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La esposa que dejó de esperar

La esposa que dejó de esperar

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Reencarnación / Completas
Popularitas:425.4k
Nilai: 4.6
nombre de autor: gigiwww

Sabrina Elvara lo tuvo todo: una mansión, un apellido de prestigio y un esposo que cualquier mujer envidiaría. Lo único que nunca tuvo fue el amor de León Ardián.

Casados por obligación tras una noche que ninguno de los dos recuerda con claridad, su matrimonio no fue más que una jaula dorada. León la ignoraba. Sabrina lo perseguía. Y cuando descubrió que estaba embarazada, él se alejó aún más.

Hasta que un día Sabrina dejó de esperar.

Sin avisar, sin pedir permiso, huyó a Europa con su hija en el vientre. Dio a luz sola en Holanda durante una tormenta de nieve, reconstruyó su vida en Roma con un pequeño negocio de flores y crió a Liora —una niña de ojos enormes y risa contagiosa— sin la sombra de los Ardián.

Tres años después, León la encuentra por accidente. Pero la mujer que lo recibe ya no es la Sabrina que conoció: no suplica, no sonríe por compromiso, no necesita que él la salve. Y Liora, la hija que no sabía que existía, lo desarma con una sola frase:

—¿Tú eres el señor del parque?

Porque el amor no se demuestra con grandes gestos.

Se demuestra quedándose.

NovelToon tiene autorización de gigiwww para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 24 — Un sentimiento incómodo

La noche caía tranquila sobre Roma.

Las luces de la ciudad se veían hermosas desde el balcón del pequeño apartamento de Alya. La brisa nocturna soplaba suave, arrastrando el aroma a lavanda de la maceta en el rincón del balcón.

Adentro, Liora se había quedado profundamente dormida tras un día entero de jugar sin descanso con León.

La niña no había querido soltarle la mano hasta que el sueño pudo más que ella.

—Mimo también tiene sueño… —murmuró antes de cerrar los ojos.

Y ahora el apartamento se sentía de pronto mucho más silencioso.

Alya estaba en la cocina preparando té mientras León permanecía sentado en la sala, recorriendo el lugar con la mirada.

La casa era sencilla.

Pero se sentía viva.

Muy distinta a la mansión Ardián, grande y gélida.

Alya trajo dos tazas de té y se sentó en el sofá de enfrente.

—Toma.

—Gracias.

Unos segundos pasaron en puro silencio.

Incómodo.

Porque habían acumulado demasiadas cosas entre los dos.

Y demasiadas que nunca se habían dicho de verdad.

—Liora es una niña muy buena —comentó León en voz baja, con la vista fija en su taza.

Alya esbozó una pequeña sonrisa.

—Sí. Demasiado buena, incluso.

León alzó la mirada despacio.

—La criaste sola durante tres años.

Alya calló un instante antes de asentir levemente.

—Al principio fue muy difícil.

Una risa breve y tenue se le escapó.

—Ni siquiera sabía cambiar un pañal la primera vez.

León, casi sin darse cuenta, curvó los labios al imaginárselo.

—Cuando se enfermó por primera vez, entré en pánico y terminé llorando —continuó Alya en voz queda—. Y cuando empezó a caminar… vivía con el alma en un hilo, muerta de miedo de que se cayera.

Su expresión se fue suavizando al hablar de su hija.

—Liora se convirtió en mi razón para seguir adelante.

Esas palabras le apretaron el pecho a León.

Porque durante tres años…

Sabrina había enfrentado todo eso sin él.

—Alya…

Ella lo observó con calma.

Y por primera vez desde que volvieron a encontrarse, no había ira en su rostro esa noche.

Solo cansancio.

—¿Por qué recién ahora? —preguntó en un hilo de voz—. ¿Por qué recién ahora te importa?

La pregunta lo paralizó.

Porque ni siquiera él mismo tenía una respuesta fácil.

Antes estaba demasiado ocupado negándolo todo.

Tratando el matrimonio como una simple obligación.

Dando por sentado que Sabrina siempre estaría ahí, sin importar lo que hiciera.

Hasta que un día ella se fue de verdad.

—No lo sé —respondió León con franqueza, la voz apagada.

Su mirada se veía mucho más frágil que de costumbre.

—Quizá porque solo me di cuenta después de perderte.

El silencio volvió a llenar la habitación.

Alya bajó la cabeza.

Si esta fuera la Sabrina de antes…

Probablemente ya estaría llorando de felicidad al oír esas palabras.

Pero ahora todo era distinto.

—Alguna vez te amé con todo lo que tenía —susurró Alya.

León clavó los ojos en ella.

—Incluso cuando todo el mundo me decía que era una tonta por seguir aguantando… yo te elegía a ti.

