NovelToon NovelToon
El Hombre Que No Conocí En París

El Hombre Que No Conocí En París

Status: Terminada
Genre:Malentendidos / Amor eterno / Romance / Completas
Popularitas:21.8k
Nilai: 5
nombre de autor: N. Garzón

Valentina Montenegro tenía una vida perfecta en París, hasta que una noche se dejó llevar por un desconocido que le robó el corazón… y desapareció a la mañana siguiente.

Meses después, tras sobrevivir a un atentado, su padre la obliga a regresar al país y le asigna un escolta.

Gael Santoro.

El hombre que Valentina reconoce como aquel desconocido de París.

Solo hay un problema:

Gael nunca estuvo en París.

Ahora, escondida en una finca que guarda más secretos de los que imagina, Valentina tendrá que convivir con el hombre que asegura no conocerla.

Pero mientras intenta descubrir quién le mintió aquella noche, podría terminar enamorándose del hombre equivocado… otra vez.

NovelToon tiene autorización de N. Garzón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 14

Valentina

Si alguien me hubiera dicho unas semanas atrás que terminaría preocupándome por aprender a montar a caballo, limpiar una finca y asistir a un evento familiar escoltada por un hombre que parecía estar en guerra con el mundo, probablemente me habría reído en su cara.

Pero ahí estaba.

Frente al espejo.

Con un vestido que hacía que pareciera que mi vida seguía exactamente donde la había dejado.

Solo que ya no era así.

—¿Estás segura de que este es el vestido? —preguntó mamá detrás de mí.

Sonreí.

—Completamente.

El vestido era espectacular.

De esos que no necesitaban demasiados accesorios porque hablaban por sí solos.

Era largo, ajustado al cuerpo, con una caída elegante que seguía cada movimiento. La parte superior tenía un escote delicado, cubierto parcialmente por una fina tela transparente que le daba un aire sofisticado, mientras que la falda se abría ligeramente desde las piernas, permitiéndome caminar con comodidad.

El color era un tono profundo y elegante que hacía resaltar mi piel y mi cabello.

Mamá se acercó y acomodó un mechón detrás de mi oreja.

—Pareces salida de una pasarela.

—Porque soy modelo.

—Eso no te quita el derecho a parecer una princesa.

Me miré nuevamente.

Por un instante volví a sentirme yo.

Valentina Montenegro.

La modelo que había vivido en París.

La mujer que tenía contratos, sesiones fotográficas, viajes y una agenda llena.

No la chica escondida en una finca.

No la mujer que necesitaba un escolta para cruzar una calle.

Respiré profundamente.

—Voy a recuperar mi vida —dije.

Mamá sonrió.

—Eso espero.

---

Cuando bajamos, encontré a Gael esperándonos.

Y tuve que hacer un esfuerzo considerable para no quedarme mirándolo demasiado.

Llevaba un smoking negro perfectamente ajustado, camisa blanca con marconas a juego y corbatín negro.

Su cabello estaba peinado de una manera sencilla, pero aquello no disminuía el efecto.

Todo lo contrario.

Parecía otro hombre.

Aunque, pensándolo bien, no.

Seguía teniendo esa expresión seria que hacía parecer que estaba esperando que alguien cometiera un error para corregirlo.

Sus ojos recorrieron rápidamente el lugar.

Primero las puertas.

Después las ventanas.

Las personas.

Finalmente, me miró.

Y se quedó quieto durante un segundo.

Solo uno.

Pero lo noté.

—¿Qué? —pregunté.

—Nada.

—Me estás mirando.

—Estoy comprobando que estés bien.

—Eso no fue lo que pregunté.

Gael suspiró.

—Te ves hermosa.

Sentí que algo me daba un pequeño golpe en el pecho.

—¿Solo hermosa?

Levantó una ceja.

—No empieces.

Sonreí.

—Solo quería saber si el vestido había valido la pena.

Volvió a mirarme.

Esta vez un poco más.

—El vestido sí.

Hizo una pausa.

