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La Princesa Que Regresó Para Convertirse En Emperatriz

La Princesa Que Regresó Para Convertirse En Emperatriz

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Mundo mágico / Venganza
Popularitas:3.3k
Nilai: 5
nombre de autor: nuestros sueños

Aurelia Rose Everhart lo tenía todo: sangre imperial, belleza y un futuro prometedor. Sin embargo, detrás de las paredes del palacio se escondían conspiraciones, traiciones y personas que deseaban verla desaparecer.
A los diecinueve años, Aurelia es acusada de traición y condenada a muerte. Pero cuando abre los ojos después de morir, descubre que ha regresado al pasado, al momento en que tenía apenas ocho años.
Con todos los recuerdos de su primera vida intactos, Aurelia decide que esta vez no será una princesa manipulada por los demás.
Esta vez cambiará su destino.
Aprenderá magia, construirá alianzas, descubrirá los secretos de su familia y se enfrentará a aquellos que algún día la traicionarán.
Porque Aurelia ya no quiere simplemente sobrevivir.
Quiere convertirse en la mujer que gobierne el Imperio de Elarion.
Pero cambiar el destino tiene un precio...
Y quizá, entre conspiraciones, magia y una peligrosa historia de amor, Aurelia descubra que su primera vida escondía secretos mucho

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Capítulo 21 — El trono celestial

Aurelia permaneció inmóvil frente a la escalera de luz.

Arriba, Raven la observaba desde el Trono Celestial.

La Corona del Equilibrio flotaba sobre su cabeza, mientras una voz seguía resonando dentro de su mente.

«Elige.»

«Ser emperatriz...»

«...o salvar a quienes amas.»

Aurelia cerró los ojos.

A su alrededor estaban Adrian, Kael, Elisara, Elias y los guardianes de Astria.

Todos dependían de su decisión.

—No voy a elegir —dijo finalmente.

Raven levantó una ceja.

—¿Qué?

Aurelia abrió los ojos.

—Rechazo tus opciones.

Raven sonrió.

—No puedes.

—Entonces observa.

Aurelia comenzó a subir la escalera.

Kael intentó seguirla.

—¡Aurelia!

Ella se giró.

—Quédate aquí.

—No.

Kael dio un paso.

—Esta vez no pienso dejarte ir sola.

Adrian también avanzó.

—Yo tampoco.

Aurelia sonrió.

—Entonces vengan.

Los tres comenzaron a subir.

Cada escalón hacía que la magia dentro de Aurelia aumentara.

En el décimo escalón, escuchó las voces de su primera vida.

En el vigésimo, recordó su ejecución.

En el trigésimo, recordó a Adrian muerto.

En el cuadragésimo, recordó a Kael alejándose de ella.

Aurelia comenzó a temblar.

—No mires atrás —dijo Kael.

Ella lo miró.

—¿Cómo sabes lo que estoy viendo?

—Porque yo también lo veo.

Aurelia se detuvo.

Kael tenía lágrimas en los ojos.

—Estoy viendo el momento en que te perdí.

Aurelia tomó su mano.

—Esta vez no ocurrirá.

Continuaron.

Cuando llegaron al último escalón, Raven se levantó.

—Finalmente.

Aurelia observó el trono.

Era mucho más grande de lo que había imaginado.

Estaba hecho de cristal dorado y oscuro.

En el respaldo había seis estrellas.

Raven se apartó.

—Siéntate.

Aurelia negó.

—No.

—Si aceptas el trono, podrás controlar toda la magia del imperio.

—No quiero controlar a las personas.

—Podrías acabar con todas las guerras.

—No quiero gobernar mediante el miedo.

Raven se acercó.

—Entonces seguirás siendo débil.

Aurelia sonrió.

—Ser emperatriz no significa tener el poder suficiente para obligar a todos.

Miró a Adrian y Kael.

—Significa tener el valor de protegerlos incluso cuando nadie te lo agradezca.

Raven quedó en silencio.

Aurelia levantó la mano.

La Corona comenzó a brillar.

—No quiero convertirme en una diosa.

El trono comenzó a agrietarse.

—Quiero ser humana.

Raven abrió los ojos.

—¡No!

La Corona lanzó una explosión.

Raven salió despedido.

Kael corrió hacia Aurelia.

