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LA VENGANZA ES UN ARTE

LA VENGANZA ES UN ARTE

Status: Terminada
Genre:Venganza / Mafia / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:7.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

Una joven heredera de un imperio financiero y de la mafia, que ocultó su verdadera identidad por amor, sufre la pérdida de su bebé y el desprecio absoluto de su esposo y su suegra tras un atentado cruel. Renacida de las cenizas, regresa para ejecutar una venganza implacable, mientras se ve atrapada en un matrimonio concertado con un titán de los negocios tan arrogante y dominante como ella, uniendo dos mundos donde el poder se paga con sangre y orgullo.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

JUEGOS DE PODER BAJO LA MISMA LUNA

El sonido de los pasos de Verónica desvaneciéndose por el pasillo principal dejó a Isaías solo en el comedor. El teléfono celular seguía sobre la mesa de mármol negro, con la pantalla iluminada mostrando la imagen de la revista de farándula que los medios ya se encargaban de viralizar por toda la ciudad.

Isaías miró la pantalla durante unos segundos más antes de soltar un suspiro denso cargado de una frustración que rara vez experimentaba. Tomó el aparato con brusquedad, lo apagó y lo arrojó a un lado. No le importaba lo que dijera la prensa; lo que le irritaba, de una forma extraña y desconcertante, era la absoluta indiferencia con la que Verónica se había tomado la noticia. No había rastro de celos, ni de reproches sentimentales, ni de la furia que cualquier otra mujer habría mostrado al verse expuesta de esa manera pública. Para Verónica, él era simplemente un socio comercial incómodo que acababa de cometer un error mediático torpe.

Se puso de pie con parsimonia, ajustándose el chaleco del traje y decidió subir a la suite principal. Las reglas del juego habían cambiado y él no pensaba quedarse atrás en su propio territorio.

En el ala máster Verónica se encontraba frente al gran ventanal que daba a los jardines oscuros de la mansión. Se había quitado los zapatos de tacón y sostenía una copa de vino tinto entre los dedos, observando su propio reflejo en el cristal.

Por dentro, la mente de su antigua vida como la esposa sumisa y maltratada parecía pertenecer a otra persona, a una sombra lejana que ya no existía. Cada movimiento que daba estaba calculado con la precisión de una economista entrenada y la sangre fría de una heredera de la mafia. Sabía perfectamente que la fotografía de Isaías con aquella mujer rubia —una inversora europea con la que el conglomerado negociaba una expansión— era solo un montaje amarillista de la prensa para vender ejemplares. Pero había disfrutado cada segundo de la tensión que eso provocó en su esposo. Ver al imponente, arrogante e intocable Isaías San Román tratando de explicarse ante ella era un pequeño placer que no pensaba desaprovechar.

La puerta del vestidor se abrieron con suavidad y los pasos firmes de Isaías resonaron sobre el suelo de madera noble de la recámara. Verónica no se giró; continuó bebiendo su vino en silencio, sintiendo la presencia pesada y magnética de su esposo acercándose por la espalda.

—¿Te diviertes jugando a la esposa agraviada con la prensa de espectáculos, Verónica? —preguntó Isaías con su voz barítona, deteniéndose a poca distancia, lo suficientemente cerca para que ella sintiera el calor de su cuerpo.

Verónica dio media vuelta lentamente, apoyando la cadera contra el borde del ventanal y cruzando los brazos con elegancia, sin dejar de mirarlo con una media sonrisa burlona.

—¿Agraviada? De ninguna manera San Román —respondió ella con un tono suave y cortante—. Más bien me pareció un recordatorio fascinante de que el gran lobo solitario del mundo corporativo todavía necesita lecciones básicas sobre cómo mantener sus aventuras fuera del radar de los tabloides si quiere mantener la compostura de su propio apellido.

Isaías dio un paso al frente, acortando el espacio hasta acorralarla suavemente contra el ventanal. Su rostro estaba a pocos centímetros del de ella, y sus oscuros ojos brillaban con una intensidad peligrosa que desafiaba cualquier intento de evasión.

—Esa mujer en la fotografía es una socia de la rama industrial en Frankfurt. El almuerzo fue estrictamente de negocios y los paparazzis hicieron lo que mejor saben hacer: distorsionar la realidad para vender portadas —explicó Isaías, con una franqueza áspera que no admitía dudas—. No tengo que darte explicaciones Verónica, pero que quede claro: yo no juego a dos puntas. Las reglas de fidelidad que firmaste en ese contrato aplican exactamente igual para los dos.

Verónica inclinó ligeramente la cabeza, estudiando el rostro esculpido de su esposo con una mezcla de curiosidad y desafío.

—Qué serio te pones cuando te tocan el orgullo, Isaías —murmuró ella, deslizando una mano con absoluta lentitud por el pecho de su camisa, sintiendo los latidos firmes bajo la tela—. ¿Acaso temes que piense que eres tan predecible como los demás? No te preocupes. Sé perfectamente que tu prioridad en este momento no es una rubia de catálogo, sino consolidar el monopolio de las constructoras antes de que las auditorías del banco terminen de asfixiar los pequeños negocios de la competencia.

Isaías atrapó la muñeca de Verónica con delicadeza pero con una firmeza inquebrantable, deteniendo su mano sobre su pecho. Su respiración se había vuelto más pesada.

—Eres una mujer peligrosa Verónica Comellas —susurró él, bajando la voz hasta convertirla en un rasguño grave directo a su oído—. Tienes el cerebro de una estratega financiera y la lengua de una serpiente. En cualquier otro contexto, ya te habría destruido por desafiarme de esta manera.

—La diferencia, querido —replicó ella sin apartar la mirada ni un solo milímetro, con una seguridad que desarmaba cualquier amenaza—, es que tú no puedes destruirme porque al hacerlo destruirías tu propia alianza. Y peor aún... sabes perfectamente que ninguna otra mujer te diría la verdad en la cara de la forma en que lo hago yo.

Un destello de voracidad pura cruzó la mirada de Isaías. Ya no había espacio para las palabras corporativas, ni para las discusiones sobre contratos o portadas de revistas. La tensión acumulada durante todo el día estalló en un segundo.

Sin mediar palabra, Isaías inclinó la cabeza y la besó con una urgencia salvaje, levantándola ligeramente del suelo mientras sus manos recorrían su cintura con una posesividad abrasadora. Verónica exhaló un suspiro de sorpresa que se perdió en la boca de su esposo, antes de responderle con la misma intensidad desbordante, enredando sus dedos en el cabello oscuro de él y tirando de él hacia sí, entregándose al fuego de una pasión que ninguno de los dos estaba dispuesto a controlar más.

Las barreras del contrato, las amenazas del pasado y los juegos de poder se desvanecieron en la oscuridad de la suite, dejando únicamente el eco de dos voluntades indomables chocando en la noche, preparadas para destruir todo lo que se interpusiera en su camino.

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Patricia
bendito karma estos tres la están pagando duro, pero algo malo han de hacer
Patricia
me encanta imaginar a Isaías estético, pero me da pesar por los empleados maltratados por el ogro
Patricia
hola querida escritora, está novela está muy interesante, me tiene totalmente enganchada
Naibelys Perez: ❤️🥰me alegro mucho que le gusten mis novelas. 👏
total 1 replies
Miriam Piedrabuena
Me gustó
Becky Navarro
esto ya aburrio
Becky Navarro
ya me aburrio parecen niños caprichosos son mafiosos autora ceos se pasan ni un decomiso ni enfrentamientos secuestros el otro chillón del el ex
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