La vida de Emma cambia cuando el señor Rodrigo, tras más de 40 años trabajando en la empresa, decide jubilarse. Buscando a alguien joven y conocedor de su área para sustituirlo, elige a su asistente, quien ya tiene más de 10 años de experiencia trabajando a su lado. Aunque su elección podría convertir a Emma en la candidata perfecta para convertirse en la nueva madre de los hijos del presidente.
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Capítulo 14
Dominic se dio la vuelta y Emma salió detrás de él, mientras todos los empleados de la empresa los miraban con curiosidad al no saber lo que estaba pasando. Dominic llegó hasta el ascensor solo para el presidente y al tocar el botón las puertas se abrieron para dar paso. Antes de que se cerraran, Emma instintivamente entró al ascensor y esta vez no era por error.
—¿Qué clase de padre es usted? —dijo Emma enfadada. — No se preocupó porque su hija fuera echada de esta empresa. No pensé que fuera tan tacaño al no contratar por lo menos a una niñera. La niña estaba sola.
—No necesito hablar esto contigo. — Dijo mirándola seriamente, mientras sentía como la paciencia se le iba.
—Está hablando de su hija, Presidente. Estaba sola en la recepción; no quiero ni imaginarme que hubiera pasado si yo no hubiera intervenido.
—¿Quieres dinero por eso? —soltó al escucharla.
—Por favor, porque los ricos pretenden que todo se solucione con el dinero. Presidente es su hija. Acaso no le importa.
—Mis hijos son mi adoración, algo que no estoy dispuesto a poner en duda. Si quieres una explicación de lo que pasó bien, la tendrás. Mi hija venía con su tutora, pero ella salió corriendo para adentrarse a la empresa, ya que quería verme. La niñera la perdió de vista un momento, y cuando entró a la empresa, mi hija había desaparecido. Ahí es donde tú entras. La tutora se reunió conmigo después de unos cuantos minutos y luego me puse a ver todos los videos de seguridad para encontrar a mi pequeña; por sorpresa tú te la habías llevado. No sé porque te estoy dando toda esta explicación, cuando no lo necesitas. Pero si eso calma tu sed, de no sé qué, ahí la tienes.
Arabella empezó a despertar lentamente al escuchar mucho ruido, para encontrarse que estaba en los brazos de su papá. —Papá, te extraño mucho. —Dijo la pequeña mientras sus lágrimas se asomaban nuevamente al ver a su papá.
—¿Cariño, te desperté? —dijo Dominic con otra voz que no parecía la misma, algo que cuando Emma escuchó quedó impactada al pensar que era el mismo hombre.
La pequeña dejó de abrazar a su papi para ver a Emma que la miraba tiernamente. La niña se inclinó donde Emma para que la cargara porque no quería separarse de ella; Dominic al sentir que su pequeña se le iba la tomó atrayéndola a él, pero la niña ya estaba en los brazos de Emma que no paraba de abrazarla.
—Te quiero mucho, tía. —Dijo la pequeña mientras la abrazaba fuertemente sin querer separarse de ella. Emma, al escuchar esas palabras nuevamente, su cara se ruboró un poco mientras sentía como las punzadas en su corazón crecían.
Dominic, al ver la escena, le dolió demasiado el pensar que la mamá de su pequeña era incapaz de darle ese cariño que la pequeña necesitaba, algo que Emma lo hacía innato. Su mano tembló levemente al tratar de quitarla de los brazos a su hija; era la primera vez que su hija se sentía cómoda en brazos de una mujer. Apretó su puño con severidad y poco a poco le fue quitando de los brazos a su hija.
Mientras que Emma se negaba, pero no podía hacer nada más, era la hija del presidente. El ascensor llegó hasta el último piso y cuando Dominic estuvo a punto de salir con su hija, la pequeña se aferró a Emma que no quería soltarse de ella; antes de que las puertas se cerraran, rápidamente Dominic las sacó a ambas.
— Cariño, ven con papá. Emma tiene que irse. — Dijo Dominic mientras extendía los brazos. Sin embargo, Arabella se aferraba más a Emma que insistía en no soltarla; era la primera vez que recibía afecto como una figura materna.
—Tía, sé mi mami, por favor, quiero que seas mi mami. Dijo mientras su abrazo se intensificaba sin planear soltarla.
