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El Cowboy De Mis Veranos

El Cowboy De Mis Veranos

Status: En proceso
Genre:Amor de la infancia
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

Hay lugares que nunca se olvidan. Para Rubi, aquel pequeño pueblo siempre había sido el lugar al que regresaba cada verano. El rancho de sus abuelos, los mismos caminos de tierra, los caballos, las tardes interminables y una familia que prácticamente había crecido junto a la suya. Y luego estaba él. Wyatt Carter. Durante años fue simplemente el hermano mayor de su mejor amigo. El cowboy que siempre parecía estar cubierto de polvo, que sabía montar cualquier caballo y que tenía la extraña costumbre de aparecer justo cuando ella estaba a punto de meterse en problemas. Pero han pasado años desde el último verano. Y algunas cosas cambiaron. Ella no esperaba volver a encontrar el pueblo exactamente como lo había dejado. Mucho menos esperaba que Wyatt tampoco fuera el mismo. Porque quizás regresar al lugar donde comenzó todo no sea tan sencillo como recordar viejos veranos. Y quizás este verano tenga algo que ninguno de los dos estaba preparado para enfrentar.

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Hola verano , Hola de nuevo

El camino de tierra parecía no haber cambiado en absoluto.

Rubí apoyó el brazo contra la ventanilla mientras observaba el paisaje que había extrañado más de lo que estaba dispuesta a admitir.

Los campos se extendían a ambos lados del camino, dorados bajo el sol de la tarde. Algunas vacas pastaban detrás de las cercas y, a lo lejos, podían distinguirse las montañas que rodeaban el pequeño pueblo.

Había algo reconfortante en volver allí.

Durante años, aquel lugar había sido su refugio.

Todos los veranos de su infancia habían transcurrido en el mismo sitio: la casa de sus abuelos.

No era una casa enorme ni especialmente lujosa. Era una antigua construcción de madera, con un amplio porche delantero, ventanas blancas y un jardín que su abuela cuidaba con una dedicación casi exagerada.

Pero para Rubí siempre había sido perfecta.

—¿Nerviosa? —preguntó su madre desde el asiento delantero.

Rubí negó con la cabeza.

—No.

Su madre la miró por el espejo retrovisor.

—Estás sonriendo desde hace veinte minutos.

Rubí bajó la mirada, intentando ocultar la sonrisa.

—Es que hace mucho que no vengo.

— Siete años.

—No hacía falta que fueras tan específica.

Su madre soltó una pequeña carcajada.

Rubí volvió a mirar por la ventana.

Siete años.

Parecía imposible.

La última vez que había estado allí todavía era una adolescente que pasaba los días corriendo por los campos, aprendiendo a montar y haciendo planes con Logan.

Ahora regresaba como una adulta.

Y, aunque intentaba convencerse de que todo sería diferente, una parte de ella esperaba encontrar el pueblo exactamente como lo había dejado.

El auto finalmente dobló por el camino que llevaba a la casa.

Rubí se incorporó de inmediato.

—Ahí está.

La casa apareció al final del camino.

Su casa de verano.

La casa de sus abuelos.

El corazón le dio un pequeño vuelco.

—No cambió nada —murmuró.

—Tu abuelo insistió en no cambiar ni siquiera las ventanas —respondió su madre.

Rubí sonrió.

Pero entonces recordó algo.

O, mejor dicho, a alguien.

Miró hacia el otro lado del camino.

Justo frente a la propiedad de sus abuelos se encontraba otro enorme terreno.

La propiedad de los Carter.

Ambas familias habían sido vecinas durante generaciones.

Los ranchos estaban prácticamente frente a frente, separados solamente por una carretera de tierra y algunas cercas.

Durante su infancia, Rubí había cruzado aquel camino cientos de veces.

Porque allí vivía Logan.

Su mejor amigo.

Y su familia.

La propiedad de los Carter era considerablemente más grande que la de sus abuelos. Tenían extensos campos para el ganado, varios establos y una enorme casa de dos pisos rodeada de árboles.