—¡Lo lograste!

Pero Aurelia no respondió.

La Corona había desaparecido.

Y ahora había un símbolo brillante en su pecho.

Elias, desde abajo, comprendió lo que había ocurrido.

—La Corona eligió un nuevo recipiente.

Adrian levantó la mirada.

—¿Aurelia?

Elias negó.

—No.

Todos quedaron sorprendidos.

—La Corona ya no pertenece a una sola persona.

Elias sonrió.

—Ahora pertenece al imperio.

Raven se levantó lentamente.

Su rostro estaba lleno de rabia.

—Tú...

Aurelia lo miró.

—¿Qué?

—Acabas de destruir el Trono Celestial.

—Sí.

—¡Era la fuente de todo nuestro poder!

Aurelia negó.

—No.

Raven se quedó inmóvil.

—El poder nunca estuvo en el trono.

Aurelia señaló su pecho.

—Estaba en las personas.

Raven comenzó a reír.

—No entiendes.

—¿Qué?

—El trono era lo único que mantenía dormido al verdadero enemigo.

Aurelia sintió un escalofrío.

—¿Verdadero enemigo?

Raven señaló detrás de ella.

El cielo comenzó a oscurecerse.

Una enorme sombra apareció entre las nubes.

Tenía seis ojos dorados.

Elisara gritó desde abajo:

—¡Aurelia, baja!

La criatura abrió la boca.

Una voz monstruosa resonó sobre Astria.

—¿Quién despertó mi reino?

Raven perdió completamente la sonrisa.

—No...

Aurelia miró la criatura.

—¿Tú también tienes miedo?

Raven respondió:

—Porque eso no es una criatura.

La sombra descendió.

—Es el primer ser que recibió la Magia Astral.

Aurelia comprendió.

—El origen de la magia...

Raven asintió.

—Y ahora está despierto.

La criatura extendió una mano.

Una ola de energía atravesó el cielo.

Aurelia creó una barrera.

Kael y Adrian se unieron a ella.

Los tres resistieron.

Pero la fuerza era inmensa.

—¡No podremos mantenerla! —gritó Adrian.

Kael apretó los dientes.

—¡Aurelia!

Ella recordó las palabras de Elara.

«La oscuridad también puede proteger.»

Miró a Kael.

—Necesito tu poder.

Kael entendió.

—¿Y el de Adrian?

—También.

Los tres unieron sus manos.

La luz, la oscuridad y las estrellas comenzaron a mezclarse.

Pero esta vez ocurrió algo diferente.

La energía no creó una corona.

Creó una enorme espada.

Aurelia la tomó.

Raven observaba sorprendido.

—La Espada Imperial...

Aurelia miró hacia el cielo.

—No.

La espada brilló.

—La Espada del Equilibrio.

La criatura lanzó otro ataque.

Aurelia levantó la espada.

—¡No permitiré que destruyas mi hogar!

Cortó la energía oscura.

El cielo se partió en dos.

La criatura rugió.

Y por primera vez, retrocedió.

Aurelia respiró profundamente.

Había logrado herirla.

Pero todavía no había ganado.

Entonces una voz llegó desde abajo.

—¡Aurelia!

Era Elisara.

La verdadera emperatriz señalaba el corazón de Elara.

—¡Necesitas entrar en él!

Aurelia comprendió.

—¿Qué encontraré?

Elisara gritó:

—¡La verdad sobre tu primera vida!

Aurelia miró a Kael.

—¿Vienes conmigo?

Kael sonrió.

—Siempre.

Adrian levantó la mano.

—Entonces yo también.

Los tres se dirigieron hacia el corazón de Elara.

Sin saber que dentro de él Aurelia descubriría la verdadera razón por la que había regresado al pasado.

Y que esa verdad cambiaría para siempre su destino como futura emperatriz.

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Jarol Nañez Quiñones
pero como puede ser descendiente directo de elara si ella murio hace 300 años?
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
La emperatriz es una serpiente, mala madre 😡
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Excelente inicio, la bruja de la hermana no sabe lo que le espera 🥰🥰
Lerida del carmen Ramos vielma
interesante, vamos bien, sigue así autos le felicito 🥰 ojalá y pueda actualizar pronto 🥰
Lerida del carmen Ramos vielma: autora
total 1 replies
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