Contra Toda Regla narra el reencuentro entre Ander y Eliana, una atracción prohibida que desafía amistad, lealtad y principios, demostrando que algunos amores nacen precisamente donde nunca deberían hacerlo.
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Capítulo 11
Unos días después...
La mañana en casa de Mario comenzó como cualquier otra.
El aroma del café recién hecho llenaba la cocina mientras Italia preparaba el desayuno de Nicolás, mientras él jugaba en su silla, entretenido con sus juguetes.
Eliana estaba sentada frente a su hermano, disfrutando de uno de esos momentos tranquilos que había extrañado durante los años que estuvo fuera.
—Tengo algo que contarles.
Mario levantó la mirada de su taza.
—Esa frase nunca trae nada bueno.
Eliana soltó una risa.
—Exagerado.
Italia sonrió al notar la expresión de su esposo.
—Déjala hablar.
Eliana dejó los cubiertos sobre el plato.
—Conseguí un departamento.
El silencio duró apenas unos segundos.
Mario parpadeó.
—¿Qué?
—Un departamento.
—¿Para qué?
Ella lo miró confundida.
—Mario...
—Espera, espera.
Dejó la taza sobre la mesa.
—¿Estás diciendo que te vas a ir?
—Sí. En unos días.
Mario se recostó en la silla, claramente inconforme.
—No.
Eliana arqueó una ceja.
—¿No?
—No me gusta la idea.
Italia intentó ocultar una sonrisa.
—Mario...
—¿Qué? Tiene veinticinco años, acaba de llegar y quiere vivir sola en una ciudad nueva.
Ella cruzó los brazos.
—Gigantón...
—Enana.
—Soy una adulta.
—Para mí sigues siendo la niña que corría detrás de mí por toda la casa.
Eliana soltó una carcajada.
—Eso fue hace muchos años.
—Para mí no tantos.
Italia intervino divertida.
—Mario, creo que tu hermana tiene razón.
Él la miró sorprendido.
—¿Tú también?
—Sí.
Luego miró a Eliana.
—Aunque entiendo por qué te preocupa.
Mario suspiró.
—No es que no confíe en ella.
—Lo sé.
—Es que quiero saber que está bien.
Eliana suavizó la expresión.
—Lo sé, giganton.
Se levantó de la mesa y se acercó a él.
—Pero necesito mi propio espacio. Quiero empezar esta etapa por mí misma.
Mario la miró unos segundos.
Sabía que no podía protegerla para siempre.
—¿Ya lo decidiste?
Ella asintió.
—Sí.
Él suspiró resignado.
—Entonces no hay nada que pueda decir.
Eliana sonrió.
—Puedes decir que estás orgulloso de mí.
Mario intentó mantener una expresión seria, pero no pudo.
—Eso nunca ha estado en duda.
Ella lo abrazó.
—Gracias.
Mario la rodeó con sus brazos.
—Pero hay condiciones.
Eliana se separó lentamente.
—Si algo no te gusta del departamento...
—Mario.
—¿Qué?
—Voy a vivir sola, no en otro planeta.
Italia soltó una carcajada.
—Déjala respirar.
Mario negó con la cabeza.
—Solo intento cuidar a mi hermanita.
Eliana sonrió con ternura.
—Y yo te quiero por eso.
Él le acomodó un mechón de cabello como hacía cuando era pequeña.
—Siempre serás mi enana.
—Y tú siempre serás mi giganton.
Nicolás soltó un pequeño sonido desde su silla, llamando la atención de todos.
Italia lo tomó en brazos.
—Creo que alguien quiere participar en la conversación.
Eliana se acercó al pequeño y le acarició la mano.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
La mañana transcurría con el ritmo habitual en B&C Consulting.
Eliana llamó suavemente a la puerta del despacho de Ander.
—¿Puedo pasar?
Él levantó la vista de su computadora.
—Adelante.
Ella entró con una carpeta en la mano y la dejó sobre el escritorio.
—Ya está lista la propuesta final para Industrias Valmont.
Ander tomó el documento.
—Veamos.
Durante varios minutos reinó el silencio.
Él avanzaba página tras página, haciendo pequeñas anotaciones con un bolígrafo. Eliana permanecía de pie frente al escritorio, esperando su opinión.
