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GUIA DE FUEGO

GUIA DE FUEGO

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Mundo de fantasía / Fantasía épica
Popularitas:921
Nilai: 5
nombre de autor: VICTOR CUETO

Rhyne es un guía omega de fuego, Rango F, descartado por el Imperio Aethelgard que teme su llama. Zarek Thorne es el centinela de hielo más poderoso —y más condenado— de su generación. Cuando un frenesí los enfrenta, el Sistema NEXUS-7 sella entre ellos una resonancia del 100%. Un lazo imposible. Un mariscal que nunca se arrodilla. Un guía que el mundo quiso apagar. Y una llama que, una vez encendida, no pide permiso para arder.

NovelToon tiene autorización de VICTOR CUETO para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EPISODIO 3: LA CONVOCATORIA

LA CONVOCATORIA

Rhyne no durmió.

Cada vez que cerraba los ojos, veía el hielo negro. Cada vez que respiraba, olía a Zarek. Y cada vez que se movía, sentía el lazo —ese vínculo invisible, imposible, del 100%— tirando de él como una cadena hacia el norte.

Hacia el Mariscal.

Hacia su centinela.

La palabra le sabía a ceniza en la boca.

A las 6:00 de la mañana, cuando el sol apenas comenzaba a filtrarse por la ventana diminuta de su apartamento, el Sistema NEXUS-7 se activó en su muñeca.

-【NOTIFICACIÓN URGENTE】

-【IMPERIO AETHLEGARD - ALTO MANDO】

-【CIUDADANO: RHYNE (RANGO F)】

-【COMPARECENCIA OBLIGATORIA: 08:00 HRS】

-【UBICACIÓN: TORRE DEL CONSEJO, SALA 7】

-【ACOMPAÑANTE AUTORIZADO: ZAREK THORNE (RANGO SSS)】

-【AUSENCIA \= TRAICIÓN】

Rhyne leyó el mensaje tres veces.

Traición.

La palabra pesaba más que cualquier sentencia. En el Imperio Aethelgard, la traición no se castigaba con prisión. Se castigaba con eliminación.

—Mierda —murmuró, frotándose la cara con las manos.

Tenía dos horas.

---

La Torre del Consejo era el edificio más alto del Distrito Central. Una estructura de acero negro y cristal que se alzaba como una lanza contra el cielo, símbolo del poder absoluto del Imperio.

Rhyne nunca había estado tan cerca.

Caminó por las calles con la cabeza gacha, ignorando las miradas. Pero hoy, las miradas eran diferentes. No lo ignoraban. Lo señalaban

—¿Es ese?

—Sí, el omega Rango F…

—¿El que incineró al Mariscal Thorne?

—No, idiota, el que lo salvó…

—¿Salvó? Escuché que lo marcó.

Rhyne apretó los puños y aceleró el paso.

Cuando llegó a la entrada de la Torre, dos guardias Rango A lo esperaban. No lo miraron con desprecio como los otros. Lo miraron con… respeto

—Guía Rhyne —dijo uno, haciendo una reverencia corta—. El Mariscal Thorne lo espera en el vestíbulo.

Rhyne asintió y entró.

---

Zarek estaba de pie en el centro del vestíbulo, con el uniforme completo del Mariscal del Norte: negro, con detalles plateados, capa larga que le llegaba hasta las rodillas. Su cabello blanco brillaba bajo la luz artificial, y sus ojos grises —fríos, calculadores— se clavaron en Rhyne en cuanto entró.

No sonrió.

Pero algo en su postura cambió. Se relajó. Como si hubiera estado tenso hasta ese momento.

—Llegas tarde —dijo Zarek, la voz plana.

—Son las 7:58 —respondió Rhyne, cruzándose de brazos.

—Dos minutos tarde.

—Dos minutos es a tiempo

Zarek lo miró por un segundo largo. Luego, algo casi imperceptible cruzó su rostro. ¿Diversión? ¿Respeto?

—Vamos —dijo, girándose hacia los ascensores—. El Consejo no espera a nadie.

Rhyne lo siguió.

---

La Sala 7 era circular, con paredes de cristal que mostraban la ciudad completa desde las alturas. En el centro, una mesa ovalada rodeada de siete sillas. Siete consejeros. Siete personas que decidieron el destino del Imperio.

Y todos lo miraban.

Rhyne sintió el peso de sus miradas como una losa sobre los hombros.

—Siéntense —dijo la Consejera Mayor, una mujer de cabello plateado y ojos afilados como cuchillos.

Zarek se sentó sin dudarlo. Rhyne lo imitó, pero mantuvo la espalda recta, la mirada firme.

No mostraría miedo.

—Guía Rhyne —comenzó la Consejera Mayor, sin preámbulos—. Ayer, a las 17:43 horas, usted intervino en un incidente de frenesí de alto nivel envolvió al Mariscal Thorne. ¿Es correcto?

—Sí —respondió Rhyne.

