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El renacer de la esposa humillada

El renacer de la esposa humillada

Status: Terminada
Genre:CEO / Traiciones y engaños / Amante arrepentido / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:682
Nilai: 5
nombre de autor: Santi Suki

Astrid lo tenía todo: un matrimonio con el exitoso doctor Lucas Morgan, una hija pequeña llamada Ariana y una vida que parecía perfecta. Pero detrás de la fachada, Lucas la traiciona con otra mujer y su propia suegra, Marta, la humilla sin piedad, convencida de que Astrid nunca fue lo suficientemente buena para su hijo.

Cuando la verdad sale a la luz, Astrid pierde mucho más que un esposo. Pierde la dignidad, la seguridad económica y casi la voluntad de seguir adelante. Con Ariana apenas en brazos, se ve obligada a empezar de cero en un mundo que le dio la espalda.

Lo que nadie anticipó fue la transformación de Astrid. Con inteligencia, trabajo implacable y una determinación que nadie le conocía, reconstruye su vida paso a paso. En el camino se cruza con Mateo Romano, un empresario íntegro y reservado que no busca rescatarla sino caminar a su lado. Lo que comienza como respeto mutuo se convierte en un amor profundo que redefine lo que significa ser pareja.

Pero las sombras del pasado no se rinden fácilmente. Lucas enfrenta las consecuencias legales de sus actos y termina en prisión. Marta, consumida por el arrepentimiento, busca a Astrid en sus últimos días para pedirle perdón. La familia que Astrid construyó con Mateo —incluyendo a los pequeños Emiliano y Gael— se ve amenazada cuando Lucas sale libre y reaparece en sus vidas.

La historia da un giro inesperado cuando Ariana, ya adulta y estudiante de medicina, se enamora de Noel, un joven brillante cuyo hermano gemelo murió en una operación fallida realizada por Lucas años atrás. El amor entre Ariana y Noel queda atrapado entre la culpa heredada y un odio que ninguno de los dos eligió cargar.

NovelToon tiene autorización de Santi Suki para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14

Lucas se acercó con pasos rápidos. Su rostro, normalmente sereno, se veía tenso. La mandíbula se le endureció al notar la pila de documentos que seguía sobre el escritorio. Su mirada pasó de la carpeta negra en la mano de Astrid al cajón secreto que aún permanecía abierto.

Durante un instante, nadie habló. Solo la tensión llenaba cada rincón de la habitación.

—¿Quién te mandó a abrir mis cosas? —la voz de Lucas sonó baja, pero cargada de presión.

Astrid levantó despacio la carpeta con el documento de compra del apartamento. Los dedos aún los sentía fríos, pero esta vez no intentó ocultar nada.

—¿Tus cosas? —repitió Astrid en voz baja.

Una sonrisa amarga asomó en la comisura de sus labios. Una sonrisa que se parecía más a una herida que a una expresión de alegría.

—Entonces, ¿ahora resulta que ni siquiera tengo derecho a saber que mi esposo compró un apartamento de lujo a escondidas?

Lucas se quedó paralizado, aunque solo por un momento.

Pero Astrid captó el cambio mínimo en su rostro. El destello de pánico que cruzó sus ojos antes de que lograra recomponer su expresión.

—¿Me estuviste siguiendo? —preguntó Lucas con brusquedad.

Astrid negó con la cabeza.

—No.

—Entonces, ¿cómo lo sabes?

Astrid dejó escapar una risa suave. Una risa amarga y dolorosa. Como si cada nota que salía de sus labios contuviera toda la decepción acumulada durante demasiado tiempo.

—Lo encontré yo sola.

Lucas avanzó de inmediato y le arrebató la carpeta de las manos. El movimiento fue tan brusco que varias hojas cayeron al suelo.

—Puedo explicarlo.

Astrid miró a su esposo sin pestañear. Por primera vez en años, no sentía miedo de enfrentarlo.

—Adelante.

Lucas abrió la boca. Luego la cerró de nuevo. Pasaron varios segundos sin que saliera ninguna explicación. Estaba desconcertado, buscando desesperadamente una excusa que sonara razonable. Su cerebro trabajaba a toda velocidad fabricando mentiras que pudiera usar.

A Lucas le costó encontrar una respuesta. Solo después de cinco minutos tuvo algo que decir.

—Es una inversión.

Astrid casi se echó a reír. Esa frase le sonaba tremendamente conocida.

Demasiado conocida. Porque durante años, Lucas había utilizado la misma palabra cada vez que le pedía dinero. Inversión para el futuro, o desarrollo del negocio. Todo sonaba tan bonito.

Ahora Astrid comenzaba a darse cuenta de que probablemente la mayor parte no eran más que mentiras.

