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Volver a Vos

Volver a Vos

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO / Aventura de una noche / Mujer poderosa / Madre soltera / Embarazo no planeado / Malentendidos
Popularitas:90.4k
Nilai: 5
nombre de autor: lulu

Cuatro años atrás, Lara Rivas lo perdió todo en una sola noche: su familia, su prometido, su nombre y casi la vida. Traicionada por su propia hermana, desapareció sin mirar atrás.

Ahora vuelve a Buenos Aires con otro rostro, otro nombre y dos hijos que son todo su mundo. Solo quiere recuperar lo que le arrebataron y hacer caer a quienes la destruyeron.

Pero Sebastián Ferrer aparece otra vez.

Frío, poderoso y acostumbrado a que nadie le diga que no, Sebastián no logra entender por qué esa mujer le resulta tan familiar. Tampoco por qué sus hijos se parecen tanto a él.

Entre secretos, heridas viejas y una atracción que ninguno de los dos pidió, Lara intenta mantenerse lejos.

El problema es que sus hijos ya eligieron bando.

Y esta vez, el pasado no piensa quedarse enterrado.

NovelToon tiene autorización de lulu para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21

Candela quedó entre el miedo y la furia.

Le había pegado cinco patadas a Mora. Cinco. Todas directo al pecho. Nadie tenía que explicarle cuánta fuerza había usado, porque lo sabía mejor que nadie.

Mora debía odiarla en ese momento.

¿Y Sebastián quería que cambiaran los papeles?

Eso significaba dejar que Mora la pateara a ella.

Además, Sebastián ya había hecho cambiarle la representante. ¿Ahora también quería sacarla del papel principal?

—Sebastián...

—Podés actuar —dijo él, sin levantar la voz—. O podés no actuar.

Esta vez Nicolás no tuvo que traducirle nada.

O aceptaba intercambiar los roles con Mora y dejar que Mora le mostrara cómo se hacía, o agarraba sus cosas y se iba del set.

Candela sintió que casi se partía una muela de tanto apretar la mandíbula.

Esa serie de fantasía era una producción grande. El guion estaba bien armado, el director Vega tenía nombre y experiencia, y Joaquín Luna era el protagonista masculino. Joaquín estaba en la cima de popularidad; con él al frente, la audiencia estaba prácticamente asegurada.

En otras palabras: mientras ella no actuara de forma desastrosa, esa serie podía convertirse en su primera obra representativa desde que había entrado al ambiente. Un salto real para su carrera.

Candela se obligó a calmarse.

—Lo hago.

Los roles se invirtieron.

Los actores volvieron rápido a sus posiciones. Lara regresó junto al personal técnico. Apenas se quedó quieta, notó que quienes estaban a su lado se corrían un poco.

Giró la cabeza.

Sebastián estaba parado a su lado sin que ella hubiera notado cuándo se acercó.

Lara no esperaba encontrárselo en el set. Su primer impulso fue moverse para tomar distancia, pero después recordó lo que acababa de hacer. Fuera cual fuera su motivo, había ayudado a Mora.

—Gracias —dijo en voz baja.

—¿Por qué no respondiste mi mensaje?

Lara parpadeó.

—¿Qué mensaje?

Sebastián la miró unos segundos. Después sacó el celular, lo desbloqueó, abrió WhatsApp y entró en el chat con ella. Le puso la pantalla delante.

En el cuadro de conversación había dos mensajes suyos.

Sebastián Ferrer: Siempre estuve soltero.

Sebastián Ferrer: Podés encararme tranquila.

Lara se quedó sin palabras.

¿Entonces no se había equivocado de chat?

Levantó la vista y se encontró con la mirada de Sebastián, esa expresión de “a ver cómo explicás esto”.

A Lara le pareció absurdo.

¿Qué tenía que ver con ella si él estaba soltero o no? ¿Qué era eso de que podía encararlo tranquila? ¿Porque él era soltero ella tenía la obligación de correr detrás?

¿Tener plata alcanzaba para creerse dueño del universo? ¿Ser fachero significaba que todas las mujeres tenían que enamorarse?

Qué confianza.

Sintió que era necesario bajarle un poco el humo.

—No me gustás —dijo, directa—. Y no voy a encararte.

Lara esperaba un golpe de frío, una mirada asesina, cualquier cosa. Sebastián no parecía un hombre acostumbrado a que lo rechazaran.

Pero él solo asintió.

—Entiendo.

¿Eso era todo?

Lara pestañeó. Estaba a punto de respirar aliviada cuando él completó, tranquilo:

—Entonces te encaro yo.

—...

¿Qué?

Casi se atragantó con su propia saliva. Se tapó la boca para no toser y retrocedió dos pasos, mirándolo con los ojos abiertos.

