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Arqueólogo Del Umbral El Gemelo Perdido Crónicas Del Eclipse — Libro I

Arqueólogo Del Umbral El Gemelo Perdido Crónicas Del Eclipse — Libro I

Status: En proceso
Genre:Fantasía épica / Mundo mágico / Reencuentro
Popularitas:152
Nilai: 5
nombre de autor: Benito Leal

Luciano creía ser un arqueólogo común, hasta que unas ruinas antiguas lo transportaron a un mundo de magia, monstruos y profecías. Allí, el Vigilante del Sello ve en él al gemelo perdido de una leyenda. Para sobrevivir, Luciano deberá dominar una magia ligada a sus emociones y forjar alianzas inesperadas. Pero su regreso ha despertado un viejo rencor: Blake Kane, su propio hermano gemelo, lo busca consumido por el odio y los celos. Mientras una antigua calamidad amenaza con destruirlo todo, ambos hermanos avanzan hacia un reencuentro que podría salvar el mundo... o reducirlo a cenizas. ¿Podrá Luciano reclamar su verdadero destino?

NovelToon tiene autorización de Benito Leal para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 15 - Contrato de principiantes

La Red del Umbral clasificó a Luciano como Aspirante porque ‘sobrevivir a una Concordancia no equivalía a saber qué hacer después’.

La frase aparecía impresa en la placa provisional que una funcionaria deslizó hacia él en Puerto Sair. Al reverso figuraban tres restricciones: supervisión obligatoria, prohibición de aceptar contratos por cuenta propia y acceso limitado a materiales certificados.

—Tengo un Nexo estable —protestó Luciano.

—Y seis días de experiencia —respondió la funcionaria—. El rango Vinculado se confirma cuando demuestres que puedes utilizarlo sin poner en peligro a un equipo.

Nyra se inclinó sobre el mostrador.

—¿Poner en peligro al equipo antes o después de completar el contrato?

—Preferiblemente nunca.

—Las normas han perdido flexibilidad.

La sede de la Red ocupaba un edificio circular junto al puerto. Mapas móviles cubrían las paredes; tablillas de contratos cambiaban de color según urgencia y rango. Aventureros de todas las razas cruzaban el salón con armas, materiales embalados y emblemas de equipos permanentes o temporales.

Edran no registró a sus discípulos como unidad fija. Aceptó el contrato de evaluación a nombre de los cuatro y quedó como supervisor externo.

—Ruta de Lethar —leyó Kargan—. Tres caravanas desaparecidas durante ocho días. Zona sin actividad hostil registrada.

—Recuperar personas, identificar causa y asegurar el camino —añadió Vaelira—. Prioridad de rescate.

Luciano miró la recompensa.

—Cuarenta thalen parece poco para tres caravanas.

—Porque se considera un problema de orientación o fraude comercial —dijo Nyra—. Si esperaran monstruos, pagarían más y enviarían a alguien con mejor rango.

—Qué estimulante formar parte de la opción barata.

La ruta comenzaba al norte de Puerto Sair y atravesaba colinas de piedra gris antes de llegar a dos aldeas agrícolas. Era un camino ancho, señalizado y utilizado a diario. No había desfiladeros, bosques cerrados ni ruinas conocidas.

Por eso las desapariciones resultaban extrañas.

El grupo llegó al último punto confirmado antes del mediodía. Una estación de descanso conservaba platos sin recoger, un barril abierto y registros de paso. La encargada recordaba a los viajeros: once comerciantes, cuatro guardias y dos conductores distribuidos en las tres caravanas.

—Partieron con días de diferencia —explicó—. Ninguno llegó a Lethar.

Nyra recorrió el camino con Huella y Eco. Kargan revisó defensas y puntos de emboscada. Vaelira preguntó por enfermedades, conflictos y comportamiento de los animales.

Luciano desplegó Estrato.

El Nexo de Tierra respondió con un peso sereno bajo su esternón. La emoción buscó fijar sus pies, pero recordó la Concordancia y permitió que la sensación se convirtiera en apoyo, no en orden.

Clavó la punta junto a la primera huella de rueda y activó el sondeo.

El camino apareció como capas de presión. Podía distinguir pisadas recientes, ruedas profundas y reparaciones antiguas bajo la grava. Cada marca tenía un peso y una dirección.

—Las tres caravanas pasaron por aquí —dijo.

Nyra levantó una oreja.

—Eso ya estaba en el registro.

—También salieron de la ruta en el mismo punto.

