Después de Ti ,Yo
La historia de una mujer madura, que aprendió a elegirse ,demostrando que ser una mujer de 50 años todavía tiene la oportunidad de ser feliz
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capitulo 10
LA HERENCIA Y LA TRAMPA
La llamada de Isabel dejó a Araceli mirando su teléfono durante varios minutos.
“No todo es como tu madre te ha contado.”
Aquellas palabras seguían dando vueltas en su cabeza.
Por un momento, Isabel creyó que había logrado sembrar la duda.
Pero no conocía realmente a Araceli.
Ella podía estar dolida.
Podía sentirse decepcionada de su padre.
Podía incluso sentirse confundida después de descubrir que Nayid era su hermano.
Pero había algo de lo que estaba completamente segura.
Su madre también había sido engañada.
Y no permitiría que nadie utilizara aquel dolor para destruirla.
Araceli volvió a tomar el teléfono.
Después de unos segundos decidió llamar a Isabel.
—¿Sobrina? —contestó Isabel.
—He estado pensando en lo que me dijiste.
Isabel sonrió.
—Sabía que tarde o temprano entenderías.
Araceli guardó silencio unos segundos.
—Tal vez tengas razón.
—¿Sobre qué?
—Tal vez mamá no nos ha contado todo.
Isabel cambió inmediatamente el tono de su voz.
—Yo nunca quise decirte eso para hacerte daño.
—Lo sé, tía.
Pero mientras pronunciaba aquellas palabras, Araceli observaba la pantalla de su computadora.
Había comenzado a investigar.
—Quiero saber la verdad —continuó—. Toda la verdad.
Isabel sonrió satisfecha.
—Entonces deberíamos hablar en persona.
—Sí.
—Mañana podemos encontrarnos.
—Está bien.
Cuando la llamada terminó, Araceli dejó el teléfono sobre la mesa.
Su rostro cambió completamente.
—Ahora vamos a descubrir qué están escondiendo.
Esa misma noche, Araceli llamó a Alejandro.
—Necesito hablar contigo.
—¿Pasó algo?
—Isabel me llamó.
Alejandro se quedó en silencio.
—¿Qué quería?
—Hablar mal de mamá.
Alejandro frunció el ceño.
—¿Qué te dijo?
—Que no todo es como mamá nos ha contado.
—¿Y tú qué le dijiste?
Araceli sonrió levemente.
—Que tal vez tenía razón.
Alejandro guardó silencio durante unos segundos.
—¿Qué estás haciendo?
—Dejando que crea que me está convenciendo.
—Araceli, ten cuidado.
—Lo sé.
La joven abrió nuevamente algunos documentos que había conseguido revisar.
—Pero quiero saber por qué Gissela, Isabel y la abuela están tan interesadas en destruir a mamá.
Alejandro respiró profundamente.
—Yo también estoy investigando.
—Entonces trabajemos juntos.
Por primera vez desde que comenzó la crisis, los dos hermanos tenían un objetivo claro.
Proteger a Analia.
Mientras tanto, Gissela estaba reunida con Nayid.
El joven caminaba nerviosamente de un lado a otro.
—Alejandro no quiere darme nada.
—No puede decidirlo todo.
—Tiene la mayoría de las acciones.
Gissela cruzó los brazos.
—Entonces tenemos que descubrir por qué.
Nayid se detuvo.
—¿Qué quieres decir?
—Elías creó esa empresa.
—Eso es lo que siempre escuché.
—Pero quiero saber exactamente cómo comenzó todo.
Gissela sabía que, si Nayid quería reclamar algo, necesitaba conocer la verdadera historia de la empresa.
Por eso decidió investigar.
Y lo que descubrió cambiaría sus planes.
Dos días después, Gissela se reunió con un antiguo contador que había trabajado durante años con la familia.
El hombre revisó algunos documentos.
—La empresa tiene una historia complicada.
Gissela se inclinó hacia adelante.
—¿Qué clase de historia?
El contador abrió una carpeta.
—Elías participó en la creación y administración.
—Eso ya lo sé.
—Pero el capital inicial no salió solamente de él.
Gissela frunció el ceño.
—¿Entonces de dónde salió?
El contador levantó la mirada.
—Del padre de Analia.
Gissela quedó inmóvil.
—¿Qué?
—Cuando Analia se casó con Elías, su padre dejó una importante herencia.
Gissela sintió que algo comenzaba a cambiar.
—¿Y ese dinero fue utilizado para crear la empresa?
—Una gran parte del capital inicial sí.
Gissela revisó los documentos con rapidez.
