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LOS GEMELOS SECRETOS DEL CEO OSCURO

LOS GEMELOS SECRETOS DEL CEO OSCURO

Status: En proceso
Genre:Hijo/a genio / Reencuentro / Madre soltera / CEO
Popularitas:13.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Denis Peinado

Hace siete años, una noche de tormenta cambió su destino.

Isabella Rossi es una mujer brillante con múltiples identidades ocultas. Genio en tecnología, medicina y negocios, vive en las sombras protegiendo a sus dos gemelos prodigio… y ocultando un secreto que podría destruir su mundo.

Nunca creyó en el amor.
Nunca necesitó a un hombre.
Y mucho menos a un CEO arrogante.

Pero cuando Alexander De Luca —el empresario más poderoso y temido de la ciudad— reaparece en su vida, su pasado vuelve para reclamarla.

Él no sabe que es padre.
Ella no sabe si puede confiar.
Y los gemelos… ya empiezan a sospechar la verdad.

Entre secretos, traiciones, enemigos ocultos y una pasión imposible de ignorar, dos genios deberán decidir:

¿Proteger su corazón…
o rendirse al amor?

NovelToon tiene autorización de Denis Peinado para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10 — Bajo el mismo techo

La mansión De Luca no parecía una casa.

Parecía una fortaleza.

Cuando el auto de Alexander cruzó las enormes rejas de hierro negro, Isabella sintió de inmediato el nivel de seguridad desplegado.

Sensores térmicos ocultos.

Cámaras de última generación.

Patrullaje discreto pero constante.

Nada en ese lugar estaba dejado al azar.

Nada.

—Wow… —susurró Elena pegando la cara a la ventana—. Mamá, esto parece un castillo de villano guapo.

Ethan no apartó la vista de su tablet.

—Perímetro defensivo de nivel corporativo alto —murmuró—. Muy eficiente.

Alexander, al volante, permitió que una pequeña sonrisa curvara apenas sus labios.

—Me alegra que aprueben.

Isabella, en cambio, permanecía tensa.

No por miedo.

Por costumbre.

Entrar en el territorio de otro siempre implicaba ceder ventaja.

Y ella no cedía fácilmente.

El auto se detuvo frente a la entrada principal.

Un mayordomo impecable ya esperaba.

—Señor —saludó con respeto—. Todo está preparado.

Alexander asintió.

Luego miró a Isabella.

—Estarán seguros aquí.

No era arrogancia.

Era certeza.

Y eso… era peligrosamente convincente.

Minutos después…

Elena ya exploraba el enorme salón con ojos brillantes.

—¡Ethan, mira esa lámpara!

—Es un candelabro de cristal checo del siglo XXI —respondió él automáticamente.

El mayordomo parpadeó, sorprendido.

Alexander cruzó los brazos, observándolos con una atención que no intentó disimular.

Había visto niños inteligentes.

Niños prodigio.

Pero estos dos…

Eran otra cosa.

Isabella lo notó.

Y su instinto se tensó.

Demasiada observación.

—Solo estaremos esta noche —dijo ella con calma firme.

Alexander se apoyó ligeramente contra el respaldo de un sillón.

—Veremos.

Ella lo fulminó con la mirada.

—No “veremos”.

Silencio breve.

Chispas otra vez.

Pero antes de que la tensión subiera más—

Elena se acercó a Alexander con total naturalidad.

—Señor CEO.

Él bajó la mirada.

—¿Sí, princesa?

—¿Tiene chocolate caliente?

Alexander parpadeó una vez.

Luego miró al mayordomo.

—Ahora mismo.

Elena sonrió radiante.

Isabella se llevó mentalmente una mano a la frente.

Perfecto.

Su hija ya estaba conquistando territorio enemigo.

Más tarde…

La noche había caído completamente.

Los niños estaban en la sala privada viendo una película —aunque Ethan en realidad analizaba los sistemas de la casa desde su tablet con descaro silencioso.

Isabella estaba de pie junto al ventanal del segundo piso.

Mirando la ciudad.

Pensando.

Sintiendo.

Alexander apareció detrás de ella sin hacer ruido.

—Helix no se moverá esta noche.

Ella no se giró.

—¿Tan seguro está?

—Después de un fallo público, siempre se repliegan para recalcular.

Isabella cruzó los brazos.

—Usted los conoce bien.

—Conozco a los depredadores cuando los veo.

Silencio.

La distancia entre ellos era corta.

Peligrosamente corta.

—¿Por qué nos ayuda realmente, señor De Luca? —preguntó Isabella de repente.

