5 PUERTAS
¿Y si tu destino hubiera sido elegido antes de nacer?
Cinco puertas. Cinco destinos. Un secreto capaz de cambiarlo todo.
Cuando varias personas comienzan a descubrir que sus vidas están unidas por un misterio imposible de explicar, entenderán que algunas puertas nunca debieron abrirse.
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CAPÍTULO 13 — RUMORES Y VERDADES
El rumor se había extendido por la universidad más rápido de lo que cualquiera hubiera imaginado.
En los pasillos, en la cafetería e incluso dentro de algunas aulas, varios estudiantes comentaron la misma noticia.
—Escuchaste que Giovanni tiene novia?
—Dicen que es la chica nueva.
—Sí, la que siempre está con Emma.
Sin saberlo, la pequeña mentira de Gio había comenzado a crecer.
...
Aquella mañana, Giovanni caminaba junto a Mateo y Lucas rumbo a su salón.
Mateo no podía dejar de sonreír.
—Che... ¿y cómo está tu novia?
Gio lo miró de reojo.
—No empieces.
— ¿Qué pasa? ¿Ya se pelearon?
Lucas soltó una risa.
—Mateo, déjalo tranquilo.
—No puedo.
Es muy divertido.
Gio suspiró.
—Fue una mentira para que dejaran de molestarla.
Nada más.
—Sí... claro.
Una "mentira".
Los tres llegaron al salón todavía riéndose.
...
En otro edificio, Emma y Julietta guardaban sus apuntes antes de comenzar la clase.
Julietta parecía pensativa.
Emma lo notó enseguida.
—¿Todavía sigues pensando en lo que pasó ayer?
Julietta lentamente.
-Si...
No me siento cómodo con que todos crean que Gio es mi novio.
Emma sonrió con dulzura.
—Él solo quería ayudarte.
-Perder.
Y se lo agradezco muchísimo.
Pero no somos novios.
Solo somos amigos.
En ese momento, alguien pasaba por el pasillo.
Era Renata.
Había ido a buscar unos papeles que su profesor le había pedido.
Al escuchar aquellas palabras, se detuvo sin hacer ruido.
¿No son novios...?"
Permaneció inmóvil unos segundos.
Un pequeño suspiro se escapó de sus labios.
Sin darse cuenta...
Sonrió.
Muy apenas.
Sintió un extraño alivio.
No entendía por qué.
Solo sabía que aquella sensación incómoda que llevaba desde el día anterior desaparecía poco a poco.
"Entonces... todo fue una mentira."
Sacudió la cabeza.
—¿Qué me importa a mí...? —murmuró para sí.
Recuperó su expresión seria y continuó caminando, como si no hubiera escuchado nada.
Sin embargo...
No podía dejar de pensar en ello.
Renata siguió caminando por el pasillo tratando de convencerse de que aquella conversación no tenía importancia.
"No son novios..."
Las palabras de Julietta seguían dando vueltas en su cabeza.
Por alguna razón, sentí alivio.
Mucho alivio.
Y eso era justamente lo que más le molestaba.
—¿Por qué me importa tanto? —murmuró.
Se detuvo frente a una ventana y respiró profundamente.
—No somos nada...
Solo somos compañeros.
Y, aunque intentaba convencerse de eso, una pequeña sonrisa apareció nuevamente en su rostro.
—Entonces... no son novios.
—¿Qué cosa?
Renata se sobresaltó.
Se dio vuelta rápidamente.
Mateo estaba detrás de ella.
—¡¿Desde cuándo estás ahí?!
Mateo levantó las manos.
—Tranquila. Recién llegué.
Renata lo miró con desconfianza.
—¿Escuchaste algo?
—No mucho.
Mateo hizo una pausa.
—Solo lo suficiente.
Renata entrecerró los ojos.
—¿Suficiente para qué?
Mateo sonrió.
—Para descubrir que estás contento.
La sonrisa de Renata desapareció inmediatamente.
—No estoy contenta.
—Sí, lo estás.
-No.
-Si.
-No.
-Si.
Renata suspiró.
—Mateo...
—¿Qué?
—Dejá de molestar.
Mateo cruzó los brazos.
—Entonces explícame por qué estabas sonriendo.
Renata se quedó callada.
No sabía qué responder.
—Yo...
Mateo abrió los ojos exageradamente.
—¡Ya sé!
Renata lo miró.
—¿Qué sabés?
—Te pusiste feliz porque descubriste que Gio y Julietta no son novios.
Renata sintió que sus mejillas se calentaban.
—¡No digas pavadas!
Mateo empezó a reír.
—¡Lo sabía!
—¡No sabes nada!
—¡Te pusiste colorada!
—¡Hace calor!
Mateo miró alrededor.
