Carolina Ferreira creía haber encontrado el amor de su vida. Se casó llena de sueños e hizo todo lo posible para que el matrimonio funcionara. Pero, con el tiempo, empieza a sentir que algo no encaja. La distancia de Henrique Rodrigues no proviene solo de palabras duras, sino también del silencio, la frialdad y las ausencias nocturnas que hieren más que las peleas.
Henrique carga con un pasado que Carolina no conoce del todo y unas decisiones que nunca fueron realmente suyas. Mientras ella insiste en amar, él se cierra. Pero ningún corazón aguanta amar solo para siempre. Y cuando el sentimiento empieza a enfriarse, las consecuencias pueden ser irreversibles, y Henrique descubrirá que no se debe pisotear un corazón apasionado. Pero ¿será demasiado tarde?
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Capítulo 24
Henrique,
Algunos días antes…
Después de que recibí la solicitud de divorcio de Carolina, me di cuenta del error que estoy cometiendo al dejar que Tatiane me manipule, ella no estaría tan loca como para matarse si nos separamos. Hoy decido ni siquiera ir a la empresa, pues voy a terminar todo con ella de una vez por todas.
Llego a su casa aún temprano, y toco el timbre. Ella viene a atenderme y sonríe para mí. Me pongo serio, pues este no será como los otros días, no estoy aquí como un hombre enamorado que busca placer.
– ¿Por qué tocaste el timbre si tienes la llave de mi casa?
– Es sobre eso que vine a conversar contigo. ¿Puedo entrar? – Ella se aparta de mi camino y me llama hasta la cocina, pues está preparando algo para comer.
– Hice compras en el mercado hoy, voy a hacer tu plato preferido, lasaña. – Parece que es el único plato que sabe hacer, entonces, doy una sonrisa sin gracia, pero ella sonríe de oreja a oreja. – Puedes hablar lo que tenías que hablar… ya sé, ¿te separaste de tu esposa?
– No, y ni siquiera vamos a separarnos. Tatiane, yo no puedo más hacer esto…
– ¿Tatiane? Nunca dices mi nombre así. ¿Qué está sucediendo contigo, Henrique? – Bufo, y ella se arrodilla frente a mí. Pero esta vez, yo la tomo del brazo y hago que se levante. – ¿Qué pasa, no quieres que te mame?
– No, yo no quiero. Lo que yo quiero es terminar nuestra relación. No está funcionando. Además, Carol me pidió el divorcio, y si mi madre se entera de esto, va a quitarme de la presidencia de la empresa.
– Ella no va a hacer eso, ella es tu madre y todo lo que ella pide tú lo haces y todo lo que tú pides, ella lo hace. No necesitas terminar conmigo solo por causa de eso, pues sabes que yo te amo mucho. – Ella se acerca a mí y me da un besito, colocando sus brazos en mi cuello. Pero esta vez no siento nada, parece hasta que fui besado por una muñeca fría.
Ella percibe que no hizo ningún efecto y da un paso hacia atrás con la mano en la boca. Al menos ahora creo que ella entendió.
– Tú... tú prometiste, Henrique.
– Yo sé, y odio romper mis promesas, pero yo no siento más nada por ti, Tatiane. – Ella se da la vuelta de espaldas para mí, y yo me siento incómodo, pero estoy siendo sincero con ella. Cuando ella se da la vuelta de frente para mí, muestra un cuchillo en su mano. – Para con eso, ¡baja ese cuchillo!
– Tú no puedes cumplir tu promesa, pero yo puedo. — Ella estira una mano y se corta la muñeca. Corro hasta ella y quito el cuchillo de su mano, para que ella no se corte la otra muñeca. Ella se debate para que la suelte, pero yo la tomo en brazos y la llevo para el coche. Mierda, no era para que esto hubiera sucedido. Enciendo el coche y sigo con ella para el hospital, y así que llegamos a la emergencia, las enfermeras la llevan corriendo para adentro.
Mierda, pensé que sería más rápido. Daría todo lo que ella quisiera si no hubiera hecho eso. Me siento en la silla y mi celular comienza a sonar, cuando yo miro en la pantalla, es mi secretaria.
– Señor Rodrigues, tiene un abogado aquí que quiere hablar con el señor.
– Pregunta el asunto y avisa que estoy ocupado ahora.
– Es sobre su divorcio, señor. Él está aquí por la señora Rodrigues. – Cierro mis ojos y bufo, ¿será que ella no entendió que yo nunca voy a separarme de ella?
– Dentro de poco estaré ahí, manda que me espere. – Miro para la sala de emergencia, y salgo del hospital, después de que yo rasgue otro papel, voy a conversar con Carol y ahí vuelvo para el hospital.
Así que yo llego, lo veo sentado con una carpeta en la mano, así que me ve, él se levanta y me acompaña hasta mi sala. Él se presenta, y extiende el papel del divorcio con una pluma.
– No haga esto más difícil, señor Rodrigues, su esposa quiere divorciarse. – Veo que ella firmó este también, pero hago lo mismo que hice con el otro, solo que esta vez, después de rasgar el documento, arrojo los pedazos en la cara de él. – ¿Por qué el señor se rehúsa a firmar?
– Mi esposa y yo nos estamos entendiendo, ella está disgustada conmigo, pero no voy a dejar que mi matrimonio termine de ese modo. Ahora salga de mi sala, de mi empresa y no vuelva nunca más aquí.
Él se levanta sin hablar más nada. Me levanto también, y voy directo para la cafetería, pues esto tiene que parar, ella no puede quedar mandando mensajeros para mí, pues siempre los echaré a correr.
(…)
Con el pasar de los días, Tatiane fue dada de alta, pero, como ella intentó matarse por motivos fútiles, ella va a tener que quedar en el ala psiquiatra. Como estamos en el hospital, y cercado de médicos, resuelvo terminar de una vez por todas con ella. Ella está tan grogui por causa de los medicamentos, que apenas asintió con la cabeza, sin hablar nada.
Ahora sí estoy libre para Carol, llamo para mi secretaria y mando que compre dos pasajes para Foz do Iguaçu, sé que a ella le va a encantar pasar nuestra luna de miel allá. Ahora la haré feliz, y sé que seré también al lado de ella.
(…)
Acuerdo por la mañana estirándome en la cama. Me levanto, hago mi higiene, y solo después de cambiado, es que tomo mi celular para ver si tengo algún mensaje. Me asusto con la cantidad de llamada que tengo del seguridad, pues él solo me llama, cuando Carol sale de casa. Llamo para él, que me atiende al primer toque.
– ¿Por qué me llamaste?
– Porque la señora Rodrigues salió de casa unas 2:30 de la mañana, y hasta ahora no ha vuelto. – Dejo mi celular caer en el suelo, no acredito que ella se fue después que yo hablé de mi plan, después de abrirme, ¿será que ella me odia tanto así al punto de ser tan cruel conmigo?