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Selena Y El Don De Las Tinieblas

Selena Y El Don De Las Tinieblas

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Matrimonio contratado / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:2.1M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Edna Garcia

Traicionada por su propia hermana y sacrificada como moneda de cambio por su familia, Selena Sanches vio cómo sus sueños de amor se derrumbaban cuando Ingrid falsificó sus exámenes prenupciales.
Considerada “estéril”, Selena fue descartada por Cássio Álvarez, el hombre que juró amarla y con quien iba a casarse… pero él decidió casarse con Ingrid sin dudarlo.

Humillada y sin apoyo, Selena creyó que nada podía empeorar, hasta que su padre la ofreció como esposa al misterioso y temido Henrico Garcês, un mafioso al que nadie jamás se atrevía a mirar a los ojos. Un hombre que vive en las sombras, rodeado de rumores, poder… y peligro.
Ahora, unida a un desconocido que inspira tanto miedo como fascinación, Selena deberá descubrir si este matrimonio forzado será su ruina…
o su salvación.

NovelToon tiene autorización de Edna Garcia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7

La fiesta ya había terminado. Los empleados recogían copas, pétalos y velas, mientras la noche caía pesada sobre la mansión Garcés. La luna se reflejaba en el mármol oscuro de la fachada, aumentando la sensación de grandeza y aislamiento.

Henrico caminaba lentamente por el pasillo hacia la oficina, con las manos en los bolsillos del saco, los hombros tensos después de la ceremonia. Cuando entró, encontró a Marcello esperando cerca de la ventana, sosteniendo dos vasos de whisky.

—Buen trabajo hoy —dijo Henrico, tomando uno de los vasos sin entusiasmo—. ¿Dónde está Selena?

—En la sala, sentada en el sofá.

—¿Qué voy a hacer con esa mujer ahora?

Marcello esbozó una sonrisa maliciosa, casi provocativa.

—Después de todo… ¿qué va a querer hacer el señor con su esposa en la noche de bodas? ¿De verdad me está preguntando eso?

Henrico giró el rostro lentamente, arqueando una ceja.

—Marcello… —dijo con la voz baja, cargada de advertencia—. No te hagas el idiota.

Marcello soltó una carcajada corta.

—¿El jefe más temido de la mafia preguntándome qué hacer con una esposa? Jefe… ¿de verdad quiere que responda esa pregunta?

Henrico soltó el aire, como quien intenta mantener la paciencia.

—Este matrimonio fue una decisión necesaria. Estratégica. Pero no tengo el mínimo interés en tomarme este compromiso en serio.

Dio un trago al whisky, encarando su propia sombra en la mesa.

—No me veo casado. Y menos con una mujer que ya llega queriendo dictar reglas. ¿Entrar después de mí en el altar? ¿Quién se cree que es?

Marcello inclinó la cabeza, acercándose un poco.

—Jefe… con todo respeto… la muchacha es linda. Más bonita que la hermana con la que el señor iba a casarse inicialmente.

Henrico frunció el ceño.

—No conozco a la hermana de ella. Ni conocía a Selena hasta hoy.

Pasó la mano por la nuca, un gesto raro de incomodidad.

—Confieso que, a primera impresión… no me gustó. Aquella postura de ella en el altar… parecía que quería mostrar que manda. Y no tolero eso.

—Pero… —provocó Marcello— bonita sí que es, vamos a concordar.

Henrico lo ignoró.

—Infelizmente, tengo que hacer que este arreglo funcione. Por el bien de los negocios. Solo por eso.

Marcello se encogió de hombros, riendo de la situación.

—Cierto. Entonces… ella está en la sala todavía, vestida de novia. ¿Quiere que la lleve al cuarto de huéspedes? O…

—Cuarto de huéspedes —respondió Henrico inmediatamente—. Sin discusión.

Marcello asintió, todavía con la sonrisa burlona.

—Como quiera, jefe.

Él dejó la oficina y bajó a buscar a Selena. El silencio de la mansión ahora era diferente —pesado, preenchido por expectativas frustradas. Pero cuando Marcello entró en la sala, encontró solo el vestido de novia colgado en un perchero improvisado y una copa vacía en la mesa.

Nada de Selena.

Él frunció el ceño. Caminó hasta el balcón, miró por los pasillos, llamó a una de las funcionarias —pero nada.

Volviendo a la oficina, abrió la puerta rápidamente.

—Jefe…

Henrico levantó la mirada de inmediato.

—¿Qué pasa?

—La novia… ya no está en la sala.

Henrico se puso de pie, tenso.

—¿Cómo es eso?

—Ella desapareció.

—¿Desapareció…? —Henrico pasó una mano por el rostro—. ¿Esa maldita se fue?

El tono era una mezcla de irritación y preocupación. No por lo sentimental —sino porque sería un escándalo monumental si la nueva Sra. Garcés abandonase la mansión en la noche de bodas.

En ese momento, pasos discretos resonaron en el pasillo.

Era Hermínia, la gobernanta, una señora de cabellos recogidos y mirada atenta.

