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La Reina De La Mafia

La Reina De La Mafia

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Mujer poderosa / Mafia / Completas
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Rocío Duque

Sinopsis: Él pensó que se casaba con un monstruo. Ella pensó que compraba un peón. Ninguno imaginó que el verdadero peligro no vendría de sus enemigos en las calles de Sicilia, sino de la irresistible tensión de compartir la misma cama. Una viuda poderosa, un esposo indomable y una mano derecha celosa dispuesta a todo por destruirlos.
¿Estás lista para conocer a La Reina de la Mafia? Una nueva y adictiva historia de la escritora Rocío Duque.

NovelToon tiene autorización de Rocío Duque para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El frente de acero

​Victoria se miró al espejo del vestidor, respirando hondo para calmar las pulsaciones que el beso de Alex todavía mantenía alteradas. Con dedos firmes, se desabrochó el vestido de seda carmesí; la prenda cayó al suelo como una mancha de sangre, dejando atrás la vulnerabilidad de la mujer que casi se había entregado a la pasión en el comedor. En su lugar, eligió un traje sastre de líneas rectas y un negro tan profundo como la noche siciliana. Se retocó el labial, reemplazando el rojo encendido por un tono nude, frío y corporativo. Recogió su cabello rubio en una coleta alta, tirante, que acentuaba la dureza de sus facciones aristocráticas.

​Ya no era la provocación andante de la cena. Volvía a ser la Reina.

​Cuando bajó a los niveles inferiores de la mansión, donde se encontraba la sala del consejo de seguridad, Alex ya la esperaba junto a la doble puerta de roble. Llevaba una chaqueta oscura sobre la camisa negra y sus ojos claros, aunque cansados por la adrenalina, relucían con una lucidez letal. No hubo palabras entre ellos. No hacían falta. Alex simplemente dio un paso atrás, permitiendo que ella tomara la delantera, pero colocándose inmediatamente a su izquierda, como un muro infranqueable.

​Los guardias abrieron las puertas y ambos entraron al unísono.

​El ambiente dentro de la sala se podía cortar con un cuchillo. Los capos más veteranos del clan Lombardi, hombres de rostros curtidos y miradas desconfiadas, ya estaban sentados alrededor de la mesa de conferencias. Al fondo, de pie y con los brazos cruzados, Matías los observaba con una fijeza sombría. El murmullo tenso que llenaba la habitación se apagó al instante. Los hombres evaluaron la entrada de la pareja, buscando en sus rostros el más mínimo rastro de pánico o debilidad tras el desastre de la frontera.

​Pero lo que encontraron fue un frente de acero.

​Victoria caminó con paso firme hasta la cabecera, manteniéndose de pie mientras apoyaba las palmas de sus manos sobre la madera pulida. Alex se situó justo a su lado, con las manos entrelazadas a la espalda, recorriendo la mesa con una mirada depredadora que hizo que más de un capo enderezara la postura.

​—Señores —la voz de Victoria resonó, clara y gélida, sin un solo titubeo—. Como ya saben, el cargamento del sur fue interceptado hace dos horas. Perdimos la mercancía y la vida de hombres valiosos. Quien haya pensado que este golpe nos haría tambalear, se equivoca. El imperio Lombardi no se arrodilla.

​Un capo veterano, Don Carlo, carraspeó, entornando los ojos hacia Alex.

​—Signora... la pérdida es millonaria y las otras familias ya están hablando en los muelles —dijo con un tono que bordeaba la insolencia—. Necesitamos represalias inmediatas, no discursos. ¿Cuál es el plan operativo? ¿Dejaremos que un extranjero maneje la seguridad de nuestras rutas en este momento crítico?

​Matías sonrió sutilmente desde las sombras, esperando el quiebre. Sin embargo, antes de que el ataque socavara la autoridad de Victoria, ella le dedicó a Don Carlo una mirada tan cortante que el viejo mafioso guardó silencio.

​—El plan operativo ya está en marcha, Don Carlo —intervino Alex, dando un paso al frente con una calma tan imponente que congeló la mesa—. Y mientras usted se lamentaba por las pérdidas en el camino hacia aquí, los accesos a Palermo han sido clausurados y los servidores locales congelados.

