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La esposa que dejó de esperar

La esposa que dejó de esperar

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Reencarnación / Completas
Popularitas:579.4k
Nilai: 4.7
nombre de autor: gigiwww

Sabrina Elvara lo tuvo todo: una mansión, un apellido de prestigio y un esposo que cualquier mujer envidiaría. Lo único que nunca tuvo fue el amor de León Ardián.

Casados por obligación tras una noche que ninguno de los dos recuerda con claridad, su matrimonio no fue más que una jaula dorada. León la ignoraba. Sabrina lo perseguía. Y cuando descubrió que estaba embarazada, él se alejó aún más.

Hasta que un día Sabrina dejó de esperar.

Sin avisar, sin pedir permiso, huyó a Europa con su hija en el vientre. Dio a luz sola en Holanda durante una tormenta de nieve, reconstruyó su vida en Roma con un pequeño negocio de flores y crió a Liora —una niña de ojos enormes y risa contagiosa— sin la sombra de los Ardián.

Tres años después, León la encuentra por accidente. Pero la mujer que lo recibe ya no es la Sabrina que conoció: no suplica, no sonríe por compromiso, no necesita que él la salve. Y Liora, la hija que no sabía que existía, lo desarma con una sola frase:

—¿Tú eres el señor del parque?

Porque el amor no se demuestra con grandes gestos.

Se demuestra quedándose.

NovelToon tiene autorización de gigiwww para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 24 — Un sentimiento incómodo

La noche caía tranquila sobre Roma.

Las luces de la ciudad se veían hermosas desde el balcón del pequeño apartamento de Alya. La brisa nocturna soplaba suave, arrastrando el aroma a lavanda de la maceta en el rincón del balcón.

Adentro, Liora se había quedado profundamente dormida tras un día entero de jugar sin descanso con León.

La niña no había querido soltarle la mano hasta que el sueño pudo más que ella.

—Mimo también tiene sueño… —murmuró antes de cerrar los ojos.

Y ahora el apartamento se sentía de pronto mucho más silencioso.

Alya estaba en la cocina preparando té mientras León permanecía sentado en la sala, recorriendo el lugar con la mirada.

La casa era sencilla.

Pero se sentía viva.

Muy distinta a la mansión Ardián, grande y gélida.

Alya trajo dos tazas de té y se sentó en el sofá de enfrente.

—Toma.

—Gracias.

Unos segundos pasaron en puro silencio.

Incómodo.

Porque habían acumulado demasiadas cosas entre los dos.

Y demasiadas que nunca se habían dicho de verdad.

—Liora es una niña muy buena —comentó León en voz baja, con la vista fija en su taza.

Alya esbozó una pequeña sonrisa.

—Sí. Demasiado buena, incluso.

León alzó la mirada despacio.

—La criaste sola durante tres años.

Alya calló un instante antes de asentir levemente.

—Al principio fue muy difícil.

Una risa breve y tenue se le escapó.

—Ni siquiera sabía cambiar un pañal la primera vez.

León, casi sin darse cuenta, curvó los labios al imaginárselo.

—Cuando se enfermó por primera vez, entré en pánico y terminé llorando —continuó Alya en voz queda—. Y cuando empezó a caminar… vivía con el alma en un hilo, muerta de miedo de que se cayera.

Su expresión se fue suavizando al hablar de su hija.

—Liora se convirtió en mi razón para seguir adelante.

Esas palabras le apretaron el pecho a León.

Porque durante tres años…

Sabrina había enfrentado todo eso sin él.

—Alya…

Ella lo observó con calma.

Y por primera vez desde que volvieron a encontrarse, no había ira en su rostro esa noche.

Solo cansancio.

—¿Por qué recién ahora? —preguntó en un hilo de voz—. ¿Por qué recién ahora te importa?

La pregunta lo paralizó.

Porque ni siquiera él mismo tenía una respuesta fácil.

Antes estaba demasiado ocupado negándolo todo.

Tratando el matrimonio como una simple obligación.

Dando por sentado que Sabrina siempre estaría ahí, sin importar lo que hiciera.

Hasta que un día ella se fue de verdad.

—No lo sé —respondió León con franqueza, la voz apagada.

Su mirada se veía mucho más frágil que de costumbre.

—Quizá porque solo me di cuenta después de perderte.

El silencio volvió a llenar la habitación.

Alya bajó la cabeza.

Si esta fuera la Sabrina de antes…

Probablemente ya estaría llorando de felicidad al oír esas palabras.

