NovelToon NovelToon
Historia De Una Reina Renacida

Historia De Una Reina Renacida

Status: Terminada
Genre:Romance / Matrimonio arreglado / Reencarnación / Completas
Popularitas:6k
Nilai: 5
nombre de autor: Lelixi

Los malentendido de mantener un amor oculto, los fantasmas de un rey que no sabe expresar amor y una segunda op0rtunodad que Anastacia no desperdiciaría

NovelToon tiene autorización de Lelixi para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La corona de espinas

​El gran salón del Castillo de Veloria se ahogaba en una atmósfera opulenta y densa. El olor dulzón de la cera de abejas quemada en imponentes candelabros de hierro se mezclaba con el aroma a rosas secas, incienso importado y el perfume penetrante de la aristocracia norteña. Para los nobles congregados y los embajadores de las provincias adyacentes, aquel matrimonio no era más que el broche de oro que sellaba la paz tras un lustro de fronteras sangrientas y cosechas quemadas; para Anastasia, en cambio, cada paso por el pasillo central de mármol representaba la marcha resignada hacia una condena perpetua.

​Su túnica y vestido de novia, una obra maestra de seda marfil bordada minuciosamente con hilos de plata y microperlas, pesaba sobre sus hombros como una armadura de metal. El ajustado corsé le dificultaba la respiración, robándole el aire a cada instante, pero nada era comparable al nudo de angustia que le atenazaba la garganta. Acompañada por el eco sordo de los vítores ahogados y la música de los violines, caminaba con la vista ligeramente baja hacia el altar mayor, donde la aguardaba la imponencia del rey Nataniel.

​Nataniel dominaba el estrado con una presencia casi intimidante. De hombros anchos, mandíbula esculpida en líneas duras y una postura militar impecable, el joven monarca parecía un titán esculpido en piedra. Sus ojos, de un azul oscuro penetrante como el océano embravecido antes de la tempestad, escudriñaban el avance de Anastasia sin parpadear. En el reino se le conocía como un estratega implacable, un hombre que prefería el peso de la espada y el rigor de la ley antes que las trivialidades de la corte. Inspiraba un respeto que colindaba con el terror.

​Cuando Anastasia alcanzó el estrado, el monarca dio un paso al frente y tomó su mano para guiarla ante el sumo sacerdote. El contacto de sus pieles hizo que Anastasia reprimiera un estremecimiento. El agarre de Nataniel no era suave ni distante; era firme, tenso, poseedor de una fuerza reprimida que quemaba a través del guante de encaje. Anastasia alzó tímidamente la mirada, buscando en los rasgos de su prometido alguna chispa de calidez, una grieta en su armadura, pero solo chocó contra un muro infranqueable de serenidad calculada y rigor implacable.

​Lo que la joven reina jamás pudo imaginar era la tormenta abrasadora que rugía dentro del pecho del monarca en ese preciso instante. Nataniel no la miraba con frialdad por indiferencia, sino por desesperación. Desde que la vio por primera vez cuatro años atrás, durante un baile de gala de primavera donde ella bailaba bajo los cerezos sin notar la mirada del heredero al trono, el rey había quedado irremediablemente, ferozmente enamorado de ella. Su rostro, su risa espontánea y su gracia natural habían sido el único faro de luz en la vida de un hombre educado en la crueldad política.

​Sin embargo, Nataniel era víctima de su propia crianza. Criado por un padre tiránico que consideraba cualquier atisbo de ternura como una debilidad mortal, el joven rey había sido castigado severamente durante su infancia por mostrar emociones. Le habían enseñado que un rey nunca ruega, nunca se muestra vulnerable y nunca revela dónde reside su corazón. Por ello, Nataniel ignoraba por completo cómo expresar afecto. Para él, amar a Anastasia no significaba cortejarla con versos o miradas dulces; para él, amar significaba protegerla a toda costa, poseerla, mantenerla a salvo tras las murallas más altas y controlar cada variable de su entorno para no perderla jamás. Su torpeza emocional era tan inmensa como la intensidad de su pasión.

​La noche de bodas fue la confirmación más cruel de esa incapacidad. Tras la agotadora banquete donde apenas cruzaron palabra, Anastasia esperó en la penumbra de la cámara real, sentada al borde de la inmensa cama con dosel, temblando bajo el velo traslúcido.

​Cuando Nataniel entró, no la miró a los ojos. Con gestos mecánicos y una postura rígida, caminó hacia el ventanal que daba a los abismos del castillo. Desabrochó su capa pesada y se la quitó sin pronunciar palabra durante varios minutos de silencio sofocante.

​—A partir de esta noche, vuestra vida, vuestra seguridad y vuestro nombre pertenecen enteramente a este castillo, Anastasia —dijo finalmente con una voz grave, profunda y helada, dándole la espalda mientras ajustaba las hebillas de su ropaje—. No os faltará ningún lujo, ninguna joya ni ningún siervo a vuestra disposición. Pero exijo de vos una lealtad absoluta e intachable hacia la corona y hacia mi persona. Las imprudencias no serán toleradas en esta casa.

​Anastasia apretó con fuerza las sábanas de seda entre sus manos temblorosas, sintiendo cómo las lágrimas quemaban detrás de sus párpados. Aquellas palabras, dichas con el tono de un comandante dictando órdenes a un soldado, terminaron de destrozar sus ilusiones. Escuchar la frialdad de su esposo confirmó su peor pesadilla: el temible rey Nataniel no la veía como a una compañera de vida, ni como a una mujer digna de amor, sino como una mera pieza de ajedrez político que debía ser custodiada y sometida.

1
Bea Ro
hermosa novela
Dora Guzman Pacherres
Me hubiera gustado que le diga que esperaba otro hijo🥲 así sería un final épico y la felicidad fuera mayor.
Dora Guzman Pacherres
Sería fabuloso que le entregué a Bruno un ducado alejado en las fronteras para que pueda supervisar y controlar y de paso se lleve a Óscar así podrían ser felices juntos y nadie los odiaría 🤔🤔🤔🤔
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play