Dominic se enojó por un momento; sin embargo, no miraba rechazo en los ojos de Emma, algo que le llamó la atención.
—Mi vida, yo soy tu tía y siempre te querré, pero ahorita tienes que ir con papi. Tomo a la pequeña dejando besos en su tierna cara, para pasársela a su papá… La pequeña, aunque por un momento se negó, luego lo aceptó. —Yo estaré aquí, mi amor, no tienes por qué preocuparte. — dijo Emma, acariciando suavemente el cabello de la pequeña antes de despedirse. Apretó el botón del ascensor mientras miraba a la pequeña; cuando escuchó el elevador, se metió en él mientras se despedía de la pequeña.
—Gracias por lo que hiciste. —Dijo Dominic dándole una mirada de gratitud sincera, mientras que el corazón de Emma volvió a sentir la punzada en su corazón.
Volvió a su departamento mientras Nicole la seguía para preguntarle qué era lo que había pasado.
—Dios mío, Emma, qué fue lo que pasó, porque el presidente vino y qué pasó con la niña —preguntó Nicole sumamente curiosa.
—Pues la respuesta es que el presidente es el papá de la pequeña.
—¡Es en serio! —dijo Nicole sorprendida.
—Sí, pero no necesitas hacer escándalo.
— La pequeña… ¿Sú nombre es? Ella está bien.
—Si la pequeña está bien, su nombre es… —Se preguntó también cuál era el nombre de la pequeña, dándose cuenta que no le había preguntado. — No tuve la oportunidad de preguntarle el nombre.
—Emma, todo esto me tiene confundida, es la primera vez que escucho que el presidente tiene hija. Sin embargo, la mamá la odia; todo me parece tan raro. No sabes cómo quiero saberlo; este chisme no lo tengo completo.
—Y es bueno no preguntar tampoco. Y mucho peor, meterse en la vida de lo demás, y más si es el presidente. —Dijo sentándose en la silla mientras miraba el informe que ya había terminado. —Nicole, puedes imprimir esto por favor; te lo mandaré por correo.
— Calor que si Jefa.
—Necesito mandárselo al presidente para terminar por una vez por todas de esto.
—Entonces vas a tener que volver a ir. Averigua bien el chisme, Emma, es tu deber.
—Claro, le preguntaré al hombre que más me detesta que pasó con su familia. Nicole, estás loca.
—El que quiere puede, Emma, el que quiere puede. ¿Por cierto, todo el día has estado con esa camisa manchada?
—Claro, yo tengo la costumbre de traer otra camisa conmigo; verdad, me ha tocado Nicole, ni modo que solo estuviera con el brasier.
—Pues bien, sí te quedaría la verdad. Con esas gemelas que traes. — Dijo Nicole mientras se reía a carcajadas.
Cuando Nicole le imprimió el informe, Emma tuvo que volverse a la presidencia de nuevo para entregarle el informe ya corregido; la secretaría pidió permiso nuevamente para entrar y al obtenerlo pasó a Emma adelante. Emma dirigió su mirada en la pequeña que estaba dormida, algo que la conmovió; luego le entregó el nuevo informe al presidente.
—Aquí está el informe corregido. —dijo poniendo el informe en su escritorio, mientras señalaba con el antiguo informe las correcciones.
La pequeña al escuchar la voz de Emma se levantó nuevamente del sillón para ir a abrazarla. Y a Emma la verdad es que le gustaba; la tomó en sus brazos mientras Dominic miraba la escena, algo que le gustaba bastante.
—Gracias, gerente, ya puede retirarse.
—Papi, por favor, no, quiero que Emma se quede conmigo y con Dominic.
Emma la miró confundida: no entendía bien con ella y con el presidente. Algo que le incomoda un poco.
—Dominic ya debe de estar dormido, hija, y además la señorita Emma debe hacer otras cosas, hija; no solo puedes pensar en ti, cariño.
—Pero Emma es mi tía, papi.
—Cariño, en otra oportunidad, papi no puede ahorita. —Dijo dejando besos. —Te prometo que en otra oportunidad podremos.
La pequeña entendió y dejó un beso en sus mejillas, para luego colocarse en el sillón y Emma proceder a irse con la idea de que el presidente no solo tenía una hija, sino otro hijo. Algo que la dejó sorprendida.