Ella se detuvo en la puerta, haciendo una pequeña reverencia respetuosa.

—Señor Henrico… ¿está buscando a la madame?

Henrico desvió la mirada hacia ella, serio.

—Sí. ¿Dónde está?

Hermínia carraspeó.

—Yo… ayudé a la madame a llevar el equipaje al cuarto del señor.

Henrico abrió los ojos desmesuradamente.

—¿A MI cuarto?

—Sí, señor. —El tono de la gobernanta era casi inocente—. ¿Cómo iba yo a saber? Ustedes se casaron hoy. Es normal que la esposa vaya al cuarto del marido.

Marcello se puso la mano en la boca para esconder la risa.

Henrico cerró los ojos por un segundo, respirando hondo.

—Está bien, Hermínia. Usted no tiene la culpa —dijo, dominándose—. Déjelo conmigo. Yo resuelvo esto.

Hermínia inclinó la cabeza y salió, satisfecha por haber cumplido lo que creía ser su deber.

Henrico se quedó parado por algunos segundos, en silencio absoluto.

Podía sentir la propia sangre calentarse ante la audacia de aquella mujer:

Entrar en el altar solo cuando él entrase.

Hacerlo esperar.

Atravesar la noche para su cuarto sin ser invitada.

Marcello cruzó los brazos, conteniendo la sonrisa.

Henrico dejó el vaso en la mesa de madera, girándose lentamente en dirección al pasillo que llevaba al cuarto principal.

—Jefe —provocó Marcello— ¿va a expulsarla?

Henrico lanzó al asistente una mirada que congelaría a cualquier hombre.

—No.

—¿No? —Marcello parpadeó.

—Voy a conversar con ella. Ya es hora de que mi esposa entienda quién manda en esta casa.

Sin más una palabra, Henrico caminó por el pasillo, a pasos firmes, preparados para confrontar a la mujer que, sin percibirlo, había acabado de desafiarlo por segunda vez en menos de tres horas.

Y por primera vez en la vida… él no sabía exactamente cómo aquella conversación terminaría.

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maria fernanda ortega ruiz
Huy huy se acerca tormenta jjjjjj haber cómo sale Ingrid 🤣🤣
Magdalena Molina Rojas
Felicidades autora linda novela de princio a fin Sigue adelante escribiendo más novelas y compartelas con tus seguidores.
Marjorie Rosa
Bellísima me encantó
Rosa Elena Lozada
El que tiene rabo de paja no se acerca a la candela, los Vieiras se acercaron al fuego y salieron quemados
Rosa Elena Lozada
Rodrigo todavía tiene instinto de "padre" hacia la hijastra en cambio para su hija no hay ni muestra de arrepentimiento, es un desgraciado.
Mery Gutierrez
Tenía tiempo sin disfrutar tanto una novela que me hiciera reír tanto 😍 tuvo de todo un poquito y deja mucha reflexión. gracias por tanto disfrute.
Mery Gutierrez
que pena el cambio en la trama, cuando Patricia se estaba reivindicando y pagando con humildad toda la humillacion, no me espere este cambio
Mery Gutierrez
uffff ese buffet campestre está delicioso 😋
Mery Gutierrez
ahora sí Herminia te van a llevar hasta el gallinero 😂😂😂😂
Mery Gutierrez
nunca había escrito tanto en una novela como en ésta 😍😍😍😍
Mery Gutierrez
🤣🤣🤣🤣en esta novela sassss se enamoran de una y son más rápidos que flash 🤭🤣🤣 y me encanta 🤭tenía tiempo sin reírme tanto leyendo una novela
Mery Gutierrez
menos mal que la gente del campo son como los toros 😃fuertes😂😂😂😂
Mery Gutierrez
carajo Don Eduardo dejé la pichirres y compré una cocina x lo menos y dejé que la pobre Sabrina no lleve tanta candela y huela a humo 🤭🤣🤣🤣
Rosa Elena Lozada: jajajaaj ciertamente yo no podría adaptarme a esa vida pasar un fin de semana ok, pero vivir así siempre, no gracias me gustan las comodidades que ofrecen las ciudades pero hay personas que si lo disfrutan de verdad.
total 1 replies
Mery Gutierrez
tengo que darle un punto a la madre x el apoyo incondicional a la hija
Mery Gutierrez
pobrecs eso es hacer leña del árbol caído
Mery Gutierrez
es difícil empezar desde cero después de haberlo tenido todo, pero lo importante es reconocer sus errores y corregir
Mery Gutierrez
el karma alcanza tarde o temprano y estos aún no aprenden
Mery Gutierrez
estoy privada de la risa 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣😂😂😂😂😂😂😂
Mery Gutierrez
Sabrina el tiene lo suyo 🤭 con 60 todavía dan unas buenas revolcadas mejor que los jóvenes 🤭🤭
Mery Gutierrez
ahora Sabrina es la amiga y madrastra de Selena. la suegra de su ex amante 🤣 la abuelastra de Yuri 🤭 que más 🤣😍😍😍😍😍
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