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AYLANY: 15 AÑOS DE SUEÑOS, AMOR Y DESTINO

AYLANY: 15 AÑOS DE SUEÑOS, AMOR Y DESTINO

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Posesivo / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Marion Cecilia Coloma Aguirre

Aylany, al cumplir quince años, comienza a descubrir su propio camino, enfrentando nuevos sueños, emociones y decisiones que marcarán el inicio de su propia historia.

NovelToon tiene autorización de Marion Cecilia Coloma Aguirre para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23: Cada día un paso más

Los días fueron sucediéndose uno tras otro con una regularidad que, para el resto del curso, parecía ya algo normal.

Nadie recordaba ya las peleas, los empujones ni los rumores hirientes; ahora solo veían a dos compañeros que trabajaban bien juntos, que se ayudaban en las materias más difíciles y que incluso se reían de vez en cuando con alguna anécdota del aula.

Pero esa calma que todos percibían no era más que una ilusión cuidadosamente construida.

Para Tomás, cada jornada seguía siendo una actuación calculada, un juego en el que él tenía el control absoluto y en el que no pensaba permitir que nada ni nadie lo desviara de su meta.

Cada mañana repetía el mismo esquema: llegaba con tiempo, se sentaba en el puesto que había elegido junto a Aylany y, antes de que empezaran las clases, le preguntaba con tono tranquilo si había podido descansar bien o si le había costado hacer las tareas.

De vez en cuando, volvía a traerle una pequeña rosa azul, no siempre, para no resultar demasiado evidente, sino en días especiales o cuando notaba que ella llegaba un poco cansada o preocupada.

Siempre usaba la misma excusa: “La vi y pensé que te gustaría”, sin darle demasiada importancia, como si fuera algo que cualquiera haría.

Por dentro, sin embargo, lo veía como una herramienta más: sabía que esa flor tenía un significado especial para ella, que le recordaba su hogar en el Cajón del Maipo y los momentos felices que había dejado atrás, y por eso mismo sabía que era la forma más rápida de ganarse su confianza.

—¿Y cuánto falta para que estés seguro de que ya está completamente enamorada? —

Le preguntó uno de sus amigos una tarde, mientras estaban escondidos en el rincón más alejado del patio, lejos de miradas indiscretas—.

Porque dijiste que cuando llegara ese momento, podríamos plantearte esa otra apuesta más importante.

—No hay que correr —respondió Tomás, apoyado contra la pared con los brazos cruzados y esa media sonrisa fría que solo mostraba cuando estaba con ellos—.

Las cosas que se hacen con prisa se notan y se arruinan.

Ella ya no se sobresalta cuando me acerco, ya no revisa cada palabra que digo buscando una trampa, ya me cuenta pequeñas cosas de su vida, de su familia, de lo que le gusta hacer en su tiempo libre.

Eso significa que la barrera de la desconfianza ya está cayendo.

Pero falta todavía para que entregue su corazón por completo.

Cuando llegue ese día, entonces sí, podremos hablar de lo siguiente.

—Ten cuidado —le advirtió otro, con un tono que mezclaba broma y advertencia—.

He visto casos donde quien juega a enamorar termina siendo el primero en caer.

No vaya a ser que tú también te confundas y termines sintiendo algo por ella.

Tomás soltó una risa seca, sin ninguna alegría, y negó con la cabeza con firmeza.

—Eso es imposible —afirmó sin dudar—.

Yo sé muy bien lo que siento y lo que no.

Ella sigue siendo para mí la chica que lo tiene todo fácil, la que no conoce el esfuerzo ni las dificultades.

Esto no es más que una lección que se merece por creerse mejor que los demás.

No voy a confundir una actuación con la realidad, eso lo tengo más que claro.

Mientras tanto, para Aylany, cada día que pasaba era un nuevo motivo de confusión.

Por un lado, su mente le repetía una y otra vez las advertencias de Valeria y Camila: “No te fíes, las personas no cambian de un día para otro, recuerda lo que te hizo”.

Pero por otro lado, su corazón sentía algo que no lograba explicar: una sensación de paz cuando él estaba cerca, una alegría pequeña pero constante cuando le hablaba, una curiosidad inmensa por saber más de él, de su vida, de sus gustos y de por qué había actuado así antes.

Una tarde, mientras esperaban a que abrieran el aula después del recreo, se atrevió a hacerle una pregunta que llevaba días dando vueltas en su cabeza.

—Tomás —dijo ella en voz baja, sin mirarlo directamente al principio—

¿Por qué cambiaste de verdad?

Quiero decir… no es que me queje, pero es muy distinto a cómo eras antes.

Me cuesta entender qué pasó para que de un día para otro dejaras de tratarme mal y empezaras a portarte así conmigo.

Él se quedó en silencio unos segundos, preparando la respuesta que ya tenía ensayada. La miró a los ojos con una expresión que parecía sincera, como si le costara confesarlo.

—Porque me di cuenta de que estaba equivocado —respondió con un tono suave y reflexivo—.

Me dejé llevar por lo que pensaba, por creer que tú estabas aquí por favor y sin mérito, y no me detuve a conocerte ni a ver que no eras la enemiga que yo me había inventado en mi cabeza.

Me di cuenta de que te estaba haciendo daño sin ninguna razón, y eso no estaba bien.

Quise enmendarlo, aunque sé que no es fácil borrar todo lo malo que hice.

Esa respuesta, bien construida y llena de palabras adecuadas, terminó de desarmar las pocas defensas que le quedaban a Aylany.

Sintió que una pequeña esperanza se abría paso en su interior, y por primera vez, dejó de lado la duda para creer que quizás, solo quizás, todo podía ser verdad.

—Gracias por decírmelo —le respondió ella, y esta vez sí lo miró directamente a los ojos, con una sonrisa tímida y sincera—.

Yo también quiero que podamos llevarnos bien de verdad.

Esa misma noche, en su habitación, Aylany sacó la primera rosa azul que le había regalado y que había secado con mucho cuidado para conservarla.

La tenía guardada entre las hojas de su libro favorito, y al tocarla, sintió que ese calorcito en el pecho volvía a aparecer.

Todavía no le ponía nombre a lo que sentía, todavía no se atrevía a pensar que podía ser algo más que confianza y amistad, pero sabía que cada vez que lo veía, algo en su interior cambiaba un poquito más.

Por su parte, Tomás regresó a su casa y se sentó a estudiar en su mesa pequeña, con la luz de una lámpara que apenas alumbraba.

Repasó lo que había hecho ese día, las palabras que había dicho, la forma en que ella le había sonreído y se sintió satisfecho.

Todo iba según lo planeado, sin prisas, sin errores, avanzando paso a paso.

Pero cuando cerró los ojos para descansar unos minutos, sin querer, apareció en su mente la imagen de esa sonrisa tímida y de los ojos azules de ella brillando con confianza.

Sacudió la cabeza de inmediato, como si quisiera borrar esa imagen, y se dijo a sí mismo con fuerza: Es solo parte del plan, nada más.

No te dejes engañar por tus propios actos.

Y así, la historia seguía avanzando, pausada pero firme, con una máscara que se mantenía en su lugar, unos sentimientos que empezaban a florecer sin saberlo y una apuesta nueva que ya estaba esperando en el horizonte para cambiarlo todo.

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Dany 🇨🇱🥰
Mi chilito hermoso, espero que se abuena👏
Lois fuentes coloma: hay me cuenta si le gusta
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