A veinte pasos de la estación, las huellas visibles continuaban hacia Lethar. Bajo ellas, sin embargo, el terreno conservaba tres grupos de ruedas que giraban hacia una ladera desnuda.

Nyra se arrodilló. Pasó Eco por la tierra y dejó que el filo vibrara.

—Alguien cubrió las marcas.

—¿Lluvia? —preguntó Vaelira.

—Demasiado uniforme. Rastrillaron la superficie, añadieron grava y reprodujeron huellas falsas sobre ella.

Nyra introdujo una garra en el suelo y extrajo una fibra negra.

—Cuerda encerada. Equipo de rastreador.

La ligereza habitual de su voz desapareció.

—Quien borró esto sabía qué buscaríamos.

Siguieron las presiones ocultas hacia la ladera. Luciano utilizaba Tierra durante intervalos breves; después de cada sondeo, la rigidez le subía por las pantorrillas. Vaelira vigilaba sus pasos sin decir nada.

Al tercer uso, Luciano quiso rechazar una desviación porque la primera lectura indicaba una línea recta. Nyra encontró una hebilla enterrada varios metros a la derecha.

—Tu mapa está equivocado —dijo.

—La presión principal continúa hacia adelante.

—Y alguien se arrastró hasta aquí.

Luciano repitió el sondeo. La Tierra le ofreció la misma certeza: el mayor peso había seguido recto. Estuvo a punto de insistir.

Entonces recordó el riesgo de su atributo.

Rigidez. Confianza excesiva en una conclusión.

Cambió el ángulo de Estrato. Bajo la presión de las ruedas apareció una marca más débil, casi borrada por el paso posterior de los carros.

—Tienes razón. Alguien salió antes de que las caravanas continuaran.

Nyra recogió la hebilla.

—La montaña no miente, arqueólogo. Pero tú puedes hacerle una pregunta demasiado pequeña.

La frase dolió porque era cierta.

Encontraron al hombre dentro de una grieta. Era uno de los guardias y llevaba varios días muerto. No tenía heridas de arma ni mordeduras. Sus uñas estaban rotas y sus labios cubiertos de polvo gris.

Vaelira activó Savia Carmesí sobre el cuerpo.

—Asfixia. Estuvo bajo tierra y consiguió salir.

—Aquí no hay túneles —dijo Kargan.

Luciano observó la ladera.

—No visibles.

El sondeo detectó un vacío debajo del camino. Era estrecho al principio y se ampliaba hacia el norte. Las presiones de las caravanas descendían hasta él en tres puntos distintos, como si la tierra hubiera abierto y cerrado la boca cada vez.

Nyra buscó mecanismos o inscripciones. No encontró ninguno.

—No fue una trampa construida.

—Entonces algo mueve el suelo —dijo Kargan.

Siguieron la cavidad desde la superficie hasta una zona donde los cultivos comenzaban. Una familia trabajaba a pocos metros, sin saber que un espacio vacío atravesaba su terreno.

Kargan ordenó evacuar las casas cercanas. Nyra marcó un perímetro falso para impedir que curiosos se aproximaran. Vaelira preparó suministros médicos junto a la ruta de salida.

Luciano clavó Estrato y amplió el sondeo.

La primera vibración le mostró madera: restos de las tres caravanas amontonados en una cámara subterránea. La segunda reveló cuerpos inmóviles, algunos con pulsos tan débiles que apenas modificaban la piedra.

—Hay supervivientes —dijo.

—¿Cuántos? —preguntó Vaelira.

—No puedo separarlos del derrumbe. Al menos cinco.

Una vibración más profunda respondió desde debajo de ellos.

No procedía de las personas.

Algo enorme se movió alrededor de la cámara, cubierto por placas que rozaban la roca y redistribuían el peso sin romper la superficie.

Kargan apoyó Bastión junto a Estrato. Su rostro se endureció.

—Excavador de basalto.

Nyra miró los campos y después la carretera segura.

—Esas criaturas viven en las profundidades de Terrak. No deberían acercarse a una zona cultivada.

Luciano sintió otro pulso bajo sus pies.

La criatura se acomodó sobre la cámara de los supervivientes.

Y el camino entero comenzó a hundirse.

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Milaidys Santana
Un inicio lleno de acción y drama... espero leer más /Ok/
Wilken Blanco
Interesante inicio, rápido y lleno de acción e intriga. Espero leer que más tienes para escribir.
Benito Leal: Muchas gracias por leer, espero que en los próximos capítulos puedas disfrutar de toda la magia que tiene este mundo
total 1 replies
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