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No Me Rendiré.

No Me Rendiré.

Status: Terminada
Genre:Romance / Madre soltera / Completas
Popularitas:219.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Rosa Verbel

La vida nunca fue fácil para Verónica Castillo. Desde niña aprendió a crecer entre ausencias y silencios, creyendo que algún día el amor le daría el hogar que siempre soñó. Por eso, cuando decidió formar una familia con Héctor, pensó que por fin había encontrado su lugar en el mundo.

Pero los sueños también pueden romperse.

Entre infidelidades, desprecios y promesas vacías, Verónica terminó atrapada en una vida donde el amor dejó de existir. Hasta que una noche, cansada de las heridas y pensando en el futuro de sus dos hijos, tomó la decisión más difícil de todas: marcharse y empezar de nuevo.

Con Samuel y Rodrigo como su única fuerza, Verónica deberá reconstruir su vida desde cero, enfrentándose a sus miedos, a un pasado que insiste en perseguirla y a un hombre que solo entenderá lo que perdió cuando ya sea demasiado tarde.

Porque a veces la vida primero te rompe… para después enseñarte a renacer.

NovelToon tiene autorización de Rosa Verbel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Compartida.

Las sillas metálicas estaban alineadas contra la pared, frías e incómodas… como el ambiente que se respiraba en ese pasillo.

Verónica mantenía las manos entrelazadas sobre su regazo, la espalda recta, la mirada fija en el suelo. Respiraba despacio… intentando calmar ese nudo en el pecho que no terminaba de deshacerse.

A su lado, Héctor no dejaba de moverse inquieto y molesto. Sus ojos que estaban cargados de juicio, comenzaron a recorrerla de arriba abajo… lentamente y entonces le notó el cabello corto y frunció el ceño.

—¿Y ese corte? —soltó sin filtro—. Te queda… mal.

Verónica levantó la mirada con calma, no con dolor.

—No me interesa lo que pienses —respondió, firme—. Mientras a mí me guste… es suficiente.

Héctor soltó una risa corta, sarcástica.

—Antes te veías mejor… más mujer.

Eso dolió, pero Verónica no lo dejó ver.

—Antes también aguantaba cosas que ya no —replicó suavemente—. Así que prefiero este “antes” y este “ahora”.

Héctor la observó en silencio unos segundos.

—¿Y por qué te lo cortaste? —insistió.

Verónica dudó un instante, un segundo apenas. Recordó el suelo… el mechón en sus manos… el dolor… la decisión, pero no le debía esa historia.

—Porque sí —respondió al final—. Porque quise.

Héctor chasqueó la lengua.

—Siempre tan terca —se inclinó un poco hacia ella —Explícame algo mejor… ¿por qué me demandaste?

Verónica lo miró directamente.

—Porque no me dejaste otra opción.

—Claro que sí —respondió él rápidamente—. Podías hablar conmigo… podías volver… podíamos arreglar las cosas.

Verónica soltó una pequeña risa incrédula.

—¿Arreglarlas?

—Sí —dijo él, bajando la voz—. Volvamos a ser una familia… yo voy a cambiar… te lo juro.

Ella lo miró… y por un segundo sintió pena, no amor ni esperanza.

—Héctor… —dijo con suavidad, pero con una firmeza que cortaba—. Tú para cambiar tendrías que volver a nacer.

El golpe fue directo.

—No exageres —murmuró él, molesto.

—No estoy exagerando —respondió ella—. Cada vez demuestras más que no vas a cambiar.

Se inclinó un poco hacia él, sin perder la calma.

—Entiende algo de una vez… tú y yo ya no somos pareja. Y no lo vamos a volver a ser.

Héctor apretó la mandíbula.

—Pero somos familia…

—Somos padres —corrigió ella—. Y siempre lo seremos. Por Samuel y Rodrigo.

Su voz se suavizó.

—Intentemos llevar esto en paz… pero responde como un buen padre.

Héctor la observó con desconfianza.

—¿O es que ya tienes a otro?

Verónica negó de inmediato.

—No. Yo no tengo cabeza para nadie más que no sea sacar adelante a mis hijos… y sanar todas las heridas que tú me dejaste.

Sus palabras no fueron dichas con rabia. Fueron dichas con verdad.

—Yo no soy como tú —añadió.

Héctor alzó una ceja.

