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¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Mujer poderosa / Posesivo / Completas
Popularitas:464.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Natalia está al borde del divorcio, pero un accidente lo cambia todo.

Branko su esposo, sufre un accidente y puede leer los pensamientos de su aún esposa y descubre muchas cosas, Natalia es fría por fuera, pero caótica por dentro, se entera que ella ha estado enamorada de él durante mucho tiempo y ahora es él quien no quiere divorciarse. ¿DIVORCIO? ESO JAMÁS

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 10 Un día normal en la oficina

Branko sonrió por dentro. No podía decirle que sí, que la contusión le había dado un superpoder. Pero podía seguir luchando por ella.

—Natalia —dijo Griano, ignorando a Branko—. Te pido perdón. Por todo. Por la bofetada. Por el internado. Por no estar. ¿Podemos empezar de cero?

Natalia lo miró. Vio a su padre: un hombre viejo antes de tiempo, derrotado, que había perdido su imperio y ahora mendigaba migajas del de su hija.

Y sintió pena.

Pero no amor.

—No, papá —dijo Natalia—. No podemos empezar de cero. Porque el cero ya lo viví. Y fue contigo. Así que no, gracias.

Se dio la vuelta. Caminó hacia la puerta.

Branko la siguió.

—Natalia —gritó Miriam detrás de ellos—. ¡Natalia, no te vayas así!

—Adiós, mamá —dijo Natalia sin voltearse—. Cuídate. Y no bebas tanto vino.

—¿Qué? —preguntó Miriam, confundida.

Pero Natalia ya estaba fuera. Caminando hacia el coche. Con la mejilla roja, el corazón acelerado, y una única certeza:

"Necesito ese divorcio. Y al mismo tiempo, necesito que Branko no lo firme. Soy un caso perdido."

Branko

escuchó el pensamiento mientras abría la puerta del coche. Y sonrió.

—Eres un caso perdido —dijo en voz baja—. Pero yo también.

—¿Qué dijiste? —preguntó Natalia, ya dentro del coche.

—Que hace frío —mintió él—. Sube las ventanillas.

Y arrancó el coche.

*_*

Natalia estaba revisando los informes trimestrales cuando Lila llamó por el interfono.

—Señora Sitik, hay una visita.

—Que pase —dijo Natalia sin levantar la vista—. Si es de los coreanos, diles que esperen.

—No son los coreanos. Es… una señorita Valeria.

Natalia levantó la vista. Sus dedos se detuvieron sobre el teclado. Su corazón, ese traidor, dio un vuelco.

—¿Valeria? —preguntó, como si fuera un nombre inventado.

—Sí, señora. Dice que necesita hablar con usted. En privado.

El silencio se alargó tres segundos. Luego, Natalia sonrió. Una sonrisa que no llegaba a sus ojos.

—Que pase —dijo—. Y cierra la puerta al salir. No quiero testigos del crimen.

—¿Crimen, señora?

—Es un chiste, Lila. Ojalá.

Lila tragó saliva y desapareció. Treinta segundos después, la puerta de la oficina se abrió y Valeria entró.

Natalia la miró de arriba abajo. Era bonita, sí. Morena, ojos grandes, un aire frágil que a algunos les resultaría tierno y a Natalia le daban ganas de vomitar. Vestía un conjunto beige, discreto, de esos que gritan "soy humilde y buena persona" mientras cuestan el salario de un mes.

"Ay, Dios mío", pensó Natalia, mientras Branko —que estaba en el pasillo, escuchando desde la otra puerta— se quedaba paralizado. "Es igualita a como la imaginaba. Una mosquita muerta con cartera cara. ¿De verdad Branko se fijó en esto? ¿Tiene fetiche de víctimas?"

—Señora Sitik —dijo Valeria, con una voz suave, casi un susurro—. Gracias por recibirme.

—No me agradezca —respondió Natalia, sin levantarse de su silla—. Todavía no sé por qué está aquí. Si es para pedir limosna, la tesorería está en el piso de abajo.

Valeria parpadeó. No esperaba eso.

—No… no vengo a pedir limosna. Vengo a hablar. Como mujeres adultas.

—Ah, ¿mujeres adultas? —Natalia arqueó una ceja—. Interesante concepto. Las mujeres adultas no se meten en matrimonios ajenos. Pero siga, hable.

Valeria se sentó en la silla frente al escritorio, sin esperar invitación. Cruzó las piernas con delicadeza, como si estuvieran filmando una película.

—Quiero a Branko —dijo, directo—. Lo he querido desde que éramos niños.

—Qué bonito. Yo quiero un yate. No siempre se puede tener lo que uno quiere.

—No me compare con un yate.

—Tiene razón. Usted es menos útil y más cara.

Valeria apretó los labios. Sus ojos se humedecieron. Pero no lloró. Aún no.

"Vamos, vamos, llora un poquito —pensó Natalia—. Así tengo excusa para echarte con seguridad."

