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Esta Vez, Protegeré Nuestro Legado

Esta Vez, Protegeré Nuestro Legado

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Romance / Salvar al hijo enfermo / Completas
Popularitas:403.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Melany. v

Loretta, condesa Russell. Tiene otra oportunidad para arreglar su matrimonio y salvar a su hijo que lleva en su vientre

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10: Unidos contra el destino

La conversación de aquella noche cambió algo fundamental entre ellos.

Ya no existían secretos importantes.

Ya no existía la distancia que había definido su matrimonio durante años en la vida anterior de Loretta.

Ahora compartían el mismo objetivo.

Proteger a su hijo.

Salvar el futuro.

Y sobrevivir juntos.

Durante los días siguientes, Carter y Loretta comenzaron a trabajar como verdaderos aliados.

Las reuniones ocurrían en privado, generalmente después de la cena, cuando los sirvientes se retiraban y la mansión quedaba en silencio. Sobre el escritorio del estudio principal se acumulaban mapas, informes comerciales, listas de nombres y documentos militares.

Loretta aportaba recuerdos.

Carter aportaba estrategia.

Mientras ella describía los movimientos que recordaba de la vida anterior, él analizaba las posibles variaciones. No aceptaba cada recuerdo como una verdad absoluta; sabía que las decisiones que ya habían tomado estaban alterando acontecimientos. Sin embargo, tampoco ignoraba la información.

La utilizaba.

La estudiaba.

La convertía en ventaja.

—Si Julian esperaba tu muerte para tomar el control, no cometerá ningún movimiento precipitado mientras sigas aquí —dijo Loretta una noche.

Carter observó el mapa extendido sobre la mesa.

—Lo sé.

—Entonces debemos seguir fingiendo.

—Ya lo estamos haciendo.

Loretta levantó la vista.

—¿Crees que sospecha algo?

—Julian es ambicioso, no inteligente.

Aquello arrancó una pequeña sonrisa de sus labios.

Carter la vio.

Y durante un instante olvidó el mapa.

Le gustaba verla sonreír.

Más de lo que estaba dispuesto a admitir.

—¿Qué? —preguntó ella.

—Nada.

—Estabas mirándome.

—Eres mi esposa. Tengo permitido hacerlo.

Loretta sintió calor en las mejillas.

Carter volvió al mapa como si no hubiera dicho nada importante.

Pero ambos sabían que sí lo había sido.

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A la mañana siguiente, el Barón Julian y Lady Beatrice llegaron para compartir el desayuno familiar.

Era una costumbre que Carter había permitido durante años.

Ahora se había convertido en una oportunidad para observarlos.

Julian hablaba demasiado.

Beatrice observaba por igual.

Y ambos creían que seguían teniendo ventaja.

Loretta tomó asiento junto a Carter.

Como siempre.

Sin embargo, aquella mañana Beatrice parecía especialmente interesada en ella.

La joven noble removió lentamente su té.

—Prima Loretta, debo admitir que los cambios recientes han sido sorprendentes.

Loretta levantó la mirada.

—¿Ah, sí?

—Desde luego. Hace apenas unos meses no mostrabas interés alguno por la administración.

Julian soltó una risa.

—La juventud suele traer cambios extraños.

Loretta reconoció aquella táctica.

Humillación disfrazada de conversación.

En su vida anterior había caído muchas veces.

Esta vez no.

—La experiencia también trae cambios —respondió tranquilamente.

Beatrice sonrió.

—Por supuesto. Aunque algunas responsabilidades pueden resultar demasiado pesadas para ciertas personas.

—¿Te preocupa mi salud?

—Me preocupa la estabilidad del condado.

Loretta sostuvo su mirada.

—Qué amable de tu parte.

Julian intervino.

—Beatrice solo intenta ayudar.

—Estoy segura de ello.

La tensión comenzó a crecer.

Beatrice bebió un sorbo de té.

—Después de todo, administrar una casa tan importante requiere madurez.

Aquello ya no era sutil.

Era un ataque directo.

Loretta estaba a punto de responder cuando Carter dejó los cubiertos sobre la mesa.

El sonido fue pequeño.

Pero suficiente.

Todos guardaron silencio.

El Conde levantó la vista lentamente.

Sus ojos azules se posaron primero sobre Julian.

Luego sobre Beatrice.

—¿Han terminado?

Nadie respondió.

La temperatura de la habitación pareció descender.

—Porque yo sí tengo algo que decir.

Julian sonrió con incomodidad.

—Sobrino...

—La administración actual ha incrementado los beneficios del territorio.

Silencio.

—Los contratos comerciales están produciendo mejores resultados.

Otro silencio.

—Y la investigación médica que financia mi esposa ya está beneficiando a mis soldados.

Beatrice perdió parte de su sonrisa.

Carter continuó.

—Por lo tanto, cualquier crítica hacia sus capacidades carece de fundamento.

Julian aclaró la garganta.

—Nadie estaba criticándola.

—Entonces no volveré a escuchar comentarios similares.

La frase fue pronunciada sin elevar la voz.

Precisamente por eso resultó más intimidante.

Carter se puso de pie.

—¿Ha quedado claro?