—¿Ah, no?

—No —respondió ella—. Yo no tengo a nadie metido en mi casa.

Héctor soltó una carcajada amarga.

—Claro… la santa —se inclinó más cerca, bajando la voz con veneno —¿Ya se te olvidó cuando te besaste con mi amigo?

Verónica se tensó.

—Eso no fue…

—¿Qué? —interrumpió él—. ¿Solo un beso? ¿Y yo qué sé? De pronto hiciste más y no me enteré.

El golpe fue sucio, bajo y le dolió.

—No te atrevas… —empezó Verónica, con la voz temblando de indignación.

Pero en ese momento, la puerta se abrió.

—¿Verónica Castillo y Héctor Martínez?

Ambos se giraron.

—Sí —respondieron casi al tiempo.

—Pueden pasar.

Y todo quedó en pausa.

La sala era sencilla, con un escritorio al frente donde se encontraba la defensora de familia del ICBF, acompañada por una trabajadora social.

—Buenos días —saludó la funcionaria—. Por favor, tomen asiento.

Ambos obedecieron.

—Mi nombre es la doctora Ana Elena Rojas —continuó ella—, defensora de familia. Estamos aquí para tratar el tema de custodia, patria potestad y fijación de cuota alimentaria de los menores Samuel y Rodrigo Martínez Castillo.

Verónica respiró profundo. Héctor se acomodó en la silla, tenso.

—Primero, escucharemos a la señora Verónica —indicó la doctora—. Cuéntenos su situación.

Verónica habló con respeto, con claridad. Sin exagerar… pero sin ocultar nada.

—Yo no busco perjudicar al padre de mis hijos —dijo—. Solo quiero que ellos tengan estabilidad… y que él responda como corresponde.

La funcionaria asintió y luego miró a Héctor.

—Señor Héctor, su versión.

Él se aclaró la garganta.

—Ella abandonó el hogar —dijo—. Se fue con los niños sin avisar… y ahora quiere que yo le dé dinero.

Verónica lo miró.

—Me fuí porque ya no soportaba tus humillaciones, tus celos sin sentido y tus infidelidades.

—Ni a tí ni a los niños les faltaba nada.

—La nevera estaba llena de comida, pero de tu parte había irrespeto, o había amor.

—Yo quiero a mis hijos —continuó él—. Y puedo cuidarlos.

La defensora tomó nota. Hizo preguntas, siguió escuchando vas versiones. Observó.

El tiempo pasó lento… pesado hasta que finalmente habló:

—Después de escuchar ambas partes, se determina lo siguiente:

Verónica sintió cómo el corazón le latía con fuerza.

—La patria potestad será compartida entre ambos padres.

Héctor asintió levemente.

—La custodia principal quedará a cargo de la madre, la señora Verónica, teniendo en cuenta el entorno actual de los menores.

Verónica cerró los ojos un segundo, sintiendo un pequeño alivio.

—El padre tendrá derecho a visitas y a compartir con los menores en periodos de vacaciones, previo acuerdo entre las partes.

Héctor apretó la mandíbula.

—En cuanto a la cuota alimentaria…

Se hizo un breve silencio.

—Se fija una cuota mensual equivalente al treinta por ciento (30%) de un salario mínimo legal vigente, distribuido entre los dos menores.

La trabajadora social añadió:

—Esto corresponde aproximadamente a una suma cercana a 390.000 a 450.000 pesos mensuales en total, dependiendo del salario mínimo vigente, más aportes en especie como salud, educación y vestuario cuando sea necesario.

Héctor negó con la cabeza, inconforme.

—Eso es mucho…

—Es lo establecido según la capacidad y la ley —respondió la defensora con firmeza.

Luego miró a ambos.

—Este proceso no es para enfrentarlos… es para garantizar los derechos de los niños.

Se hizo un silencio, pesado e inevitable.

—¿Quedó claro? —preguntó.

Verónica asintió.

—Sí, señora.

Héctor dudó… pero al final respondió:

—Sí.

Aunque claramente… no estaba de acuerdo.

Al salir de la sala, el aire parecía distinto, más ligero. Verónica caminó despacio, procesando todo.

No era una victoria grande, pero era algo.

Era un comienzo.

Héctor salió detrás, molesto, murmurando.

