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KILOS DE AMOR

KILOS DE AMOR

Status: Terminada
Genre:Romance / Posesivo / Romance de oficina / Completas
Popularitas:112.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Kyoko...

Laura Una arquitecta brillante intentando llevar una vida normal, en medio de todo su caos, llegará para cambiarle la vida a él.

—Ojalá el amor se pesara, porque siento que hoy acabo de subir una tonelada

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capitulo 18

El despertador de Marco sonó a las cinco y medía de la mañana con una estridencia que parecía diseñada por un sádico. El CEO, acostumbrado a despertarse en sábanas de hilo egipcio de mil hilos y a que su asistente le tuviera el espresso listo a la temperatura exacta de 65 °C, se encontró sentado en el borde de su cama minimalista, frotándose la cara con las manos. Tenía una misión, y no era una fusión multimillonaria. Era una limpieza de oídos canina.

—Todo por los gemelos. Todo por Laura

se repitió como un mantra mientras se ponía unos jeans oscuros y una sudadera de marca que costaba más que el presupuesto anual de una pequeña alcaldía.

— Solo es un perro. ¿Qué tan difícil puede ser?

A las siete en punto, el Porsche negro de Marco se detuvo frente a la modesta casa de los Durán. Laura lo estaba esperando en el porche, envuelta en una manta, con una taza de chocolate humeante en la mano y una sonrisa que Marco solo pudo describir como perversamente encantadora.

—Puntual, Alarcón. Empezamos bien

dijo Laura, dándole un sorbo a su chocolate.

—Pero baja del pedestal de acero, que el paciente ya viene.

De la casa salió Rosa la madre de Laura tirando de una correa que parecía una cadena de anclaje. Al final de la cadena no había un perro, sino una bestia mitológica. Era Thor, un Mastín de los Pirineos que pesaba aproximadamente lo mismo que un piano de cola y que tenía la misma cantidad de pelo que una alfombra de los años setenta. Thor jadeaba con una lengua del tamaño de un filete familiar y miraba el Porsche con una mezcla de hambre y sospecha.

—Marco, querido, qué amable eres

dijo la madre de Laura, entregándole la correa antes de que él pudiera protestar.

—Thor se pone un poco... ansioso en los coches. Y hoy tiene el estómago algo suelto por los nervios del veterinario. Ten cuidado con la tapicería de cuero, ¿si?

Marco miró su coche de doscientos mil dólares. Miró a Thor. Miró a Laura, que estaba conteniendo una carcajada detrás de su taza.

—¿Ansioso?

preguntó Marco, sintiendo que el control de su vida se le escapaba entre los dedos.

—Subirlo es la parte divertida

añadió Laura con una chispa de malicia en los ojos

— Vamos, jefe. Demuéstrame esas habilidades de liderazgo.

Lo que siguió fue una escena que Laura grabó íntegramente con su teléfono para la posteridad. Marco, el hombre que hacía temblar a los inversores de Wall Street, terminó con las rodillas en el barro, empujando los cuartos traseros de sesenta kilos de perro peludo dentro de su coche deportivo. Thor, en un gesto de afecto no solicitado, le lamió toda la cara a Marco, dejándole un rastro de baba que brillaba bajo la luz de la luna.

—¡Me infecto la mejilla!

gritó Marco, tratando de mantener la compostura mientras Thor lograba acomodarse, ocupando todo el asiento trasero y parte del delantero.

—Es amor, Marco. Kilos de amor perruno

se burló Laura, subiendo al asiento del copiloto, que ahora olía a perro mojado y a desesperación.

—Al veterinario, chófer. Y no corras, que a Thor le dan náuseas las curvas cerradas.

El trayecto fue una tortura china. Marco conducía a veinte kilómetros por hora, sudando frío cada vez que Thor emitía un sonido gástrico sospechoso. Laura, mientras tanto, aprovechó la calma para sacar un fajo de papeles.

—Hablemos de negocios mientras Thor decide si vomita o no sobre tu palanca de cambios

dijo ella, recuperando el tono profesional.

—He revisado los estatutos de la nueva sociedad de La Herencia. Quiero el 60% de las acciones. El control total del diseño y de la producción del viñedo será mío. Tú pones el capital inicial y la logística, pero las decisiones sobre la tierra las tomo yo.

Marco la miró de reojo, impresionado. A pesar de los pelos de perro que ya cubrían su sudadera, no pudo evitar admirar la seguridad de Laura.

—El 60% es una posición de control absoluto, Laura. Normalmente, mis socios no pasan del 30%.

—Tus socios normales no llevan a tus gemelos en el vientre ni han recuperado tierras robadas por tu familia

replicó ella con una calma gélida.

—Además, si quieres mi perdón, el precio es la confianza total. ¿Confías en mi visión, Marco? ¿O sigues pensando que soy la asistente junior que necesita que un hombre le valide los planos?

Marco suspiró, esquivando un bache.

—Confío en ti. Más de lo que confío en mí mismo ahora mismo. Tendrás el 60%. Pero con una condición.

—¿Cuál?

preguntó Laura, arqueando una ceja.

—Que me dejes llevarte a la primera ecografía oficial la semana que viene. Quiero verlos de nuevo, Laura. Quiero estar ahí para cada centímetro que crezcan.

Laura sintió que su muro de hielo se agrietaba. Miró por la ventana para que él no viera que sus ojos se empañaban.

—Veremos cómo te portas con los oídos de Thor antes de decidir eso.

