Contra Toda Regla narra el reencuentro entre Ander y Eliana, una atracción prohibida que desafía amistad, lealtad y principios, demostrando que algunos amores nacen precisamente donde nunca deberían hacerlo.
NovelToon tiene autorización de Yajaira MG para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 22
El bar estaba lleno de música, risas y conversaciones que se mezclaban entre sí.
Ander permanecía sentado en la barra con un vaso de whisky frente a él.
Era el tercero de la noche.
Y, aun así, el alcohol no conseguía silenciar sus pensamientos.
Seguía viendo los ojos de Eliana.
Seguía sintiendo el roce de sus labios.
—Olvídala... —se repitió por enésima vez.
Pero era inútil.
—¿Puedo acompañarte?
Una voz femenina lo sacó de sus pensamientos.
Al girarse, encontró a una mujer rubia de figura imponente y sonrisa segura.
—Claro.
Ella tomó asiento a su lado.
La conversación fluyó con facilidad.
Hablaron de temas superficiales, compartieron un par de copas y rieron un par de veces.
Era el tipo de encuentro al que Ander estaba acostumbrado.
Sin preguntas.
Sin expectativas.
Sin compromisos.
Cuando ella le propuso continuar la noche en su departamento, Ander aceptó sin darle demasiadas vueltas.
Quizá era justo lo que necesitaba.
Una distracción.
Una forma de sacar a Eliana de su cabeza.
......................
Minutos después, el departamento de la mujer los envolvía en una atmósfera tenue e íntima.
Ella se acercó primero.
Sus manos buscaron las de Ander mientras acortaba la distancia entre ambos.
Él respondió al beso por inercia, intentando convencerse de que aquello era exactamente lo que necesitaba.
Cerró los ojos.
Y, durante un instante...
No era ella.
Era Eliana.
Su perfume.
Su sonrisa.
La ilusión duró apenas un segundo.
Cuando volvió a abrir los ojos, la realidad cayó sobre él como un balde de agua fría.
La mujer que tenía enfrente no era Eliana.
Se quedó inmóvil.
Ella lo observó con extrañeza.
—¿Ocurre algo?
Ander dio un paso hacia atrás, pasándose una mano por el cabello con evidente frustración.
Negó lentamente.
—Lo siento...
La mujer comprendió de inmediato que él estaba en otro lugar, perdido en pensamientos que no tenían nada que ver con ella.
—Supongo que hay alguien más en tu cabeza.
Ander no respondió.
Porque cualquier explicación sobraba.
Tomó su chaqueta del respaldo de una silla.
—Debo irme.
Ella suspiró con resignación.
—Espero que encuentres lo que estás buscando.
Sin añadir una palabra más, salió del departamento.
Ya en el ascensor, apoyó la cabeza contra la pared y cerró los ojos.
Había intentado convencerse de que todo seguiría siendo como antes.
Que una noche cualquiera bastaría para recuperar el control.
Pero acababa de descubrir la verdad.
No estaba buscando a cualquier mujer.
Sin quererlo, había estado buscando a una sola.
Y eso hacía que todo fuera mucho más difícil.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
Mientras tanto...
Eliana llegó a su departamento cerca de la medianoche.
La conversación con Sofía le había aliviado un poco el corazón, pero no había logrado borrar lo ocurrido aquel día.
Se dio una ducha rápida, se puso un pijama cómodo y se acostó.
Apagó la lámpara de la mesita de noche.
Cerró los ojos.
Minutos después, seguía completamente despierta.
El sueño simplemente no llegaba.
Dejó escapar un suspiro frustrado.
—¿Por qué tenía que besarme...?
Murmuró al techo de la habitación.
Sin querer, llevó la yema de los dedos hasta sus labios.
Todavía recordaba la sensación.
El calor.
La delicadeza con la que Ander la había besado.
Un escalofrío le recorrió el cuerpo.
Cerró los ojos.
Durante unos segundos volvió a imaginar aquella escena.
Su mirada fija en la suya.
El instante en que sus labios se encontraron.
Una sonrisa involuntaria apareció en su rostro.
Pero desapareció casi al instante.