Al llegar al apartado de la estrategia de entrada al mercado brasileño, Ander frunció el ceño.
Volvió una página atrás.
Después regresó a la misma.
—Eliana.
Ella levantó la vista.
—¿Sí?
—Esto no estaba así.
—No.
—Lo cambiaste.
Ella asintió con naturalidad.
—Sí.
Ander cerró lentamente la carpeta.
—¿Por qué?
—Porque después de revisar nuevamente los indicadores económicos y los riesgos regulatorios, creo que entrar primero por Brasil ya no es la mejor decisión.
Ander entrelazó las manos sobre el escritorio.
—Ese punto ya estaba aprobado.
—Lo sé.
—Entonces, ¿por qué lo modificaste sin consultármelo?
Eliana respiró hondo.
—Porque encontré una alternativa mejor.
El silencio se hizo presente.
Ander apoyó la espalda en el respaldo de la silla.
—Te escucho.
Ella abrió la carpeta y señaló el mapa.
—Si iniciamos por Chile y Colombia, el cliente podrá consolidar operaciones en mercados más estables antes de asumir el costo y la complejidad de Brasil.
Ander negó con la cabeza.
—Brasil sigue siendo el mercado más grande.
—También el más costoso para una primera entrada.
—Precisamente por eso el retorno puede ser mayor.
Eliana sostuvo su mirada.
—Solo si la implementación sale perfecta desde el inicio.
Ander cruzó los brazos.
—Estás dejando pasar la oportunidad más importante.
—Estoy intentando reducir el riesgo.
Los dos guardaron silencio durante unos segundos.
Era la primera vez que discutían un tema profesional.
Y ninguno parecía dispuesto a ceder.
—Eliana —dijo Ander con tono firme—. En esta empresa las decisiones estratégicas no se modifican sin autorización.
Ella asintió.
—Lo entiendo.
—Entonces debiste venir a hablar conmigo antes de cambiar el documento.
Eliana bajó la mirada un instante.
—En eso tienes razón.
Él creyó que la conversación había terminado.
Pero ella volvió a levantar la cabeza.
—Sin embargo...
Ander arqueó una ceja.
—Sigo creyendo que mi propuesta es mejor para el cliente.
Aquella respuesta hizo que una leve sonrisa apareciera, casi imperceptible, en los labios de Ander.
No era una sonrisa de burla.
Era de sorpresa.
La mayoría de los nuevos empleados se limitaban a darle la razón.
Ella no.
—Eres muy terca.
Eliana sonrió apenas.
—Prefiero decir que estoy convencida de mi análisis.
—Eso también es una forma elegante de decir terca.
Ella soltó una pequeña risa.
—¿Vas a despedirme en mi primera semana?
Ander negó con la cabeza.
—No.
Se puso de pie y tomó nuevamente la carpeta.
—Vamos a hacer algo.
—¿Qué?
—Defiende tu propuesta.
Eliana lo miró confundida.
—¿Perdón?
—Convénceme.
Ella parpadeó un par de veces.
—¿Hablas en serio?
—Muy en serio.
Ander rodeó el escritorio y se dirigió a la pantalla interactiva.
—Tienes diez minutos para demostrarme que tu estrategia supera la mía.
Si lo consigues...
Hizo una breve pausa mientras la miraba directamente a los ojos.
—Cambiaré el proyecto.
Y si no...
—Volveremos al plan original.
Eliana respiró profundamente.
Una mezcla de nervios y emoción recorrió su cuerpo.
Aquello ya no era solo una discusión.
Era una oportunidad para demostrarle al director ejecutivo de B&C Consulting que no la había contratado por ser la hermana de Mario.
Sino porque realmente estaba preparada para estar allí.
Ahora Eliana te toca la prueba de fuego tu idea con el cliente será interesante veamos 🤔🤔🤔❓❓❓
Eliana ya estás a punto de encontrarte con un hombre que ama su libertad y no le gusta las ataduras veremos cuando te vea que impresión se lleva.
Se dará cuenta o la verá con otros ojos ahora que es toda una mujer 🤔🤔🤔❓❓❓❓