—Estamos en un pasillo con aire acondicionado.
Renata aprieta los puños.
—Mateo...
-¿Si?
—Te recomiendo que te calles.
—¿Por qué?
Renata se levantó lentamente una mano.
—Porque si sigues hablando...
Te voy a pegar.
Mateo dio un paso hacia atrás.
—¿Te querrás morir?
-¡No! ¡Yo te pregunté si querías morir!
Mateo salió corriendo.
—¡Era un chiste!
—¡Vení para aquí!
Renata comenzó a perseguirlo por el pasillo.
—¡Cuando te alcance vas a ver!
—¡No me vas a alcanzar!
—¡Deja de correr!
—¡Primero déjame perseguirme!
Varios estudiantes tuvieron que apartarse para dejarlos pasar.
Uno de ellos incluso se quedó mirando la escena con sorpresa.
—¿Qué les pasa?
—No tengo idea —respondió otro.
Mientras tanto, Lucas salió de un aula con Emma y Julietta.
Al escuchar los gritos, los tres miraron hacia el fondo del pasillo.
Mateo apareció corriendo.
—¡Lucas! ¡Ayúdame!
Lucas se quedó quieto.
—¿Qué hiciste ahora?
—¡Nada!
Renata apareció detrás de él.
—¡No le creas!
Mateo sostuvo a Renata.
—¡Está loca!
—¡¿Cómo que estoy loca?!
Renata volvió a correr hacia él.
Mateo se escondió detrás de Lucas.
—Protegema.
Lucas empezó a reír.
—No pienso meterme.
—¡Eres mi amigo!
—Precisamente por eso.
Emma se tapó la boca para no reírse.
Julietta tampoco pudo contener la sonrisa.
Renata intentó rodear a Lucas.
Mateo aprovechó para salir corriendo nuevamente.
—¡Adiós!
—¡Volvé acá!
Los dos desaparecieron por otro pasillo.
Lucas negó con la cabeza.
—Algún día van a terminar destruyendo la universidad.
Emma soltó una pequeña risa.
—Siempre terminan igual.
Julietta Inclinó.
—Aunque creo que Mateo hoy se pasó un poquito.
—Un poquito bastante —respondió Lucas.
Los tres comenzaron a caminar.
Unos metros más adelante encontraron a Gio, que llevaba una carpeta bajo el brazo.
— ¿Qué pasó? —preguntó al verlos.
Lucas todavía se estaba riendo.
—Nada.
—¿Nada?
—Lo de siempre.
Gio miró hacia atrás.
A lo lejos todavía se escuchaban los gritos de Mateo y Renata.
— ¿Otra vez están peleando?
Lucas.
—Más o menos.
Gio suspiró.
—No tienen remedio.
Julietta Inclinó.
—Creo que justamente por eso son divertidos.
Gio la miró.
-Si.
Por unos segundos, ambos se quedaron en silencio.
Julietta bajó la mirada.
Gio también.
Ninguno sabía exactamente qué decir.
Después de todo, desde la mentira del día anterior, las cosas se habían vuelto un poco diferentes.
Aunque ambos sabían que no eran novios, ahora toda la universidad parecía creer lo contrario.
Gio se rascó el pelo.
—Sobre lo de ayer...
Julietta levantó la mirada.
-¿Si?
—Perdón si te hice sentir incómodo.
Solo quería que dejaran de molestarte.
Julietta Inclinó.
-Perder.
Y gracias.
Gio bautizado.
—Entonces está todo bien.
-Si.
Por un momento, ninguno habló.
Emma observaba la escena desde unos pasos atrás.
Lucas también.
Los dos intercambiaron una mirada.
Ninguno dijo nada.
Pero ambos parecían pensar lo mismo.
Mientras tanto, Mateo regresó caminando tranquilamente.
Renata apareció detrás de él, todavía molesta.
—No terminó esto.
Mateo sonrió.
—¿Seguimos mañana?
Renata levantó una ceja.
—Cuando quieras.
Gio los miró confundido.
—¿Por qué están peleando?
Mateo y Renata se miraron.
—Nada —respondieron los dos al mismo tiempo.
Lucas soltó una carcajada.
Emma.
Julietta también.
Y Gio simplemente negó con la cabeza.
No entendía absolutamente nada.
Pero, por alguna razón, se sentía feliz de estar ahí con todos ellos.
Sin saberlo, aquel grupo que había comenzado siendo solo una coincidencia se estaba convirtiendo poco a poco en algo mucho más importante.
Y mientras las risas llenaban nuevamente el pasillo...
Una nueva etapa estaba a punto de comenzar.
El campamento se acercaba.
Y con él...
Nuevos secretos, nuevos sentimientos y situaciones que ninguno de ellos imaginaba.