Ella renace en un mundo mágico lleno de reglas sociales y apariencias, pero ella decide ser feliz, siendo quien es y no cambiando por nadie.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Hermanos Morrison 1
Al día siguiente, Kayla se despertó bastante más tarde de lo habitual.
Por una vez, nadie había tenido que despertarla temprano para comenzar con los preparativos de una gala.
[¡Esto sí me gusta!]
Se levantó con calma, se arregló y finalmente bajó al salón.
Pero apenas llegó, se encontró con una escena bastante curiosa.
Los hermanos Morrison ya estaban trabajando.
Brenda tenía varios documentos sobre la mesa y estaba revisando unas listas, mientras Brandon hacía cálculos y anotaciones.
Y, sentado cerca de ellos, estaba Frank.
O, más exactamente...
Intentaba hablar con Brenda.
—Lady Brenda, ¿no cree que después de tanto trabajo debería descansar un poco?
Brenda ni siquiera levantó la mirada.
—Estoy trabajando, lord Frank.
—Precisamente.
—Y debo terminar esto.
Frank sonrió.
—Podría ayudarla.
—No es necesario.
—Pero podría...
—Lord Frank.
La joven finalmente levantó la mirada.
—Por favor, déjeme trabajar.
Kayla tuvo que contener una carcajada.
[¡Pobre Brenda!]
Se acercó a ellos.
—Frank.
Su primo giró la cabeza.
—Buenos días, primita.
Kayla cruzó los brazos.
—No molestes a lady Brenda.
Frank abrió mucho los ojos.
—¿Molestar?
—Sí.
—¡Solo estaba conversando!
—Pues deja que trabaje.
Kayla señaló los documentos.
—Si sigues distrayéndola, no te voy a invitar más.
Frank sonrió.
—¿A dónde?
—A ninguna parte.
—¿Ni siquiera a tus fiestas?
—Ni siquiera.
Frank levantó las manos.
—Está bien, está bien.
Se levantó.
—Me iré a pasear.
Kayla lo miró con incredulidad.
—Pensé que ibas a ayudar con las cosas de las donaciones.
Frank se encogió de hombros.
—No.
Kayla entrecerró los ojos.
—¿No?
—Ya ayudé.
—¿Cómo?
Frank sonrió orgullosamente.
—Hice el contacto con el duque Laurent.
Kayla se quedó pensando.
Y tuvo que admitirlo.
—Eso es cierto.
Frank sonrió todavía más.
—¿Ves?
—Está bien.
Kayla hizo un gesto con la mano.
—Puedes irte.
Frank se despidió de los hermanos Morrison y salió de la mansión.
Kayla observó cómo se alejaba.
[Definitivamente este hombre sabe cómo hacer lo mínimo indispensable.]
Luego se volvió hacia Brenda y Brandon.
Los dos ya estaban completamente concentrados en su trabajo.
Brandon tenía una enorme lista frente a él.
—Tenemos que determinar qué productos son prioritarios. Alimentos, medicamentos, herramientas, semillas y materiales para reconstrucción.
Brenda estaba organizando otra lista.
—También debemos calcular cuánto puede comprarse con el dinero recaudado.
Kayla se acercó.
—Compren todo.
Los dos levantaron la mirada.
—¿Todo, mi lady?
Kayla asintió.
—Todo el dinero recaudado debe utilizarse para ayudar.
Brandon frunció ligeramente el ceño.
—¿Está segura?
—Completamente.
Kayla señaló los documentos.
—Quiero que gasten hasta la última moneda en cosas que puedan servir.
Brenda sonrió.
—Entendido.
Kayla añadió..
—Y el transporte desde aquí hasta el ducado Laurent lo pagará la casa Fletcher.
Los hermanos Morrison se miraron.
Luego asintieron.
—Será una gran ayuda.
Kayla sonrió.
—Entonces háganlo.
Los dos volvieron inmediatamente al trabajo.
Comenzaron a elaborar listas de productos.
Después hicieron cálculos de precios.
Prepararon una lista de comerciantes.
Compararon costos.
Organizaron las cantidades.
Y, como siempre, lo hicieron con una eficiencia impresionante.
Kayla los observó durante unos segundos.
[Estos dos realmente son increíbles.]
Luego recordó algo.
Sobre la mesa había varios documentos relacionados con los negocios de la familia.
Kayla tomó uno.
Lo abrió.
Comenzó a leer.
Había números.
Contratos.
Ingresos.
Gastos.
Inversiones.
Propiedades.
Y varias anotaciones que no entendía completamente.
Kayla frunció el ceño.
[La antigua Kayla nunca se metió en esto.]
Por lo que sabía, sus padres administraban los asuntos importantes y ella simplemente vivía como una joven noble.
Pero ahora...
Quizás debería aprender.
Después de todo, si realmente quería aprovechar su posición para ayudar a los demás, necesitaba entender cómo funcionaba el dinero de su familia.
Se sentó en un sillón alejado y comenzó a revisar los documentos con atención.
Mientras tanto, los hermanos Morrison continuaban trabajando.
Brandon hizo una pequeña pausa y susurró.
—¿Sabes qué?
Brenda levantó la mirada.
—¿Qué?
—Me alegra que no hayamos creído los rumores.
Brenda sonrió.
—Yo también.
Kayla, que estaba leyendo, levantó ligeramente la cabeza.
Los escuchó continuar, aunque susurraban..
—Decían que Lady Kayla era arrogante. Y cruel. Que trataba mal a las personas.
Brenda miró hacia Kayla.
—Pero no se parece en nada a eso.
Brandon asintió.
—Es muy bondadosa.
Brenda sonrió.
—Y espontánea.
Kayla bajó lentamente la mirada hacia sus documentos.
Una pequeña sonrisa apareció en sus labios.
[¿Bondadosa y espontánea?]
Intentó ocultar la sonrisa.
Pero no pudo.
[Qué bonito.]
Continuó leyendo los documentos como si no hubiera escuchado nada.
Sin embargo, por dentro estaba feliz.
Porque no necesitaba que la nobleza la alabara.
No necesitaba que todos pensaran que era perfecta.
Le bastaba con que las personas que trabajaban cerca de ella comenzaran a sentirse seguras.
Y, poco a poco...
La verdadera Lady Kayla Fletcher estaba empezando a ser conocida.
No como la joven cruel que todos temían.
Sino como una mujer que podía ser poderosa...
Sin necesidad de hacer sentir pequeños a los demás.
Dos bombas sexuales🤭👏👏