—¿Y es correcto que su intervención resultara en la… eliminación de la corrupción?

Rhyne dudó un segundo.

—Sí.

Un murmullo recorrió la sala.

—Imposible —dijo otro consejero, un hombre mayor con cicatrices en el rostro—. La corrupción no se elimina. Se contiene. Se calma. No se destruye*

—Pues la destruí —dijo Rhyne, la voz firme—. Pregúntenle al Sistema.

La Consejera Mayor levantó una mano, silenciando al hombre.

—Lo hicimos. Y el Sistema confirmó una resonancia del 100%.

Otro murmullo. Más fuerte esta vez.

—Eso no ha ocurrido en mil años —dijo una consejera joven, la única que no lo miraba con desconfianza. Lo miraba con… curiosidad.

—Exacto —dijo la Consejera Mayor, y sus ojos se clavaron en Rhyne como agujas—. Por eso estamos aquí. Porque lo que usted es, Guía Rhyne, no tiene precedentes. Y lo que no tiene precedentes…

Hizo una pausa.

…es peligroso.

Rhyne no se inmutó.

—¿Qué quieren de mí? —preguntó, directo.

La Consejera Mayor sonrió. No era una sonrisa amable.

—Queremos que nos diga qué es usted.

---

Antes de que Rhyne pudiera responder, Zarek habló.

—Es mi guía.

La voz del Mariscal cortó el aire como un cuchillo. Todos lo miraron.

—Perdón, Mariscal —dijo la Consejera Mayor, con tono gélido—. No le estábamos preguntando a usted.

—Deberían —respondió Zarek, sin inmutarse—. El lazo es irreversible. Lo que le hagan a él, me lo hacen a mí. Y yo no soy conocido por mi paciencia.

Rhyne lo miró de reojo. Zarek no lo miraba, pero su mandíbula estaba tensa. Sus feromonas —hielo limpio, controlado— llenaban la sala como una advertencia.

No lo toquen.

La Consejera Mayor apretó los labios.

—Mariscal Thorne, con todo respeto, esto no es asunto suyo.

—Es mi guía —repitió Zarek, la voz baja, mortal—. Y nadie lo tocará sin mi permiso.

Silencio.

Rhyne sintió algo extraño en el pecho. No era miedo. No era gratitud.

Era… protección.

Nadie lo había protegido antes.

---

La reunión terminó veinte minutos después. No obtuvieron respuestas. Solo más preguntas.

Cuando salieron de la Sala 7, Rhyne respiró hondo.

—Gracias —dijo, sin mirar a Zarek.

—No lo hice por ti —respondió Zarek, caminando hacia los ascensores—. Lo hice porque si te lastiman, el lazo me afecta.

Rhyne sonrió con amargura.

—Claro.

Zarek se detuvo. Se giró hacia él.

—Escúchame bien, Rhyne.

Lo llamó por su nombre. No "omega", no "guía". Rhyne.

—No confío en el Consejo. No confío en nadie. Y definitivamente no confío en ti.

Rhyne lo miró a los ojos.

—Yo tampoco confío en ti.

Zarek sonrió. No era una sonrisa amable.

—Bien. Entonces estamos de acuerdo.

Se acercó un paso. El espacio entre ellos se redujo a nada. Rhyne sintió el frío de sus feromonas, limpio, cortante, posesivo.

—Pero hay algo que debes saber —susurró Zarek, tan cerca que su aliento rozó la oreja de Rhyne—. La corrupción que eliminaste… no era normal.

Rhyne se tensó.

—¿Qué quieres decir?

Zarek se alejó un paso. Sus ojos grises estaban oscuros, serios.

—La corrupción no tiene conciencia. No tiene voluntad. Es un parásito.

Hizo una pausa.

—Pero la que yo tenía… me habló.

Rhyne sintió que el suelo se abría bajo sus pies.

—¿Qué…?

—Me dijo tu nombre —continuó Zarek, la voz baja—. Antes de que llegaras. Antes de que te viera. Me dijo tu nombre, Rhyne.

Silencio.

—Y eso —terminó Zarek, girándose hacia el ascensor— significa que alguien, o algo, sabía que ibas a venir.

Las puertas del ascensor se abrieron.

Zarek entró.

Rhyne se quedó paralizado.

-【SISTEMA NEXUS-7 - ALERTA】

-【ANOMALÍA DETECTADA EN REGISTRO DE RHYNE】

-【ARCHIVO CLASIFICADO: NIVEL OMEGA】

-【ACCESO RESTRINGIDO】

-【¿DESEAS SOLICITAR ACCESO?】

Rhyne miró la notificación en su muñeca.

Archivo clasificado.

Nivel Omega.

Su propio archivo.

Algo no estaba bien.

Algo muy grande.

Y el Consejo lo sabía.

1
❤️❤️
Me encanta 🥰 🤭
Maria Fernanda López
Espectacular, me encantó 🫠😍
BL Autor 🌈
sigueeeeee😭
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