Ignorada por años , viví en la sombra de mi hermana mayor desde que tengo memoria, solamente porque creían que ella sería la luna de la Manada.
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22
El trayecto de regreso al campus universitario transcurrió bajo la misma llovizna constante y elegante que caracterizaba las tardes en la histórica ciudad británica. Valerie caminaba por los senderos adoctrinales del campus con las manos resguardadas en los bolsillos de su abrigo oscuro y la tarjeta de identificación corporativa de Vane & Vanguard firmemente guardada en su mochila junto con su copia del contrato.
Al abrir la puerta de su habitación en el bloque residencial, el pestillo sonó con un chasquido metálico que selló el exterior, devolviéndole el silencio, la calidez y el control absoluto de su propio espacio. Dejó la mochila sobre el escritorio, se quitó el abrigo y se dejó caer en la silla frente al ventanal, observando cómo las luces artificiales de la universidad comenzaban a encenderse para combatir la penumbra del atardecer.
La jornada había sido, sin lugar a dudas, un punto de inflexión absoluto en su nueva vida.
En el interior de su conciencia, la barrera mental que separaba su mente humana de su espíritu animal comenzó a disiparse ligeramente, permitiendo que la presencia de su loba se manifestara con mayor nitidez. Una sensación de calidez y triunfo recorrió sus venas, un eco de la profunda conexión que ambas compartían tras haber superado con creces las pruebas del mundo corporativo.
—Estuvo cerca, ¿verdad? —murmuró Valerie en un susurro apenas audible, dirigiendo sus pensamientos hacia el interior de su psique.
En los rincones más profundos de su mente, su loba blanca de ojos violeta se reclinó con elegancia, emitiendo un ronroneo mental cargado de satisfacción y una fría diversión.
Hiciste un trabajo impecable, pequeña, respondió su loba con su voz clara y vibrante, resonando como un eco cristalino. Esa supuesta jefa de recursos humanos —Victoria, o como se llame— intentó intimidarte con sus aires de grandeza y su perfume caro, y tú la pusiste en su lugar con una simple mirada y una compostura de acero. Me encantó ver cómo se quedó sin palabras al ver la firma del director ejecutivo en tu contrato.
Valerie esbozó una sonrisa imperceptible, apoyando la barbilla sobre la palma de su mano.
—Para ser honesta, yo misma me sorprendí un poco —admitió Valerie en sus pensamientos, analizando con detenimiento lo ocurrido en el edificio corporativo—. Durante dieciséis años, en la mansión de la Sombra Plateada, nos enseñaron a callar, a agachar la cabeza frente a la autoridad de los Alfas y a soportar los desprecios de Selene y de nuestros propios padres sin rechistar. Estaba tan acostumbrada a ser la sombra invisible que asumir esa postura de poder frente a Victoria requirió un coraje que ni sabía que poseía.
No fue coraje prestado, Valerie, corrigió su loba con firmeza, un destello de orgullo iluminando sus ojos violeta en el plano mental. Siempre ha estado en nosotras. Lo que ocurre es que, al fin, las cadenas invisibles que nos ataban a ese clan patético se han roto. En el mundo humano, nadie tiene derecho a pisotearnos. Y tú has demostrado que tienes el temple de una verdadera gobernante, no de una subordinada.
—Tienes razón —susurró Valerie, cerrando los ojos por un instante para repasar los acontecimientos del día—. Pero hay algo más que me inquieta profundamente... Algo que ocurrió en el despacho del director ejecutivo, Kaelen.
Ante la mención del nombre, la loba se puso en alerta instantánea. Sus orejas se irguieron en la mente de Valerie y un temblor sutil recorrió su instinto animal.
Ese hombre... murmuró la loba con un tono de voz que mezclaba la cautela con una extraña fascinación. Hablamos de él. Del Rey Alfa de las Tierras del Norte. Cuando entraste a su despacho, sentiste lo mismo que yo, ¿verdad?
—Sí —respondió Valerie, con el ceño fruncido mientras recordaba la tensión en el aire—. Hubo un momento, justo cuando cruzamos miradas, en el que sentí una corriente eléctrica extraña, un tirón inexplicable en el pecho. Como si algo dentro de mí lo reconociera de alguna manera, o como si hubiera un lazo invisible intentando formarse entre los dos. Pero al mismo tiempo, era imposible descifrar qué era. Mis bloqueos de aroma funcionaron a la perfección, y aunque él desprendía una presencia abrumadora, tampoco pude percibir claramente su esencia de Alfa debido al control del aire acondicionado y al blindaje que mantengo. ¿Por qué ocurre eso? ¿Por qué mi loba reacciona de esa manera ante un depredador de su categoría?
