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UN PAPA SOLTERO Y A LA ORDEN

UN PAPA SOLTERO Y A LA ORDEN

Status: Terminada
Genre:Embarazo no planeado / Padre soltero / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:495.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Meraki...06

Leonardo Fontana, es un joven de 22 años, italiano, heredero de una importante casa de moda. Acostumbrado a una vida de excesos, se ve forzado a madurar de la noche a la mañana, y reacomodar su vida a los nuevos desafíos que le trae.

NovelToon tiene autorización de Meraki...06 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 10

Valeria

Las siguientes dos horas fueron las más intensas de mi vida profesional.

Y yo había limpiado después de fiestas de quinceañeras.

—Primera lección

dije, mientras Leonardo sostenía a Tomas en sus brazos con la torpeza de quien sujeta un cristal.

— Los bebés no se rompen. No son de porcelana. Puede sostenerlos con más fuerza sin que se vayan a deshacer.

—¿Y si los aprieto demasiado?

—No los va a apretar demasiado. Créame, cuando un bebé no está cómodo, se encarga de hacérselo saber. Con los pulmones.

Demostré con Lucía, que había despertado hacía unos minutos y ahora me miraba con esa curiosidad tranquila que tenían algunos bebés. La sostuve contra mi pecho, con su cabecita apoyada en mi hombro, y le di palmaditas suaves en la espalda.

—Así. Firme, pero suave. Ellos necesitan sentir que están seguros. Que no se van a caer.

Leonardo me imitó con Tomas. Al principio, su movimiento fue rígido, mecánico, como si estuviera siguiendo un manual paso a paso. Pero después de unos segundos, Tomas dejó de gimotear y apoyó su pequeña cabeza contra el hombro de su padre.

—¿Ves?

dije, y luego me di cuenta de que lo había tuteado

— Perdón, quería decir...

—Puedes tutearme

dijo él, sin apartar la vista de Tomas.

— Después de verme en el suelo con pañales sucios, creo que ya pasamos esa barrera.

Asentí, sin saber muy bien por qué el tuteo me parecía un paso más importante que cualquier otra cosa.

—Entonces, segunda lección, los horarios. Los bebés de seis meses necesitan comer cada tres o cuatro horas. Duermen varias siestas al día. Y cuando están despiertos, necesitan atención. Jugar con ellos, hablarles, que sepan que hay alguien.

—¿Hablarles, De qué?

—De cualquier cosa. Lo que sea. Ellos no entienden las palabras, pero entienden la voz. Saben cuando alguien les habla con cariño. Y eso es lo que necesitan ahora, saber que alguien está ahí.

Leonardo miró a Tomas, que empezaba a adormilarse de nuevo contra su hombro. Su expresión cambió entonces. Perdió esa rigidez de quien está en modo supervivencia, y por un momento vi algo que no esperaba.

Ternura.

—Hola, Tomas

dijo, en voz baja, casi un susurro

— Soy tu... soy Leonardo. Y no sé nada de ti. Pero voy a aprender. Eso te lo prometo.

La voz se le quebró en la última palabra. Yo me quedé quieta, con Lucía en mis brazos, sintiendo que estaba viendo algo que no debería ver. Algo íntimo. Algo que Leonardo Fontana no le mostraría a nadie si tuviera la opción.

Pero en ese momento, con su hijo dormido contra su pecho y la luz de la mañana entrando por los ventanales, no le quedó otra opción.

Y yo, que había jurado no involucrarme más de lo necesario, sentí que algo se rompía dentro de mí. Algo que había construido con mucho cuidado para protegerme.

—Tercera lección

dije, con la voz más firme de lo que sentía.

— Cuando los niños duermen, usted duerme. No se quede en el suelo mirándolos. Duerma. Porque cuando despierten, no va a tener tiempo para nada más.

Leonardo levantó la vista hacia mí. En sus ojos había una gratitud que no merecía, porque yo solo estaba haciendo mi trabajo. O eso intentaba convencerme.

—¿Y tú?

preguntó.

— ¿Cuándo duermes tú?

La pregunta me tomó por sorpresa.

—Yo duermo en mi casa. En mi cama. Que aunque no sea de diseño italiano, tiene una almohada muy cómoda.

—No me refería a eso. Me refería a...

hizo una pausa, como si buscara las palabras.

— A que tú también trabajas, estudias, y encima vienes a enseñarme a mí cómo hacer esto. ¿Cuándo descansas?

Nadie me había preguntado eso en años. Desde que mi vecina me preguntó si estaba comiendo bien después de que mi madre murió. Desde entonces.

—Eso no es su problema, Leonardo

dije, y el tuteo salió con una aspereza que no pretendía.

Pero él no se ofendió. Solo me miró con esos ojos azules que, por alguna razón, parecían ver más de lo que yo quería mostrar.

—Es tu nombre

dijo.

— Vale. ¿Sabes lo que significa en italiano?

—Sí. Vale como vale la pena. Mi madre me puso Valeria, pero mi padre decía que era un nombre muy grande para una niña tan pequeña. Así que empezó a llamarme Vale. Porque decía que aunque fuera pequeña, yo valía la pena.

La historia salió antes de que pudiera detenerla. No sé por qué se la conté a él, de todas las personas. Quizá porque llevaba dos días viéndolo en su momento más vulnerable, y eso me había hecho bajar la guardia.

Quizá porque cuando dijo mi nombre, lo dijo de una forma que no había escuchado en mucho tiempo.

—Tu padre tenía razón

dijo Leonardo, con una seriedad que me sorprendió.

—Vales la pena.