—Esto no se queda así…

Pero ella no respondió porque por no necesitaba hacerlo, pensó en Samuel y en Rodrigo. En sus sonrisas. En su futuro yaunque el dinero no era mucho, era ayuda y con su esfuerzo iba a salir adelante como fuera, por ellos.

Siempre por ellos.

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Cliente anónimo
Excelente tu novela el q no allá vivido esa experiencia no lo sabe pero somos fuertes y decididas
Claudia Patricia Cruz Saa
Autora está historia sé parece mucho a lo que vivi en el pasado es triste pero todo es cierto
Rositha Escritora 🌹📚: Pero sobreviviste y ahora eres más fuerte 🫂💝😇
total 1 replies
magali cangana
Hermosa historia de amor, superación, valor y entereza, que nos muestra que es posible superar una relación rota y que te hace sentir no valorada, sin demostraciones de afecto o respeto, que hay que aprender a amarse a si misma para salir adelante en la vida y encontrar una nueva oportunidad para amar y ser amada e incluso iniciar una nueva vida con la persona correcta. Felicitaciones autora.
Rositha Escritora 🌹📚: Muchísimas gracias por tu apoyo y puntuación ☺️🌹🙏
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Paty Perdomo
hermosa historia ejemplo de superación, te felicito 👏
Rositha Escritora 🌹📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación ☺️🙏🌹
total 1 replies
Stella Maris Piray
Una hermosa historia. gracias escritora por compartirla 💯💯🥰🥰♥️♥️
Cliente anónimo
Oooö lo O😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂
Oceania Medrano
gracias, gracias, gracias por compartir tu novela es EXCELENTE TRAMA EXCELENTE HISTORIA EXCELENTE COHERENCIA, el mensaje increíble, gracias por permitirnos leer algo tan hermoso y cargado de un buen mensaje, gracias 🙏 gracias 🙏 gracias, infinita prosperidad y felicidad 🫶🎉🎉🎉🎉🎉🎉🎉🎉🎉🎉🎉🎉🎉🎉🎉🎉🎉
Rositha Escritora 🌹📚: Me alegra saber que te gustó la historia. Muchísimas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏🌹☺️
total 1 replies
🇲🇽 IsaMar Mac (Isabel ) 🇲🇽
Me encanta 🥰 muchas felicidades por esta novela 💗
🇲🇽 IsaMar Mac (Isabel ) 🇲🇽
El día que esté en esa situación me voy a desmayar 😄🤭
🇲🇽 IsaMar Mac (Isabel ) 🇲🇽
Marketing digital 👏🏼
Helizahira Cohen
Está muy bonita, muy realista además narra la vida del interior de Colombia, país bonito, mucho que agradecer gente buena, no faltan los irresponsable pero en la viña del señor de todo hay de mi Venezuela y de todos lados
🇲🇽 IsaMar Mac (Isabel ) 🇲🇽
😄😄❤️‍🔥❤️‍🔥
🇲🇽 IsaMar Mac (Isabel ) 🇲🇽
Me. Da mucha risa y ternura que Sara está más que instalada en esa casa 🤭
Maria Elena Jiménez Torres
Excelente historia me parecia leer mi vida misma yo con dos hijos varones ellos me impulsaron a seguir y tuve un hermano que fue mi ayuda y esa voz que decia tu puedes emigre a Venezuela y alli conoci mi otra mitad un bello ser humano amo a mis hijos como suyo y yo ame su hija tuvimo una hija y ese fue mi hogar gracias es la mejor historia /Rose//Rose//Rose/
Helizahira Cohen
Debió averiguar, por si es mentira y asegurarse que no van a estar en eso cada rato
Helizahira Cohen
O sea ya , como la va a querer obligar. que lo denuncie, ya paso la raya y se hace peligroso
claudia liliana franco giraldo
ayyyy no para que ponen fotos... este tipo de colombiano no tiene nada y de costeño menos...Pero bueno la historia me tiene enganchada
Luz Mery Ospina
Excelente novela me encanto
🇲🇽 IsaMar Mac (Isabel ) 🇲🇽
Así si me caso 😄
Rositha Escritora 🌹📚: Jajaja 😂🤭
total 1 replies
Helizahira Cohen
por lo menos no tuvo nada con Jade y le sirvió de ayuda, él compromiso lo tenía él,ella no sabía
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