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El Harén De Aiko

El Harén De Aiko

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Harén Inverso / Mujer poderosa
Popularitas:1.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Darianrb

Muchos hombres en un Harén. Un trono y un corazón que no sabe a quién elegir. En el Reino del Sol Naciente, las mujeres gobiernan y los hombres sirven. Aiko es una princesa destinada a convertirse en emperatriz (Jotei) y, como manda la tradición, recibirá a tres consortes para empezar a formar su futuro harén.
Cada uno es diferente. Cada uno tiene sus propios secretos. Y cada uno podría ocupar un lugar distinto en el corazón de la futura emperatriz.
Pero Aiko pronto descubrirá que elegir a quién amar puede ser mucho más difícil que elegir a un compañero con quién gobernar.

NovelToon tiene autorización de Darianrb para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El peligro de ser poderosa

Kaito la interceptó apenas la vio cruzar el jardín, con un paso tan decidido que por un segundo Aiko pensó que la estaba por regañar como a una niña.

—Necesito hablar con usted, Hime.

—Kaito. Buenos días a ti también — respondió Aiko con sarcasmo.

—¡No fue gracioso lo de anoche! —dijo él, sin ningún preámbulo, con la mandíbula tensa—. Lo que insinuó su dama de compañía. En el pasillo.

—Mei bromea con todos —respondió Aiko, tratando de no sonreír—. No te tomes tan a pecho un chiste de una joven bromista.

—No es un chiste cuando es sobre mí —replicó Kaito, con esa soberbia intacta, aunque las orejas se le encendieron apenas un poco—. Tengo una reputación que mantener, Aiko-hime. Y no pienso que ande circulando por el palacio ninguna idea demasiado privada sobre... mi comportamiento.

Aiko se cruzó de brazos, ya sin poder disimular la sonrisa.

—¿Privada? . Eso lo entiendo obvio, pero ¿te das cuenta que Mei ya casi es mi persona de confianza aquí?

—Buenos días, mi señora —cortó Kaito, dándose media vuelta antes de que ella pudiera seguir hablando o con la broma, con la espalda todavía más recta que de costumbre.

Esa misma tarde a la princesa le canselaron sus clases de finanzas del reino. Y aunque no le correspondía, decidió visitar a Kaito en su habitación. Iba directamente con la intención de seguir bromeando para bajar la tensión. Pero no esperaba que el aún siguiera dolido.

Kaito estaba de pie, con los brazos cruzados y una expresión que no dejaba lugar a dudas: no tenía ganas de verla.

—Aiko-hime —dijo, con una reverencia mínima, casi desafiante.

Aiko se acercó, tomándolo de la cintura con la misma seguridad que había ganado en su primera vez con él, intentando llevarlo hacia la cama, para consentirlo un rato y que su enojo ceda.

Kaito no se movió.

—¿Qué hacés? —preguntó Aiko, algo sorprendida.

—Nada, Aiko-sama. Simplemente no me parece necesario apresurarnos —respondió él, con un tono demasiado formal para la situación, sin ceder ni un centímetro.

Aiko se quedó perpleja por dirigirse a ella tan formal. Luego, lo intentó de nuevo, esta vez inclinándose para besarlo. Kaito giró apenas la cara, esquivándola con una elegancia casi ofensiva.

—¡Kaito!

—¿Sí, Aiko-sama?

—¿Me estás esquivando por estar dolido?

—Para nada. Solo prefiero conservar cierta... dignidad. Después de lo de anoche.

Aiko se quedó mirándolo un segundo, entre la sorpresa y las ganas de reírse a carcajadas, hasta que decidió cambiar de estrategia por completo, dejando de lado el juego y la sonrisa.

— ¡Kaito. Mírame!

Él la miró, algo desconcertado por el cambio de tono.

—Soy la princesa de este reino, y voy a ser tu emperatriz —dijo Aiko, con una firmeza que no admitía discusión, mientras se acercaba y lo arrinconaba —. Lo que decida hacer, o no hacer, contigo, no está sujeto a tu aprobación. Pero, no quiero hacerte sentir mal. ¿Está bien?