—¿Analia sabía?
—Por supuesto.
—¿Y Elías?
—También.
El contador continuó hablando.
—Con el paso de los años, la empresa creció. Pero una parte importante de los derechos y acciones quedó vinculada a la herencia de la familia de Analia.
Gissela sintió rabia.
—¿Y Alejandro?
El contador señaló otros documentos.
—Alejandro recibió la mayor participación.
—¿Por qué?
—Porque Analia decidió proteger el patrimonio de su padre y transferir legalmente parte de sus derechos a sus hijos.
Gissela revisó los papeles.
Su rostro cambió.
—¿A sus hijos?
—Sí.
—¿A todos?
—Alejandro tiene la participación mayoritaria.
El contador continuó.
—Pero Araceli y Tamara también tienen acciones.
Gissela dejó los documentos sobre la mesa.
De pronto, todo tenía sentido.
Por eso Alejandro tenía tanto poder.
Por eso Nayid no podía simplemente aparecer y exigir una parte de la empresa.
Porque una parte importante de aquella fortuna no pertenecía originalmente a Elías.
Pertenecía a la familia de Analia.
Esa noche, Gissela regresó furiosa a su casa.
Nayid la esperaba.
—¿Qué descubriste?
Gissela permaneció en silencio.
—¡Mamá!
—La empresa no es solamente de tu padre.
Nayid frunció el ceño.
—¿Qué?
—Gran parte comenzó con dinero de la familia de Analia.
Nayid soltó una pequeña risa.
—No puede ser.
—Es verdad.
Gissela le mostró los documentos.
—El padre de Analia dejó una herencia.
Nayid comenzó a leer.
Su expresión cambió lentamente.
—Entonces...
—Alejandro tiene la mayoría de las acciones.
—¿Por qué?
—Porque gran parte del patrimonio está relacionado con la herencia de Analia.
Nayid apretó los documentos.
—¿Y sus hermanas?
—También tienen una parte.
Nayid golpeó la mesa.
—¡Eso no es justo!
Gissela lo miró fijamente.
—La justicia no tiene nada que ver con esto.
—¡Yo también soy hijo de Elías!
—Sí.
—Entonces también debería tener algo.
Gissela guardó silencio.
Por primera vez comprendió que el plan sería mucho más difícil de lo que imaginaba.
Nayid no podía reclamar fácilmente lo que pertenecía a la familia de Analia.
Pero eso no significaba que estuvieran dispuestos a rendirse.
—Entonces encontraremos otra manera —dijo Nayid.
Gissela levantó la mirada.
—¿Qué estás pensando?
Nayid sonrió.
—Si no puedo tener una parte de la empresa...
Hizo una pausa.
—Tal vez pueda hacer que ellos pierdan una parte.
Al día siguiente, Araceli llegó al lugar acordado para encontrarse con Isabel.
La mujer ya estaba esperándola.
—Sabía que vendrías.
Araceli se sentó frente a ella.
—Tengo muchas preguntas.
Isabel tomó una taza entre sus manos.
—Puedes preguntarme lo que quieras.
—¿Por qué dices que mi mamá nos oculta cosas?
Isabel suspiró.
—Porque conozco a Analia desde hace muchos años.
—¿Y?
—Ella siempre ha sabido más de lo que aparenta.
Araceli fingió sorpresa.
—¿Mi mamá sabía de Gissela?
Isabel observó atentamente su rostro.
—No exactamente.
—¿Entonces?
—Hay cosas que quizás ella no quiere recordar.
Araceli bajó la mirada, fingiendo tristeza.
—Yo estoy muy confundida, tía.
Isabel tomó su mano.
—Lo sé.
Pero Araceli no retiró su mano.
Necesitaba que Isabel confiara en ella.
—Solo quiero entender qué está pasando.
—Entonces tendrás que confiar en mí.
Araceli levantó lentamente la mirada.
—Quiero hacerlo.
Isabel sonrió.
Y creyó haber ganado.
Pero no sabía que, dentro del bolso de Araceli, su teléfono permanecía grabando cada palabra.
Más tarde, Araceli regresó a casa.
Alejandro la esperaba.
—¿Qué descubriste?
Araceli sacó el teléfono.
—Más de lo que esperaba.
Alejandro escuchó la conversación.
Su expresión cambió.
—Isabel está intentando ponerte en contra de mamá.
—Lo sé.
—Y probablemente no es la única.
Araceli abrió su computadora.
—Encontré algo más.
Alejandro se acercó.
—¿Qué es?