Por un instante creyó haber oído mal.

Sebastián pareció leerle la cara. En sus ojos pasó una sombra de risa.

—No dudes. Escuchaste bien.

—No... no hagas ese tipo de chistes.

Él borró cualquier gesto y se puso serio.

—¿Tengo cara de hacer chistes?

No.

Ese era justamente el problema.

Era demasiado absurdo.

Apenas se conocían desde hacía unos días. Se habían visto pocas veces. Lara se puso nerviosa y, como siempre que se ponía nerviosa, empezó a hablar de más.

—Señor Ferrer, yo sé que soy linda, encantadora, que la gente me quiere con facilidad y todo eso, pero también tengo conciencia. No soy tan linda como para que alguien se enamore a primera vista. No me haga este tipo de bromas. Y no me diga que no es broma, porque si no es broma da más miedo todavía. Usted sabe mi situación. Tengo hijos. Ahora mismo no tengo planes de tener pareja. Por favor, no me persiga. Me da miedo.

Sebastián se quedó en silencio.

¿Que él la persiguiera no era una historia romántica sino una película de terror?

Frunció apenas el ceño.

—No como gente.

—No hace falta que coma gente. Usted se para en cualquier lado y ya asusta.

—...

Era la primera vez que intentaba encarar a alguien y el resultado no podía ser peor.

Después de unos segundos, preguntó:

—¿Tanto miedo doy?

—No lo dude. Sí.

Sebastián volvió a quedarse callado.

Sus labios se cerraron en una línea fina y la presión alrededor de él pareció bajar unos grados. Lara se corrió un pasito hacia un costado sin que se notara demasiado. No le dijo que así, con la mirada oscura, la cara fría y sin hablar, daba todavía más miedo. Era como si el aire se apretara y todos tuvieran que contener la respiración para no molestar.

Lara solo quería mantenerse lejos de un hombre así.

Hizo el esfuerzo de ignorar esa presencia y miró hacia el set.

Delante de las cámaras, Mora y Candela habían cambiado de lugar. Mora puso las manos en la cintura, adoptó una expresión entre caprichosa y cobarde y le dio a Candela una patadita tentativa. En cuanto la punta del pie tocó el vestuario, retrocedió medio paso, como si ella misma se asustara de lo que acababa de hacer.

El gesto era exagerado en la medida justa. Tenía la soberbia de una protagonista mimada y el miedo de alguien que no se animaba de verdad.

—¡Corte!

Vega sacó la cabeza desde detrás del monitor, satisfecho.

—Candela, vení a mirar. Así se hace. Aprendé.

Para Candela, aquello fue una humillación pública.

Pero Sebastián no la defendía. No tenía margen para hacer escándalo.

Caminó hasta el monitor, vio la toma completa y agachó los ojos.

—¿Entendiste? —preguntó Vega.

—Sí.

—Entonces hacelo bien.

—Sí, director.

La sexta toma empezó.

Candela sabía que Sebastián cumplía lo que decía. Si volvía a fallar, de verdad podían reemplazarla. Antes de la claqueta repasó sus líneas una y otra vez, cerró los ojos, empujó toda la rabia hacia abajo y se metió en el personaje.

Esa vez actuó mejor de lo esperado. La voz tuvo emoción, los gestos salieron medidos y, cuando llegó el momento de patear, apenas tocó a Mora. Ni siquiera se animó a usar fuerza.

Vega por fin levantó la mano.

—Queda.

Era la última escena de la mañana. Apenas terminó, todos empezaron a salir del galpón. Adentro hacía un calor insoportable; incluso sin moverse, el cuerpo quedaba cubierto de transpiración.

Lara fue directo a sostener a Mora, que tenía la cara pálida.

—¿Estás bien?

Mora se apoyó en ella y se secó el sudor.

—Todavía no me morí.

—Te saco de acá.

—Dale.

Lara la llevó hasta una zona con sombra y sin gente. Le arrimó una silla para que se sentara. Después estiró la mano hacia el vestuario.

Mora se abrazó a sí misma y abrió los ojos, teatral.

—Eh, Lara, ¿qué hacés? Ya sé que soy hermosa, pero no podés desvestirme así. Me gustan los hombres, ¿sí?

—Quedate quieta.

Lara la sujetó sin dejarle opción. El traje de Mora era una falda de gasa violeta, liviana. Lo apartó con cuidado.

En cuanto vio el pecho de su amiga, los ojos se le pusieron rojos.

Tenía una zona enorme amoratada.

—¿Te duele?

Mora, esta vez, no se hizo la valiente del todo.

—Un poco.

—Vamos al hospital.

—No.

Mora la agarró de la mano.