—Pero tú lo haces ver mejor.

Mi sonrisa desapareció por un instante.

¿Por qué tenía que decir esas cosas con esa voz?

—Gracias.

Él apartó la mirada.

—Vamos.

Profesional.

Siempre profesional.

Eso parecía haberse convertido en su nueva religión.

Durante el trayecto apenas hablamos.

Gael conducía mientras yo observaba por la ventana.

—¿Estás nervioso? —pregunté.

—No.

—¿Seguro?

—Estoy trabajando.

—Eso no responde la pregunta.

—Sí la responde.

Solté una pequeña risa.

—Eres imposible.

—Y tú haces demasiadas preguntas.

—Es una de mis virtudes.

—No estoy seguro de que sea una virtud.

—Definitivamente lo es.

Por el espejo retrovisor pude verlo sonreír ligeramente.

Y eso me gustó más de lo que debería.

---

El evento se celebraba en un enorme salón privado.

Había luces cálidas, música elegante, mesas perfectamente decoradas y personas vestidas como si estuvieran compitiendo por aparecer en una revista.

Apenas entramos, varias personas reconocieron a mi padre.

Yo recibí algunos saludos y más de una mirada curiosa.

Después de todo, había desaparecido de la vida pública.

Y la gente siempre quiere saber por qué alguien desaparece.

Gael permanecía a mi lado.

No demasiado cerca.

Pero tampoco lejos.

Siempre atento.

Una mano en el bolsillo.

La otra libre.

Sus ojos recorriendo constantemente el lugar.

—Relájate —susurré.

—Estoy relajado.

—Pareces un guardaespaldas.

Me miró.

—Porque soy tu guardaespaldas.

—Arruinas todos mis chistes.

—No era un buen chiste.

Le di un pequeño golpe en el brazo.

—Idiota.

Seguimos caminando.

Entonces algo llamó mi atención.

Un hombre estaba parado cerca de una de las puertas laterales.

No hablaba con nadie.

Solo observaba.

Cuando nuestras miradas se encontraron, apartó la suya.

Fruncí el ceño.

Gael inmediatamente lo notó.

—¿Qué ocurre?

—Nada.

—Valentina.

Señalé discretamente.

—Ese hombre.

Gael lo observó.

Su expresión cambió apenas.

—Quédate aquí.

—¿Qué?

—No te muevas.

Y se alejó.

Lo observé caminar entre la gente.

No parecía apresurado.

Pero algo en su postura me dijo que había dejado de estar relajado.

Unos minutos después regresó.

—¿Quién era?

—Un invitado.

—¿Y?

—Nada importante.

Lo miré desconfiada.

—No me estás diciendo la verdad.

—Te estoy diciendo lo que necesitas saber.

—Eso es diferente.

Gael no respondió.

Antes de que pudiera insistir, mi padre apareció.

—Mi princesa.

Sonreí y lo abracé.

—Papá.

Me besó la frente.

—Te ves preciosa.

—Gracias.

Después miró a Gael.

—¿Todo bien?

—Sí.

Augusto asintió.

Pero noté que intercambiaron una mirada demasiado breve para entenderla.

Y demasiado seria para ignorarla.

---

Más tarde, mamá me pidió que la acompañara a una habitación privada.

—¿Qué ocurre?

Cerró la puerta.

—Necesito hablar contigo.

Me senté.

—Eso nunca empieza bien.

Ella suspiró.

—Valentina, quiero preguntarte algo.

—Dime.

—¿Qué sientes por Gael?

Me quedé completamente quieta.

—¿Qué?

—No te hagas la tonta.

—No sé de qué hablas.

Mamá se sentó frente a mí.

—La manera en que lo miras. Cómo le hablas. Cómo buscas provocarlo. No es normal.

Sentí calor en las mejillas.

—Mamá...

—No te estoy juzgando.

Hizo una pausa.

—Pero quiero que tengas los pies en la tierra.

—Los tengo.

—Gael es tu escolta.

Bajé la mirada.

—Lo sé.

