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Cuando Mi Ausencia Sea Paz

Cuando Mi Ausencia Sea Paz

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:252.6k
Nilai: 4.9
nombre de autor: A.Gaby

Valeria Cárdenas parecía tener una vida estable: un matrimonio envidiable, un hogar tranquilo y un esposo que, alguna vez, la amó de verdad. Pero con el tiempo, las palabras dejaron de ser cariño y empezaron a doler, y el silencio se volvió una forma de castigo que nunca supo cómo enfrentar.
Día tras día, Valeria se fue apagando entre reproches, desprecios, monotonía y culpas que no eran suyas. Sin darse cuenta, dejó de ser ella misma para convertirse en alguien sin alma, solo para no molestar.
Cuando finalmente toma una decisión de la que no hay vuelta atrás convencida de que su ausencia hará todo más fácil para quienes la rodean, entiende demasiado tarde cuánto se había perdido en el camino. Porque a veces el amor no se acaba… solo cambia hasta volverse irreconocible.
Esta es una historia donde el dolor se guarda, donde nadie ve lo que pasa puertas adentro. Y donde comprender lo que ocurrió llega cuando ya no se puede reparar.

NovelToon tiene autorización de A.Gaby para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Penas del alma.

Valeria Cárdenas creció sola. No recordaba un abrazo de madre, ni la voz de un padre diciéndole que todo estaría bien. Su mundo comenzó en un orfanato, un lugar de paredes frías, pasillos largos y dormitorios compartidos, donde los nombres no importaban tanto como los números y donde los niños aprendían demasiado pronto a no esperar demasiado de nadie.

Desde pequeña, Valeria entendió que la vida no sería amable con ella. Miraba por la ventana del dormitorio cuando llovía y pensaba que quizá, si algún día tenía suerte, alguien vendría por ella. Pasaron los años y nadie lo hizo. Mientras otros niños eran adoptados, ella se quedaba. A veces escuchaba a las cuidadoras decir que los más pequeños tenían más oportunidades, que a medida que crecían se volvía más difícil encontrar una familia. Valeria aprendió entonces que la esperanza también se acaba.

No lloraba delante de los demás. Guardaba sus lágrimas para la noche, cuando el ruido del edificio se apagaba y la oscuridad la envolvía. Con el tiempo dejó de preguntarse por qué nadie la quería. Se limitó a existir.

Cuando cumplió la mayoría de edad, el orfanato le dio una maleta vieja con algunas prendas y la dejó ir. No hubo despedidas largas, ni promesas de volver a verla. Solo una palmada en el hombro y un deseo de buena suerte y nada más.

Aquel día Valeria salió a la calle con miedo, pero también con una decisión: sobrevivir. No tenía estudios universitarios, ni contactos, ni familia. Consiguió un pequeño empleo en una cafetería del centro. El sueldo apenas alcanzaba para un cuarto barato y comida sencilla, pero era suyo aunque fuera poco, sentía que tenía algo propio.

Fue en esa cafetería donde conoció a Andrés Herrera.

La primera vez que lo vio, él estaba sentado junto a la ventana, revisando planos mientras bebía café. Era arquitecto. Alto, seguro de sí mismo, con una sonrisa hermosa y dientes perfecto. Habló con ella con amabilidad, como si no fuera solo la chica que servía cafés, sino alguien interesante. Le preguntó su nombre, le agradeció por su atención, y regresó al día siguiente. Y al siguiente.

Valeria no estaba acostumbrada a que alguien la mirara con interés. No sabía cómo reaccionar cuando Andrés le sonreía, ni qué hacer con la calidez que sentía cuando él la llamaba por su nombre. Poco a poco empezaron a hablar más, a compartir pequeñas historias, a encontrarse incluso fuera del trabajo.

Con Andrés, Valeria sintió algo que nunca había tenido: pertenencia.

Él la hacía reír. Le decía que era fuerte, que admiraba su forma de seguir adelante a pesar de todo. Le habló de su trabajo, de sus sueños, de construir cosas que perduraran. Valeria, se permitió soñar también.

Se enamoraron.

Para ella, el amor fue como una puerta que se abría hacia un mundo donde por fin no estaba sola. Andrés le enseñó lo que era sentirse acompañada, lo que era tener a alguien esperándola al final del día. Cuando él le propuso matrimonio, Valeria no dudó. No tenía familia que la entregara, ni grandes celebraciones, pero tenía a Andrés. Y en ese momento, creyó que eso era suficiente.

Durante un tiempo, lo fue.

Los primeros meses de matrimonio fueron tranquilos. Compartían una casa pequeña, risas, planes. Andrés la tomaba de la mano en la calle, la abrazaba sin motivo, y le repetía que era lo mejor que le había pasado. Valeria creía cada palabra, no se sentía sola.

Pero con el paso del tiempo, algo comenzó a cambiar.