—A la tarde tengo varias escenas.

—¿Qué es más importante, el trabajo o tu cuerpo?

—Las dos cosas.

Se enderezó, seria por primera vez.

—Lara, este papel me costó muchísimo. Vos sabés que antes yo venía del canto y el baile. Recién al volver de Corea empecé a actuar. Esta es apenas mi segunda serie. La primera todavía ni salió. En Argentina tengo algo de popularidad, sí, pero sin obra emitida es medio incómodo. Mucho ruido, poca prueba.

Lara la miró sin hablar.

Mora siguió:

—Tampoco firmé con una productora grande. Voy con mi propio equipo, sola. Y no te voy a mentir: este papel lo conseguí porque Joaquín me recomendó fuerte con Vega. Lo valoro un montón. Necesito hacerlo bien. Así que voy a terminar las escenas de la tarde y después sí, voy a revisarme. Mirá que te conozco. No me pongas esos ojos rojos, sé que te preocupás por mí.

Lara cedió.

Sabía cómo era Mora. Su familia no estaba mal económicamente, pero ella siempre había sido durísima consigo misma. Cuando eran trainees en Corea, por más cansancio o dolor que tuviera, jamás se quejaba. Amaba el escenario. Había nacido para brillar ahí. Si no fuera porque los entrenamientos le habían destrozado la cintura hasta impedirle seguir bailando, nunca se habría pasado a la actuación.

—Perdón.

—No cargues con todo. Esto no tiene que ver con vos.

Mora la hizo sentarse a su lado y soltó un resoplido.

—Candela y yo nos caemos pésimo desde antes. No es la primera vez que me busca problemas en un set.

Pero Lara lo sabía. Candela no solía ser tan descarada. Ese día se había descontrolado porque verla ahí la había estimulado.

—¿Por qué no le devolviste la patada?

Mora levantó el mentón, orgullosa.

—Porque lo hice a propósito. Nadie es ciego. Todos vieron que Candela me estaba apuntando. Cuanto más fea queda ella, más grande quedo yo. Y estaban el inversor, el director, los productores. Si yo le devolvía el golpe, quedaba como una resentida. Mejor me hago la generosa, dejo buena impresión y quizá en la próxima serie vuelven a llamarme.

—Te comiste todo eso y todavía podés reírte. Sos tonta.

—Perder también trae suerte. ¿Qué tenés en la mano? ¿Es para mí?

Mora vio el vaso frío y los ojos se le iluminaron.

—¡Mi postre frío de mango, pomelo y coco! Con hielo, con pedacitos... Lo hiciste vos, ¿no? Nadie me quiere como vos.

Se puso a tomar con cara de felicidad.

Lara la miró. Después miró hacia donde estaba Candela.

Sus ojos se fueron enfriando.

Mora podía elegir tragarse la injusticia.

Ella no.

De pronto, una idea le cruzó la cabeza.

Mientras tanto, Dulce aprovechó la excusa de ir al baño. Salió con una bolsa térmica en la mano y llegó sin problemas a una sala donde la esperaban Nicolás y Mateo.

—Tío Nico. Mateo.

Los dos giraron al mismo tiempo.

Al verla, los ojos de Mateo se iluminaron. Corrió hacia ella, la tomó de la mano y la llevó rápido dentro de la habitación con aire acondicionado.

Después le apoyó las manos en los hombros y revisó la herida de su frente con mucho cuidado. Al ver que ya se había formado una costrita oscura, apretó los labios.

—Mi herida ya casi está bien —dijo Dulce, tocándose la frente—. No te preocupes.

Puso la bolsa térmica sobre una mesa y lo miró con cara de reto.

—Mateo, vos no te estás portando bien. El tío Nico dijo que estos días en tu casa no comiste como corresponde. Vení. Mirá lo que te traje. Mamá hizo postre de mango y pomelo, y alitas de pollo al horno. Tenés que probar.

Nicolás se sumó enseguida:

—Ya viste a Dulce. Ahora te toca comer algo, ¿no?

Mateo fue obediente hasta un banquito, se sentó, agarró una alita y empezó a morderla de a poquito.

Nicolás soltó el aire.

Dulce seguía siendo la única que funcionaba.

Cuando Mateo se había negado a comer, Sebastián le pidió que averiguara dónde estaban Lara y Dulce. Nicolás llamó rápido a la nena y, gracias a ella, supo que habían ido al set. Como Lara estaba enojadísima por la herida de Dulce, él se había escabullido del galpón apenas la vio ahí para traer a Mateo sin armar otro conflicto.

Dulce apoyó la cara en las manos y lo observó comer.

—Mateo, estás más flaco otra vez. Aunque yo no vaya a tu casa, tenés que comer bien. A mí me gusta Mateo sano.

