Luciana Montreal siempre obtuvo lo que quiso.
Incluso a David Balbuena… el único hombre que alguna vez se le resistió.
Pero el deseo no siempre trae victoria.
Entre noches que la consumieron y una verdad que lo cambió todo, Luciana entendió que hay algo más peligroso que no tener a alguien… tenerlo y descubrir quién es en realidad.
Años después, convertida en una mujer poderosa e inalcanzable, ha construido un mundo donde nadie puede tocarla...
Hasta que el pasado regresa... y no viene solo: Un hombre que aún puede hacerla arder. Otro que ya decidió que será suya.
Entre el fuego que la desarma y el control que amenaza con atraparla, Luciana deberá enfrentar la única decisión que nunca pudo dominar: seguir lo que la consume… o no volver a perderse jamás.
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CABALLERO DE NEGRO
NARRADOR
David había salido de una importante reunión y tenía una inquietud. ¿Su nombre quedaría en titulares como un esposo engañado? Esperaba que no, pero sabía que su esposa sin dudas era una mujer hermosa y que oportunidades de engañarlo no le faltarían.
Miró su teléfono con cierto temor por aparecer en las noticias, pero no lo hizo. No había nada sobre él ni tampoco sobre su esposa.
En Las Vegas, Luciana, solamente era una joven adinerada más. Destacaba por su belleza y también por su elegancia. Todavía más por su seguridad al caminar. Parecía una modelo, pero no era reconocida por nadie.
El anonimato en la ciudad del pecado le gustaba. Sabía que allí nadie la conocía ni por su apellido y mucho menos por su matrimonio.
Cuando Amy recibió a su amiga en la habitación, esa mañana, no notó nada más que una sonrisa genuina de su parte.
-Estar lejos de David te hace resplandecer- Bromeó Amy con una indirecta- Ese burro te opaca
-Reina, a mí nadie me opaca. ¿Desayunamos?
-¿Me dirás antes por qué estás tan feliz?- Amy cerró la puerta para terminar de arreglarse adecuadamente porque en bata y pantuflas no podría salir ni al pasillo
-Ya resolví lo que nos trajo aquí. Todo salió tal como lo esperaba. Tenemos que celebrarlo esta noche. Me siento afortunada, tal vez no esté mal hacer algunas apuestas- Amy dejó de subirse el pantalón incluso. Quería saber más
-¿Ya? ¿A qué hora te levantaste? ¿Te caíste de la cama y no estuve para reírme?- Preguntó con una sonrisa burlona
-No. Era un asunto importante. Ni el día de mi boda dormí tan poco
-No te pediré que me des detalles porque sé que no me dirás nada- Suspiró dramáticamente
-Todo a su debido tiempo. En poco más de cinco meses viajaré de nuevo para tener detalles de mi proyecto. Deberé trabajar mucho para que lo que imagino se haga realidad- Habló con determinación de hierro
-Sabes que si necesitas apoyo solamente debes pedírmelo. ¿Necesitarás dinero?- Preguntó Amy dispuesta a buscar su chequera
-No, pero lo tendré en cuenta. Gracias- Luciana la abrazó. Le gustaba que su amiga confiara a ciegas en ella aun cuando no tenía experiencias laborales previas y que invertir podría ser un riesgo
-Muy bien, ¿Qué haremos después de desayunar? Escuché que brindan servicios premium en el spa. Tratamientos nuevos y revolucionarios según dice el folleto. Luego de eso te invitaré a almorzar- Luciana se rió
-Siempre me preguntas que haremos y ya tienes todo planeado, pero no puedo negarme
(....)
Después del desayuno, ellas fueron al spa del hotel. Luciana miró todo lo que ofrecían y se quedó perpleja. Hacía mucho tiempo que no se consentía adecuadamente.
Al salir del spa, las dos caminaron relajadas por el lobby en dirección a la salida.
Un hombre guapo, serio y completamente vestido de negro les abrió la puerta antes de que un empleado pudiera hacerlo.
