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Corazones De Hielo Y Sangre

Corazones De Hielo Y Sangre

Status: Terminada
Genre:Época / Mundo mágico / Fantasía LGBT / Completas
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Lelixi

Dinámica entre un Duque con doble personalidad (Alistair y Vane), el sanador dulce pero fuerte que lo cautiva

NovelToon tiene autorización de Lelixi para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El Fuego bajo la Nieve

​El beso de Vane no tenía nada de la cortesía de Alistair. Era una invasión total. Su lengua exploró la boca de Julian con una posesividad voraz, mordisqueando su labio inferior hasta sacarle un gemido ahogado. Julian, abrumado por la intensidad del ataque sensual, sintió que sus rodillas cedían, pero Vane lo sostuvo con firmeza metiendo una mano amplia bajo sus nalgas, elevándolo sin esfuerzo para acomodarlo contra su cadera.

​El contacto de sus cuerpos, separados solo por capas de ropa que de pronto parecían estorbar demasiado, hizo que Julian jadeara salvajemente al romper el beso.

​—Eres tan dulce... tan jodidamente apretado y caliente —gruñó Vane contra la piel de la mandíbula de Julian, descendiendo con besos abrasadores por su cuello, dejando marcas rojas a su paso—. Alistair quiere llevarte despacio, quiere cortejarte con flores y versos... Pero yo quiero marcarte. Quiero que la corte entera huela mi esencia en ti para que nadie se atreva a ponerte una mano encima.

​—Vane... esto... ustedes dos... —Julian intentaba procesar la situación, pero el placer eléctrico que recorría sus nervios le impedía pensarcon claridad. Las manos de Vane habían bajado a su cintura, colándose por debajo de su túnica para acariciar la piel desnuda de su espalda baja, sacándole escalofríos deliciosos.

​—Somos el mismo hombre, pajarillo —susurró Vane, mirándolo a los ojos con ese dorado brillante y pecaminoso—. Él te da la ternura que necesitas... y yo te daré la pasión que te hará gritar mi nombre toda la noche. Acepta a ambos, Julian. Sé nuestro.

​Antes de que Julian pudiera responder, Vane lo cargó en brazos como si no pesara nada y lo llevó hacia la cama matrimonial gigantesca, cubierta con pieles de oso blanco y sábanas de seda negra. Lo depositó en el centro con una lentitud casi devota, antes de posicionarse sobre él, cubriéndolo con su imponente figura.

​Vane desató el cinturón de Julian con destreza militar, abriendo la túnica del sanador para exponer su pecho pálido y sus pezones rosados, erguidos por el aire frío de la habitación y el deseo desenfrenado.

​—Dioses... eres hermoso —murmuró Vane, y su mirada cambió por un segundo; la ferocidad bajó una línea, dejando ver la devoción pura de Alistair combinada con el hambre de Vane.

​El guerrero se inclinó y tomó uno de los pezones de Julian en su boca, succionando con fuerza mientras sus dedos acariciaban el muslo interno del muchacho. Julian arqueó la espalda, clavando sus uñas en los hombros anchos de Vane, dejando salir un gemido agudo que resonó en la habitación.

​—¡Vane! ah... ah...

​—Eso es, pajarillo. Canta para mí —siseó el hombre, subiendo una mano hasta la ingle de Julian, presionando con el talón de la palma sobre el miembro erguido del chico por encima de sus pantalones.

​Julian se agitó abajo de él, perdido en una neblina de placer y necesidad. Sin embargo, justo cuando Vane se disponía a despojarlo de la última prenda, el guerrero se detuvo bruscamente. Sus ojos dorados parpadearon, volviéndose momentáneamente grises. Un temblor recorrió su cuerpo.

​—Maldita sea... —gruñó Vane, sujetándose la cabeza—. Alistair está luchando por el control... No quiere que te asuste en nuestro primer encuentro...

​Vane se apartó a la orilla de la cama, respirando con dificultad. Julian se incorporó rápidamente, acomodándose la ropa con manos temblorosas, pero sin alejarse. Vio cómo el hombre luchaba internamente hasta que su postura se relajó. Cuando levantó la vista, los ojos volvían a ser de ese gris tormentoso y dulce.

​era Alistair de nuevo.

​—Julian... —Alistair miró sus propias manos y luego la ropa desordenada del chico. Un rubor de vergüenza profunda cubrió su rostro aristocrático—. Por los dioses... Lo siento tanto. Vane... él no puede controlarse cuando siente que mi corazón desea tanto a alguien. ¿Te hizo daño? Por favor, dime que no te hizo daño.

​Julian miró al Gran Duque. Vio la verdadera angustia en sus ojos de poeta y la culpa sincera. Luego recordó las caricias ardientes de Vane, la protección posesiva y el deseo abrasador que también había hecho despertar algo muy profundo en su propio ser.

​Se acercó a Alistair en la cama y, con delicadeza, tomó la mano del Duque, posándola sobre su propio pecho palpitante.

​—No me hizo daño, Alistair —dijo Julian suavemente, mirando a los ojos del hombre—. Al principio me asusté... pero entiendo. Él es parte de ti. Es el escudo que te protege... y quien protege lo que amas.

​Alistair se quedó atónito, con los ojos húmedos por la emoción. Nadie en la corte había aceptado jamás su condición; lo consideraban un monstruo inestable. Y sin embargo, este humilde sanador lo miraba con una mezcla de compasión, deseo y amor verdadero.

​—No te merezco, Julian —susurró Alistair, inclinándose para besar la frente del chico con infinita ternura—. Pero juro por mi sangre que nadie en este reino te tocará jamás.

​A la mañana siguiente, sin embargo, la paz del palacio saltó por los aires.

​En el Gran Salón del Consejo, los nobles de las casas más antiguas del norte se habían reunido a puerta cerrada. Lord Cassian, el anciano y ambicioso canciller, sostenía un informe confidencial entregado por sus espías.

​—El Gran Duque pasa demasiado tiempo con ese sanador campesino —declaró Cassian ante los demás lores—. Ha cancelado el compromiso con la Lady de las Tierras del Este. Un bastardo sin linaje está nublando el juicio de la corona militar.

​—¿Qué propones, Lord Cassian? —preguntó otro conde—. Sabes lo temible que es la Casa Frostfell si se la provoca.

​—El Duque es peligroso, sí... pero el chico es de carne y hueso —sonrió siniestramente el canciller—. Un poco de Polvo de Luna Negra en su té de la tarde... Moveremos la culpa hacia los rebeldes fronterizos. Una vez que el muchacho muera, el Duque no tendrá más opción que aceptar la alianza política para salvar su reino.

​Desde las sombras de la galería superior, Marek, el hechicero rebelde, escuchaba cada palabra con el ceño fruncido. Tenía que advertirle a Evelyn... porque si ese chico moría y el monstruo dentro del Duque despertaba por completo, no habría un solo rincón en el Reino del Invierno que sobreviviera a la masacre.

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𝑎𝑛𝑎𝑙𝑖𝑧૮ ․ ․ ྀིა
como asi de rápido 😭
es mentira
𝑎𝑛𝑎𝑙𝑖𝑧૮ ․ ․ ྀིა
Noooo😭😭😭
𝑎𝑛𝑎𝑙𝑖𝑧૮ ․ ․ ྀིა
omggg😱😱😱
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