Rubí podía distinguirla a través de la ventanilla.

—¿Crees que Logan siga ahí? —preguntó.

Su madre sonrió.

—Por lo que sé, nunca se fue.

Rubí soltó una pequeña risa.

—Eso suena a Logan.

El auto se detuvo frente a la casa.

Antes de que Rubí pudiera abrir la puerta, escuchó unos golpes en la ventanilla.

Se giró.

Un hombre estaba parado junto al auto.

Rubí abrió los ojos.

—¿Logan?

Él sonrió.

—¿Quién más?

Rubí salió inmediatamente.

—¡No puedo creer que estés aquí!

Logan abrió los brazos.

Ella ni siquiera lo pensó antes de abrazarlo.

—¡Estás enorme!

—¿Eso es lo primero que me dices después de Siete años?

—Sí.

—Qué bonito.

Rubí se apartó y lo observó.

Logan había cambiado.

Seguía teniendo la misma sonrisa, pero ahora era mucho más alto, tenía los hombros anchos y llevaba el cabello ligeramente despeinado.

Aun así, para Rubí seguía siendo el mismo chico con el que había pasado cada verano.

—Tú también cambiaste —dijo Logan.

—Espero que para mejor.

—No voy a responder eso.

—Idiota.

—Sigues insultándome.

—Y tú sigues molestándome.

Logan sonrió.

—Entonces no cambió tanto.

Rubí miró alrededor.

—¿Cómo está todo?

—Casi igual.

—¿Tus padres?

—Dentro de la casa.

Logan señaló hacia la enorme propiedad frente a ellos.

—Ya sabes dónde estamos.

Rubí sonrió.

—Difícil olvidarlo.

Durante toda su infancia, aquellas dos propiedades habían sido prácticamente una sola.

Rubí podía salir de la casa de sus abuelos por la mañana y cruzar hasta la propiedad Carter para buscar a Logan.

Sus familias se conocían desde hacía décadas.

Sus abuelos y los padres de Logan habían crecido juntos.

Incluso tenían la costumbre de compartir cenas durante los fines de semana.

Para Rubí, los Carter nunca habían sido simplemente los vecinos.

Eran parte de su familia.

—¿Recuerdas cuando intentamos construir una casa en el árbol? —preguntó Logan.

Rubí soltó una carcajada.

—La casa en el árbol que se cayó antes de terminarla.

—Fue culpa tuya.

—¡Tú clavaste mal las tablas!

—Yo tenía trece años.

—Yo tenía doce.

—Exactamente. No podíamos construir una casa.

—Pero lo intentamos.

Logan sonrió.

—Sí.

Por un instante, ambos se quedaron en silencio.

Rubí miró nuevamente hacia la propiedad Carter.

Había algo extraño en estar allí otra vez.

Era familiar.

Pero también diferente.

—¿Y tu hermano? —preguntó finalmente.

Logan la miró.

—¿Wyatt?

Rubí asintió.

—Sí.

—Está trabajando.

—¿Sigue aquí?

Logan soltó una risa.

—Rubí, Wyatt prácticamente nació en ese rancho. ¿Dónde más estaría?

Ella sonrió.

—No sé.

Logan tomó una de sus maletas.

—Vamos. Mi mamá quiere verte.

Rubí comenzó a caminar hacia la casa de sus abuelos.

Antes de entrar, se giró una última vez hacia la propiedad Carter.

No vio a nadie.

Pero, en algún lugar de aquel enorme rancho, sabía que estaba Wyatt.

El hermano mayor de su mejor amigo y el mejor blanco para sus bromas junto a Logan

Sonrió pensando en que seguiría igual

Y, aunque todavía no lo sabía, aquel verano iba a hacer que lo viera de una manera completamente diferente.

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Lidia
Me está gustando muchísimo y me intriga que va a pasar con esos tres
Albany Garcia
me encanta 🥰siga actualizando escritora por favor
FGallito
Me encantó el primer capitulo🥰🥰🥰aquí vamos una historia más siiiii🥰🥰🥰
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