-Por Dios. ¿Viste eso? Si no me voy casada, corro el riesgo de irme embarazada de este lugar- Luciana le dió un pequeño golpecito a Amy para que bajara la voz
-Sé más disimulada. Ese hombre podría denunciarte por acoso visual- Se unió a la broma
-Lástima. Solamente te miraba a tí. Que injusta es la vida- Tocó su pecho dramáticamente
(.....)
La noche en Las Vegas era siempre motivo de celebración. La ciudad ofrecía todo tipo de distracciones y fiestas. Por el precio adecuado hasta la fantasía más loca podría hacerse realidad.
Luciana tenía bien claro que no haría nada más que divertirse, pero sin comprometer las cláusulas de su matrimonio.
Amy, era soltera. No tenía ni novio ni tampoco una aventura esporádica con nadie. Aun así, sabía que si deseaba pasar la noche con un hombre guapo, primero debería acompañar a Luciana al hotel. Lo principal era la seguridad, todo lo demás era secundario.
Después de cenar, las dos amigas asistieron al casino. Luciana usaba un vestido de color azul, mientras que Amy uno rojo. Se veían preciosas.
Al entrar al casino, llamaron la atención. Luciana anticipó que un hombre se le acercaría y no estaba interesada. Además, parecía haber bebido demasiado. Acomodó su cabello con delicadeza con total intención de mostrar su anillo matrimonial.
-Esta noche eres una rosa con espinas, ¿No? Quién se acerque podría tener problemas. Todo un desafío solamente para valientes- Amy se rió abiertamente
-Estar casada tiene beneficios, o al menos... lo tiene un anillo de diamantes en el dedo adecuado. Te regalaré uno para ahuyentar algunos bichos- Amy aceptó que su amiga tenía razón, aunque había usado un tono divertido
-Mira, a las nueve en punto el caballero de negro y no deja de mirarte- Luciana caminó hacia el lugar opuesto sin mirarlo
Aquel hombre se veía imponente y no solamente por su buena forma física, ni tampoco por su belleza. Lo que más llamaba la atención era el poder que emanaba de él. Era imposible de ignorar y a diferencia de ellas, era más reconocido y no solamente en Las Vegas.
Él estaba acompañado por su fiel asistente y dos guardaespaldas que lo observaban con discreción.
-Mira qué buena fortuna la mía esta noche- Le comentó a su asistente al verla llegar
-¿Se acercará, señor? ¿Necesita algo? Tal vez un obsequio para la señora...- Su asistente quería anticiparse a todo. Ese era su trabajo
-No. Ella vendrá hacia mí- Afirmó con seguridad
Luciana y Amy se mantuvieron juntas por mucho tiempo, apostando en máquinas contiguas, ocupando lugares juntos en algunas mesas.
-Iré allí, sabes que no me gusta el black jack. Prefiero la ruleta- Le avisó Amy
-Está bien. Recuerda que llegamos juntas y nos vamos juntas- Le recordó Luciana
Luciana caminó hacia la mesa en la que le interesaba probar suerte. No había apostado demasiado y calculando sus ganancias estaba casi igual que al inicio si debía hacer un balance.
Allí, el "caballero de negro" estaba sentado junto a su asistente, que se puso de pie en cuanto Luciana llegó para ir a otra mesa. Todo había sido anticipado por él.
-Siento que llegó a mi lado alguien que podrá distraerme- Luciana sonrió levemente y se aseguró de mostrarle su anillo
-No debería distraerse. Eso podría contarle una fortuna en este lugar- Aconsejó
-Su esposo debe sentirse afortunado. Tiene a una mujer hermosa e inteligente a su lado
-Debería preguntárselo a él- Ella quiso dar por terminada la conversación sintiéndose incómoda solamente por la mención de David
-No es mi intención incomodarla. No vine a esta ciudad a pecar- Luciana le dedicó algunos segundos de atención
-Ni yo tampoco, señor- Afirmó con seguridad
-Anthony Smith- Él estiró su mano
-Luciana Montreal- Correspondió el saludo con seriedad