Amira es la única hija del Archiduque Vahva, y como toda chica de su edad, su mayor deseo es casarse y tener hijos, ser una buena esposa y una excelente madre, pero su deseo tiene un gran obstáculo y es ese es su reputación y es que desde los 6 años se ha ganado el nombre de la “muerte coral”, debido a su color de cabello, y a que desde edad Amira ya era tan letal como su padre, un hombre que mataba a sus enemigos sin miramientos.
Amira, criada por su padre para tomar su lugar, era una de las mejores, por no decir la mejor, de todo el imperio de Ópalo, llevando con orgullo el nombre de su familia y acabando con aquellos que amenazaban al imperio y a sus habitantes sin contemplación.
A pesar de sentirse feliz con ser la sucesora de su padre, Amira deseaba formar una familia, pero los hombres huían de ella como si se llevara la peste, pero a pesar de eso Amira no pensaba rendirse hasta encontrar el verdadero amor, lo que Amira no sabe, es que ese amor está más cerca de lo que cree.
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Capítulo 12
Amira y su padre se quedaron junto a la familia real, hablando un rato, cuando el momento del primer baile llego, el cual seria protagonizado por Oliver e Iliana, quienes pasaron al centro de la pista con gran elegancia y comenzaron un baile armonioso, que dejaba ver lo bien que ambos se complementaban, así como el amor que se profesaban, y Amira al verlos, nuevamente sintió que sus ojos se humedecían de felicidad por su amigo.
La pareja de príncipes herederos termino su baile y una gran ola de aplausos se escucho por todo el lugar, una vez Oliver e Iliana terminaron su baile, la pista se abrió a todos los demás invitados, por lo que esta se comenzó a llenar de parejas, las cuales bailaban bajo la atenta mirada de Amira.
- ¿Quieres bailar? – le pregunto su padre mientras le ofrecía su mano a su hija.
- No esta vez pa – le contesto Amira, y es que a pesar de que se moría por bailar, ya que era una actividad que le gustaba hacer, de ahora en adelante solo bailaría con su futuro esposo, ya había sido paciente y nada había sucedido, así que a partir del día de mañana Amira volvería a la búsqueda de su hombre ideal.
Mientras Amira rechazaba cortésmente a su padre, Herman hablaba con sus padres de algo de suma importancia para él.
- Padre, madre, invitare a bailar a la mujer de la que estoy enamorado y con la que deseo casarme, ella asistió junto a su padre y me gustaría que mientras bailo con ella, se acerquen a él, para comenzar las platicas para poder concretar un compromiso entre su hija y yo.
- Y así lo haremos, tu madre y yo te lo prometimos, y tu sabes que la familia Rigdom siempre cumple con su palabra – le dice Dariel a su hijo.
- Escucha a tu padre, y ve a por esa jovencita, que estoy ansiosa por saber quien es – le dice Mariel a su hijo.
Los actuales duques Rigdom eran una pareja que a pesar de ya estar a punto de cumplir 50 años, seguían atrayendo miradas, ya sea por su estatus o su belleza, Dariel Rigdom era un hombre de piel clara, brillantes ojos amarillos y cabello azul, por su parte su esposa Mariel tenia el cabello negro y los ojos verdes, en si Herman era muy parecido a su padre, de su madre solo había heredado algunos rasgos parciales, ya que su cabello era más oscuro que el de su padre y sus ojos parecían tener una coloración verde a pesar de ser de color amarillo.
- En ese caso, allá voy – le dice Herman a sus padres y se acerca con paso firme rumbo a la mujer a la cual ama, dejando mudos a todos los presentes, incluyendo a sus padres, y es que literalmente la fiesta se detuvo ante la acción de Herman.
Herman, sin importarle el haber paralizado a todo el salón, le hablo con voz firme y a la vez dulce a la mujer de su vida.
- Señorita Vahva, ¿me haría el honor de concederme este baile? – le pregunto Herman a Amira, mientras hacia una ligera reverencia ante la joven y le ofrecía su mano.
- Me encantaría.
- Por su puesto que no.
Dijeron padre e hija al mismo tiempo.
- En ese caso, pasemos a la pista de baile mi hermosa dama – le dice Herman a Amira, ignorando al archiduque, y Amira, que sabe que su padre intentara detenerla, toma la mano de Herman con rapidez y se dirige con el hasta la pista de baile, comenzando así la pareja una danza en la que para nada parecen dos desconocidos, y es que parece como si siempre hubieran bailado juntos.
Ver a su hijo acercarse hasta la hija del archiduque Vahva fue un verdadero shock para los duques Rigdom, quienes jamás imaginaron que cuando su hijo les hablo de una dama como la que deseaba casarse, se refiriera a la temida Amira Vahva, una joven que desde que aprendió a caminar, aprendió a empuñar una espada y que se sabe que mata sin piedad alguna.
Herman Vahva había estado lejos del imperio desde la tierna edad de 10 años, y es que a esa edad Herman le había pedido a sus padres que lo dejaran ir al extranjero para hacerse más fuerte, una petición que sus padres comprendieron de inmediato, y es que su pequeño había pasado por un evento horrible un par de años antes, por lo que a pesar de no querer separase de su hijo, y con temor que algo le pasara estando lejos, accedieron a lo que su hijo les pedía, y al fin su hijo había vuelto sano y salvo hacia una semana, convertido en todo un hombre.
Al llegar Herman, uno de los primero temas que sus padres sacaron a colación fue el hecho que debia comprometerse, y es que con 23 años, Herman ya estaba en edad de casarse, pero si algo no querían hacer Dariel y Mariel, era imponerles un matrimonio a sus hijos, y es que ellos se habían casado por amor, y deseaban que sus hijos también lo hicieran, pero eran consientes de que no cualquiera podía ser la pareja de sus hijos, por lo que les habían dado una series de requisitos que su pareja debia cumplir para que ellos no se opusieran, por lo que se sorprendieron al saber que su hijo ya tenia alguien en mente puesto que no hacia mucho que había regresado.
- Y ¿quien es hijo mío? – le pregunto Mariel a su hijo pero este se negó a responder, ahora la mujer entendía por el por que.
- La conocerán en la boda del príncipe heredero – esa fue la respuesta de Herman.
El hecho de que su hijo hubiera mencionado la boda real, relajo a la pareja de duques, quienes asumieron que su hijo hablaba de una señorita noble, lo que significaba que dicha señorita cumplía con los requisitos que ellos le habían pedido, es más, incluso dedujeron erróneamente de se que señorita podría tratarse, así que no indagaron más, ahora veían lo grande de su error.
- Bueno, ha hablar con el archiduque – le dijo Dariel a su esposa.
- ¿Enserio hablaremos con él? – pregunto con miedo Mariel.
- Si, un Rigdom siempre cumple con su palabra – le contesta su esposa, a lo que mujer traga grueso.
- Ahora me arrepiento de que ese sea nuestro lema – dijo Mariel quien se tomo del brazo de su esposo para darse valor.