Ella es una maestra que se sacrifica por salvar a su clase, pero su vida no termina con un sacrificio solo cambia de mundo.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Duque Bruno Fitzroy 2
Fitzroy seguía observando a Caroline desde la distancia.
Había llegado a la conclusión de que aquella mujer era mucho más interesante de lo que había supuesto inicialmente.
Hermosa.
Curiosa.
Y, aparentemente, bastante inteligente.
Quizá precisamente por eso decidió acercarse.
Acomodó la máscara sobre su rostro y caminó tranquilamente hacia ella.
Caroline estaba contemplando el salón cuando escuchó una voz a su lado.
—¿Está buscando a alguien, mi lady?
Caroline se giró.
Era el mismo guardia.
Lo observó con atención.
Primero la capa.
Después la máscara.
Y entonces vio algo bordado en una parte de su uniforme.
Un emblema.
El emblema de la casa Fitzroy.
Sus ojos se abrieron ligeramente.
[Oh...]
Volvió a mirar al hombre.
Entonces reparó en sus ojos.
Celestes.
Exactamente del mismo tono que los del duque.
Caroline se quedó observándolo durante un instante.
[¿Será casualidad?]
Miró nuevamente el emblema.
[Quizá toda la gente de las montañas tiene ojos bonitos.]
No sabía por qué esa era su primera conclusión.
Pero decidió aceptarla.
Sonrió.
—No, no busco a nadie en especial.
Fitzroy inclinó ligeramente la cabeza.
—Entiendo.
Caroline dudó.
Después miró alrededor.
—Aunque tengo una pregunta.
—Puede hacerla.
—Si el duque Fitzroy ya se retiró del salón, ¿por qué todavía hay tantos guardias de su ducado?
Fitzroy sintió que una sonrisa quería aparecer detrás de la máscara.
[Así que te diste cuenta.]
No solamente era hermosa.
También prestaba atención.
—El duque todavía se encuentra cerca.
Caroline asintió.
—Ah.
Fitzroy esperó unos segundos.
Después decidió continuar con su pequeña investigación.
—Parece que tiene bastante interés en mi señor.
Caroline parpadeó.
—¿En su señor?
—En el duque Fitzroy.
Caroline hizo una pequeña mueca.
—Ah...
Miró hacia otro lado.
—Ya no.
Fitzroy se quedó completamente quieto.
[¿Ya no?]
Eso no era lo que esperaba.
—¿Puedo preguntar por qué?
Caroline pensó durante unos segundos.
Podría inventar alguna excusa.
Podría decir que simplemente había sentido curiosidad.
Podría evitar la pregunta.
Pero entonces recordó algo importante.
Todavía no entendía completamente los códigos sociales de aquella nobleza.
Y, además...
No tenía nada que ocultar.
Así que respondió con absoluta naturalidad.
—Escuché que el duque estaba interesado en una maga.
Fitzroy dejó de respirar durante un instante.
[¿Qué?]
Caroline continuó tranquilamente.
—Así que pensé que quizá estaba interesado en cortejarla.
Fitzroy sintió que su rostro comenzaba a calentarse debajo de la máscara.
[¡No!]
La historia era cierta.
Había considerado convertirse en pretendiente de una maga.
No había llegado demasiado lejos.
Pero sí había existido interés.
Hasta que ella lo rechazó.
Por otro hombre.
Un conde.
Y ahora...
¿Aquello había llegado hasta Caroline?
Fitzroy sintió una incomodidad terrible.
[Esto es absurdo.]
Había pasado meses enfrentándose a enemigos.
Había sobrevivido a una batalla.
Había recibido heridas graves.
Había desconfiado de espías y mercenarios.
Y ahora estaba escondido detrás de una máscara... intentando explicar su vida amorosa a una joven noble.
[¿Cómo terminé en esta situación?]
Caroline lo observaba.
El guardia parecía extrañamente rígido.
—¿Se encuentra bien?
—Sí.
Su respuesta salió demasiado rápido.
—Perfectamente.
Caroline levantó una ceja.
[Está muy nervioso.]
Fitzroy respiró profundamente.
—En realidad...
Se inclinó un poco hacia ella.
—Creo que ha habido un malentendido.
Caroline parpadeó.
—¿Un malentendido?
—El duque Fitzroy no está interesado en ninguna mujer.
Caroline abrió los ojos.
El guardia continuó, aparentemente decidido a defender la reputación de su señor.
—No está cortejando a nadie.
—Ah...
—Y tampoco tiene actualmente una pretendiente.
Caroline lo miró.
—Entiendo.
Fitzroy continuó.
—Por lo tanto, si ha escuchado algún rumor sobre que está interesado en una maga, no debería creerlo.
Caroline quedó ligeramente sorprendida.
[¡Este guardia realmente está defendiendo a su señor!]
No sabía si encontrarlo divertido o extraño.
—Está bien.
—No es solamente "está bien".
El tono de Fitzroy se volvió ligeramente más urgente.
—Es importante aclararlo.
Caroline lo miró durante unos segundos.
—De acuerdo.
—Bien.
—Bien.
Silencio.
Caroline asintió.
Fitzroy esperaba que ella continuara preguntando.
Pero no lo hizo.
Caroline simplemente hizo una pequeña reverencia.
—Que tenga una buena noche.
Y se marchó.
Fitzroy permaneció inmóvil.
La observó alejarse.
Unos segundos después, bajó ligeramente la cabeza.
[¿Eso fue todo?]
Había esperado preguntas.
Había preparado explicaciones.
Incluso había terminado defendiendo su reputación sentimental como si fuera su abogado.
Y ella simplemente...
se despidió.
Fitzroy se llevó una mano al rostro.
[Perfecto.]
[Excelente.]
[He conseguido convertirme en un guardia sospechosamente interesado en explicar que su señor no tiene pretendientes.]
Sintió que la vergüenza aumentaba.
Pero había algo todavía peor.
Caroline no parecía interesada en continuar investigándolo.
Al menos no por ahora.
Fitzroy miró hacia donde había desaparecido.
[¿Y ahora qué?]
Por primera vez en mucho tiempo, el hombre que había enfrentado batallas y conspiraciones no sabía qué hacer.
Y todo porque una hermosa mujer de cabello morado había preguntado por su vida amorosa.
Caroline, mientras tanto, caminaba tranquilamente por el salón.
[Qué guardia tan extraño.]
Pensó unos segundos.
[Definitivamente quiere mucho a su señor.]
Sonrió.
[Aun asi, aunque el duque este soltero, si ya tiene interés en alguien, mejor no acercarse]
Se detuvo.
Abrió mucho los ojos.
[¡¿Por qué estoy pensando en eso?!]
Se puso ligeramente roja.
[¡No importa!]
Continuó caminando.
Aunque, en el fondo...
Una pequeña parte de ella seguía pensando en aquellos ojos celestes.
[Quizá sí debería dejar de buscarlo con la mirada por todo el salón..]
Caroline no sabía que el hombre que acababa de hablar con ella era precisamente el duque del que habían estado conversando.
Y Fitzroy tampoco sabía qué pensar de aquella mujer.
Había comenzado aquella noche sospechando que Caroline podía ser una amenaza.
Ahora estaba escondido detrás de una máscara... avergonzado por una conversación sobre una antigua pretendiente.
Definitivamente, aquella mujer era peligrosa.
Pero no de la manera que había imaginado.