—Y hay una diferencia de clases entre ustedes que no puedes ignorar.

La miré.

—¿De verdad vas a decirme eso?

—Sí.

Su expresión se suavizó.

—No porque él sea una mala persona. Todo lo contrario. Ha protegido tu vida y estoy agradecida.

Tomó mi mano.

—Pero su trabajo terminará.

Guardé silencio.

—Cuando todo esto termine, él se irá —continuó—. Volverá a su vida y tú a la tuya.

Tragué saliva.

—No estoy enamorada de Gael.

Mamá me sostuvo la mirada.

—Entonces no tienes nada de qué preocuparte.

No respondí.

Porque, por primera vez, aquella frase me había dolido.

---

Esa noche regresamos a la finca.

Gael se mantuvo distante.

Profesional.

Como siempre.

Yo intenté dormir, pero no podía dejar de pensar en las palabras de mamá.

Cuando todo esto termine, él se irá.

Cerré los ojos.

Intenté convencerme de que no me importaba.

Hasta que escuché un ruido afuera.

Me incorporé en la cama.

Otro ruido.

Esta vez más claro.

Pasos.

Me levanté lentamente y caminé hasta la ventana.

Aparté apenas la cortina.

Al principio no vi nada.

Entonces una luz apareció a lo lejos.

Un vehículo.

Negro.

Sin placas visibles desde aquella distancia.

Fruncí el ceño.

Pero antes de poder observarlo mejor, mi teléfono vibró.

Era un mensaje de un número desconocido.

Lo abrí.

Y sentí que la sangre abandonaba mi rostro.

Solo había una fotografía.

Era una fotografía mía.

Tomada esa misma noche.

En el evento.

Con Gael a mi lado.

Debajo había una sola frase:

«Mañana no habrá nadie que pueda salvarte.»

1
Francisca Letycia MirandaGarcia
Augusto lo quiso matar y logró escapar
Francisca Letycia MirandaGarcia
solo hay una explicación no es su hija, pero la madre tampoco ha dicho lo contrario
Francisca Letycia MirandaGarcia
pobre Gael ahora que está embarazada Valentina
Francisca Letycia MirandaGarcia
ya le están dando muchas vueltas al asunto y nada que se sabe de la verdad
Francisca Letycia MirandaGarcia
sería Alejandra la de los mensajes
Francisca Letycia MirandaGarcia
aparte de avaricioso, asesino
Francisca Letycia MirandaGarcia
que extraño es Augusto que estará tramando
Francisca Letycia MirandaGarcia
que hombre, hay que tenerlos bien puestos para aceptar una verdad así
Francisca Letycia MirandaGarcia
para mí que la zorrita le dijo lo de Thiago, y ella debió hablar antes de meterse con él
Francisca Letycia MirandaGarcia
me pregunto si su madre ya se dió cuenta habemos mujeres que no somos tan estupidas
Francisca Letycia MirandaGarcia
algo me dice que Valentina no es su hija y el hombre que anda rondando el tal ruso tiene que ver con su verdadera familia
Francisca Letycia MirandaGarcia
todo es un misterio
Francisca Letycia MirandaGarcia
por eso el padre tiene esa propiedad y que le harían al padre de ellos
Francisca Letycia MirandaGarcia
pq la quiere destruir Alejandra o a quien está ayudando
Francisca Letycia MirandaGarcia
el viejo tiene amante y es Alejandra
Francisca Letycia MirandaGarcia
con que tranquilidad lo tomo Thiago, pero no está muy bien pq son hermanos
Francisca Letycia MirandaGarcia
todo esto está enredado y ella ya se enamoro de Gael
Francisca Letycia MirandaGarcia
no quiero pensar mal del padre pero se me hace muy sospechoso
Mar Sol
Esta más que claro que Augusto quiere secuestrar a Valentina y el bebé, para así obtener la finca de Gael.
carina alejandra moreno
ay Dios mío que quilombo hay aquí!🙆‍♀️como dicen,pasa hasta en las mejores familias 😱
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play