Los ojos de Alya empezaron a brillar, velados de humedad.

—Pero al final, también cansa amar en soledad.

Y esa frase golpeó a León con mucha más fuerza que cualquier reproche.

Porque lo sabía…

Sabrina de verdad lo había amado así de profundo.

Y él nunca se detuvo a verlo.

El timbre del apartamento sonó de pronto.

Alya se puso de pie.

—Un momento.

León la observó caminar hacia la puerta.

Enseguida se oyó una voz masculina desde afuera.

—Alya, te traje el pan que encargaste.

León frunció el ceño casi imperceptiblemente.

Un hombre alto, de cabello castaño claro, entró llevando una bolsa de papel. Su rostro era atractivo, con ese aire cálido propio de los europeos.

Al ver a León sentado en la sala, el recién llegado mostró un leve asombro.

—Oh, perdón. ¿Interrumpo?

Alya negó con la cabeza de inmediato.

—No, para nada.

—¿Liora ya se durmió?

—Sí.

El hombre sonrió con afabilidad.

—Qué bueno que ya está mejor.

León seguía la interacción entre ambos sin perder detalle.

Y, sin saber bien por qué…

Algo empezó a incomodarle en el pecho.

—Alya, ¿quién es? —preguntó León al fin, con tono gélido.

El hombre extendió la mano de inmediato, cortés.

—Bastian. Amigo de Alya.

León contempló esa mano unos segundos antes de estrechársela brevemente.

Las miradas de ambos se encontraron de lleno.

Y la atmósfera se tensó sin previo aviso.

—Bastian me ayudó mucho cuando recién llegué a Roma —explicó Alya con cautela.

—Ya veo.

La respuesta de León fue plana.

Pero el frío que despedía resultaba inconfundible.

Bastian pareció notarlo, aunque mantuvo su sonrisa relajada.

—Alya y Liora son como familia para mí.

La mandíbula de León se endureció apenas.

¿Familia?

Sin darse cuenta, su mirada se desvió hacia Alya.

Y por primera vez desde que llegó a Roma…

Experimentó algo que le desagradaba profundamente.

Celos.

1
Ginnette
Una consulta autora.. Le exige la aplicación, una cantidad de capitulos, porque ya he leído varios y en muchos, pasa lo mismo ☺️☺️☺️
Ginnette
Completamente de acuerdo con Teresa, estuvo muy buena, pero ahora alargas y repites demasiado el diálogo, bueno yo me los salto, pero igual no debiera ser así, ya que aburre 🤭🤭🤭😭😭😭
Rosma Rivera
😢😢😢😢 hasta ahora se dan cuenta idiotas
Rosma Rivera
estupido estupido como todos nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde, se va a dar golpes contra la pared cuando se vaya
Maria Elena Gomez
Normal
Jennire Moreno
Me encantó esta historia que bella, no hubo guerra no hubo terceros. Solo el arrepentimiento y segundas oportunidades que pueden darse cuando hay amor verdadero
Jennire Moreno
Me encantó esta historia que bella, no hubo guerra no hubo terceros. Solo el arrepentimiento y segundas oportunidades que pueden darse cuando hay amor verdadero
Ginnette
En el capítulo 31 habla de que empieza el colegio, pero como es una novela, va cuando quiere 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Grimanesa Mucha Urbano
muy interesante
MIlagros Bustamante Valencia
Muy linda historia donde demuestra que a veces nos equivocamos y nos damos cuenta que estamos por el camino equivocado y rectificamos nuestro camino y logramos lo que queremos,a base de esfuerzo y pedir perdón, felicitaciones autora, saludos.
Catalina .Sarabia
No debería de hacerlo tan fácil ella, que batalle él.
Ada Zulma Lopez
me gustó mucho gracias escritora por compartir 😊 lo pasé muy 👍
Ada Zulma Lopez
Al fin va á llegar el heredero,, varón como todos anhelaban ✨️💕🌟💕✨️
Ada Zulma Lopez
🤔 sssiiii 🤔 y le dijo ahora papá esta aquí.. y se haría las cosas qué decidiera Sabrina 🤷!!😂
Anni Arias
la antigua Sabrina fue una migajera profesional siendo una mujer bonita irse a fijar en un hombre que no la quiere hombres hay en todos lados
Ada Zulma Lopez
WOW.. POQUITO A POQUITO LAS FICHAS SE VAN ACOMODANDO 💕💖!!🫂
Patricia Romero
no era que estaba peinando a la nena?,resulta que ahora se estaba despertando.autora,no es atenta a su historia
Elba Lucia Gomez
sii lenta
Elba Lucia Gomez
siiiii
Oli Vega
se le olvidó a la aurora que ella ya le había dicho lo que había escuchado con su ex
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