El antiguo Lycan King ha muerto en batalla, su lugar ha sido tomado por aquel que lo asesino. Una raza nunca antes vista. Los susurros hablan de un hombre con un poder tan grande como un dios, con un aura que logra pisotear a cualquiera que tenga la desdicha de estar ante el. Ha sido nombrado el nuevo King.
King Enigma.
Solare Billao es la Lider Alfa de la manada Eclipse. Una Alfa que ha sido reconocida entre las manadas del este como la mejor guerrera, ningun alfa antes ha logrado traspasar las barreras de su manada sin morir en el intento.
King Enigma ha llegado para apoderarse de todo lo que en el esté habita.
Y Solare es parte de ello.
Una batalla por el orgullo y el honor, ninguno dejara que el otro pisotee su ego.
Solare nunca se ha arrodillado ante nadie.
Un enigma nunca ha conocido el rechazo.
Pero siempre hay una primera vez para todo.
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Capitulo 13: Te acompañan a la Tumba
Mary curo mis heridas mientras sollozaba sin parar, aunque intente calmarla, no paro hasta que termino de vendarme. Me ayudo a vestirme, luego trajo mi comida y despues de comer fui llamada.
Camine entre el bosque con Mary a mi lado hasta llegar a ellos, Ilare sollozaba abrazada a su madre, mi padre me observo hasta que llegue hasta ellos.
—Hice lo que pediste, Solare.
No respondi.
Me acerque al cuerpo de Damon, me arrodille observandolo, un cuerpo que ya estaba a punto de comenzar su descomposicion.
Me mire la mano, llena de anillos, tome uno de ellos, perlas en un hilo, el me lo habia regalado.
Nunca me lo quite, era un recuerdo de quien habia sido, de una historia tan larga que nunca me habia atrevido a contar, pero que Damon conocia mas que cualquier otro.
Pose el anillo en su pecho, llevando su mano para que lo sostuviera.
—Adios Damon… —susurre
Mis secretos mas profundos se van contigo.
Y lo siento… Nunca pude amarte.
Me levante dandole una ultima mirada.
Al final… El lo sabia… Siempre lo supo.
Me voltee lista para irme, mi padre me tomo por la muñeca.
—¿No te quedaras para el entierro?
Voltee a mirarlo, sus ojos se abrieron en sorpresa al verme y me solto carraspeando.
—No. Devuelvan a Ilare a su puesto de trabajo cuando terminen aquí.
Di un paso adelante, solo para que el se interpusiera en mi camino.
Un gruñido bajo vibro en pecho.
El se irguio, con el rostro serio, firme.
—Solare, tu hermana era la reina de este territorio, no puede ser una doncella.
Sonrei.
—Dile eso a Isei.
El fruncio el ceño.
—Tu eres su reina, puedes lograr que deje que tu hermana vuelva a casa, no importa si ya no es la reina, pero no puede ser una sirvienta
—Vuelvo y te repito, dile a Isei. Ilare esta siendo obligada a ser una doncella, y yo a convertirme en la reina. Ya he hecho demasiado por ustedes. Mas de lo que merecen —di un paso hacia el— No creas que he perdonado tus pecados. Ilare no tiene la culpa de haber nacido de ti, agradecele, ella es la unica razon por la que aun sigues con vida.
Me aleje pasando por su lado, dejandolo atrás.
Como el siempre lo hizo con nosotros.
Volvi a la habitacion recostandome boca abajo. No lo habia dicho para no hacer llorar a Mary de nuevo, pero la espalda me escocia como si estuviera en brazas calientes.
Suspire intentando encontrar una posicion comoda.
—Alfa Solare. ¿No bajara a la hora de la comida?
—No… Hoy ya no tengo ganas de nada, ya me drenaron mi energia, mis ganas de socializar, tuve suficiente de verle la cara al imbecil de Isei y mucho menos quiero compartir la mesa con sus amantes.
—Entonces… ¿Quiere que le traiga la comida aquí de nuevo?
—Si, pero no ahora, no tengo estomago despues de lo que vi. Es increible como la vida es tan fragil ¿Quien hubiera imaginado que alguien asesinaria al Rey Lycan? Si todos lo amaban —murmure suspirando.
Mary no respondio. Lo agradeci.
El tiempo estaba pasando demasiado rapido, cada dia era una lucha diferente, sentia que cada una de ellas las perdia aunque pareciera que no.
Extraño la tranquilidad de mi manada, el aroma de mi familia, las historias de Yeida, lo seguro, lo predecible, todo aquello que podia controlar.
Desde que Isei habia aparecido… El control se habia escapado de mis manos, cada dia era incierto, me sentia caminando en la cuerda floja.
Con miedo de dar un paso en falso y caer al vacio.
Levante la cabeza observando a Mary.
—¿Hay alguna posibilidad de que pueda enviar un mensaje a mi hermano?
Mary asintio.
—Claro, tendria que decirle al Rey que envie algun mensajero.
Un gruñido bajo escapo de mis labios.
—¿Acaso no existe nada que se pueda hacer en este castillo sin el permiso de su real majestad? —solte volviendo a dejar caer mi cabeza contra la almohada.
—Nada sucede en el castillo sin que el rey lo sepa, Alfa Solare. Nadie sale ni entra sin el permiso del Rey.
Un suspiro largo escapo de mis labios.
—Estoy en desventaja, no hay nadie en quien pueda confiar en este castillo.
—Puede confiar en mi, Alfa Solare.
Casi rei, pero me contuve.
Mary habia sido amable desde que llegue aquí, solo que tenia un defecto…
—Tu lealtad esta con el, no conmigo.
—Pero… Eso no significa que no la aprecie, usted me defendio aquel dia cuando Pilar me empujo.
Voltee el rostro observandolo.
—¿Y acaso eso puede hacer que tu lealtad cambie de bando?
Ella no respondio al momento.
—Si algo tan simple como eso puede hacer que tu lealtad se tambalee entonces talvez no es tan fuerte como has querido hacer creer.
Ella nego con su cabeza.
—No, no quiero decir que mi lealtad ha cambiado, si no que ahora tambien esta con usted. Es una buena lider, sera una excelente reina.
Si… Gracias por recordarlo.