Mateo se detuvo.

Se limpió los dedos con una servilleta, sacó el celular y escribió rápido. Después le mostró la pantalla.

¿Ya no vas a venir a mi casa?

—Mamá se enojó mucho porque me lastimé —dijo Dulce—. No quiere dejarme ir.

La cara de Mateo se apagó.

Dulce se apuró:

—No te pongas triste. Pasan unos días y yo voy a convencer a mamá para volver.

Mateo levantó los ojos.

A Dulce se le hinchó el pecho de alegría.

Mateo parecía quererla de verdad. Además de mamá y Benja, había alguien más para quien ella era importante. Eso la puso contentísima.

—Pero antes de que yo vaya, vos tenés que comer bien y dormir bien.

Mateo la miró con duda.

—¿No me creés? Yo nunca miento.

Dulce levantó su dedo meñique, redondito.

—Hagamos promesa de meñique. Así te quedás tranquilo.

Era un gesto infantil, pero a Mateo se le movió algo en el pecho. Miró ese dedo un momento. Después extendió el suyo y lo enganchó con el de ella.

—Promesa, promesa, no se rompe ni se olvida —dijo Dulce, y juntó los pulgares como sello—. Listo. Yo voy a volver pronto a tu casa. Vos comé bien.

Mateo asintió.

Más tarde, bajo la sombra de un árbol, Candela estaba recostada en una silla plegable con un ventilador portátil apuntándole a la cara. Miraba a lo lejos cómo Lara ayudaba a Mora a sentarse en una reposera y sonrió con frialdad.

Sí, ese día ella había pasado vergüenza.

Pero Mora estaba lastimada.

Al final, la que había sacado ventaja era ella.

Se lo merecía. ¿Quién le mandaba hacerse amiga de Lara?

—Candela —dijo Vicky, acercándose—. Ya están repartiendo las viandas. Voy a buscar la tuya.

—Sí.

Un rato después, Vicky volvió con una bandeja y una limonada con hielo. Hacía tanto calor que Candela no tenía apetito. Tomó directo la bebida.

—¿La compraste vos?

—No. La mandó Mora. Compró una caja enorme de bebidas afuera para todo el equipo, dijo que como a la mañana demoró la filmación quería invitar algo. A vos te mandó esta limonada con hielo. Su asistente dijo que, como sos la protagonista y cuidás la figura, mejor no darte milk tea.

¿Mora estaba bajando la cabeza?

Al menos sabía ubicarse.

Candela abrió la tapa y bebió dos tragos.

Pocos minutos después, sintió que algo no estaba bien.

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JZulay
Lara al rescate 🏃🏼‍♀️....aunque no quieras reconocerlo, ese hombre es tuyo 🎶, para siempre tuyo .../Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
Anyel04
🤣🤣🤣🤣
Claudia Kassar
Cándela suertuda 😤
Leonor Carballo
bendiciones xfiis maratón 🤭
Claudia Kassar
De acuerdo 😤
Jos Qui
😂🤭más capítulos porfavor ahorita para seguir riéndome de esos dos jaja Sebastián la única forma de que le des su lugar a lara es que te cases con ella
Jos Qui
más capítulos porfavor ahorita
Anyel04
Me enredo este árbol genealógico
entonces no es la madre de Sebastián
JZulay
/Awkward/..../Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/....Joaquín estás desatado...🤭
ahora o nunca !!!
JZulay
Ay....Joaco.....🤭....la competencia está reñida /Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
JZulay
claro, eso es de allí....necesitan evidencias, y qué mejor que las grabaciones 🧐
JZulay
se estaba comportando decentemente 🤭
pero un poquito más y sacan a la diabla que lleva por dentro /Facepalm//Facepalm//Facepalm/
Anyel04
Sebastián al fin llegas
Anyel04
Lara toma se te callo la 👑
Diana Carolina Perez Pulido
la historia se está poniendo cansona, solo peleas y Sebastian y Lara no avanzan

deja de meterme relleno a la historia y empieza a acomodar las cosas entre Sebastian y Lara, 60 capítulos y no avanzan
JZulay
ese lugar debe tener cámaras !!! /Smug/
busquen ...rápido
JZulay
sin habla....atónito..🤭
Jos Qui
porfavor
Jos Qui
hola gracias por subir un capítulo más pero quiero que suban otro capítulos para hoy también para descargarlos a la biblioteca de leer sin conexión a internet ya que para mañana no tendré más internet para leerlos
Susi Juana: es 1 capitulo x dia no termina mas!!@
total 1 replies
Jos Qui
Sebastián ira a marcar territorio 🤭🤭😂 más capítulos porfavor ahorita
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