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Prohibido Para Mí

Prohibido Para Mí

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Amor eterno / Romance
Popularitas:7.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Esta historia comienza con una joven estudiante de colegio que jamás imaginó que conocer a un doctor cambiaría su vida para siempre. Entre ellos nace un sentimiento profundo que, poco a poco, se convierte en un amor prohibido, lleno de obstáculos, secretos y decisiones difíciles. Sin embargo, ambos están dispuestos a luchar por aquello que sienten. Cuando la chica atraviesa el momento más doloroso de su vida, su mundo se derrumba: su querida abuelita, la única persona que la crió y estuvo a su lado, fallece después de enfrentar una grave enfermedad. El doctor no pudo salvarla, pero decidió quedarse para acompañarla y apoyarla.

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13 — Una discusión inesperada

Habían pasado dos meses desde todo lo que había sucedido con la abuelita de Valeska. Poco a poco, las cosas parecían estar volviendo a una especie de normalidad, aunque todavía había momentos difíciles.

Yo, por mi parte, estaba cada vez más cansado.

El trabajo en el hospital estaba pesado. Había días en los que salía a las siete u ocho de la noche y, cuando la situación lo exigía, me tocaba amanecerme trabajando. Llegaba a la casa prácticamente fundido, con ganas solamente de quitarme los zapatos y acostarme.

Valeska había sido muy pendiente de mí durante todo ese tiempo.

Me dejaba pequeñas cartas encima de la mesa, me preguntaba cómo estaba, si ya había comido y hasta me esperaba algunas noches para saber que hubiera llegado bien.

Ella era muy detallista.

El problema era que últimamente yo había estado más frío de lo normal.

No lo hacía con intención. Simplemente llegaba tan cansado que no tenía cabeza para hablar ni para explicar lo que me estaba pasando.

Aquella noche llegué a la casa después de una jornada larguísima.

Abrí la puerta y dejé las llaves sobre la mesa.

Valeska: —Amor, ¿cómo le fue?

Me quité la chaqueta y respiré profundamente.

Xavier: —Ay, Vale, ¿no estás viendo que estoy fundido?

Ella se quedó callada.

Valeska: —Solo te estaba preguntando cómo te fue.

Xavier: —Pues mal, ¿qué querés que te diga? Llevo todo el día trabajando.

Valeska: —Yo sé, pero no tenés que hablarme así.

La miré.

Ya estaba cansado y sabía que estaba contestando de una manera que no debía.

Xavier: —Es que llego cansado y lo primero que hacés es preguntarme cosas.

Valeska: —¿Y qué querés que haga? ¿Que ni siquiera te hable?

Xavier: —No dije eso.

Valeska: —Pues parece.

Solté un suspiro.

Xavier: —Vale, por favor, no empecemos.

Valeska: —¡Pero vos sos el que está empezando! Desde hace días estás raro conmigo. Llegás, apenas hablás y te encerrás en lo tuyo.

Xavier: —Porque estoy cansado, ¿sí? ¡Estoy cansado!

Valeska: —¡Yo también estoy cansada de que siempre me tratés como si estuviera molestando!

Aquello me hizo levantar la voz.

Xavier: —¡Pues es que a veces sí molestás, carajo!

Apenas dije eso, me di cuenta de que me había pasado.

Pero Valeska también estaba molesta.

Valeska: —¡Ah, bueno! Entonces resulta que ahora yo soy la que molesta.

Xavier: —No dije que fueras eso.

Valeska: —¡Lo acabás de decir!

Xavier: —¡Porque estoy vuelto nada, pues!

Valeska: —¡Y yo no tengo la culpa de que trabajés tanto!

Me pasé una mano por la cara.

Xavier: —¡Yo tampoco dije que fuera culpa tuya!

Valeska: —Entonces dejá de desquitarte conmigo.

Hubo un silencio incómodo.

Ella tenía los ojos llenos de lágrimas, pero estaba intentando contenerse.

Valeska: —Yo solamente intento estar pendiente de vos. Te escribo cartas, te espero, te pregunto si comiste… y últimamente pareciera que todo lo que hago te fastidia.

Me quedé callado.

Sabía que tenía razón en una cosa: mi cansancio estaba haciendo que tratara mal a alguien que no tenía la culpa.

Xavier: —No quiero pelear.

Valeska: —Pues ya estamos peleando.

Xavier: —Ya sé.

Ella negó con la cabeza.

Valeska: —A veces sos un terco de primera.

Xavier: —Y vos también sos bien intensa.

Valeska me miró seria.

Valeska: —¡Qué rabia con vos!

Se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia la habitación.

Yo me quedé quieto.

Xavier: —Vale…

Ella no respondió.

La vi desaparecer por el pasillo y entonces me dejé caer en una silla.

Me quedé mirando el piso.

—La embarré —pensé.

Había llegado cansado, sí. El trabajo estaba pesado y apenas podía mantener los ojos abiertos, pero eso no justificaba haberle hablado de esa manera.

Miré sobre la mesa y vi una de las cartas que Valeska me había dejado esa mañana.

La tomé entre las manos.

Pensé en todas las veces que ella había intentado hacerme sentir acompañado y en cómo yo, por estar agotado, había terminado convirtiendo una simple pregunta en una pelea.

Solté el aire lentamente.

Aquella noche no iba a ser fácil.

Pero sabía que, cuando ambos estuvieran más tranquilos, tendríamos que hablar.

1
Deyda Ninorca Sanchez Batista
no había necesidad de terminar la amistad
Deyda Ninorca Sanchez Batista
eso mismo leí yo que todo fue antes de conocer a daleska
Lis
Pero creo leí que fue antes de conocer a Daleska eso de las fotos y mensajes con Valentía
Deyda Ninorca Sanchez Batista
las niñas son de papá
Doris Laura Torres Amaya
👏,buena decisión
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