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No Me Rendiré.

No Me Rendiré.

Status: Terminada
Genre:Romance / Madre soltera / Completas
Popularitas:671k
Nilai: 5
nombre de autor: Rosa Verbel

La vida nunca fue fácil para Verónica Castillo. Desde niña aprendió a crecer entre ausencias y silencios, creyendo que algún día el amor le daría el hogar que siempre soñó. Por eso, cuando decidió formar una familia con Héctor, pensó que por fin había encontrado su lugar en el mundo.

Pero los sueños también pueden romperse.

Entre infidelidades, desprecios y promesas vacías, Verónica terminó atrapada en una vida donde el amor dejó de existir. Hasta que una noche, cansada de las heridas y pensando en el futuro de sus dos hijos, tomó la decisión más difícil de todas: marcharse y empezar de nuevo.

Con Samuel y Rodrigo como su única fuerza, Verónica deberá reconstruir su vida desde cero, enfrentándose a sus miedos, a un pasado que insiste en perseguirla y a un hombre que solo entenderá lo que perdió cuando ya sea demasiado tarde.

Porque a veces la vida primero te rompe… para después enseñarte a renacer.

NovelToon tiene autorización de Rosa Verbel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Compartida.

Las sillas metálicas estaban alineadas contra la pared, frías e incómodas… como el ambiente que se respiraba en ese pasillo.

Verónica mantenía las manos entrelazadas sobre su regazo, la espalda recta, la mirada fija en el suelo. Respiraba despacio… intentando calmar ese nudo en el pecho que no terminaba de deshacerse.

A su lado, Héctor no dejaba de moverse inquieto y molesto. Sus ojos que estaban cargados de juicio, comenzaron a recorrerla de arriba abajo… lentamente y entonces le notó el cabello corto y frunció el ceño.

—¿Y ese corte? —soltó sin filtro—. Te queda… mal.

Verónica levantó la mirada con calma, no con dolor.

—No me interesa lo que pienses —respondió, firme—. Mientras a mí me guste… es suficiente.

Héctor soltó una risa corta, sarcástica.

—Antes te veías mejor… más mujer.

Eso dolió, pero Verónica no lo dejó ver.

—Antes también aguantaba cosas que ya no —replicó suavemente—. Así que prefiero este “antes” y este “ahora”.

Héctor la observó en silencio unos segundos.

—¿Y por qué te lo cortaste? —insistió.

Verónica dudó un instante, un segundo apenas. Recordó el suelo… el mechón en sus manos… el dolor… la decisión, pero no le debía esa historia.

—Porque sí —respondió al final—. Porque quise.

Héctor chasqueó la lengua.

—Siempre tan terca —se inclinó un poco hacia ella —Explícame algo mejor… ¿por qué me demandaste?

Verónica lo miró directamente.

—Porque no me dejaste otra opción.

—Claro que sí —respondió él rápidamente—. Podías hablar conmigo… podías volver… podíamos arreglar las cosas.

Verónica soltó una pequeña risa incrédula.

—¿Arreglarlas?

—Sí —dijo él, bajando la voz—. Volvamos a ser una familia… yo voy a cambiar… te lo juro.

Ella lo miró… y por un segundo sintió pena, no amor ni esperanza.

—Héctor… —dijo con suavidad, pero con una firmeza que cortaba—. Tú para cambiar tendrías que volver a nacer.

El golpe fue directo.

—No exageres —murmuró él, molesto.

—No estoy exagerando —respondió ella—. Cada vez demuestras más que no vas a cambiar.

Se inclinó un poco hacia él, sin perder la calma.

—Entiende algo de una vez… tú y yo ya no somos pareja. Y no lo vamos a volver a ser.

Héctor apretó la mandíbula.

—Pero somos familia…

—Somos padres —corrigió ella—. Y siempre lo seremos. Por Samuel y Rodrigo.

Su voz se suavizó.

—Intentemos llevar esto en paz… pero responde como un buen padre.

Héctor la observó con desconfianza.

