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Renací Para Vengarme

Renací Para Vengarme

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Amor de la infancia / CEO / Completas
Popularitas:106k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Aún siento el frío del metal desgarrando mi piel y el dolor punzante en mi corazón; un dolor que no era por el acero, sino por algo más que aún no logro descifrar. En este limbo, donde no sé si estoy viva o muerta, mi único objetivo es salvar a mi hija y lograr que llegue a este mundo. Soy Amanda Leal, y esta es mi historia... una que apenas comienza con mi final.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo XIV: Enemigo al acecho

Punto de vista de Miguel

—¡Quiero ese nombre sobre mi escritorio hoy mismo, Esteban! —grite, arrojando una carpeta de estados financieros que terminó esparcida por todo el suelo de mi oficina—. No me vengas con que está muy bien camuflada. Nadie compra el cuarenta por ciento de las acciones del Hospital Central Metropolitano sin dejar una sola huella digital.

Esteban agachó la cabeza, visiblemente presionado por mi temperamento. El hospital era una de las inversiones secundarias de la familia Maldonado, una pequeña pero prestigiosa participación que nos daba estatus y control sobre ciertos sectores de la ciudad. Que alguien se hubiera metido en la junta directiva comprando acciones en la sombra era una declaración de guerra silenciosa.

—Señor, el bufete de abogados que manejó la transacción está blindado por leyes de confidencialidad internacional —explicó Esteban con voz cautelosa—. Lo único que mis informantes dentro de la junta directiva lograron confirmar es que el inversionista mayoritario... es una mujer. Y no cualquiera. Los reportes indican que es una figura de muchísimo poder económico, una sombra que se está moviendo con mucha precisión para desbancarnos.

—¿Una mujer poderosa? —repetí, sintiendo que una vena me palpitaba en la sien. Mi mente trabajó a mil por hora, descartando nombres de empresarias locales. Ninguna de ellas tenía el valor de meterse con los Maldonado—. Sigue buscando. No me importa cuánto dinero tengas que pagar, averigua quién es esa maldita perra que intenta jugar en mi tablero.

Esteban asintió rápido.

—Hay algo más, señor. Como dueña de la mayoría de las acciones, esta mujer acaba de ejercer su derecho al voto para destituir al antiguo director general. El nuevo nombramiento ya es oficial. Mañana por la mañana la junta directiva presentará a la nueva Directora Médica y General del hospital. Usted, como accionista minoritario, debería asistir para marcar territorio.

Una sonrisa amarga apareció en mi rostro.

—Por supuesto que iré —sentencié, acomodándome los puños de la camisa—. Quiero verle la cara a la marioneta que esa "mujer poderosa" ha puesto al frente de mi hospital.

Punto de vista de Amanda

El olor a desinfectante, el sonido de los monitores a la distancia y el pulcro uniforme blanco que llevaba puesto me devolvieron la vida. Habían pasado cinco años desde la última vez que ejercí mi profesión, cinco años en los que tuve que enterrar a la doctora Amanda Leal para poder sobrevivir.

Pero Andrés, en su infinita frialdad calculadora, había encontrado la forma perfecta de devolverme mi propósito mientras ejecutaba su venganza. Él había comprado las acciones del hospital a través de una de mis cuentas falsas en Nueva York, poniéndome legalmente a la cabeza de la junta. Yo era esa "mujer poderosa" de la que todo el mundo hablaba en los pasillos de la alta sociedad, aunque nadie conociera mi rostro todavía.

Me miré en el espejo de mi nuevo y enorme despacho presidencial. Llevaba el cabello recogido en un moño impecable, gafas de montura fina que enmarcaban mis ojos y una placa metálica en mi bata que leía con orgullo: Dra. Victoria Arismendi. Directora General.

—Es hora de la reunión con los inversionistas y la junta médica, doctora Arismendi —anunció mi secretaria a través del intercomunicador.

Inhalé aire profundamente, sintiendo cómo la adrenalina corría por mis venas. Sabía perfectamente que en esa mesa de juntas me estaría esperando Miguel Maldonado, desesperado por saber quién le había arrebatado el control de su preciado hospital.

—Diles que voy en camino —respondí con una voz firme y gélida.

Me acomodé la bata, tomé mi carpeta de alta dirección y caminé hacia la puerta. El juego de ajedrez contra el hombre que intentó destruirme finalmente había comenzado, y esta vez, yo tenía las mejores piezas.

Observé a través del sistema de cámaras de seguridad de mi despacho cómo los miembros de la junta directiva tomaban sus asientos en la gran sala de conferencias. Decidí no presentarme, pues quería manipular la situación a mi antojo y ver la desesperación de Miguel.

En el extremo de la mesa, Miguel lucía impecable, pero la rigidez de su postura y la forma en que tamborileaba los dedos sobre la madera delataban su profunda desesperación. Estaba ansioso por ver quién cruzaría esa puerta.

Sonreí de medio lado, sintiendo una oleada de satisfacción que no había experimentado en años. Tomé el intercomunicador.

—Felipe, es el momento. Entra tú con el equipo legal. Que sepan quién manda ahora, pero mantén mi identidad bajo llave.