Directa.

Filosa.

Alexander no respondió de inmediato.

Porque por primera vez…

No tenía una respuesta puramente estratégica.

Sus ojos azules se posaron en el reflejo de ella en el vidrio.

—Porque alguien intentó tocar lo que estaba bajo mi protección.

Isabella se giró lentamente.

—Nosotros no estamos bajo su protección.

Alexander dio medio paso más cerca.

Su voz bajó.

Más grave.

Más personal.

—Tal vez aún no lo ha entendido…

Sus ojos se clavaron en los de ella.

—Pero desde que Helix los marcó…

Una pausa.

Cargada.

Intensa.

—Este asunto también es mío.

El corazón de Isabella dio un golpe inesperado.

Fuerte.

Molesto.

Peligroso.

Se obligó a mantenerse fría.

—No necesito un salvador.

—No intento serlo.

Otra pausa.

Más suave.

Pero más peligrosa.

—Estoy intentando ser… útil.

Maldito.

Sabía exactamente cómo moverse.

Isabella apartó la mirada primero.

Pequeña victoria para él.

En la sala…

Elena bebía su chocolate feliz.

—Me gusta este lugar.

Ethan seguía concentrado.

—El sistema del señor CEO tiene tres vulnerabilidades menores.

Elena abrió los ojos.

—¿Se las vas a decir?

—Estoy considerando cobrarle.

Desde el pasillo…

Alexander escuchó eso.

Y por primera vez en años…

Soltó una risa baja real.

Isabella lo miró de reojo.

Y algo incómodo se instaló en su pecho.

Porque esa risa…

Se sentía peligrosamente bien.

Muy lejos de allí…

El jet privado cortaba las nubes nocturnas.

Dentro, la mujer de ojos verdes observaba una foto reciente de Isabella.

Sus dedos rozaron suavemente la imagen.

—Has crecido fuerte… como sabíamos que harías.

El hombre mayor a su lado miró otra pantalla.

Donde ahora aparecían…

Ethan y Elena.

Sus ojos se suavizaron de una forma que nadie en el mundo de los negocios le conocía.

—Nuestros nietos son extraordinarios.

La mujer sonrió lentamente.

Orgullo puro.

—Por supuesto.

Luego su mirada se volvió seria.

Muy seria.

—Aumenten la vigilancia.

—¿Cree que Helix intentará algo mayor?

Ella no dudó.

—No lo creo.

Una pausa.

Fría.

Precisa.

—Lo sé.

De regreso en la mansión De Luca…

Isabella finalmente se permitió sentarse.

Pero su mente seguía alerta.

Demasiadas piezas en movimiento.

Demasiadas coincidencias.

Y Alexander…

Se estaba acercando demasiado.

Mucho más de lo que ella permitía normalmente.

Desde el sofá, Elena bostezó.

—Mamá… tengo sueño.

Isabella se levantó de inmediato.

—Vamos a dormir, cariño.

Alexander habló con suavidad inesperada:

—Las habitaciones están listas.

Isabella asintió una vez.

Pero cuando pasó junto a él…

Sus hombros casi se rozaron.

Electricidad.

Silenciosa.

Inegable.

Ambos lo sintieron.

Ninguno lo mencionó.

Pero en el fondo…

El tablero ya no era solo peligro.

También era algo mucho más complicado.

Mucho más inevitable.

Y Helix…

Aún no había mostrado su verdadero golpe.

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Eneida Atencio
Excelente autora mis felicitaciones
Sandra
excelente novela, la empecé a leer y me atrapó tanto k no pare hasta el último cap, gracias y felicidades
Nidia Chica
que pasó donde esta el final
Sole Amado
waauuuu excelentes capítulos apasionante con toda la adrenalina 👌
Yapura Elsa Gladys: huauu hermosos capítulos cargados de adrenalina pura
total 1 replies
Sole Amado
buenísima historia x favor más capitulos
Mariana Posternak
más capítulos porfi 🙏 que gane isabela y atrapen a helix 🙏
Mariana Posternak
más capítulos porfi 🙏 que gane isabela y atrapen a helix 🙏
JOSELIS
Me encanta esta historia. Felicidades escritora !!!
Maria Muñoz
Me está enganchando cada vez más
y más
Dona White
es una novela fenomenal, la disfruto mucho y espero más capitulos para disfrutar
Ci-P
Está muuuy buena!! ojalá tenga secuelas cuando termine 😭
Nora Cuevas
más capítulos de favor 👏 autora para seguir leyendo está interesante novela 👌🏼
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