—¿O es que ya tienes a otro?

Verónica negó de inmediato.

—No. Yo no tengo cabeza para nadie más que no sea sacar adelante a mis hijos… y sanar todas las heridas que tú me dejaste.

Sus palabras no fueron dichas con rabia. Fueron dichas con verdad.

—Yo no soy como tú —añadió.

Héctor alzó una ceja.

—¿Ah, no?

—No —respondió ella—. Yo no tengo a nadie metido en mi casa.

Héctor soltó una carcajada amarga.

—Claro… la santa —se inclinó más cerca, bajando la voz con veneno —¿Ya se te olvidó cuando te besaste con mi amigo?

Verónica se tensó.

—Eso no fue…

—¿Qué? —interrumpió él—. ¿Solo un beso? ¿Y yo qué sé? De pronto hiciste más y no me enteré.

El golpe fue sucio, bajo y le dolió.

—No te atrevas… —empezó Verónica, con la voz temblando de indignación.

Pero en ese momento, la puerta se abrió.

—¿Verónica Castillo y Héctor Martínez?

Ambos se giraron.

—Sí —respondieron casi al tiempo.

—Pueden pasar.

Y todo quedó en pausa.

La sala era sencilla, con un escritorio al frente donde se encontraba la defensora de familia del ICBF, acompañada por una trabajadora social.

—Buenos días —saludó la funcionaria—. Por favor, tomen asiento.

Ambos obedecieron.

—Mi nombre es la doctora Ana Elena Rojas —continuó ella—, defensora de familia. Estamos aquí para tratar el tema de custodia, patria potestad y fijación de cuota alimentaria de los menores Samuel y Rodrigo Martínez Castillo.

Verónica respiró profundo. Héctor se acomodó en la silla, tenso.

—Primero, escucharemos a la señora Verónica —indicó la doctora—. Cuéntenos su situación.

Verónica habló con respeto, con claridad. Sin exagerar… pero sin ocultar nada.

—Yo no busco perjudicar al padre de mis hijos —dijo—. Solo quiero que ellos tengan estabilidad… y que él responda como corresponde.

La funcionaria asintió y luego miró a Héctor.

—Señor Héctor, su versión.

Él se aclaró la garganta.

—Ella abandonó el hogar —dijo—. Se fue con los niños sin avisar… y ahora quiere que yo le dé dinero.

Verónica lo miró.

—Me fuí porque ya no soportaba tus humillaciones, tus celos sin sentido y tus infidelidades.

—Ni a tí ni a los niños les faltaba nada.

—La nevera estaba llena de comida, pero de tu parte había irrespeto, o había amor.

—Yo quiero a mis hijos —continuó él—. Y puedo cuidarlos.

La defensora tomó nota. Hizo preguntas, siguió escuchando vas versiones. Observó.

El tiempo pasó lento… pesado hasta que finalmente habló:

—Después de escuchar ambas partes, se determina lo siguiente:

Verónica sintió cómo el corazón le latía con fuerza.

—La patria potestad será compartida entre ambos padres.

Héctor asintió levemente.

—La custodia principal quedará a cargo de la madre, la señora Verónica, teniendo en cuenta el entorno actual de los menores.

Verónica cerró los ojos un segundo, sintiendo un pequeño alivio.

—El padre tendrá derecho a visitas y a compartir con los menores en periodos de vacaciones, previo acuerdo entre las partes.

Héctor apretó la mandíbula.

—En cuanto a la cuota alimentaria…

Se hizo un breve silencio.

—Se fija una cuota mensual equivalente al treinta por ciento (30%) de un salario mínimo legal vigente, distribuido entre los dos menores.

La trabajadora social añadió:

—Esto corresponde aproximadamente a una suma cercana a 390.000 a 450.000 pesos mensuales en total, dependiendo del salario mínimo vigente, más aportes en especie como salud, educación y vestuario cuando sea necesario.

Héctor negó con la cabeza, inconforme.

