Despertó sin recuerdos, pero con un nombre guardado en el corazón
En el año 2149, las personas pueden vender sus recuerdos para pagar deudas o cambiar su pasado. Kael, un joven de 22 años, despierta sin recordar los últimos tres años de su vida, salvo un nombre que no logra sacar de su cabeza: "Eiden".
Cuando descubre que él mismo vendió esos recuerdos, inicia una búsqueda para saber qué ocurrió. En el camino conoce a Eiden, el jefe de una organización clandestina que trafica recuerdos humanos.
Lo extraño es que Eiden parece odiarlo... pero al mismo tiempo es incapaz de dejarlo ir.
Mientras ambos descubren la verdad, salen a la luz secretos sobre un proyecto ilegal capaz de modificar emociones y crear recuerdos falsos. Lo que ninguno esperaba era descubrir que, antes de perder la memoria, habían hecho una promesa imposible de romper.
"Aunque olvides mi rostro... volverás a elegirme."
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Capítulo 22: Lo que jamás debí olvidar
El túnel se convirtió en un campo de batalla.
Los disparos de energía iluminaban la oscuridad mientras los robots avanzaban sin detenerse.
Eiden se movía con precisión, derribando uno tras otro.
Lyra protegía la retaguardia con su espada, desviando los proyectiles que amenazaban con alcanzar a Kael.
Pero el número de enemigos seguía aumentando.
—¡No dejan de salir! —gritó Lyra.
Kael observó el techo.
Una enorme compuerta seguía abriéndose.
—Tenemos que destruir el generador.
Sin esperar respuesta, comenzó a correr.
—¡Kael! —gritó Eiden.
Era demasiado tarde.
Kael saltó sobre uno de los robots, utilizó su cuerpo como impulso y alcanzó la plataforma donde se encontraba el núcleo de energía.
En cuanto apoyó ambas manos sobre la consola...
Todo desapareció.
El ruido.
La batalla.
El túnel.
Solo quedó un recuerdo.
Era una habitación iluminada por la luz del atardecer.
Kael estaba sentado frente a una ventana.
Eiden preparaba café mientras fingía no mirarlo.
—¿Sabes qué es lo que más miedo me da? —preguntó Kael.
Eiden dejó la taza sobre la mesa.
—¿Qué?
—Olvidar este momento.
Eiden sonrió.
—Eso nunca pasará.
Kael negó lentamente.
—La memoria puede desaparecer.
Pero...
Se levantó y caminó hasta él.
Apoyó una mano sobre su pecho.
—Si alguna vez me olvido de ti...
quiero creer que mi corazón volverá a encontrarte.
Eiden tomó suavemente su mano.
—Entonces haré que te enamores de mí todas las veces que sea necesario.
El recuerdo terminó.
Kael abrió los ojos.
Las lágrimas corrían por su rostro.
Ahora comprendía por qué aquel beso le había resultado tan natural.
Porque, incluso sin recuerdos...
Ya lo había elegido una vez.
Y estaba empezando a elegirlo de nuevo.
—¡Kael! —gritó Eiden.
La realidad volvió de golpe.
Uno de los robots apuntaba directamente hacia él.
No tenía tiempo para esquivar.
Pero antes de que el disparo saliera...
Eiden se lanzó frente a él.
La descarga impactó de lleno en su espalda.
—¡Eiden!
El cuerpo del joven salió despedido varios metros hasta chocar contra una pared metálica.
Todo quedó en silencio.
Kael corrió desesperado.
Lo sostuvo entre sus brazos.
La sangre comenzaba a manchar el suelo.
Eiden respiraba con dificultad.
Aun así, al ver el rostro asustado de Kael...
Sonrió.
—Estás... bien.
Eso era lo único que le importaba.
Kael sintió que algo se rompía dentro de él.
La rabia.
El miedo.
La impotencia.
Todo explotó al mismo tiempo.
Sus ojos plateados comenzaron a emitir un intenso brillo azul.
Las máquinas se detuvieron.
Las luces del túnel parpadearon.
Y una poderosa onda de energía salió del cuerpo de Kael, destruyendo todos los robots en cuestión de segundos.
Lyra observó la escena completamente inmóvil.
—No puede ser...
Desde la sala de control, Adrian Vale contemplaba las imágenes con una enorme sonrisa.
—Al fin despertó...
El verdadero Proyecto Orion.
Continuará...
Gracias por seguir acompañándome en esta aventura. 💙 Poco a poco nos estamos acercando al final de la novela, y cada capítulo nos lleva un paso más cerca de descubrir el destino de nuestros protagonistas. Espero que continúen conmigo hasta el último capítulo. ¡Nos leemos muy pronto!