—¿Una inversión? —repitió Astrid en voz baja.

—Sí.

—¿Una inversión que hay que esconderle a tu esposa?

Lucas empezó a perder la paciencia.

—Tú no entiendes el mundo de los negocios.

Astrid asintió lentamente. Su sonrisa reapareció. Pero esta vez era aún más dolorosa.

—¿Se te olvida que yo estudié Administración de Empresas? —la mirada de Astrid se posó sobre el montón de documentos encima del escritorio—. Por supuesto que entiendo de números, Lucas.

Lucas se quedó mudo. Había olvidado que Astrid estudió negocios. Porque después de casarse, le pidió que se dedicara exclusivamente al hogar.

Astrid tomó una de las propuestas de compra de equipo médico que había encontrado antes. La levantó.

—Este equipo —Astrid abrió una de las páginas—. Antes me dijiste que costaba casi cuatro millones de dólares.

Lucas se tensó de inmediato.

Astrid levantó el documento de la transacción real que estaba al lado.

—El precio verdadero no llega ni a la cuarta parte.

La habitación enmudeció de golpe. Astrid sintió que el pecho se le oprimía de nuevo. No de rabia, sino porque cada vez se revelaban más verdades ante sus ojos.

—¿Cuántas veces hiciste esto?

Lucas no respondió.

—¿Cuántas veces manipulaste los precios?

Seguía sin responder.

Astrid soltó una risa breve. Pero esta vez los ojos le empezaron a arder.

—Qué gracioso. Todo este tiempo me sentía culpable cuando quería comprarme algo para mí —su voz temblaba.

Lucas la miraba sin decir nada.

—Siempre pensé que nuestras finanzas aún no estaban estables por la clínica que estabas construyendo.

Las lágrimas comenzaron a llenarle los ojos a Astrid.

—Yo me contenía para ahorrar. Confiaba en ti. Y tú mientras tanto comprabas un apartamento.

Lucas desvió la mirada.

Astrid lo notó. Esa actitud solo reforzó sus sospechas.

—¿De dónde salió el dinero, Lucas? —Astrid dio tres pasos hacia él.

Lucas, en cambio, pareció retroceder.

—¿De dónde sacaste el dinero para comprar ese apartamento de lujo? —preguntó Astrid con la mirada clavada en él.

—Ya te dije que es una inversión —respondió Lucas alzando la voz.

—¿Cuánto costó el apartamento? —Astrid presionaba cada vez más.

—¡Astrid, basta! —gritó Lucas. No le importó si su grito podía despertar a Ariana.

—No.

La voz de Astrid sonó tajante. Ella misma casi no la reconoció. Porque durante años siempre le había hablado a su esposo con suavidad y cortesía. Siempre era ella la que se disculpaba primero. Pero esa noche, no.

El pecho de Astrid subía y bajaba conteniendo las emociones que pugnaban por salir.

—Quiero saber de dónde vino ese dinero.

Lucas la miró con dureza.

Pero esta vez Astrid no bajó la cabeza. No esquivó su mirada ni dio un paso atrás.

Se miraron fijamente en silencio durante varios segundos. La tensión lo inundaba todo.

Entonces, de pronto, Lucas soltó un resoplido brusco. El hombre se dio la vuelta.

—No tengo tiempo para esto.

Astrid se quedó petrificada.

Lucas simplemente eligió huir. Sin explicar, sin desmentir, sin negar nada. Salió del estudio y la dejó ahí, sola.

Segundos después, se oyó un portazo desde la habitación. El sonido retumbó por toda la casa.

Astrid permaneció de pie, inmóvil, mirando la puerta por la que acababa de pasar Lucas. El pecho le dolía, pero esta vez no de tristeza, sino de algo mucho más poderoso: certeza.

Si Lucas fuera inocente, habría podido dar una explicación. Pero eligió escapar. Y eso solo hizo que las sospechas de Astrid crecieran aún más.

A la mañana siguiente, Astrid estaba sentada en la pequeña sala de juntas de la oficina de Mateo. Sobre la mesa había varios documentos que había fotografiado la noche anterior.

Mateo y Julio estaban sentados frente a ella. El rostro de Julio lucía serio desde el primer momento. El exdetective anotaba algunos puntos clave en su libreta.

—¿El apartamento fue comprado al contado por Lucas hace un año? —preguntó Julio.

Astrid asintió.

—Sí.

—¿Y encontraste los documentos originales de las compras de equipo médico?

—Sí.

Julio se reclinó en la silla. Su expresión se volvió todavía más seria.

—Eso refuerza nuestras sospechas.

Astrid lo miró.

—¿Qué sospechas?

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