—Entendido, doctora Arismendi —respondió la voz segura de Felipe.

A través de la pantalla, vi cómo las puertas de la sala de juntas se abrían de par en par. Miguel se puso de pie de inmediato, enderezando el saco de su traje, listo para intimidar a la nueva Directora General. Sin embargo, su expresión se transformó en una mueca de total desconcierto cuando vio entrar a Felipe, escoltado por tres de los abogados corporativos más agresivos y cotizados del Grupo Ferrer.

—Buenos días, señores accionistas —saludó Felipe con una frialdad impecable, caminando directo a la cabecera de la mesa y tomando el control de la reunión sin pedir permiso—. Mi nombre es Felipe Mendoza, representante legal de la accionista mayoritaria de este complejo médico.

—¿Dónde está la doctora Victoria Arismendi? —interrumpió Miguel, con una voz cargada de arrogancia y evidente molestia—. Se nos citó aquí para conocer a la nueva Directora General, no a sus secretarios. Exijo que se presente.

Felipe ni siquiera se inmutó ante el tono de Miguel. Abrió un elegante portafolio de cuero y deslizó un documento oficial frente a cada uno de los presentes.

—La doctora Arismendi se encuentra atendiendo asuntos de alta gerencia en este momento, señor Maldonado —respondió Felipe, clavando una mirada gélida en él—. Ella no necesita presentarse ante una junta minoritaria para validar su puesto. Su primera orden como Directora General y dueña del cuarenta por ciento del hospital está en los documentos que tienen en sus manos: una auditoría forense completa e inmediata a todas las administraciones anteriores. Incluyendo, por supuesto, la gestión de la familia Maldonado.

El rostro de Miguel se encendió de furia. Golpeó la mesa con una mano, ignorando las miradas de advertencia de los otros socios.

—¡Esto es una ridiculez! No pueden llegar aquí a imponer auditorías sin el consenso de todos. ¿Quién carajos se cree esa mujer? ¿Qué es lo que busca de nosotros?

—Busca transparencia, señor Maldonado. Algo que parece ponerlo muy nervioso —sentenció Felipe con una sonrisa ladina—. Si no tiene nada que ocultar, la auditoría no debería ser un problema para usted. Con su permiso, caballeros. Los abogados se encargarán de recolectar los libros contables hoy mismo.

Felipe dio la vuelta y salió de la sala con la misma elegancia con la que había entrado, dejando a Miguel al borde de un ataque de ira, gritándole a sus propios asesores para que averiguaran de una vez por todas quién era esa sombra femenina que lo estaba asfixiando económicamente.

Apagué el monitor de seguridad de mi oficina y caminé hacia el gran ventanal de cristal que miraba a la ciudad. El primer golpe estaba dado. Miguel estaba cegado por la desesperación, buscando a una enemiga invisible en el mundo de los negocios. No tenía la menor idea de que la mujer que tanto lo estaba atormentando era la misma a la que desecho hace cinco años.

—Disfruta de tu ignorancia mientras puedas, Miguel —susurré para mí misma, cruzándome de brazos—. Porque este viernes, en la gala, finalmente sabrás quién regresó para destruirte.

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Nena Lara
excelente novela escritora gracias
Fan del maestro fu Jinchen
ya van dos veces que nos dejan con las ganas🤭queremos acción
silvia
Idiota hdmilpu pero ya veras, tu castigo llegara
silvia
Que estúpido se dejo engañar, idiota
Fan del maestro fu Jinchen
me alegra saber que su primera vez fue con Andrés y no con ese imbécil que no creyó en ella y le era infiel😂
Fan del maestro fu Jinchen
espero que el protagonista no sea Miguel porque hasta ahora no mostraron los pensamientos de Andres,no salgan con eso que lo engañaron y al final ella lo perdona y viven felices porque dejo de leer😂
Fan del maestro fu Jinchen
es la primera historia donde vuelve unos minutos antes de morir,tienes un punto por empezar diferente😂
silvia
Bruta🙄
silvia
Que tonta, con el bien gallito y cin el ex te dejabas 🙄
Franci Mijares
excelente historia! me encantó
Oraida Rodriguez
muy buena la historia de amor
Fannny Castro
Excelente
Maria Cantillo
buena noticia ya se lo merece
Sandra Garnica
Me encantó la historia, aunque Amanda me saco de quicio un poquito porque no aceptaba al bombón de Andres a pesar de que él le demostró que la amaba🥰, mil éxitos y bendiciones autor@ 😊😉😉😉
Maria Cantillo
bueno que pague en este mundo nadie se va sin pagar🤭
Maria Cantillo
se lo merece porsls ñeche🤭
Maria Cantillo
vaya sorpresa que les espera 🤭🤭🤭
Betty Chavez
Impresionan historia me encanto ,una trama excelente muchas gracias autora hermoso cuento./Heart//Heart/
Maria Cantillo
bueno espero estos malos no se vayan a escapar
Maria Cantillo
Resulta que era verdad un hijo de otro que valiente jejeje pero 🤭🤭🤭🤭
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