—Eso es mucho…

—Es lo establecido según la capacidad y la ley —respondió la defensora con firmeza.

Luego miró a ambos.

—Este proceso no es para enfrentarlos… es para garantizar los derechos de los niños.

Se hizo un silencio, pesado e inevitable.

—¿Quedó claro? —preguntó.

Verónica asintió.

—Sí, señora.

Héctor dudó… pero al final respondió:

—Sí.

Aunque claramente… no estaba de acuerdo.

Al salir de la sala, el aire parecía distinto, más ligero. Verónica caminó despacio, procesando todo.

No era una victoria grande, pero era algo.

Era un comienzo.

Héctor salió detrás, molesto, murmurando.

—Esto no se queda así…

Pero ella no respondió porque por no necesitaba hacerlo, pensó en Samuel y en Rodrigo. En sus sonrisas. En su futuro yaunque el dinero no era mucho, era ayuda y con su esfuerzo iba a salir adelante como fuera, por ellos.

Siempre por ellos.

1
Aracelis León García
mejor sola que mal acompañada
Aracelis León García
muy buena la novela
Aracelis León García
cuando te quedas con alguien que no te merece te wuitas la oportunidad de conseguir a alguien que te ame y te respete
Aracelis León García
nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido
Aracelis León García
demasiado bla bla. no entiendo para wue le contesta a ese mequetrefe ese tipo no quiere a nadie el wuiere wue vuelva la cachifa
Adiana Navas
muy buena historia de resilensia
Yina Yurley Caicedo Montaño
🥰me encanta
Cliente anónimo
Esta novela parece sacada de la
Vida real en donde cada capítulo compagina con el siguiente con esa historia verdadera sin dramatismo pero llena de muchas verdades que viven cierta mujeres en donde son maltratadas física y psicológicamente pero no llegan a seguir adelante por no tener esa fuerza de voluntad de seguir adelante por sus hijos y ella al mismo tiempo, gracias mil gracias por sus escritos, bendiciones
Adela Ruiz
Una bella historia de superación. Felicidades escritora
Rositha Escritora 🌹📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏🌹☺️
total 1 replies
Teresa Orozco
Que Dios te dé mucha imaginación y Bendiciones
Rositha Escritora 🌹📚: Amén 🙌😘
total 1 replies
Teresa Orozco
preciosa novela. FELICIDADES !!!!!!
Rositha Escritora 🌹📚: /Kiss//Rose/
total 1 replies
Lore Rodríguez
Muy bonita esta historia dónde se ven reflejadas muchas mujeres. Verónica es un ejemplo de resiliencia, desmayó,pero nunca se dejó vencer. Además,siempre tuvo el apoyo de su familia. Gracias,Rosita,por todas tus creaciones
Teresa Orozco
buena historia, la autora es chilena?
Rositha Escritora 🌹📚: Gracias por tu apoyo 🙏🌹☺️
No,no soy chilena, soy colombiana ☺️
total 1 replies
Kari Escobar
Hermosa
Rositha Escritora 🌹📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏🙏🌹
total 1 replies
Cliente anónimo
Si hola hola que increíble novela me fascino demasiado hasta lloré de tristeza y de amor por como llevaste la historia ECXELENTE historia DIEZ👍👍👍👍👍❤️❤️❤️❤️❤️👏👏👏👏👏🙏🙏🙏🙏🙏🥰🥰🥰🥰🥰👋👋👋👋👋
Rositha Escritora 🌹📚: /Kiss//Rose/
total 1 replies
Veronica Asuncion Caglia Mongelos
Felicito a la escritora está historia de vida es maravillosa
Rositha Escritora 🌹📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏🌹☺️
total 2 replies
Encarnacion Sañudo
Excelente novela, admiro esa manera de escribir
Encarnacion Sañudo
La realidad echa novela
Encarnacion Sañudo
Descarado, que no puede con todo, pero si no le da la cuota a los hijos que ya tiene, de qué habla este mal padre
Encarnacion Sañudo
Novela relatada con hechos de la vida real
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