Al llegar al veterinario, la situación no mejoró. Thor decidió que no quería bajar del Porsche. Se aferró a los asientos con unas garras que Marco prefirió no imaginar lo que estaban haciéndole al cuero. El veterinario, un hombre acostumbrado a lidiar con dueños estresados, salió a ayudar.

—¡Necesitamos un sedante!

pedía Marco, mientras Thor ladraba como un trueno dentro del habitáculo cerrado.

—¡No le des sedantes, que se marea más!

gritaba Laura desde fuera.

En medio del caos, Laura empezó a reírse. Fue una risa limpia, contagiosa, que rompió la tensión de la mañana. Marco, viéndose cubierto de pelo blanco, con un zapato manchado de barro y un perro gigante bloqueando su coche de lujo, también empezó a reír. Era absurdo. Era ridículo. Y era, extrañamente, la primera vez en años que se sentía feliz de verdad.

—Mírate, Marco

dijo Laura, acercándose a él cuando finalmente lograron bajar a Thor.

— El gran Marco Alarcón, derrotado por un Mastín. ¿Dónde quedó tu dignidad?

—Se la comió el perro hace tres kilómetros

respondió él, mirándola con una ternura infinita

—Pero valió la pena solo por escucharte reír así.

Después de la traumática limpieza de oídos que incluyó a Marco sujetando la cabeza de Thor mientras el perro intentaba lamerle la nariz al veterinario, regresaron a la casa. Laura se bajó del coche, sintiendo que el cansancio de la mañana empezaba a pasarle factura.

—Gracias por el viaje, Marco. El Porsche ahora huele a zoológico, pero has cumplido

concedió ella.

—¿Significa esto que estoy perdonado?

preguntó él, con una esperanza infantil en el rostro.

Laura lo miró de arriba abajo. El hombre estaba hecho un desastre. No había ni rastro del CEO impecable de la gala.

—Digamos que has pasado el periodo de prueba técnico. Pero todavía queda el emocional. Mañana tengo antojo de churros. Pero no cualquier churro. Quiero los de la plaza del mercado, los que hacen con azúcar morena. Y los quiero calientes a las seis de la mañana.

—Ahí estaré

prometió Marco, dándole un beso rápido en la mano antes de que ella pudiera retirarla.

—Con churros, azúcar morena y sin perros. Lo juro.

Laura entró en su casa con el corazón latiendo a un ritmo distinto. Sabía que Marco estaba haciendo un esfuerzo real, pero también sabía que Carla Azuaje y Montes no se quedarían quietos. Al encender su portátil, vio un mensaje nuevo de su amiga hacker:

-Laura, encontré algo más. Carla no solo pagó al fotógrafo. Hay una serie de correos donde habla con un contacto en el registro de la propiedad. Están intentando invalidar el testamento de tu madre alegando que ella no estaba en sus cabales cuando te tuvo. Quieren ir a por Marco y la custodia de los bebés antes de que nazcan, alegando que tú no tienes estabilidad económica.

La sonrisa de Laura desapareció. El juego de los dedales y los perros había sido divertido, pero la verdadera guerra acababa de subir de nivel. Miró su vientre, todavía plano pero lleno de vida.

—Nadie les va a tocar un pelo

susurró.

—Ni Montes, ni Carla, ni siquiera su padre si vuelve a meter la pata.

1
Zuliner Chacon
Gael recibió la bala
Leticia Contreras
Gael fallecio por su propia culpa por dejarce llevar de la zorra de Carla que al ultimo lo mato
Leticia Contreras
ojala y sea la zorra de Carla asi paga su ambicion oh el zorro de Gael por pendejo y creido
Leticia Contreras
preparate putizorro desgraciado despertaste una leona que por sus bebes es capas de todo
Leticia Contreras
par de putizorros se metieron con los bebes estan juntos Gael y la zorra de Carla malditos
Leticia Contreras
te espera una larga estancia en la carcel zorra de miercoles
Leticia Contreras
otra persona mas ojala y a Carla le den su merecido y que ya dejen ser felices a Marco y Laura
Leticia Contreras
andale zorra te llego la hora de pagar tus fechorias todo te salio mal vibora
Leticia Contreras
zorra envidiosa no te vas a salir con la tuya Marco y Laura estan mas unidos que nunca
Leticia Contreras
esa zorra maldita no se de por vencida a toda costa quiere hacerle dan̈o a Laura Marco y Laura a ponerce las pilas con esa vibora
Leticia Contreras
al fin desperto Laura espero y Marco le muestre el video haver si haci Laura abre los ojos
Leticia Contreras
se paso Laura de pendeja le endulsan el oido solo para hacerla caer ojala y se de cuenta de la trampa que le estan haciendo
Leticia Contreras
yo cri que Laura era mas lista pero no se esta dejando manipular por ese zorro de Gael lastima
Leticia Contreras
no tiene conciensia Laura mira que darle confianza a un desconocido en lugar de ir para adelante va para atras
Leticia Contreras
no entendio porque no le dijo nada a Marco esta arriesgando su embaraso
Leticia Contreras
que vieja zorra maldita mira que querer la custodia de los bebes que esta loca oh que tiene
Leticia Contreras
Marco haciendo puntos con el perrito de su suegra Laura creo que deves darle una oportunidad a Marco
Leticia Contreras
ella se tiene que dar su importan ia esa zorra de Carla salio con el rabo entre las patas bien merecido se lo tiene porque Laura no se va a dejar 🥰🥰🥰🥰🥰
Leticia Contreras
que zorra Carla quiere desacreditar a Laura pero no se saldra con la suya vieja vivora
Leticia Contreras
Laura mujer ponte las pilas ve a esa gala y pon en su lugar a la putizorra de Carla tu puedes
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