Pero ahora todo era distinto.

—Alguna vez te amé con todo lo que tenía —susurró Alya.

León clavó los ojos en ella.

—Incluso cuando todo el mundo me decía que era una tonta por seguir aguantando… yo te elegía a ti.

Los ojos de Alya empezaron a brillar, velados de humedad.

—Pero al final, también cansa amar en soledad.

Y esa frase golpeó a León con mucha más fuerza que cualquier reproche.

Porque lo sabía…

Sabrina de verdad lo había amado así de profundo.

Y él nunca se detuvo a verlo.

El timbre del apartamento sonó de pronto.

Alya se puso de pie.

—Un momento.

León la observó caminar hacia la puerta.

Enseguida se oyó una voz masculina desde afuera.

—Alya, te traje el pan que encargaste.

León frunció el ceño casi imperceptiblemente.

Un hombre alto, de cabello castaño claro, entró llevando una bolsa de papel. Su rostro era atractivo, con ese aire cálido propio de los europeos.

Al ver a León sentado en la sala, el recién llegado mostró un leve asombro.

—Oh, perdón. ¿Interrumpo?

Alya negó con la cabeza de inmediato.

—No, para nada.

—¿Liora ya se durmió?

—Sí.

El hombre sonrió con afabilidad.

—Qué bueno que ya está mejor.

León seguía la interacción entre ambos sin perder detalle.

Y, sin saber bien por qué…

Algo empezó a incomodarle en el pecho.

—Alya, ¿quién es? —preguntó León al fin, con tono gélido.

El hombre extendió la mano de inmediato, cortés.

—Bastian. Amigo de Alya.

León contempló esa mano unos segundos antes de estrechársela brevemente.

Las miradas de ambos se encontraron de lleno.

Y la atmósfera se tensó sin previo aviso.

—Bastian me ayudó mucho cuando recién llegué a Roma —explicó Alya con cautela.

—Ya veo.

La respuesta de León fue plana.

Pero el frío que despedía resultaba inconfundible.

Bastian pareció notarlo, aunque mantuvo su sonrisa relajada.

—Alya y Liora son como familia para mí.

La mandíbula de León se endureció apenas.

¿Familia?

Sin darse cuenta, su mirada se desvió hacia Alya.

Y por primera vez desde que llegó a Roma…

Experimentó algo que le desagradaba profundamente.

Celos.

1
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
De verdad es muy bonita, pero no avanza mucho 👏🤣
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Como que no avanza mucho 👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que hermoso capitulo, esta muy bonita la novela, felicidades escritora 👏👏👏
veritoo❤️
la nena nació en Holanda no en Italia
veritoo❤️
calides?..acaso sabía lo q significaba?..no se xq tanta insistencia en buscarla q no era q estaba super enamorado d su primer amor. q x pensar en ella ni la miraba a su esposa y en la verdadera Sabrina iso q muriera? claro q eso no lo sabe pro el punto es q jamás existió su esposa para el x pensar en su gran amor ..dónde esta ahora ella en tres años no dejo d buscar a su esposa...y su gran amor q?
veritoo❤️
q no perdone a nadie ni siquiera al padre xq x prestigio y desobediencia le dieron la espalda..si hicieron eso lo hicieron con consciencia así q no hay oportunidad...dejar sola dar la espalda ttofo xq no ISO la voluntad d ellos..vayanse a cagar 😡
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que hermoso capitulo 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que buena, la sra lo tomo bien 👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Ojalá esta vez logren ser felices 👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que lindos, al fin pensé que nunca pasaría, ahora a contarle la verdad a su hija 🤣👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Se empezó a arreglar la cosa entre ellos 🤣👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que hermoso capitulo 👏👍👍
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Esta linda, esa niña es super dotada 🤣🤣
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Esta muy buena, algo pasará de nuevo entre ellos, con ayuda de su hija, él ya está arrepentido de lo vivido, tiene derecho a recuperar su familia 🤣👏👍
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Bueno siendo asi, lo perdonara, espero no tan luego 🤣👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Deja que sufra un poco mas 🤣👏👏
Melina Cervosa
él no te acaba, no te abandonó , vos te fuiste / huiste
Melina Cervosa
por qué le dice OM a León? de "hombre del parque"? ... a estas alturas ya debería saber que es su padre, desde que estaba en el hospital y ella preguntó
Melina Cervosa
hasta ahora nunca vi que te acompañen a desmayarte 🤔
Magaly Bozo
BUENA
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