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La Obsesión Del Alemán

La Obsesión Del Alemán

Status: En proceso
Genre:Dominación / Pareja destinada / Amor eterno
Popularitas:9.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Leidy Ocampo

Giselle O'Connor huyó de un pasado que casi la destruye y encontró refugio bailando cada noche en el club Eclipse, donde solo en el escenario logra sentirse libre. Su mundo cambia cuando la mirada fría y poderosa de Dexter Müller, el líder de la mafia más temida de la ciudad, se fija en ella. Lo que empieza como una obsesión silenciosa se convierte en un vínculo prohibido lleno de deseo, peligro y salvación.

NovelToon tiene autorización de Leidy Ocampo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

DE VUELTA AL CLUB

Giselle

Apenas la puerta se cerró detrás de él, sentí que el aire volvía a entrarme a los pulmones. No iba a quedarme ahí. No con un hombre que creía que podía decidir por mí. Así que, sin pensarlo demasiado -porque si pensaba lo suficiente recordaría el miedo, la calle, las manos de Liam-, agarré mi bolso, salí de la habitación y crucé el penthouse sin mirar atrás. No sé qué me molestaba más: que Dexter creyera tener derecho sobre mi vida... o que una parte pequeña, estúpida y reprimida de mí se sintiera segura allí. Me metí al ascensor antes de que pudiera detenerme y cuestionarme. Cuando las puertas se cerraron, exhalé duro, como si hubiese estado conteniendo el aire desde que él me había dejado allí.

-Idiota -murmuré para mí misma-. Maldito idiota controlador.

Pero mi paso, al salir del edificio, no tenía la misma seguridad que mi voz. Caminaba rápido, con los hombros tensos, los ojos moviéndose de un lado al otro. No quería volver a encontrarme con Liam. No... no después de cómo me había agarrado, de cómo había dicho mi nombre, de cómo había arrancado la peluca como si fuera un castigo por haberme atrevido a seguir con mi vida. Él estaba aquí. Me había encontrado. Y si estaba aquí... entonces yo debía largarme lo antes posible. Cambiar de nombre, de look, de trabajo, de piel. Otra vez. Como si no estuviera ya cansada de huir.

Pero aun así caminé hacia el club. Mi trabajo era lo único estable que tenía. Y, ridículamente, sabía que Thesa y las chicas estarían ahí. Que tal vez no estaba tan sola como creía.

Entré al club aún con mi cabello rojo a la vista. JJ estaba en la barra acomodando botellas cuando me vio acercarme. Frunció el ceño, se detuvo y me hizo una seña para que me acercara.

-¿Y ese cambio de look? -preguntó, moviendo una ceja con exageración-. ¿Qué pasó con la Barbie rubia?

-Me cansé -respondí sin ganas-. Me quedo así un tiempo.

-Te queda bien -dijo JJ con una sonrisa ladeada-. Más... tú.

No supe si tomarlo como un cumplido o una advertencia. Pero asentí y seguí caminando hasta los camerinos. Apenas abrí la puerta, Thesa se giró con el teléfono en la mano y una expresión que era una mezcla entre preocupación y ganas de gritarme.

-¿Dónde estabas? -fue lo primero que dijo antes de siquiera saludar-. Te llamé como diez veces, Giselle. DIEZ.

-Lo sé -respondí cerrando la puerta detrás de mí.

-¡¿Y por qué no contestabas?! -insistió, cruzándose de brazos.

No pude evitarlo. Todo lo que había guardado desde la calle hasta el penthouse, todo el temblor, la rabia, el miedo, la humillación, todo me cayó encima en ese momento. Y antes de poder frenarme, ya estaba contándole lo que había pasado. Las manos de Liam, el tirón de la peluca, sus palabras, el pánico. Y luego Dexter apareciendo como un demonio silencioso, la pelea, la forma en que me cargó como si no pesara nada, cómo me llevó a su penthouse y me dejó ahí como si fuera su... su... propiedad.

Thesa abrió los ojos como platos.

-¿Ese psicópata de tu ex está aquí? ¿En esta ciudad? ¿En este barrio?

-Sí -susurré.

-¿Y Dexter te llevó a dónde? ¿A SU CASA? -siguió ella, incrédula.

Asentí.

-¿Y por qué no estás ahí? -preguntó-. Giselle, ¡el tipo te salvó!

-No necesito que me salve -dije, aunque mi voz tembló más de lo que quería.

Thesa bajó los brazos y se acercó, más suave.

-Amiga... yo sé que odias deberle algo a alguien. Pero si ese hombre está por aquí, no puedes andar sola. No puedes.

Me mordí la mejilla, bajé la mirada. Ella puso una mano en mi hombro.

-Mira, si te quedas aquí hoy, yo me encargo de hablar con JJ, con el de seguridad, con quien sea. No te voy a dejar sola. ¿Sí?

Sentí un nudo en la garganta, pero logré asentir.

-Gracias.

-De nada, roja -sonrió-. Y oye... te ves increíble. Muy femme fatale, ¿sabes?

Solté una risa mínima, casi una exhalación.

-Cállate.

-No, en serio, hoy nos toca ir de policías sexys, así que el rojo te va a hacer ver más... fuego.

-¿Policías? -me llevé la mano a la frente-. Perfecto, justo lo que necesito: un uniforme mientras mi vida se derrumba.

-Pues derrúmbate con estilo -respondió Thesa sacando su traje ajustado del gancho-. Y si ese Dexter aparece por la puerta como macho alfa posesivo, quiero verlo. Me encantan los hombres que creen que mandan. Son fáciles de manipular.

-Thesa...

-¿Qué? -alzando las manos-. ¿Acaso no viste cómo te miraba las últimas noches? Ese tipo no está en "modo protección". Ese tipo está en "modo obsesión nivel Dios".

La miré mal, pero ella solo me guiñó.

Las otras chicas comenzaron a llegar al camerino, llenando el espacio de risas, maquillaje, telas brillantes y conversaciones sobre quién bailaría primero, quién se pondría esposas falsas, quién usaría las botas altas. Y por un instante -solo un instante- pude respirar como si nada estuviera fuera de control.

Pero en el fondo lo sabía.

Liam estaba afuera.

Dexter también.

Y yo... yo estaba atrapada entre dos peligros.

La noche apenas comenzaba.

1
Sandra Dallosta
muy bueno todo
Eneida Atencio
Amo su novela autora excelente
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