​Alex apoyó los nudillos en la mesa, inclinándose sutilmente hacia el consejo, demostrando que tenía cada detalle bajo un control milimétrico.

Matías, al ver que Don Carlo flaqueaba ante la imponente presencia de Alex, decidió dar un paso al frente desde la penumbra. Cruzó los brazos sobre el pecho, esbozando una sonrisa cínica que no le llegaba a los ojos.

—Todo eso suena muy impresionante, straniero —soltó Matías, arrastrando las palabras con veneno—. Un despliegue militar digno de un aplauso. Pero clausurar Palermo y congelar servidores solo sirve para ralentizar nuestros propios negocios. Estás buscando enemigos fantasmas fuera de estas paredes cuando el verdadero problema es tu incompetencia para cuidar la frontera. Perdimos hombres leales bajo tu supervisión. Tal vez la seguridad del clan Lombardi te queda demasiado grande.

Un murmullo de asentimiento recorrió a los capos más veteranos. Matías estaba intentando desviar la atención, sembrando la duda sobre la capacidad de Alex para generar caos en el consejo.

Victoria permaneció inmóvil, con el rostro de piedra, pero sus ojos felinos se clavaron en Matías. Iba a intervenir, pero una sutil mirada de Alex le pidió que lo dejara manejarlo.

Alex no se alteró. Al contrario, la comisura de sus labios se elevó en una fría sonrisa que heló la sangre de los presentes. Con una lentitud exasperante, metió la mano en el bolsillo de su chaqueta, sacó una tableta digital de alta seguridad y la deslizó con fuerza por el centro de la mesa de caoba.

—Hablemos de competencia, Matías —dijo Alex, y su voz, antes tranquila, adquirió el filo de una guillotina—. Durante las últimas dos semanas, me encargué de codificar personalmente las rutas de los laboratorios del sur utilizando protocolos de encriptación de alto nivel. Nadie fuera de esta habitación conocía los puntos ciegos del trayecto. Ni siquiera los conductores de la escolta.

Los capos se inclinaron hacia adelante, mirando la pantalla de la tableta, que comenzó a desplegar gráficos de geolocalización y registros de datos en tiempo real.

—Como le sugerí a la Reina hace una hora, congelé los servidores de la mansión —continuó Alex, y en ese momento, fijó sus ojos claros y despiadados directamente en Matías—. Al rastrear el origen de la filtración, descubrí que el código de la ruta no fue hackeado desde el exterior. Fue descargado directamente desde una terminal autorizada dentro de esta casa a las 19:42 de ayer. Alguien con acceso total al sistema vendió la información a los laboratorios rivales y, además, dio la orden de ejecutar a Bernardo y a sus hombres para no dejar testigos.

Un silencio sepulcral, espeso y peligroso, cayó sobre la sala. Los capos se miraron entre sí, dándose cuenta de que la rata estaba sentada a la mesa. Alex no pronunció el nombre de Matías, pero la fijeza de su mirada sobre él era una acusación silenciosa y letal. El estratega militar estaba jugando al gato y al ratón; le estaba enseñando los dientes al verdugo para demostrarle que sabía exactamente lo que estaba haciendo, pero guardándose la prueba definitiva para asestar el golpe cuando fuera el momento oportuno.

Matías tensó la mandíbula de golpe, la soberbia desapareciendo por un segundo de su rostro. Sintió el frío de una soga invisible apretándose en su cuello. De repente, el extranjero que creía poder manipular se perfilaba como el depredador más peligroso de la sala.

Victoria, observando la jugada en silencio, sintió un escalofrío. La agudeza táctica de Alex era impecable, digna de un general de élite. Defendió el imperio con una brillantez que se ganó el respeto inmediato de los capos, quienes comenzaron a asentir ante los datos presentados. Sin embargo, en el fondo de su mente, las sospechas de Victoria se retorcieron con más fuerza. ¿Cómo un simple subordinado dominaba esa tecnología militar con tanta facilidad? ¿Qué era ese "plan" del que Alex hablaba en su teléfono secundario? La Reina sabía que Alex la estaba salvando de una crisis interna, pero la duda la carcomía: ¿lo hacía por lealtad a ella, o para quedarse con el tablero entero?