No fue de golpe. Fue lento, casi imperceptible al principio. Pequeños comentarios que antes no estaban ahí. Frases dichas con cansancio, miradas que ya no eran tan cálidas. Andrés comenzó a llegar más tarde a casa, más distante. Y cuando Valeria intentaba hablar, él respondía con monosílabos o con silencio.

Ella empezó a sentir que caminaba sobre terreno inestable. Se esforzaba por agradar, por no molestar, por ser suficiente. Pensaba que quizá era culpa suya, que debía esforzarse más, ser mejor, ser menos molestosa.

El amor no desapareció de inmediato. Se fue desgastando, como una cuerda que se estira demasiado se rompe.

Andrés dejó de preguntarle cómo se sentía. Dejó de tocarla sin motivo. Empezó a corregirla, a señalar lo que hacía mal. Primero fueron cosas pequeñas: la forma en que cocinaba, cómo ordenaba la casa, cómo hablaba. Luego vinieron reproches más duros.

Valeria intentaba recordar al hombre que la miraba como si ella fuera su mundo. Pero cada día le costaba más encontrarlo.

Y aunque él nunca levantó la mano contra ella, sus palabras comenzaron a doler más que cualquier golpe.

Sin darse cuenta, Valeria empezó a apagarse. Ya no reía como antes. Ya no esperaba nada con ilusión. Solo quería no equivocarse, no provocar discusiones, no ser una carga.

En las noches, mientras Andrés dormía de espaldas a ella, Valeria se preguntaba qué había hecho mal. Y una idea comenzó a formarse:

Tal vez el problema era ella.

Tal vez, si ella no estuviera, todo sería más fácil.

Ese pensamiento no llegó de golpe. Fue creciendo con el tiempo, alimentado por el silencio, por el rechazo, por la sensación constante de no ser suficiente. Y una noche, mientras miraba el techo en la oscuridad, lo pensó.Quizá su ausencia sería un alivio.

1
Lorena Osorio
está novela me gustó muchísimo gracias a quien la escribió
Maria Elena Gomez
Normal
Silvia Muñoz Muñoz
Excelente novela ,gracias autora
Felisa Bendisky
felicitaciones autora excelente novela se a nimo

con tema muy delicado la violencia el cáncer la muerte lo hizo súper bien felicitaciones 👏👏👏👏🥰
Hiradia Cohen
Si por favor que Susana se salve qué si es por un trasplante o algo que lo logre pero que no muera y vean crecer su empresa junto a valeria como es su sueño
Hiradia Cohen
Pero pereciera por como se expresa Susana que ella estuviera enferma ojala no parece buena chica
Hiradia Cohen
Es una Putizorra y a Valeria le hace falta quererse mad tien el autoestima por el suelo pero no es culpa de ella debemos recordar que arrastra trauma de su crianza en un orfanato donde nunca fue adoptada ella en si nunca es culpable de sus inseguridades El y la Putizorra si son lo mas bajo pero tiene que pagarlo ojalá elka encuentre alguien que la ayude a salir de ese cueco
Lourdes Masa Quintal
No tengo palabras para describir está hermosa novela que me llegó hasta el alma, gracias autora, que tú vida esté llena de bendiciones. Leo desde Quintana Roo México.
Gladys Muñoz
mujer me tienes el corazón chiquito de tanto llorar pensé ya voy a llorar por esta no ahora a llorar por las 2
Gladys Muñoz
no puedo con eso 5 minutos más en la barriga de la mamá y sale más idiota no puedo con tanto por dios
Gardenia Omaña
El estéril eres tú pebdejo, currnufo de muerda. te mereces una mujer como ella....🤣👏👏👏🤭
Olga Perez
muy buena novela gracias llore mas que con la película de "Pedro infante nosotros los pobres"
Olga Perez
😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭
Olga Perez
ya me canse de llorar y hay voy otra vez 😭😭😭😭😭😭😭😭😭
soraya gonzalez
hay escritora ojalá y Susana no se muera sería injusto ya que ella consiguió con Valeria una hermana y se siente feliz al lado de ella e igual Valeria ya la quiere como tal por favor no la mates 😭🙏🙏🙏🙏
soraya gonzalez
por favor que Susana no muera es la única amiga que tiene Valeria sería horrible si muere 😭😭
Isabel Martín
Muy buena historia, magnífica.... Gracias y felicidades autora 🤗👏👏👏👏
olga quinteros
es ficción autora ,escribe un milagro para Susana ,que se salve
olga quinteros
que bruta esa madre también ,ahora se sentirá culpable por no haber hablado mejor las cosas ,ni modo el que se creía un macho alfa y la que quería quedarse con el dinero literalmente se metieron en el horno
olga quinteros
y está mujer no ve la clase de tipo que es ?de la forma que actúa metiéndola a ella como una prostituta en el cuarto de su esposa ,creerá que alguna vez va a cambiar por ella ? ese tipo de mujer recibe el karma multiplicado y el ni hablemos ,felicidad jamás tendran
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