, desde el torneo anterior, había comenzado a descubrir una parte de sí misma que antes desconocía: la confianza en su talento. Además, sabía que Jin, el chico del colegio de Suyana que había conocido hace dos meses, también estaría allí. No era un desconocido. Habían intercambiado mensajes después del anterior campeonato, algunos breves saludos por redes sociales y, aunque la conversación no fue constante, había dejado una sensación cálida en su memoria.

Desde temprano, el colegio se llenó de movimiento: las delegaciones llegaban, los alumnos decoraban las gradas, y los entrenadores hacían los últimos ajustes. Mey y sus compañeras calentaban mientras la profesora de educación física las animaba.

—¡Vamos, chicas! ¡Quiero ver esa energía en la cancha! —gritó con entusiasmo.

En paralelo, Elian entrenaba con el equipo de fútbol. Estaba más concentrado que nunca. Sabía que era uno de los titulares más fuertes, y eso lo motivaba. Aunque también había algo que no lograba apartar de su mente: el regreso de Jin.

Cuando las delegaciones comenzaron a reunirse para el sorteo de partidos, Mey lo vio. Jin estaba de pie, conversando con sus compañeros. Vestía el uniforme de su colegio, y aunque tenía el mismo aire tranquilo de siempre, su sonrisa al verla fue inmediata.

—Hola, Mey —dijo acercándose con naturalidad—. Qué bueno verte otra vez.

—¡Jin! —respondió ella, sorprendida pero contenta—. Pensé que no te acordarías de mí.

—¿Cómo olvidaría a la chica que casi deja a mi equipo fuera del campeonato anterior? —bromeó.

Ambos rieron. El tono era amigable, pero en sus miradas había algo más. Esa complicidad que nace de pequeños recuerdos compartidos y la curiosidad por conocerse mejor.

Desde la distancia, Guillermo los observaba. No era la primera vez que veía a Jin, pero sí era la primera vez que notaba el brillo en los ojos de Mey al hablar con él. Sintió un pequeño nudo en el estómago. No era enojo exactamente, sino algo más incómodo: un celoso desconcierto que lo hacía mirar hacia otro lado.

Y Elian, aunque intentaba concentrarse en su partido, también notaba las miradas, los saludos y la forma en que Jin se inclinaba hacia Mey para hablarle. Él apretaba los labios, contenía lo que sentía. No podía reclamar nada, pero tampoco podía ignorarlo.

El torneo comenzó con intensidad. El equipo de vóley de Mey ganó el primer partido con un marcador ajustado. Ella jugó con una energía renovada. Cada punto que hacía era seguido de aplausos, y por momentos, su mirada buscaba a Jin entre el público, quien le levantaba el pulgar desde las gradas cada vez que lograba una jugada difícil.

Después del partido, mientras bebía agua sentada en una banca bajo un árbol, Jin se le acercó con una sonrisa serena.

—Juegas mejor que la vez pasada. ¿Te entrenaste mucho?

—Sí… creo que me tomé el vóley más en serio. Me gusta cómo me siento cuando juego.

—Se nota. Estás más segura. Y saltas más alto —añadió, medio en broma.

—¿Otra vez vas a calcular mi salto? —le dijo Mey, divertida.

—No puedo evitarlo. Es mi lado matemático —respondió él encogiéndose de hombros.

En ese momento, Dana llegó con dos botellas de agua. Saludó a Jin con naturalidad. Ya lo conocía de antes, y aunque le parecía simpático, no podía evitar hacerle señales cómplices a Mey cada vez que él se alejaba.

—Ese chico te mira como si fueras la protagonista de su novela coreana favorita —le dijo en voz baja.

—¡Dana! No digas eso…

—¿Y por qué no? Si te gusta, te gusta. No tiene nada de malo.

Mey no respondió. Se encogió de hombros, sonrojada, pero no negó nada.

Esa tarde, el equipo de fútbol tuvo su primer partido. Elian jugó como si tuviera algo que demostrar. Corrió con fuerza, marcó un gol y participó en varias jugadas importantes. Al terminar el partido, no celebró con euforia. Solo se acercó al grupo de chicas que animaban desde las gradas y saludó con una sonrisa forzada. Sus ojos buscaron a Mey, pero ella no estaba. Estaba hablando con Jin bajo el mismo árbol, riendo de algo que él le había dicho.

Guillermo estaba sentado no muy lejos, en silencio, con los auriculares puestos. A veces miraba su celular, otras veces disimulaba que observaba a Mey. En su interior, algo comenzaba a cambiar también. No sabía si era tristeza, confusión o celos. Pero ya no podía ignorar que Mey, la chica que solía hacer bromas tontas con él en clase, que reía con facilidad a su lado, estaba creciendo. Y eso incluía sentir cosas por otros chicos.

Al caer la tarde, los colegios organizaron una pequeña reunión en la cancha techada. Música suave, luces improvisadas, y algunos bocaditos. No era una fiesta formal, pero sí un espacio para que todos compartieran.

Mey caminaba con Dana, cuando Jin volvió a acercarse.

—¿Te gustaría dar una vuelta? —le preguntó.

—Claro —respondió ella sin dudar.

Caminaron alrededor del campo, conversando sobre sus vidas, sobre lo que querían estudiar, sobre cómo se sentían en sus respectivos colegios. Jin le habló de su gusto por el arte digital, y ella le confesó que soñaba con estudiar diseño o educación. En algún momento, sus manos se rozaron, pero ninguno dijo nada.

Al otro lado del campo, Guillermo los observaba en silencio. Elian, que estaba con su equipo, también los miraba de reojo. Aunque trataba de concentrarse en su grupo, su mirada volvía una y otra vez a Mey y Jin.

Cuando Mey regresó con Dana, llevaba una flor silvestre en la mano.

—¿Te la dio él?

—Sí. Dijo que es un símbolo de suerte.

—Ajá, y seguro también de que le gustas.

Mey no respondió. Apretó la flor con suavidad y miró hacia donde Jin hablaba con sus compañeros. Por primera vez, sentía algo distinto. No era solo emoción; era la sensación de que estaba conectando con alguien que la veía de verdad.

Esa noche, antes de dormir, pensó en todo lo que había pasado. En los partidos, en las miradas cruzadas, en Jin, en los silencios de Elian, en la forma en que Guillermo había estado más callado de lo normal.

Sintió que estaba cambiando, creciendo, y que eso, aunque asustaba un poco, también era hermoso.

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