"Lo siento... esto no debió pasar."
Las palabras de Ander regresaron como un golpe.
Sintió un nudo en la garganta.
—¿Entonces por qué lo hiciste...? —susurró.
No encontraba una respuesta.
Si no sentía nada por ella...
¿Por qué besarla?
Y si realmente sentía algo...
¿Por qué alejarse de esa manera?
Aquellas preguntas daban vueltas en su cabeza sin descanso.
Se incorporó, abrazó sus piernas y apoyó la barbilla sobre las rodillas.
Por primera vez desde que viajó al país, sintió miedo.
No de Ander.
Sino de sus propios sentimientos.
Porque después de aquel beso ya no podía seguir fingiendo que solo era un viejo enamoramiento adolescente.
Estaba enamorada de él.
Y esa certeza era mucho más peligrosa que cualquier otra cosa.
Con ese pensamiento, volvió a recostarse.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
Ander llegó a su penthouse.
Cerró la puerta con más fuerza de la necesaria y dejó las llaves sobre la consola de la entrada.
La frustración lo acompañaba desde que había salido del departamento de aquella mujer.
Había intentado convencerse de que todo volvería a ser como antes.
Había fracasado.
Se aflojó la corbata mientras caminaba hasta su habitación y, sin pensarlo demasiado, entró al baño.
Abrió la ducha.
El agua caliente comenzó a caer sobre sus hombros, pero ni siquiera eso consiguió relajar la tensión que llevaba encima.
Apoyó ambas manos contra la pared de mármol y cerró los ojos.
Otra vez.
Siempre volvía al mismo lugar.
A su oficina.
A Eliana.
Aquel beso.
Recordó la forma en que ella lo había mirado antes de que él acortara la distancia entre ambos.
La suavidad de sus labios.
La manera en que, ella había correspondido al beso.
Y, sobre todo, la expresión de desconcierto y dolor que apareció cuando él pronunció aquellas palabras.
"Lo siento... esto no debió pasar."
Apretó la mandíbula.
—Idiota...
murmuró para sí.
No sabía si se estaba insultando por haberla besado...
O por haberla lastimado inmediatamente después.
El agua seguía cayendo sobre su cuerpo mientras intentaba convencerse de que había hecho lo correcto.
Pero cuanto más repetía aquella idea, más difícil le resultaba ignorar otra verdad.
No se arrepentía del beso.
Se arrepentía de haber salido huyendo.
De haber visto cómo sus ojos se llenaban de tristeza sin darle la oportunidad de explicar el caos que él mismo sentía.
Suspiró profundamente.
—¿Qué demonios me está pasando?
Nunca una mujer había ocupado tanto espacio en su cabeza.
Nunca.
Ni siquiera las pocas relaciones serias que había tenido años atrás lograron desestabilizarlo de aquella manera.
Con Eliana era distinto.
Ella conseguía romper todas sus certezas.
Y eso lo aterraba.
Apoyó la frente contra la pared.
—Es la hermana de Mario.
Repitió una vez más.
—Mi mejor amigo.
El hombre que confía en mí.
Cerró los ojos con fuerza.
—Y yo terminé besándola.
El peso de la culpa se instaló en su pecho.
Sabía que, si Mario llegaba a enterarse, se sentiría traicionado.
Y Ander no soportaba la idea de convertirse en el motivo de una ruptura entre ellos.
Abrió el grifo del agua fría.
La temperatura cambió de golpe.
Necesitaba despejar la mente.
Necesitaba volver a ser el Ander racional, disciplinado y dueño de sí mismo.
Porque el hombre que había besado a Eliana en su oficina...
Ese hombre era un desconocido incluso para él.
Y tenía que desaparecer antes de que cometiera un error del que ya no hubiera regreso.
Ahora Eliana te toca la prueba de fuego tu idea con el cliente será interesante veamos 🤔🤔🤔❓❓❓
Eliana ya estás a punto de encontrarte con un hombre que ama su libertad y no le gusta las ataduras veremos cuando te vea que impresión se lleva.
Se dará cuenta o la verá con otros ojos ahora que es toda una mujer 🤔🤔🤔❓❓❓❓