La loba guardó silencio durante unos segundos, paseando pensativa en los dominios internos de su conciencia antes de dar una respuesta cargada de sabiduría ancestral.
Los vínculos entre almas destinadas o entre criaturas de poder sobrenatural no siempre se explican con la lógica humana, Valerie, explicó su loba con seriedad. Ese hombre no es un cambiaformas común; es la cúspide de su especie. Y nosotras... nosotras llevamos una naturaleza que la Sombra Plateada nunca supo catalogar. Hay un eco antiguo en su presencia que resuena con nosotras. Pero lo importante ahora no es descifrar por qué nos afecta su cercanía, sino prepararnos para lo que viene.
—¿A qué te refieres? —preguntó Valerie, abriendo los ojos con curiosidad.
Me refiero a que ha llegado el momento de dar el siguiente paso en nuestra evolución, sentenció la loba con una determinación implacable que no admitía réplicas. Durante toda nuestra infancia y adolescencia en la manada, se nos negó el derecho al entrenamiento físico y al combate bajo la excusa barata de que "no teníamos lobo". Nos trataron como débiles, como frágiles humanas inútiles incapaces de defenderse. Pero ahora sabemos la verdad. Poseemos una fuerza y una velocidad que superan con creces los límites de cualquier cambiaformas común.
Valerie asintió lentamente en silencio, recordando la increíble sensación de velocidad desbordante que había experimentado al trotar por los senderos del bosque esa misma mañana, cuando comprobó que su cuerpo podía moverse con una agilidad capaz de rivalizar con la de los cazadores más experimentados.
Sin embargo, continuó su loba con tono severo, tener el potencial no es suficiente. Debemos esculpirlo, entrenarlo y llevarlo al límite. No olvides un detalle fundamental: aún eres una niña en desarrollo. Tienes diecisiete años, tu cuerpo humano todavía está creciendo, madurando y adaptándose al enorme poder que albergamos en nuestro interior. Si queremos sobrevivir en este mundo —tanto en el entorno corporativo como frente a cualquier amenaza sobrenatural que decida cruzarse en nuestro camino—, necesitamos fortalecer nuestra disciplina física de forma personal, rigurosa y constante.
—Tienes toda la razón —reconoció Valerie, sintiendo que las palabras de su loba encajaban perfectamente en su plan de independencia—. No puedo depender únicamente de mi astucia mental ni de la suerte. Si voy a trabajar codo a codo con el Rey Alfa en su propia empresa y a construir mi futuro en la arquitectura, debo convertirme en un arma perfecta, inquebrantable tanto por fuera como por dentro.
Así se habla, exclamó su loba con un rugido mental de aprobación. A partir de mañana, cambiaremos nuestra rutina. Madrugaremos más. Combinaremos las largas horas de estudio y nuestros deberes en la pasantía con sesiones intensivas de acondicionamiento físico, artes marciales humanas, resistencia aerodinámica y control absoluto de nuestra velocidad y fuerza interior. Nos convertiremos en una fuerza de la naturaleza que nadie podrá subestimar jamás.
Valerie se puso de pie frente al ventanal, observando su propio reflejo en el cristal empañado. La muchacha pálida, callada y ensimismada que había soportado años de abusos en la Sombra Plateada ya no existía. En su lugar, de pie en el corazón de Inglaterra, había una joven de diecisiete años con una beca de excelencia, un contrato directo con el CEO del imperio arquitectónico más grande del país, una mente brillante y un espíritu salvaje que estaba listo para esculpir su propio cuerpo hasta alcanzar la perfección.
—Comenzaremos mañana mismo al amanecer —afirmó Valerie en voz alta, con una seguridad de hierro reflejada en sus oscuros ojos.
Dio media vuelta, se preparó para descansar y se sumergió en un sueño profundo y reparador, sabiendo que cada segundo que pasaba la acercaba un poco más a la cima de su propio destino.
como que su apellido es BETUCCI , si en el capítulo 8 en email que recibió de la universidad dice textualmente:
"Estimana Valerie Petrov"
🙄🙄🙄🤔🤔🤔
"LA VIDA TE DA SORPRESAS, SORPRESAS TE DA LA VIDA...AYYYY DIOS!"