Tras dieciséis años de conocerse Lyra y Damián el Alfa de la manada Amanecer, se habían comprometido tres años antes y sería en la próxima luna la ceremonia de marcación, Lyra por fin podría recibir su loba, pero jamás pensó que tres días antes de la fecha encontraría su peor pesadilla, su prometido y su hermana se apareaban entre las sabanas del dormitorio que sería suyo. El dolor por el hecho, la traición de su prometido y su propia hermana, no imaginaba que sería su condena, al quejarse con su padre, esperando su apoyo, sin embargo lo que logró fue una bofetada llena de odio, pero lo que más le dolía era que su prometido, su padre y su hermana proclamaron la ceremonia para la marca porque El Alfa Damián proclamó a Kiara su hermana como su luna, su padre ya no disimuló el desprecio por ella, la noche antes de la luna su padre la exilio y para su sorpresa Damián lo apoyó.
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Dones otorgados
Damián les informó a los ancianos lo que Víctor quería que hiciera. Ellos habían proclamado a Damián como Alfa hacía tres años, siempre había hecho bien su papel, y cuidado de su manada, Pero ahora el problema era lo que Víctor pretendía hacer, y lo conocía lo haría a su modo.
Ya había hablado con el comité sobre las sustancias que Lubina la bruja, había utilizado para que las usaran con alevosía en contra de Lyra, ya habían descubierto de dónde habían salido.
Sin duda se venía un grave peligro, lo intuían y Víctor lo iba a crear.
— Alfa, es mejor que prepares a tus lobos guerreros. - adviertio uno de los ancianos.
— El comité de seguridad, va a empezar a buscar en los pueblos cercanos. - le informó, hay muchos lobos que estarán de acuerdo en ayudarnos en caso de ser necesario. - asumió sin dejar de a lado algo que ya imaginaba que le preguntaría.
En su momento, así fue.
— Ustedes si saben el paradero de Lyra, estoy seguro que lo saben.
— Si. - contestó.
— Necesito hablar con ella. - lo encontró con la mirada.
— Ella no quiere hablar contigo, - comentó desviando la vista.
— Por favor. - suplicó
— Ella ya tiene a alguien, es su mate.
— ¡No! - eso es mentira, no puede olvidar lo nuestro así tan fácil, tan rápido. - no creyó.
— La herida que recibió. - le apagó todo lo que creyó sentir por ti.
— Vamos Alfa, Lyra es especial, y la perdiste asúmelo.
Damián no aceptó y no lo quiso dejar así.
— Iré a buscarla.
Los ancianos se miraron.
— El Rey Alfha es ahora su pareja la marcó y ya despertó su loba.
— ¿Darius Dawson? - preguntó exaltado, mientras un nudo se atoraba en su garganta.
Claro que lo conocía, sabía quién era, sabía que tenía sentimientos por Lyra desde que eran niños, aunque el nunca lo admitió por la diferencia de edades.
— ¿Entonces son pareja? La pregunta le dolió más de lo que esperaba.
Pero no pusieron atención a la sombra que espiaba detrás de la puerta.
Kiara estaba pasando por la tienda de ropa, cuando observó a Damián entrenando a la casona de los ancianos, se había dispuesto seguirlo.
Cuando escuchó la declaración, se retiró sigilosamente. Su padre tenía que saber eso.
TERRITORIO LUZ DE PLATA.
Darius y Lyra regresaban tomados de la mano, la había llevado a conocer las primeras manadas del territorio, y algunos guerreros que vivían allí con sus familias.
Los miembros y familiares estaban felices complacidos por la pareja de su Rey que ya tenía una Reina.
— Quiero llevarte a otro lado. - abrió la puerta del vehículo para ella, ayudándole a ponerse el cinturón. Nos están esperando. Le beso la frente, antes de darse la vuelta y tomar el volante.
Trina veía la escena desde su auto, sujetando el volante con todas sus fuerzas.
— Tengo que encontrar la manera de deshacerme de ella. - dijo hablando entre dientes. Los siguió hasta detenerse en una lujosa joyería.
— ¿Qué hacemos aquí? - preguntó la chica asombrada por el lujo y todo lo que veía.
— Ya lo verás.
— Alfha, justo estaba por comunicarme con usted. - lo recibió el gerente con una venia, llegó su pedido. - y tuve el privilegio de observarlo a través cristal, nadie excepto el fabricante lo a tocado. Darius sonrió asintiendo.
El gerente le llevó hasta un privado, mandando que fueran atendidos como lo que eran, mientras el iba a la caja fuerte por el pedido.
Minutos después llegó el hombre con dos estuches.
Aquí tiene Alfha.
Se retiró dejándolos solos.
Darius le tomó la mano, le hizo sentarse en un banco especialmente para los clientes VIP y no había tantos por el territorio, pero venían de otras ciudades ya que la joyería era de diseñadores de alta gama.
Abrió la primera caja, la más pequeña, mostrando un diamante reluciente, lo tomó y lo puso en su dedo. Este es mi primer regalo de muchos. Es el anillo que deja dicho que me perteneces. - ¿Aceptas?
Ella movió la cabeza mientras sus ojos se llenaban de lágrimas, el llevó su pulgar esparciéndolas.
— Acepto con toda mi alma. - contestó sonriendo feliz. Mientras el besaba el torso de su mano.
Saco la otra joya.
Era un colgante con una piedra plateada al centro de una media luna.
— ¿Es igual a la tuya?
Darius descubrió su pecho.
— Si, es el emblema de un Alfha, y mi Luna también debe tener una. - le beso los labios. Así los encontró el gerente disculpándose.
— Espero haya sido de su agrado, señor.
Pero Darius notó que quería decirle algo.
— ¿Hay algo más? - lo miró con el ceño fruncido.
— Hay una mujer que insiste en entrar, jurando que es su pareja. - le dijo con la voz más baja que podía tener, para que su mujer no escuchara.
Pero algo que Lyra no había dicho a nadie antes, sus sentidos después de que su loba despertara se agudizaron, teniendo la habilidad de escuchar el sonido a larga distancia.
Darius no iba a dejar malos entendidos. Tomando a Lyra de la mano, se dirigió con ella hasta donde se encontraba Trina peleando con las empleadas porque no la dejaban entrar. Pues él mismo había ordenado, que mientras ellos estuvieran en la joyería no quería que nadie entrara hasta que ellos salieran.
— Darius amor diles que soy tu pareja. - exclamó cuando lo vio acercarse.
Darius no podía creer que esa mujer alguna había estado con él. No tenía la más mínima dignidad.
— Nunca fuiste nadie para mí Trina, ten un poco de decencia. - reiteró el Alfha sin la más mínima intención de tomarle atención.
Tomó nuevamente de la mano a Lyra, para sacarla del lugar, pero Trina tomando unas tijeras que estaban a un lado de la vitrina se lanzó intentando encajarlas en Lyra.
Antes de que alguien hiciera nada una luz dorada encandencente salió del interior de Lyra cubriéndola, lanzando a Trina a metros de ella.
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Quisiera los poderes de Lyra asi me desago de algunas alimañas 🤣 también.