Descripción
Esta historia comienza con Samantha, una joven universitaria de 21 años que siempre ha dicho que le gustan los hombres mayores, porque los considera más maduros y seguros de sí mismos. Un día conoce a un hombre de 31 años que ya tiene un compromiso sentimental. Sin embargo, su relación está llena de discusiones y problemas constantes, y él siente que cada vez se distancia más de su pareja. Entonces conoce a Samantha. Entre ambos nace una conexión que ninguno esperaba, pero que los lleva por un camino complicado. Ella terminará convirtiéndose en su amor prohibido, mientras él deberá enfrentar las consecuencias de sus decisiones.
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Capítulo 12: Lo que estaba sintiendo
Había pasado aproximadamente un mes desde que conoci a Samantha, pero no conseguía sacarla de mis pensamientos.
Durante ese tiempo intente concentrarse en la empresa y en los asuntos de mi casa, pero aquella joven aparecía constantemente en mi mente.
Samantha era diferente a Valeria. Tenía una personalidad que me llamaba mucho la atención. Era segura de sí misma, independiente y tenía muy claro lo que quería para su vida. No le gustaba que la controlaran ni que decidieran por ella.
me identifico bastante con esa manera de pensar.
Aquella conexión me parecía difícil de explicar.
Cuando estaba en la empresa, pensaba en Samantha.
Cuando manejaba por las calles de Cali, también.
Y cuando llegaba a mi casa, incluso mientras Valeria me hablaba, mi mente se iba nuevamente hacia aquella estudiante de Medicina.
Una noche, Valeria lo observó desde el otro lado de la sala.
—¿En qué pensás? —preguntó.
reaccione rápidamente.
—¿Yo?
—Sí. Te estoy hablando hace rato.
—Perdón. Estaba pensando en cosas de la empresa.
—Últimamente siempre estás pensando en la empresa.
—Han sido días pesados.
Valeria no respondió, pero se me quedó mirándolo con cierta preocupación.
sabía que no estaba siendo completamente sincero.
La verdad era otra.
Pensaba en Samantha prácticamente todo el día.
Y aquella situación comenzaba a preocuparme
¿Por qué no puedo dejar de pensar en ella?, me preguntaba.
Después de varios días decidi que necesitaba volver a verla y hablar con ella con tranquilidad.
Una tarde, alrededor de las dos, salió de mi oficina.
Antes de dirigirse a la universidad pasó por una floristería. Allí escogió un arreglo grande de flores eternas rosadas y blancas, acompañado de un pequeño osito.
Tome las flores y continuó su camino.
Cuando llege a la universidad, estacionó cerca de la entrada y esperó.
Pasaron unos minutos.
Finalmente vi salir a Samantha acompañada de una amiga.
Samantha lo reconoció y le hize una señal para que se acercara.
camine hacia ellas.
—Hola, hermosa. ¿Cómo estás?
—Hola. Bien, ¿y vos?
—Bien.
Samantha miró las flores.
—¿Y esas flores?
se las entrege .
—Son para vos.
Ella las recibió sorprendida.
—¡Ay, qué bonitas! Gracias, Santiago.
—Quería tener un detalle contigo.
—No tenías que hacerlo.
—Lo sé. Pero quise hacerlo.
La amiga de Samantha se despidió para dejarnos conversar.
señale mi carro.
—¿Podemos hablar un momento?
Samantha aceptó y nos acercarmos al vehículo.
Ella colocó las flores con cuidado mientras permanecí de pie junto a la puerta.
—La verdad es que quería verte —dije
—¿Por qué?
Santiago respiró profundamente.
—Porque llevo un mes pensando bastante en vos.
Samantha me miró sorprendida.
—¿En mí?
—Sí.
—¿Y por qué?
—Porque me parecés una persona diferente. Me gusta tu forma de pensar, la seguridad que tenés y esa manera tuya de defender tus propias decisiones.
Samantha sonrió tímidamente.
—No sabía que pensaras eso de mí.
—Hay muchas cosas que me gustan de tu personalidad.
hize una pausa.
—Pero también quiero ser sincero contigo. Mi vida personal es complicada y tengo asuntos que todavía debo resolver.
Samantha lo escuchó con atención.
—Entonces, ¿por qué viniste?
—Porque no quería seguir guardándome lo que estaba sintiendo.
sabía que no podía actuar como si mi situación familiar no existiera. Todavía tenía que resolver su matrimonio y pensar en su hija.
Por eso decidí no ocultarle a Samantha que mi vida era complicada.
—No quiero prometerte algo que todavía no puedo cumplir —explicó—. Pero sí quiero seguir conociéndote.
Samantha permaneció en silencio unos segundos.
—Podemos seguir hablando —respondió finalmente.
Santiago sonrió.
—Me parece bien.
Ella miró nuevamente las flores.
—Están hermosas.
—Me alegra que te gusten.
Después de conversar durante un rato, tome una decisión más personal.
—Samantha, sé que apenas nos estamos conociendo, pero quiero preguntarte algo.
—¿Qué?
—¿Te gustaría que intentáramos conocernos de una manera más especial? Sin apresurarnos y teniendo claro que primero tengo asuntos importantes que resolver.
Samantha lo miró detenidamente.
—Podemos conocernos, pero quiero que seas sincero conmigo.
—Lo voy a ser.
Ambos quedaron en silencio por unos segundos.
No hubo grandes promesas.
No hubo decisiones impulsivas.
Solo una conversación que finalmente reconoci algo que llevaba semanas intentando negar: Samantha se había convertido en alguien importante para mis pensamientos.
Cuando nos despedimos, ella tomó las flores y regresó hacia la universidad.
volvi a su carro.
Mientras encendía el motor, sabía que ahora tenía una responsabilidad todavía mayor.
Antes de comenzar cualquier relación, tendría que resolver su matrimonio y ser honesto con todas las personas involucradas.
Porque aquello que sentía por Samantha podía crecer, pero no quería construir nada nuevo sobre una situación que todavía no había terminado.
Con uno era suficiente.
Si ya no quiere a la esposa, pues empezar el trámite del divorcio y volver a hablar con ella y la hija.
Si está interesado en Samantha, también ser honesto y maduro para decirle la realidad de su situación y dejar que ella tome la decisión de si continuar con la incipiente relación.
Así cómo va, sólo crearà conflictos entre todos y se sentirán traicionadas por él.
gracias por compartir esta atrapante movida interesante novela 💥✨❤️🧬🌹🇨🇴🌹🇨🇴