—Movimientos y llamadas.
—¿De quién?
—De Isabel.
Araceli levantó la mirada.
—Y aparece comunicándose constantemente con Gissela.
Alejandro quedó inmóvil.
—Entonces están trabajando juntas.
Araceli asintió.
—Sí.
—¿Y la abuela?
Araceli mostró otra información.
—También aparece involucrada.
Alejandro sintió que la rabia comenzaba a crecer.
Su propia familia estaba conspirando contra su madre.
Mientras tanto, en la casa de Raiza, Gissela entregó los documentos a Isabel.
—Ahora entiendo por qué Alejandro controla la empresa.
Isabel revisó los papeles.
Su rostro se puso serio.
—El dinero del padre de Analia.
—Exactamente.
Raiza permaneció en silencio.
—Yo sabía que Analia tenía una participación importante.
Gissela levantó la mirada.
—¿Lo sabías?
Raiza evitó responder.
Isabel la miró sorprendida.
—¿Mamá?
Raiza respiró profundamente.
—No sabía todos los detalles.
Pero Gissela comprendió que Raiza sabía mucho más de lo que quería admitir.
—Por eso querían destruir a Analia —dijo Gissela.
Raiza la miró fijamente.
—No hables de cosas que no entiendes.
—Creo que empiezo a entender perfectamente.
Gissela sonrió.
Ahora tenía una nueva razón para atacar.
No solamente quería dinero para Nayid.
También quería descubrir qué secretos ocultaban Raiza e Isabel.
Porque si Analia tenía derechos sobre la empresa gracias a la herencia de su padre...
Quizás existían otras cosas que Elías y su familia habían intentado ocultar durante años.
Esa noche, Alejandro recibió una llamada de su abogado.
—Necesito verte mañana.
—¿Por qué?
—Encontramos algo relacionado con las primeras escrituras de la empresa.
Alejandro guardó silencio.
—¿Qué encontraron?
—Hay documentos que nunca fueron presentados.
Alejandro se quedó inmóvil.
—¿Qué documentos?
El abogado respiró profundamente.
—Documentos relacionados con la herencia del abuelo.
Alejandro cerró los ojos.
Cada día aparecía una nueva verdad.
—¿Y qué significan?
—Significan que alguien pudo haber intentado cambiar la historia sobre quién realmente era dueño de la empresa.
Alejandro apretó el teléfono.
Y en ese momento comprendió que la lucha por las acciones apenas comenzaba.
Porque Nayid quería una parte.
Gissela quería poder.
Isabel quería destruir a Analia.
Raiza quería proteger sus secretos.
Pero Analia no estaba sola.
Esta vez...
sus hijos estaban comenzando a descubrir toda la verdad.
Ahora se descubre que Isabel está involucrada en el desvío del dinero y el ataque de la esposa de Alejandro y por eso Iván fue a la casa de Raiza.
Quien fue que atacó a la esposa de Alejandro y llegó a la habitación y ella se aterrorizó 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Quien es Iván y que relación tenían el padre de él y el de Analía 🤔🤔🤔🤔❓❓❓❓❓
Porque Elías y Raiza están tan asustados con la auditoría van a encontrar sus fechorías y estafas.
Isabel prácticamente Ivan te descubrió lo que estás tratando de hacer desprestigiar a Analía no sabes con quiénes te haz metido.
Gissela ahora vas a traicionar a Elías para salvar tu pellejo o por dinero 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Quien estaba manipulando la herencia de Analía y porque 🤔🤔🤔❓❓❓
Que esconde Raiza que Isabel y Gissela quieren saber 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Isabel no le importa su sobrina Araceli ya le sembró una duda lo más probable es que destruyan la confianza que sus hijos tienen en ella que desgraciada pero eso se paga el karma no perdona.
Tamara quiere saber quién es Nayid es mejor decirle la verdad de una vez.
Que querrá la loca de Gisela ahora en la casa de Analía menos mal que está Alejandro allí.
Obvio que Araceli está dolida puesto que para ella su padre era un ejemplo y la decepcionó.
Tamara esa niña de 12 años piensa infantilmente e inocentemente que todo se arreglará.
Aquí no hay arreglo ni tampoco solución lo que hay es un divorcio.
Alejandro que descubrió el abogado de la empresa de quién es 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Ese Alejandro es de armas a tomar no se deja y pensaron que el iba a ceder a cuenta de que 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Que desilusión para su hija que la persona que creía era un hombre sin defecto resultó un ídolo de barro.
Lourdes me gusta esa temática muchas suerte en esta nueva novela.