Julian asintió primero.

Beatrice lo hizo después.

Ninguno parecía dispuesto a discutir.

Cuando abandonaron el comedor minutos más tarde, el silencio reinó durante varios segundos.

Loretta observó la puerta cerrarse.

Luego miró a Carter.

—Los aterrorizaste.

—Era la intención.

Ella terminó soltando una risa.

Una auténtica.

Carter sintió una satisfacción inesperada al escucharla.

Aquella misma tarde aparecieron nuevamente las náuseas.

Más fuertes.

Más difíciles de ocultar.

Loretta apenas alcanzó a llegar a sus aposentos antes de sentirse mareada.

Cuando abrió la puerta encontró a Carter allí.

Esperándola.

—Loretta...—dijo él.

Ella suspiró.

—No es nada grave.

—Eso no significa que me guste verlo.

Loretta intentó sonreír.

—Hablas como si fueras médico.

—No lo soy.

—Entonces deja de preocuparte.

—Imposible.

Ella terminó sentándose sobre el borde de la cama.

El mareo seguía presente.

Carter inmediatamente le acercó agua.

Luego acomodó almohadas detrás de su espalda.

Después abrió una ventana para que entrara aire fresco.

Y finalmente se quedó de pie observándola.

Como si intentara resolver un problema militar imposible.

Loretta lo miró.

—Estás nervioso.

—Mucho.

—Solo son náuseas.

—Son las náuseas de mi esposa embarazada.

La respuesta llegó demasiado rápido.

Ella soltó una pequeña carcajada. Luego negó con la cabeza.

Pero la sonrisa permaneció.

Carter se sentó a su lado.

Su mirada descendió lentamente hacia el vientre todavía plano.

Cada vez que lo hacía, algo cambiaba en su expresión.

Algo más suave.

Más vulnerable.

—Sigue siendo extraño —admitió.

—¿Qué cosa?

—Saber que nuestro hijo está ahí.

Loretta bajó la vista también.

Una emoción cálida atravesó su pecho.

—Lo sé.

Carter permaneció en silencio unos segundos.

Luego colocó una mano sobre el vientre de ella.

Con extremo cuidado.

Como si temiera hacer daño.

—Voy a cambiar los planes para la guerra.

Loretta levantó la mirada.

—¿Ya tomaste una decisión?

—Sí.

—¿Cuál?

—No seguiré la ruta original.

Ella sintió alivio inmediato.

Carter continuó.

—También sustituiré a varios oficiales.

—¿Los relacionados con Julian?

—Algunos de ellos.

Loretta exhaló lentamente.

Aquella era la primera prueba tangible de que el futuro estaba cambiando.

Y Carter parecía más decidido que nunca.

Él la observó.

Luego tomó su mano.

—Voy a volver.

Loretta sintió que el corazón se apretaba.

—Carter...

—Voy a volver con vida.

Carter acercó la mano de Loretta a sus labios y besó sus dedos con suavidad.

—Tengo demasiadas razones para regresar.

Su mirada descendió nuevamente hacia el vientre.

Luego volvió a ella.

—Dos razones muy importantes me están esperando aquí.

Y mientras la tarde se apagaba lentamente tras las ventanas de la mansión Russell, ambos permanecieron juntos, preparando un futuro que ya no pertenecía al destino que una vez los destruyó.

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XiaoShui
Me encantó tu historia de amor me puso los pelos de punta aparte de llorar claro. Felicidades y gracias besines 😘❤️👏👏👏👏❤️😘
Laura Elena Hernández Luna
espero que ya haya empezado a cambiar de personal
Lixia
Te pasaste con esta historia, estuvo excelente me tuvo con las lágrimas a todo lo que da, los personajes, el amor todo todo
el final excelente y no se diga de los extras morí
llorando en mi hora de comida sigue asi
Jesica Hernandez
excelente novela me encantó y más porque estuvo corta
Yesika Bastidas
fue muy bueno que ella le contara todo
Gaby
¡Interesante capítulo! y triste en realidad 🥹
Gaby
¡Interesante capítulo! y triste en realidad 🥹
Gloria Grijalba
exelente
Evelin Lazo
Amiga me alegro de que estes bien, sigue adelante con esa fuerza y empeño que caracteriza a cada Venezolano un abrazo desde Brasil
Evelin Lazo
Excelente história me manteve enganchada
Diana Carolina Moran Abad
me encanto hermosa historia
Diana Carolina Moran Abad
hermoso 😍😍😍
Beti Alice
excelente historia
Mery Gutierrez
al fin se dieron amor 😍😍😍
Mery Gutierrez
muy buena historia, pero le falta un poquito de cariñitos, pareciera que no tienen intimidad y que tampoco duermen juntos 🤭
Mery Gutierrez
😍😍😍😍 feliz estoy leyendo éste capítulo
Mery Gutierrez
tiempo sin leer una novela con este estilo y me encantan los personajes
Daniela Rodriguez
EXCELENTE!!!
Mery Gutierrez
uffff que buen giro
Mery Gutierrez
pasó el tiempo y solo se la comió una vez, no dice si duermen juntos y no se dan cariñitos 😍
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