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La esposa que dejó de esperar

La esposa que dejó de esperar

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Reencarnación / Completas
Popularitas:64.3k
Nilai: 5
nombre de autor: gigiwww

Sabrina Elvara lo tuvo todo: una mansión, un apellido de prestigio y un esposo que cualquier mujer envidiaría. Lo único que nunca tuvo fue el amor de León Ardián.

Casados por obligación tras una noche que ninguno de los dos recuerda con claridad, su matrimonio no fue más que una jaula dorada. León la ignoraba. Sabrina lo perseguía. Y cuando descubrió que estaba embarazada, él se alejó aún más.

Hasta que un día Sabrina dejó de esperar.

Sin avisar, sin pedir permiso, huyó a Europa con su hija en el vientre. Dio a luz sola en Holanda durante una tormenta de nieve, reconstruyó su vida en Roma con un pequeño negocio de flores y crió a Liora —una niña de ojos enormes y risa contagiosa— sin la sombra de los Ardián.

Tres años después, León la encuentra por accidente. Pero la mujer que lo recibe ya no es la Sabrina que conoció: no suplica, no sonríe por compromiso, no necesita que él la salve. Y Liora, la hija que no sabía que existía, lo desarma con una sola frase:

—¿Tú eres el señor del parque?

Porque el amor no se demuestra con grandes gestos.

Se demuestra quedándose.

NovelToon tiene autorización de gigiwww para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2 — Un matrimonio sin amor

El cielo nocturno se veía oscuro tras la ventana de la habitación del hospital. Alya —o ahora Sabrina— permanecía sentada en la cama, abrazándose las rodillas en silencio. La cabeza aún le pesaba por la avalancha de recuerdos ajenos que habían irrumpido de golpe.

Poco a poco, la vida de Sabrina fue tomando forma en su mente.

Y todo resultaba doloroso.

Sabrina Elvara era la hija única de la familia Elvara, amiga de toda la vida de los Ardián. Desde pequeña, Sabrina creció junto a León. Lo seguía a todas partes. Cuando León aprendía a tocar el piano, Sabrina se sentaba en silencio a escucharlo. Cuando León ganaba alguna competencia, Sabrina era la primera en aplaudir con todas sus fuerzas.

Sabrina amó a León durante demasiado tiempo.

Con demasiada intensidad.

Pero ese sentimiento jamás fue correspondido.

Para León, Sabrina no era más que una niña caprichosa que siempre andaba cerca.

Nada más.

Alya cerró los ojos cuando otro fragmento de recuerdo emergió.

Aquella noche.

La noche que destruyó la vida de Sabrina.

El ambiente de la fiesta en el hotel de lujo rebosaba de música y copas de vino caro. Esa noche, la familia Ardián celebraba el cierre de un acuerdo de negocios.

León llegó tarde, con su habitual expresión gélida. Varias mujeres intentaron acercársele, pero él las ignoró a todas sin el menor interés.

En un rincón del salón, Sabrina lo observaba en silencio.

El vestido rojo que llevaba esa noche la hacía lucir preciosa. Se había preparado durante horas solo para captar la atención de León.

Pero como siempre...

León apenas la miró.

—Si estás triste, mejor toma algo —le dijo una amiga.

Sabrina esbozó una sonrisa amarga antes de aceptar una copa de vino.

Una copa.

Luego dos.

Hasta que la cabeza empezó a sentírsele ligera.

Por su parte, León también se vio obligado a beber por los socios de negocios de su padre. Se notaba irritado, pero siguió aceptando las copas por pura cortesía.

La noche avanzó.

Y todo comenzó a volverse borroso.

Los recuerdos de Sabrina se fragmentaban a partir de ahí. Solo quedaban destellos sueltos: León sosteniéndola del brazo en el pasillo del hotel cuando estuvo a punto de caerse.

Y después...

Una habitación de hotel.

Respiraciones ardientes.

Y un error colosal que lo cambió todo.

Alya abrió los ojos de golpe; el rostro le ardía al recibir ese recuerdo.

Dios mío...

Poco después de aquella noche, la familia de León los descubrió saliendo juntos de la habitación.

Todos estallaron de furia.

Los Ardián eran una familia de renombre. Un escándalo así no podía dejarse pasar, mucho menos cuando Sabrina era la hija del amigo más cercano del padre de León.

León fue obligado a hacerse responsable.

Y Sabrina...

Con toda su ingenuidad, se sintió feliz.

Porque por fin iba a casarse con el hombre al que amaba desde siempre.

Pero la realidad después de la boda fue muy distinta a sus sueños.

León no volvió a tocarla.

Nunca fue cariñoso.

Nunca trató a Sabrina como su esposa.

Solo cumplía una obligación impuesta por la familia.

Y cuando Sabrina descubrió que estaba embarazada, León se distanció aún más.

Alya se mordió el labio con suavidad.