—Ya han escuchado al señor Lombardi —sentenció Victoria, poniéndose de pie y recuperando el control absoluto del consejo, cerrando filas con su esposo—. Hay una rata en mis filas, y no voy a permitir que respire el mismo aire que nosotros por mucho tiempo. Alex tiene mi autorización total para liderar la investigación y auditar cada terminal de esta propiedad, incluidas las de ustedes. Se acabó el juego. Don Carlo, coordine con sus hombres el refuerzo de los muelles. Matías... mantén a tus sicarios en alerta, pero nadie se mueve de Palermo sin la firma de mi esposo. Se levanta la sesión.

Los capos se levantaron en silencio, intimidados por el frente unido que representaba el matrimonio. Matías se puso en pie lentamente, dedicándole a Alex una mirada cargada de pura ponzoña y odio reprimido antes de dar media vuelta y salir de la sala. Sabía que el tiempo corría en su contra y que tendría que jugar más sucio que nunca si quería destruir al extranjero.

Cuando la sala quedó vacía, Victoria se giró hacia Alex. La tensión entre ambos volvía a cambiar, cargada de secretos, de la adrenalina del poder compartido y del recuerdo ardiente del beso en el comedor.

—Buena jugada, esposo —dijo ella en un susurro gélido—. Pero recuerda que en este tablero, yo sigo siendo la Reina. No te acostumbres demasiado a llevar las riendas.

Alex dio un paso hacia ella, con una sonrisa ladina y perezosa que sustituyó al frío soldado de hace unos minutos.

—Solo cuido lo que es mío, Victoria —respondió con voz grave—. Y tú eres mi prioridad. Ve a descansar. La cacería acaba de empezar.

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Rocío Duque
Si, Alexander es en verdad Lucas Galiano
yuyis
Alex es lucas Galiano?
yuyis
ella terminará enamorada del peón
Rocío Duque: "¡Me encanta que analices así a los personajes! 😉 Digamos que Victoria es una mujer difícil de leer, pero cuando dos personas tan fuertes chocan... cualquier cosa puede pasar. ¡Gracias por estar tan conectada con la historia! ✨"
total 1 replies
yuyis
esperemos como sigue está novela
Rocío Duque: "¡Muchas gracias por leer! Qué alegría contar contigo desde el primer capítulo. ¡Espero que disfrutes mucho lo que viene!"
total 1 replies
Rocío Duque
Nota de la autora: ✨
¡Llegamos a uno de mis capítulos favoritos! Quería que sintieran esa mezcla de peligro, deseo y desconfianza absoluta que rodea a Victoria y Alexander. Llegar hasta aquí con ustedes, ver cómo reaccionan y cómo se sumergen en este romance oscuro está siendo un viaje increíble. Gracias por leer, por apoyar mis letras y por ser cómplices de este imperio. ¿Qué les pareció este encuentro? 🖤
Rocío Duque
​👑 ¡Buen día a todos los cómplices de esta historia!
​Detrás de cada imperio hay secretos oscuros, y detrás de cada capítulo de La reina de la mafia, hay horas de entrega, pasión y un trozo de mi alma. Ya hemos dejado atrás 9 capítulos; hemos visto la frialdad, el poder, los conflictos internos y la tensión que rodea a nuestra reina y su entorno.
​Solo quiero decirles: GRACIAS. Gracias por no dejarla sola en este camino tan peligroso, por morderse las uñas conmigo y por apasionarse con este universo tanto como yo. Su apoyo es el motor que me empuja a seguir escribiendo el destino de los Lombardi.
​Prepárense, porque lo que viene va a sacudir los cimientos de todo lo que creen saber... Que tengan un día increíble. ☕🌹
Rocío Duque: "¡Eso es! 👏 Ya me dirás qué opinas de este cierre, ¡prepárate para los giros! 😉"
total 2 replies
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