Tomas se movió en sus brazos, hizo un pequeño puchero, y volvió a dormirse. Lucía, en los míos, empezaba a despertar con esos gestos lentos que preceden al llanto de hambre.

—Cuarta lección

dije, poniéndome de pie para romper la tensión que empezaba a acumularse en el aire.

— Cuando un bebé se despierta, el otro no tarda en seguirlo. Así que prepárate. En cinco minutos, los dos van a tener hambre.

Leonardo me miró con una mezcla de pánico y determinación que me hizo sonreír.

—¿Qué hago?

—Preparas biberones. Yo cambio pañales. Y después, si tenemos suerte, los dos volvemos a dormirlos al mismo tiempo.

—¿Y si no tenemos suerte?

—Entonces improvisamos. Como todo el mundo.

Nos pusimos manos a la obra. Y mientras preparaba los biberones en su cocina de ensueño, con Leonardo cambiando pañales en la sala y los mellizos empezando a llorar con esa sincronía perfecta que tenían, me di cuenta de algo que no quería admitir.

Me gustaba estar aquí. No por el penthouse. No por el dinero. No por nada de eso.

Me gustaba la sensación de que alguien me necesitaba. Me gustaba ver cómo Leonardo aprendía, cómo sus manos dejaban de temblar cada vez que sostenía a sus hijos, cómo su voz se suavizaba cuando les hablaba.

Me gustaba sentir que, por unas horas, no era solo la chica de la limpieza.

Y eso, pensé mientras agitaba el segundo biberón, era un problema. Porque los hombres como Leonardo Fontana no se fijaban en mujeres como yo. Y las mujeres como yo no podían permitirse fijarse en alguien que, en cualquier momento, dejaría de necesitarla.

—Vale

dijo Leonardo desde la sala.

—Creo que Tomas hizo algo con su pañal que no debería ser posible.

Solté una risa antes de poder contenerla.

—¿Explosión?

—Explosión es una palabra muy suave para lo que acaba de ocurrir aquí.

Tomé los biberones y fui hacia él, lista para enfrentar el desastre.

—Bienvenido a la paternidad, Leonardo

dije, entregándole un biberón mientras él sostenía a Tomas con una expresión de horror absoluto.

— Esto es solo el comienzo.

Me miró. Con el bebé llorando en un brazo, el biberón en la otra mano, la camisa manchada de algo que no quería identificar, y una sonrisa cansada pero genuina en los labios.

—¿Y tú vas a estar aquí para verme fracasar?

—Alguien tiene que hacerlo

respondí, sentándome a su lado en el sofá para darle el biberón a Lucía.

— Además, me pagan las horas extra.

—¿Solo por eso?

—Solo por eso.

La mentira se me atravesó en la garganta como un hueso. Pero la dije igual. Porque era lo único que podía decir.

1
Marta Liliana Valle Venegas
Excelente historia, felicitaciones a La escritora
Rosaura Román
Y cuando se casan?
betytum
está historia me encanto mucho mucho
muy buena bonita la trama simplemente muy muy buena
betytum
muy linda historia me encantó su trama
Eli
Preciosa, quedé encantada con ella. Felicidades!
Ani España
que sinverguenza Sofía ahora viene con su. carota s lavada así como así a reclamar slgo que ella dejo tirado en una casa donde ellos están felices con sus. padres que valla a freír. niguas 🐍🐍venenosa
Ani España
❤️❤️❤️❤️❤️me encanta ❤️❤️❤️❤️❤️
Ani España
Gabriela Arron si se fueron a vivir juntos pero Leo le dijo que asta que estuviera preparada el iba a respetar su decisión y si se lo cumplió ❤️❤️
Ani España
Gabriela Arron si se fueron a vivir juntos pero Leo le dijo que asta que estuviera preparada el iba a respetar su decisión y si se lo cumplió ❤️❤️
latys love 💖
que rico falta un pan de dulce y listo
Ani España
estoy segura que ya leí una novela casi parecida y la madre de Tomás y Lucia es Vale por eso decio trabajar en el edificio donde están. sus hijos y el no se recuerda que estuvo con ella por lo ebrio que estaba
Ani España
jajaja pobrecito pero eso les pasa por andar de parrenderos y después no se recuerdan de lo que hicieron ahora allí están las consecuencias y la madre desnaturalizada por abandonar a sus angelitos
Ani España
vamos bien Leo. nadie nace sabiendo ser padre pero poco a poco vas a ir aprendiendo
Gladys Dona
Hermosa novela Felicitaciones 👏
Gladys Dona
Muy linda novela tienes mucho talento para redactar lo único que me hubiese gustado que pusieras rostro a tus personajes Felicitaciones 👏
Gladys Dona
Como me gustaría que todos los jueces vieran la otra cara de la moneda acá Argentina cuantos casos que tenían la tenencia la madre si se les puede llamar madre y los terminaron matando a golpes una era lesbiana y junto a la pareja le pegaban otra se junto con un drogadicto para que no molestara le daban droga en el biberón por eso acá el juez hizo justicia
Gladys Dona
Es una sinvergüenza ella quiere a Leo su poder dinero realmente lo que menos les interesa son los niños
Gladys Dona
Después de abandonarlo viene que quiere verlos prefirió su carrera en ves de criar a sus hijos porque no hablo con Leonardo y después que tome una decisión la hizo más fácil dejarlos en una canasta no tienes derecho perdiste todo cuando los abandonaste solo te intereso tú carrera ahora deja de hacerte la víctima sos una zorra
Maria Victoria Ruiz Alcaide
Creo que la madre de los niños es Valeria
Maria Victoria Ruiz Alcaide
Ese tiene el cerebro plano no se da cuenta..o no quiere darse cuenta que ella no tiene dinero bastante
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