—Así que... su vida fue realmente miserable.

La puerta de la habitación se abrió de improviso.

León entró con paso tranquilo mientras se quitaba el saco negro. Su mirada se posó de inmediato en Sabrina, que seguía sentada sin moverse.

—¿No te has dormido?

Alya se tensó de manera instintiva.

Ver a León en persona era muy distinto a leerlo como personaje de una novela. El hombre era demasiado atractivo, demasiado frío y demasiado difícil de descifrar.

León dejó unos documentos sobre la mesa antes de hablar con tono neutro.

—Mañana nos vamos a casa.

Alya asintió levemente.

El silencio volvió a apoderarse de la habitación.

Incómodo.

Terriblemente incómodo.

Hasta que al fin Alya reunió el valor para preguntar:

—¿Te... arrepientes de haberte casado conmigo?

León se detuvo a medio desabrochar su mancuerna.

Pasaron varios segundos antes de que soltara una risa breve, desprovista de humor.

—¿Tú qué crees?

La respuesta le oprimió el pecho a Alya, aunque sabía que ese dolor en realidad le pertenecía a Sabrina.

León se acercó a la cama del hospital. Su mirada descendió hacia el vientre abultado de Sabrina.

—Cuida bien a ese bebé —dijo con frialdad.

Solo al bebé.

No a Sabrina.

León, en efecto, no la amaba.

—Si no hubiera sido por aquella noche... —León dejó la frase suspendida en el aire— no estaríamos casados.

Alya agachó la cabeza en silencio.

Lo sabía.

En la novela original, León en realidad amaba a otra mujer. Su matrimonio con Sabrina no era más que un error del que se vio obligado a responder.

Y Sabrina... solo era una mujer que había puesto demasiadas esperanzas en un amor equivocado.

León estaba a punto de irse de nuevo cuando la voz de Alya lo detuvo.

—Si algún día yo cambiara... —dijo en voz baja— ¿seguirías odiándome?

León giró la cabeza un instante.

Sus miradas se encontraron durante unos segundos.

Pero la expresión del hombre permaneció glacial.

—La gente no cambia tan fácilmente, Sabrina.

Dicho esto, León salió de la habitación.

Alya contempló la puerta cerrada mientras dejaba escapar un suspiro lento.

Tal vez tenía razón.

Sabrina no podía cambiar el corazón de León.

Pero Alya no era la Sabrina de antes.

Y esta vez...

No iba a vivir rogando el amor de un hombre que jamás la quiso.

1
Stella Maris Boujon
La historia buena , pero con muchas contradicciones, es una lástima
Paola Vanessa Davila Salinas
A qué hora empezó a ir al colegio? No recuerdo que ya estuviera en la escuela, se supone que tenía niñera porque su mami trabajaba ¿no?
Ales🌷🍃
Ese es el problema de la cultura oriental. Alya nunca preguntó sobre la relación de él con Vanessa —a pesar de haber descrito aquella mirada tierna en la cafetería—, como si fuera derecho del marido mantener cualquier tipo de relación fuera de casa. La conversación era muy íntima. Él habla de arrepentimiento, pero nunca explicó nada. Y la autora tampoco. Centró toda la historia en la niña y en el miedo a que Leon se la llevara. Me pareció algo tonto y superficial, pero es sabido que las historias orientales funcionan mediante la deducción: los diálogos no son claros y las situaciones se alargan al límite, incluso con la repetición de detalles innecesarios, como chismes y descripciones de ropa y ambientes (es importante, pero lo repiten demasiado). Realmente reconstruyeron la relación como si nada hubiera pasado. La narrativa resultó bonita, pero, como dije, superficial.
Paola Vanessa Davila Salinas
Sabrina
Paola Vanessa Davila Salinas
Autora, revisa bien antes de publicar, el no la conoce como alya, la conoce como Sabrina. Es un pequeño error, pero la historia va tan bien, que esos pequeños errores hacen ensombrecer tu trabajo, y la verdad, no me parece justo, porque la historia me está gustando mucho.
Veronica Pinto
pero si la conoció en Roma ...
Karen Lilibeth Medina Marroquin
Bueno
Nilda María Ovelar Zarate
En qué momento dejó de ser Sabriiinaaa
Sofia Chavez Gutierrez
exactamente,
Leticia V
muy buena se dieron un oportunidad más felicidades
Margelis Izarra
se supone que ella reencarnó como Sabrina¿ por qué el esposo le dice Alya?
Ivyta🇦🇷💙💛💙
hermosa!! sin maldad de más. gracias por tomarte el tiempo y entretenernos
Dora Guzman Pacherres
Para que la busque él no la quiere además de que debe saber que ella escuchó todo lo que dijo. Para que solo firma el divorcio y cásate con quién tú dices que amas. Ella está tranquila ahora.
Manzanita
Pobre Bastian, tal vez pueda enamorarse de Kate?
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