Afuera, en el pasillo, Branko apoyó la espalda contra la pared. Había ido a la oficina de Natalia para "devolverle unos documentos" (mentira, solo quería verla después de lo de la residencia Santino). Pero se encontró con esto. Y ahora no podía moverse.

No porque no quisiera. Porque necesitaba escuchar.

—Señora Sitik —continuó Valeria, recomponiéndose—. No vine a pelear. Vine a proponerle algo.

—¿Proponerme? ¿Matrimonio trío? Porque si es así, lo siento, no comparto.

—No. Vine a pedirle que se divorcie de Branko.

El silencio fue eléctrico.

Natalia la miró sin parpadear. Valeria la miró de vuelta, con sus grandes ojos de cierva herida.

—¿En serio? —dijo Natalia—. ¿En serio vino a mi oficina, a mi territorio, a pedirme que me divorcie para que usted pueda quedarse con mi marido?

—Su marido no la ama —respondió Valeria, con una seguridad que parecía ensayada—. Usted misma lo ha dicho. El matrimonio fue un contrato. Un negocio. Yo puedo darle lo que usted no puede darle: amor.

Natalia se rió. No una risa amable. Una risa corta, seca, como un disparo.

—¿Amor? —repitió—. ¿Usted habla de amor? La misma que desapareció años porque encontró un novio con más dinero. La misma que dejó a Branko plantado en el altar de su imaginación. ¿Eso es amor?

Valeria palideció.

—Eso… eso no es cierto. Yo tuve que irme. Problemas familiares.

—Problemas familiares —repitió Natalia, con tono de burla—. Qué bonito eufemismo para "me fui con un millonario que me mantuvo dos años y luego me abandonó". Porque eso pasó, ¿verdad? No soy tonta, Valeria. Investigué su vida antes de casarme con Branko. Por si acaso aparecía. Y apareció. Como una moneda oxidada.

Valeria abrió la boca. La cerró. Por primera vez, su fachada de fragilidad empezó a resquebrajarse.

—Usted no sabe nada de mí —dijo, con la voz más tensa.

—Sé suficiente —respondió Natalia, reclinándose en su silla—. Sé que tiene deudas. Sé que su familia la dio por perdida. Sé que volvió a Branko porque es su plan de rescate financiero. No porque lo quiera. Porque lo necesita.

—¡Eso es mentira! —Valeria se puso de pie. Sus ojos ya no estaban húmedos. Estaban furiosos—. ¡Yo quiero a Branko! Lo he querido siempre.

—Si lo hubiera querido siempre, no se habría ido. Si lo hubiera querido siempre, no habría esperado a que se casara conmigo para reaparecer. Si lo hubiera querido siempre, no estaría aquí, mendigando mi divorcio como una perrita faldera.

1
Cinzia Cantú
Definitivamente la regla dos va a quedar suprimida
Cinzia Cantú
Qué se agarren todos porque Natalia va a reventar a alguien con justa razón
Cinzia Cantú
Otra que va a recibir su karma
Cinzia Cantú
Creí qye Valeria merece también un puñetazo en la nariz
Cinzia Cantú
Eso seguro que la va a alegrar
Cinzia Cantú
Jajajajajaja ya me imagino la escena
Cinzia Cantú
Espero que en cualquier momento esa porquería de persona reciba su merecido
Cinzia Cantú
Ese primo es muuuuy muuuuuy molesto
Miriam Piedrabuena
excelente
Cinzia Cantú
La verdad que aguante tiene Branco para no explotar con una risa ensordecedora
Cinzia Cantú
Natalia que no se te escape. La familia de Branco es toda una joyita
Cinzia Cantú
Al parecer van a tener futuro juntos ❤️❤️❤️❤️❤️
Mariangel
AMIGO MIS OVARIOS JODER ESO NO ES AMISTAD EN NINGUNA EXTENSIÓN DE LA PALABRA ESO ES UNA RELACIÓN (y antes de que salga uno a atacarse nadie por un amigo le regala un apartamento eso es mentira)
Maria Fernanda Pinzon
no quería que se terminara, me encanto
Cinzia Cantú
Natalia prepárate
Cinzia Cantú
Valeria sigue siendo una atrevida y provocadora, ahora qué querrá ?
Cinzia Cantú
Todo aceptado (a regaña dientes) salvo lo de la cocina. Me pregunto que pasará, sabrá cocinar ?
Alejandra Gigena
Y yo te respondo Cobarde, cobarde por no estar presente para ella y no defendela, cobarde por no aceptar tus sentimientos, cobarde por no decirle que estas muerto por ella, cobarde por dejar que piense que no la queres... querés que siga?
Cuantas personas, hombres y mujeres, se guardan lo que sienten. El temor es un mal maestro.
Ceecee
nop
Ceecee
lo siento Adriana pero está historia no tiene pies ni cabeza, mejor dicho no hay historia 🤔🙄 Insisto no es tu estilo y yo me aburri
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