Kaito se quedó en silencio un momento, con esa mezcla de orgullo herido y algo más, algo que se parecía peligrosamente a la excitación, cruzándole la mirada. Ella, su piel, estaba muy cerca.

—Entendido, Hime—murmuró finalmente, bajando la vista y arrodillándose, con la resistencia de todo el día desmoronándose de golpe. Aún estaba dolido, pero lo excitaba esa situación de sumisión con su princesa—. Como usted ordene.

Aiko sintió una punzada de alivio y gusto que no se molestó en disimular, aunque una parte de ella —pequeña, todavía— se preguntó si no se estaba pasando un poco de la raya.

—Así me gusta —dijo, acercándose aún más.

Le tomó el rostro, todavía con esa firmeza nueva y le mordió suavemente el labio antes de susurrarle al oído.

—Quítate un poco de ropa.

Kaito obedeció de inmediato, sin la menor vacilación, y lo hizo con una premura que delataba que aquello, lejos de resultarle una carga, le gustaba tanto como a ella dar la orden. Sus manos, normalmente tan seguras y calculadas, temblaban apenas mientras se deshacía de la túnica, con la mirada fija en Aiko como esperando la próxima instrucción.

—Buen chico —murmuró ella, casi sorprendida de su propia voz, de lo natural que le salía ese tono.

Kaito soltó un sonido bajo, algo entre un suspiro y una queja. Luego, Aiko lo empujó apenas por los hombros, indicándole que se arrodillara aún más frente a ella, y él lo hizo sin dudar. Le pasó los dedos por el cabello, despacio, disfrutando de la textura, del gesto en sí, mientras con la otra mano le apoyaba la palma en la cabeza, como quien acaricia algo propio. Se tomó su tiempo para recorrerlo con la mirada, de arriba abajo, sin ningún apuro.

—Buen chico —repitió, más despacio esta vez, sonriéndole con una calidez que contrastaba con la firmeza del gesto — no estés enfadado, tendré más cuidado sobre nuestra privacidad. Lo prometo. Y hablaré con Mei al respecto.

......................

—No te puedo creer lo tozudo que se puso —le contó Aiko un rato después, ya en la habitación de Mei, dejándose caer sobre los almohadones con dramatismo—. Toda la noche a la defensiva. Tuve que sacar la voz de princesa para que entrara en razón.

—¿La voz de princesa? —Mei arqueó una ceja, divertida—. Cuéntame más.

—Le dije bien clarito que lo que yo decida no está sujeto a su aprobación —Aiko sonrió, todavía algo sorprendida de sí misma—. Y funcionó. Demasiado bien, la verdad.

—Uy —Mei se tapó la boca, aunque no logró disimular del todo la risa—. Mire usted, la princesa tímida ya no existe más.

—No sé si me gusta lo fácil que se me dio —admitió Aiko, más seria—. Es decir, me gusta demasiado tener ese control sobre él, pero tengo miedo de mí misma. De no saber cuándo parar.

—Eso es solo poder, princesa —respondió Mei, encogiéndose de hombros, sin mayor dramatismo—. Mientras no te olvides de para qué lo usas, no hay nada malo en disfrutarlo un poco.

Aiko se quedó pensando en eso un momento, sin del todo convencerse, pero dejó que la conversación se disolviera en otra cosa, con la risa fácil de siempre entre las dos.

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Eigtone
Autora espero con ansias el siguiente capítulo, todo se esta poniendo increíble....
Darian RB🌹: se vienen más capítulos pronto perdón las demoras
total 3 replies
Eigtone
Me gusta, me llena de curiosidad que es lo que pasara más adelante. Y la princesa lo tendrá muy difícil...😉 para elegir...
Darian RB🌹: Gracias por leerme🥰 y esto se pondrá picante, te aviso 🔥😏
total 1 replies
Xaomii
:)
Xaomii
🔥🔥🔥
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