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Dos Mundos, Un Destino

Dos Mundos, Un Destino

Status: Terminada
Genre:Romance / Escuela / Aventura / Completas
Popularitas:520
Nilai: 5
nombre de autor: anónimo 2710

En los pasillos del Instituto Amanecer, Alexandra es una estudiante dulce, amable con todos y que prefiere la tranquilidad de un buen libro y pasar desapercibida. Por su parte, Santiago es el carismático capitán del equipo de natación, el chico popular de hombros anchos y sonrisa fácil que siempre está rodeado de ruido y amigos. En la vida real, apenas cruzan miradas y sus mundos parecen completamente opuestos.
​Pero al caer la noche, todo cambia.
​Cuando las pantallas se encienden y se sumergen en el vasto universo de fantasía de su MMORPG favorito, se transforman por completo: ella es Lady Sol, una guerrera feroz, terca e implacable que defiende el frente de batalla con armadura brillante; y él es Sombra22, un mercenario cínico, astuto y bromista que prefiere las sombras y disfruta al máximo sacarla de quicio. Sin saberlo, son el dúo más explosivo y divertido del servidor, compartiendo horas de risas, peleas virtuales y una química innegable a través del chat de voz.
​Mientras la ten

NovelToon tiene autorización de anónimo 2710 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13: Números intercambiados y una sorpresa en el instituto

Justo cuando la partida del juego estaba llegando a su fin y los servidores se apagaban, Vanessa se asomó por el borde de su litera, mirándome con una mezcla de curiosidad y expectativa.

​—A ver, cuéntame, ¿cómo te fue con el plan? —me preguntó de golpe.

​—Ay, Vane, me fue horrible. Todo salió mal —le respondí soltando un suspiro de frustración, dejándome caer sobre la almohada.

​—¿Por qué lo dices? ¿Te rechazó? —preguntó ella arqueando una ceja, con los ojos muy abiertos.

​—No... bueno, no me lo dijo textualmente, pero lo supuse por cómo se dieron las cosas —admití avergonzada.

​Vanessa rodó los ojos de forma exagerada, soltando un bufido mientras cruzaba los brazos:

​—Por lo menos dime que le pediste el número de teléfono como mandaba el paso cinco.

​—No, pero es que...

​—¡Pero nada, Alexandra! Levántate de esa cama y pídele el número ahora mismo o no te dejaré dormir en paz —sentenció mi amiga sin dejarme opción.

​—Está bien, está bien, ya lo hago —cedí derrotada por la presión.

​Sin pensarlo dos veces para no acobardarme a mitad de camino, entré al chat privado de la plataforma y le escribí a Sombra22 con los nervios a flor de piel:

​—Sé que estás ocupado el sábado, pero si quieres, ¿me puedes dar tu número personal para así coordinar y reunirnos otro día?

​La perspectiva de Santiago

​Del otro lado de la pantalla, Santiago vio el mensaje parpadear y no lo pensó absolutamente nada. Con una sonrisa de oreja a oreja que le iluminaba toda la cara, tecleó rápidamente que sí y le mandó su número personal de inmediato.

​—¡Sí! ¡Toda mi vida esperé este momento! —pensaba Santiago, sintiendo que la emoción casi le ganaba el pulso al sentido común.

​Mientras terminaba de cerrar el juego y apagar la PC, escuchó el zumbido de una notificación en su teléfono celular. Al desbloquearlo, vio un mensaje directo de WhatsApp que decía: "Hola, este es mi número".

​Santiago lo agregó a sus contactos a la velocidad de la luz, antes de que a ella le diera tiempo de arrepentirse, y le respondió: "Listo, ya te agregué".

​Del otro lado, Alexandra le contestó casi al instante: "Ya es muy tarde, mejor hablamos mañana, descansa". Santiago se quedó mirando la pantalla con una sonrisa boba, sabiendo que al fin tenían una vía directa de comunicación fuera de las pantallas del MMORPG.

​De vuelta con Alexandra: El instituto y el gran enredo

​Al día siguiente, nos despertamos un poco más temprano de lo normal para reunirnos con las chicas y revisar los avances de la famosa lista de deseos del último año. Aunque todas entramos juntas a cursar nuestro último año en el Instituto Amanecer, la verdad es que no todas cursamos exactamente en el mismo salón, ya que el colegio se divide en tres secciones: A1, B1 y C1.

​Mientras desayunábamos, a Vanessa se le ocurrió una idea que descontroló todo:

​—Oigan, ¿y si para la próxima actividad de la lista de deseos incluimos a más personas? Podríamos invitar a la persona que cada quien quiera sumar —propuso con una sonrisa pícara, mirándome de reojo.

​Todas aceptaron la idea sin sospechar nada y nos fuimos caminando juntas hacia el instituto. Pero jamás imaginé lo que mis queridas amigas planeaban hacer a mis espaldas: ¡ellas solitas se encargaron de invitar a todo el salón y a los chicos de las otras secciones! Y lo peor de todo es que, por azares del destino, ¡todos mis compañeros aceptaron la propuesta de golpe!

​La perspectiva de Santiago

​Cuando llegué al salón de clases esa mañana, lo primero que noté al entrar fue que Alexandra ya había llegado y estaba sentada en su pupitre. Me pareció un poco extraño; desde ayer su actitud había estado bastante rara, pero yo no cabía en mí de la emoción por el intercambio de números de la noche anterior.

​En eso, sentí una palmada fuerte en la espalda. Era Oswaldo, que venía caminando con una sonrisa burlona.

​—Hola, amigo... Me imagino que estás triste por lo de ayer con el juego —me dijo Oswaldo fingiendo tristeza, aunque se le notaba lo divertido que estaba.

​Iba a abrir la boca para aclararle que no estaba triste para nada, y se me iba a escapar que ella me había dado su número de teléfono anoche, pero no me dio tiempo ni de pronunciar una sílaba cuando Oswaldo me soltó la bomba:

​—Bueno, no importa si no me dices nada, igual el sábado nos vamos a ir todos al cine con todo el salón. ¡Ya está organizado!

​Me quedé helado. «¿Qué le pasa a la gente que no me deja hablar ni respirar?», pensé alterado. E iba a interrumpirlo para responderle algo cuando Oswaldo levantó la mano y remató:

​—Y no se hable más, ¡la decisión no está a discusión!

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